sábado, 7 de marzo de 2026

EL APROVECHAMIENTO INDUSTRIAL 1831-1919

 

La Real cédula de 17 de marzo de 1831, en su artículo 14, cedía a la empresa concesionaria del Real Canal de Castilla la explotación de todos los artefactos instalados a lo largo del ramal Norte y parte del ramal Sur del mismo. Ya a partir del mismo año de 1831 inicio el proceso de prorrogar los contratos de arriendo preexistentes o iniciar otros nuevos, como se comprueba en el cuadro siguiente.

Cuadro 1. Arrendamientos de la Empresa del Canal de Castilla

Artefactos

Esclusas

Arrendatarios

Fecha de inicio

Fecha de final

Renta: fanegas/reales

Molinos

 

De Alar del Rey

Simón Ruiz

1-07-1833

30-06-1836

93 fanegas

De la 8.a

J. Antonio Espinosa

1-06-1833

30-06-1836

216 f. y 6 c.

De la 9.a

Tomás ortega

1-08-1832

31-07-1835

140 f.

De la 10.a

J. Antonio Espinosa

1-07-1831

30-06-1834

193 f.

De la 13

Baltasar García

1-07-1833

30-06-1836

164 f.

De la 14

Domingo Manzano

1-07-1833

30-06-1836

273 f.

De la 15

Francisco Calvo

1-07-1833

30-06-1836

451 f.

De la 16

Pedro García

1-07-1831

30-06-1834

481 f.

De la 17 y 18

Blas de la Calle

1-07-1831

30-06-1834

700 f.

De la 21

Fco. Illera Trancho

1-07-1831

30-06-1834

475 f. y 7 c.

De la 22 y 23

Junco-Cuétara-Abarca

1-07-1832

30-06-1835

779 f.

Tercio de molino 1.o de Ruiz

Francisco Ruiz

29-06-1832

28-05-1835

24 f. y 2 c.

Del molino de Sopeña

Antonio Herrero

29-06-1832

28-05-1835

20 f. y 8 c.

Del molino de la Olla

Casimiro Pablo

1-07-1833

30-06-1837

17 f. y 2 c.

Del molino del Soto

Francisco García

1-07-1833

30-06-1837

22 f. y 8 c.

Molinos del Serrón

Francisco Rodríguez

1-03-1831

28-02-1835

54.000 reales

Molinos de Grijota

Antonio Aparicio

1-03-1831

28-02-1835

50.000 rv.

Fábricas y batanes

 

 

 

 

Fáb. de harinas de la 7.a

Balbino López

1-11-1828

31-10-1837

15.110 rv.

Almacén del Serrón

José Ojero

1-01-1831

31-12-1840

4.000 rv.

Batán de Alar

Simón Ruiz

1-07-1833

31-06-1836

1.020 rv.

Batanes de Frómista

Administrados por cuenta de la empresa

Batán de Calahorra

Manuel García

1-05-1834

30-04-1837

5.700 rv.

Batán de Viñalta

Antonio Baltierra

20-03-1833

19-05-1837

18.204 rv.

Batán del Prito de Sta. Cruz

José Arroyo

1-07-1833

30-06-1837

233 rv. y 12 m.

Molino de papel

Bernabé Álvarez

1-11-1831

31-10-1834

6.000 rv.

Fuente: «Estado de los artefactos», Reglamento, Biblioteca Digital Hispánica.

Los artículos 6.o y 7.o de la citada Real cédula de 17 de marzo de 1831 establecen que «en los doce molinos harineros que existen en el Canal del Norte, y en los siete que existen en el del Sur no podrá la Compañía exigir más maquila que la que hoy se paga» y «de estos molinos, o de los demás que pueda establecer la Compañía, se destinarán los que basten a moler los granos necesarios al consumo del país». Por tanto, la empresa concesionaria del canal comprendió que resultaba imprescindible fomentar en el corto plazo el trabajo de nuevos almacenes-fábricas.

Moreno Lázaro sostiene que, a petición de la Empresa del Canal, el Gobierno aceptó en 1837 la elaboración industrial de harinas en algunos de los molinos del canal. En virtud de esta autorización, la empresa puso en marcha un proceso de conversión de los molinos en fábricas, obra consistente en levantar dos pisos más en el edificio donde instalar elementos para la limpia del trigo y cernido de las harinas. Este proceso se inició en los establecimientos del Serrón, para más tarde extenderlo a los del ramal Norte. La empresa se iba a limitar a impulsar la conversión de los molinos en fábricas, pero el coste corría a cargo de los arrendadores de los artefactos. [1].

En compensación al valor de la laguna de la Nava, a lo largo de 1842 y 1843, el Estado adjudicó a la Empresa del Canal 7 molinos, 4 batanes y un almacén: molino y batán del Alar, los dos molinos de las esclusas 9, y 14, los dos molinos y los dos batanes de las esclusas de Frómista, un molino y un batán de las esclusas de Calahorra de Ribas, un molino y el almacén del cedazo en el Serrón [2].

Cuadro 2. Relación de artefactos adjudicados a la Empresa del Canal

Clase de artefacto

Número de la esclusa

Localidad

Importe en reales

Molino harinero

Presa del Pisuerga

Alar del Rey

86.032

Batán

84.640

Molino destruido

9

Ventosa de Pisuerga

50.716

Molino harinero

14

San Llorente

103. 545

Molino harinero

17

Frómista

126.443

Molino harinero

18

134.121

Batán

19

105.354

Batán

20

108.612

Molino harinero

23

Calahorra

126.740

Batán

24

112.125

Almacén del Cedazo

25

Serrón

130.396

Molinos harnero

25

203.151

Importe total

1.371.905


Entre los años 1838 y 1869 se construyeron los artefactos que concluyeron la configuraron del conjunto en torno a la línea del Canal de Castilla y a los derrames de Valladolid y Medina de Rioseco. Habría que esperar a 1906 para que se levantara una pequeña central hidroeléctrica en los saltos de las esclusas de Soto Albúrez. Tanto de estas construcciones de nueva planta como de las transformaciones en fábricas de los antiguos molinos, batanes y molinos de papel se dará cuenta más adelante.

La crisis financiera de 1864-1864 ocasionó la ruina de gran parte de los protagonistas de la producción harinera en los artefactos del canal. En la descripción del marco general en el que se van a desenvolver las fábricas tras la crisis me voy a basar en los trabajos de Moreno Lázaro obre la industria harinera en Castilla y León. Quizás una de las primeras consecuencias de la crisis fue el incremento de la concentración de las empresas harineras en menos manos, dado que los grandes grupos harineros se hicieron con las fábricas de los quebrados en los 60 y con las de los navieros santanderinos que abandonaron el sector. Los beneficiarios fueron la viuda de Ruiz de Huidrobro y su yerno, Saturnino de la Mora Gómez Caamaleño, titulares de 7 factorías en 1880; Juan Pombo titular 6; Azcoitia Hermanos de 4; Pardo Hermanos de 3); Ubierna, Espeso y cía, de 3; los hermanos García de los Ríos Salces, de 2; o Cándido Pequeño, de otras 2.

Este conjunto de propietarios y otros más tuvieron que hacer frente a nuevos y numerosos competidores que surgieron tras la reducción de aranceles a la importación de cereales. «Los productores de otras regiones, que ahora podían acceder en condiciones ventajosas a la adquisición materia prima, arrebataron clientes a los castellanos en sus mercados tradicionales». Por otro lado, el Gobierno, presionado por la sublevación cubana liberalizó la importación de harinas en la isla, rompiendo así el monopolio castellano sobre este mercado.

El sector harinero consiguió sobreponerse a este contexto hostil para sus intereses gracias a los efectos provocados por la guerra Franco-prusiana y la de los Balcanes en el mercado europeo, la Carlista en el nacional y la de los «Diez Años» en el cubano. Sin embargo, tras estas coyunturas favorables,  la harinería castellana sufriría un declive imparable con la llegada de la llamada crisis finisecular y la pérdida de las colonias, especialmente Cuba. De nuevo una guerra, la Primera Guerra Mundial, permitirá una temporal recuperación a la industria harinera castellana, en parte apoyada en la incorporación del sistema de cilindros al proceso de fabricación. En todo caso, esta incorporación se vio frenada por las condiciones impuestas por la compañía del canal a los arrendatarios, quienes debían costear el nuevo equipamiento que, al final del contrato, pasaba a ser propiedad de la Compañía. No es de extrañar pues que, entre 2882 y 1927 solamente 16 fábricas habían incorporado el nievo sistema [3].

Referencias

[1]       Moreno Lázaro, Javier (1990): La industria harinera palentina (1820-1898), en Actas del II Congreso de Historia de Palencia.

[2]       Relación de artefactos cedidos a la empresa en compensación de los terrenos de la Nava.  AHPV-CANAL00034_008

[3]       Moreno Lázaro, Javier (1998): La industria harinera en Castilla la Vieja y León, 1778-1913. Tesis Doctoral. Universidad de Valladolid


Las principales fuentes utilizadas para la descripción de los artefactos de la línea del canal en eta nueva etapa son: el inventario de junio de 1831, elaborado por los ingenieros Pedro García González y Manuel Isidro Caballero; la tasación y valoración realizada por Antonio Arriete y Andrés Mendizábal en 1842;  el inventario de 1851, obra del ingeniero José Rafo;  y el inventario de 1919, elaborado por mandato de la dirección de compañía del canal con vistas a la próxima reversión del canal al Estado, diferenciando los artefactos que debían ser devueltos al Estado, los cedidos por este en compensación por los terrenos de la laguna de la Nava y los construidos sucesivamente por la empresa y la compañía del canal. Conviene utilizar con precaución los datos contenidos en este inventario porque no siempre se corresponden con la fecha de 1919.

Con el objeto de no multiplicar las referencias de los documentos utilizados, se indican a continuación las correspondientes a los inventarios de 1831, 1842, 1851 y 1919, que no se señalarán en las referencias numéricas.

  • Inventario y descripción de los edificios, artefactos y demás obras de los Reales Canales por los señores Don Pedro García González y D. Manuel Isidro Caballero, en Expediente formado para llevar a debido efecto el cumplimiento de la Real Cédula de 17 de marzo de 1831. AHPP-Protocolos. 7544
  • Valoración de los artefactos de la línea del canal pertenecientes al Estado por los señores peritos D. Antonio Arriete y Andrés Mendizábal (1842). AHPV-CANAL00034_008
  • RAFO, J. (1851): «Inventario de Entrega del Canal de Castilla a la Compañía del Canal...». ACHD-CCHL03/3
  • Inventario, descripción y tasación de los artefactos del Canal de Castilla (1919). AHPV-CANAL00077/028


1 Ramal del Norte

·        El molino y el batán de Alar del Rey

El inventario de 1831 no aporta nueva información con respeto a la ofrecida por la tasación de 1828. Por su parte, el de 1851 solo añade que se adjudicaron a la Empresa del Canal como parte del valor de la laguna de la Nava.

El primer arrendamiento de ambos artefactos ya en tiempos de la Empresa del Canal corrió a cargo de Simón Ruiz por un periodo de tres años, desde el 1 de julio de 1833 hasta el 30 de junio de 1836, y una renta anual de 93 fanegas y 1020 reales, respectivamente [1].

En 1853 el arriendo del molino corre a cargo de Manuel Barriuso por una renta anual de 5000 reales y Francisco García Franco arrienda el batán por una renta anual de 2.500 reales. En 1856, Ignacio Linazasoro se encarga del arriendo de ambos artefactos por una renta respectiva de 1600 y 1200 reales [2]. En 1857, según el inventario de 1919, este arrendatario transformó el batán en molino de cal hidráulica. En el BOPP de 26 de mayo 1869 se informa que este empresario falleció en fechas próximas.

«En Alar del Rey existe una fábrica de cal hidráulica propia de D. José Agustín Zulaica, que ha producido en 1875 la cantidad de 5.060 quintales métricos de dicha sustancia y que podría aumentar considerablemente la producción, dados los elementos con que cuenta. Para la fabricación existe desde 1865 un molino movido por una máquina de vapor de 10 caballos, que muele 92 quintales métricas de cal en 24 horas y además hay otro de motor hidráulico que es mucho más antiguo y trabaja menos porque en el verano escasean las aguas. Las canteras de donde se extrae la caliza propia para esta fabricación, están situadas una en Rebolledo de la Torre, provincia de Burgos, y otra en Mataporquera, en la provincia de Santander, cerca de la estación del ferrocarril. La cal hidráulica de esta fábrica se consume principalmente en las obras del ferrocarril del Norte y en las del Canal de Castilla. El quintal métrico puesto en la estación de Alar cuesta 17,39 reales» [3].  

También en el inventario de 1919 se recoge la información de que en el año de 1864 José Agustín Zulaica propuso, y fue aprobado por la dirección central de la compañía del canal, hacer las obras necesarias para montar una fábrica de cal hidráulica movida por vapor, en el edificio denominado «parque viejo». Desconozco si se llegaron a realizar dichas obras, pero en el inventario de 1901 la fábrica de cal hidráulica se halla instalada en el antiguo batán, denominado «el pisón», y en la descripción que se hace del edificio «el parque» no se menciona la existencia de dicha fábrica.

El 16 de julio de 1901,  el sobrestante de la compañía del canal y el arrendatario, Malaquías Fraile, firmaron el Inventario de dos molinos maquileros. El primer molino tiene una forma de un paralelogramo rectangular de 27 m de longitud, 7,85 m de latitud y 4 m de altura. Su distribución interior la componen un soportal, a la derecha un departamento donde está instalada la limpia del trigo, a la izquierda una cuadra para el ganado de acarreo y, en la parte central del edificio, el cuerpo principal del molino donde se hallan colocadas tres pares de piedras y el motor para la limpia, y en el testero una cocina y pequeña habitación.

La construcción de este edificio utiliza como materiales el hormigón hidráulico en los cimientos, la sillería en los muros del cuerpo de agua y en el embaldosado, y la mampostería ordinaria en el resto de los muros.

En cuanto a la maquinaria , en el cuerpo de aguas se hallan tres rodeznos de hierro y los canales para la conducción de las aguas con portones para la entrada de las mismas; en el cuerpo del molino está el castillete de madera de pino donde se hallan instalados tres pares de piedras, dos para el trigo y otra para la harina de ganados; en la sección de limpia hay  una criba de desterrar, un batidor doble con ventilador y un batidor sencillo con ventilador; estos aparatos reciben el movimiento por un árbol horizontal con piñón de ángulo a otro horizontal colocado en el árbol vertical movido por el rodezno.            

El segundo molino, denominado «el pisón», se halla reformado y consta de lo siguiente: en el cuerpo de aguas se localizan las dos entradas de aguas que sirven para llenar el depósito donde está montada la turbina, de sistema moderno, de 18 caballos de fuerza motriz que pone en movimiento tres pares de piedras, el triturador para cal hidráulica y la dinamo para la producción de luz eléctrica para el pueblo de Alar. El cuerpo general del edificio está dividido en tres diferentes departamentos, y en el del centro de eleva un segundo cuerpo. La forma del edificio es rectangular de 26,50 m de longitud, 8,80 m de latitud por cuatro metros de altura. El primer departamento, de 10,80 de longitud, 7,20 de latitud y 4 metros de altura, está construido con mampostería ordinaria. Consta de un vestíbulo y un salón corrido donde está instalada la maquinaria consistente en un árbol horizontal con pistón de ángulo que mueve, mediante otro   vertical a la piedra para refino de la cal; dicho árbol tiene una polea para el movimiento del triturador; sobre un castillete está montado un par de piedras para el refino de la cal hidráulica, y adosada al mismo está la tramoya para el depósito; el triturador para piedra caliza calcinada para la producción de la cal hidráulica. El segundo departamento tiene 6,15 m de largo, 7,20 m de ancho y 4 m de alto, construido con muros de mampostería ordinaria, sobre los que se eleva un segundo cuerpo de 2 m de alto; la maquinaria instalada en este departamento consiste en un conjunto de árboles verticales y horizontales que unen a la turbina con los tres pares de piedras la Ferté instaladas en un castillete; en el cuerpo alto se localizan los cedazos para la harina. El tercer departamento tiene 7,20 m de largo, 3,70 m de ancho y 4 de alto y sus formados con mampostería ordinaria; la maquinaria consiste en un árbol horizontal que comunica la turbina con el volante de la dinamo, la propia dinamo y el cuadro de distribución. Todos estos aparatos vinculados a la producción eléctrica son propiedad del arrendatario [4]. 


En 1916 se admitió la solicitud del conde de Mansilla, dirigido a Plácido Sánchez Repiso, director local de la compañía canal, para transportar energía eléctrica a una fábrica de su propiedad en el "soto" de Alar, sin perjuicio para el canal [5].

La información contenida en el inventario de 1919 sobre tres artefactos conviene matizarla. Del molino harinero no ofrece novedades con respecto a la información ya señalada. Con respecto al batán, ya se ha recogido el dato de su transformación en molino de cal hidráulica sobre el molino harinero. No obstante, llama la atención el dato de que el cuerpo de aguas contenga dos rodeznos y una rueda hidráulica para el movimiento de las piedras trituradoras, sin hacer mención a la maquinaria más completa y moderna descrita en el inventario de 1901. En cuanto a la fábrica de cal hidráulica «el parque», se describe el edificio con los mismos datos indicados en otros inventarios, aunque nada se dice de la maquinaria, lo que hace dudar de su posible instalación en el dicho edificio.

Resultan llamativas las referencias que se hacen en varios documentos existentes en el AHPV a los arrendamientos «otorgados por la Compañía del Canal de Castilla del molino sito en Nogales de Pisuerga» a favor de José Agustín Zulaica y a otros empresarios como Francisco Illera Tejedor y Bonifacio Campuzano Rodríguez, conde de Mansilla.

Referencias

[1]       Reglamento, estado de los artefactos. Biblioteca Virtual Hispánica (BDH). 
[2]       Estados de los artefactos en 1853 y 1856 AHPV-CANAL00019_010
[3]       Estadística minera de España, correspondiente al año de 1875, publicada por la Dirección General de Obras Públicas, Comercio y minas, 
            págs. 81 y 82. Madrid, 1979
[4]      Inventario de 1901. AHPV-CANAL00069_016
[5]      AHPV/CANAL00069/26

         

     ·        El martinete de la primera esclusa del ramal Norte (Barrio de San Vicente)

En el inventario de 1831 se completa la información facilitada en la descripción de 1828 con respecto de la distribución de los espacios en ambos cuerpos en torno al patio central. En el primero: almacenes para el hierro en tosco y elaborado, pajar, leñera, fragua, balsa de aguas para el movimiento de las máquinas, aunque de éstas no existe más que una rueda con su eje de movimiento y unos fuelles, todo muy maltratado y sin uso. En el 2º cuerpo se hallan distintas oficinas y habitaciones para los trabajadores en esta fábrica». En el inventario de 1851 se añade que la Empresa del Canal ha realizado reformas con el objeto de habilitar un espacio para vivienda del esclusero.


Un reciente trabajo sobre el martinete, a cargo de José Manuel Geijo Barrientos, Patricia Zulueta Pérez y Alberto Sánchez Lite [1], ha reconstruido virtualmente el martinete con sus máquinas, recreando su aspecto y funcionamiento original. En el cuerpo de aguas, situado al este de la planta baja del edificio, se disponían dos ruedas hidráulicas que moverían los árboles de levas correspondientes para accionar los fuelles y el mazo o martinete. Al oeste del cuerpo de aguas se dispondrían, en línea, la sala de barquines, la fragua y la sala del mazo. En el resto de las dependencias de la planta baja se distribuirían los almacenes, el pajar y la leñera, indicados en el Inventario de 1831.


En la descripción que se hace de este artefacto en 1842 se señala que desde 1811 cesaron los trabajos del martinete y que desde entonces no ha tenido aplicación a otra industria o trabajo.  Según el inventario de 1919 lo único que subsiste del martinete es el edificio.

·        El molino de la cuarta esclusa del ramal Norte y la fábrica «Santa Ana» (Herrera de Pisuerga)

Todavía en 1831 el salto de la cuarta esclusa no se había aprovechado para instalar algún artefacto a pesar del proyecto de Juan de Homar de establecer en él una máquina hidráulica que debía emplearse en barrenas para taladrar cañones de fusil, carabinas y pistolas.  Tampoco en el Inventario de 1851 se hace mención al posible aprovechamiento de este salto.

En «el estado de artefactos y fincas existentes en el Canal de Castilla» correspondientes a los años 1855 y 1856 no figura este molino [1].

La primera noticia que tengo sobre el origen de este molino procede del documento en el que se indica que Francisco Yllera Trancho se opone a entregar a la compañía las certificaciones de posesión de la fábrica de la esclusa 7 y el molino de la esclusa 4 en Herrera de Pisuerga, alegando que la compañía no tiene derecho a pedirlas porque con ellas puede negar al Estado dichas fincas. 1868-1869 [2]



Por otra parte, en una tabla que representa las obras de construcción y reforma de las harineras del ramal del Norte, entre 1840 y 1969, se incluye la construcción de nueva planta en la esclusa 4.a en 1869, con Mariano García como arrendatario. En otra tabla, que ofrece los datos técnicos de las fábricas del canal en 1870, se indica que el artefacto de esta esclusa estaba dotado con 3 piedras y cuatro rodeznos [3].

En agosto de 1872, Mariano García anuncia el arriendo del molino situado en la 4.a por 17 años y 6 meses [4]. Al respecto del carácter de la titularidad de este artefacto, según el inventario de 1919, el molino era propiedad de la compañía por compra en el año de 1875 a D. Mariano García que lo construyó. En 1877 José Agustín Zulaica llevaba en renta este molino junto con los de Alar. Tras su muerte, acaecida en 1887, el siguiente titular conocido del arrendamiento del molino es Antonio Manterola Zulaica y, en 1919, Malaquías Fraile Bravo, cuñado del anterior, llevaba en renta los dos molinos de Alar y el de la esclusa número 4. Estos tres personajes, vecinos de Alar, tenían una vida social y política destacada. Los dos primeros, vinculados a las obras públicas, fueron alcaldes de Alar. Por su parte, Malaquías Fraile fue médico titular de Alar durante 36 años [5]

Se recoge la descripción que del molino hace el inventario de 1919 «Figura de paralelogramo de 23 metros de longitud por 10 metros y 50 de latitud que hacen una superficie de 241,50 metros sobre donde se eleva un cuerpo general en el molino y otro cuerpo más que constituye la casa habitación del arrendatario. El primer cuerpo se compone de dos depósitos dividido por dos muros de sillería con un desagüe en el centro y contienen cuatro rodeznos con los útiles necesarios para dar movimiento a dos pares de piedras y la limpia de trigo. El segundo cuerpo está dividido en dos departamentos; en el primero de hallan colocados los dos pares de piedras y maquinaria para la molienda y limpia de trigo; en el segundo se hallan las habitaciones del molinero y arrendatario.  Desconozco la fecha en la que se añadió una segunda planta al edificio, aunque tuvo que ser antes de la transformación del canal en los años sesenta del siglo pasado,  tal como se refleja en una fotografía existente en el archivo de la CHD.

Referencias

[1]       Estados de los artefactos, o. c. 

[2]       AHPV [116/21]

[3]       Moreno Lázaro, Javier (1998): La industria harinera en Castilla la Vieja y León, 1778-1913. Tesis Doctoral. Universidad de  Valladolid.

[4]       Boletín Oficial de Palencia, 19/08/1872.

[5]       Moisén Gutiérrez, J.L. (2013): «Patrimonio artístico y paisaje en torno al Canal de Castilla (ramal Norte, 1750-1936)» y Moreno Lázaro, o. c.  

·        El batán de la esclusa 7.a (Herrera de Pisuerga).

El inventario de edificios y artefactos del Canal de Castilla redactado en junio de 1831 permite comprobar la reconversión del batán de antes y curtidos en un molino harinero. El edificio destinado para curtidos de cueros tiene forma rectangular, de 66 pies por el lado mayor, 30 ½ el menor y 30 la altura. Consta de 2 cuerpos. Contiguo a este edificio se hallan dos departamentos en forma de alas, en los cuales están construidos en forma de martillo un total de 38 noques de sillería y 26 de mampostería. Todas las paredes de estos departamentos están formadas con pilares y cimiento de mampostería. En el promedio que forman dichos departamentos hay un patio o corral.

En el primer edificio se halla colocado un molino harinero con 3 piedras, sirviendo las demás oficinas que contiene de depósito de granos, harinas y máquinas de cedazos y ventadores.

A continuación de este hay otro edificio que anteriormente sirvió almacén de curtidos de pelo y hoy de granos, el cual forma otro rectángulo de 101 pies, 79 de latitud y 22 de altura, con dos cuerpos y un patio de luces en su interior. En el piso bajo las paredes son de adobe sobre cimientos de mampostería y los ángulos de sillería; y las del superior, formadas de implentas de adobe con pies derechos con pies derechos de madera; la armadura y tejado que cubre estas oficinas se hallan en buen estado, pero sus paredes interiores y exteriores están ruinosas y apuntaladas. Separado de este edificio destinado al día de taberna y antes pudo servir de almacén de cueros al pelo. En el primer piso y en el segundo, habitaciones o viviendas para los dependientes u operarios de este establecimiento. A poca distancia de este, se halla un pequeño cuadro, con su cubierta de tejado, y en el interior un horno para cocer pan, cuya fábrica es toda de adobes. Por último, en la parte norte de la balsa del molino hay un tinglado para moler los granos.

El arrendamiento del molino harinero, detentado por Balbino López desde el 1 de noviembre de 1828, se prolongó hasta el 31 de octubre de 1837 [1].

En 1839, la sociedad Mora y Portilla tomó en arriendo el molino y propuso aumentar la capacidad de molturación del mismo, cuyas obras no comenzaron a ejecutarse hasta abril de 1843, mediante las cuales se introdujo una piedra más movida por un rodezno en el desagüe [2]. En 1849, la empresa del canal de Castilla había renovado el arrendamiento a favor de Domingo de la Portilla de la fábrica de la 7a, por una renta anual de 21.000 reales [3]. Esta información fue recogida en el Inventario de 1851 que, al tiempo que reproduce el contenido del de 1831, añade que «sobre este molino se ha montado una fábrica de harinas con 4 pares de piedras. En 1856 sigue Domingo de la Portilla como su arrendatario por la misma renta [4].



En los boletines oficiales de Palencia de 12 diciembre de 1858 y 3 enero de 1859 se publica el anuncio de que la Junta de Gobierno de la Compañía del Canal de Castilla ha acordado sacar en pública subasta el arriendo de esta fábrica. El nuevo arrendamiento fue otorgado  en julio de 1859 a favor de Juan Díez de la Espina [5].  

El 18 de agosto de 1866 se produjo un incendio a raíz de una tormenta eléctrica que se propagó a todo el cuerpo de la fábrica y a todos los pisos y armaduras del tejado a la vez, afectando también a la maquinaria. Como consecuencia, la actividad industrial quedó paralizada [6]

La reedificación de la fábrica corrió a cargo del nuevo arrendatario, Justo Gutiérrez Vélez, yerno de Francisco Illera, desde noviembre de 1869 [7]. Al parecer, para la reconstrucción de la fábrica se utilizaron materiales procedentes de los edificios derruidos de las casas de Abánades, del almacén de las esclusas 11 y 12, de los almacenes de Bárcena, de puertas de esclusa y de la sierra mecánica [8].



Justo Gutiérrez Vélez renueva el arrendamiento de la fábrica en septiembre de 1880 [9]. En 1883 el arrendamiento de la fábrica corrió a cargo de Santiago Yllera Tejedor, comerciante y vecino de Valladolid, quien la subarrendó en 1884 a Pedro Avia Herrero [10]. En 1893 se solicita la rebaja en el amillaramiento de la fábrica, pues lleva seis años sin arrendar [11].

La descripción que de la fábrica de harinas se hace en el inventario de 1919 ofrece un dato llamativo en cuanto a la forma de la misma: «su figura es un polígono irregular de diez lados sobre donde se elevan dos cuerpos generales». El primer cuerpo, que constituye la fábrica propiamente dicha, consta del departamento de aguas, en el que se encuentran cuatro rodeznos, y tres pisos con desván en los que hallan colocadas tres pares de piedras y la maquinaria y útiles necesarios para la limpia del trigo y el cernido de las harinas. En el segundo cuerpo están instaladas las habitaciones para el arrendatario o mayordomo de la fábrica.

Referencias

[1]       «Estado de los artefactos», Reglamento. BDH.

[2]       Moreno Lázaro, o. c.

[3]       AHPV/ Protocolos [15846/001/0516]. 

[4]       Estados de los artefactos en 1853 y 1856, o. c.

[5]       AHPV/ Protocolos [16736/001/0468 ]

[6]       Apuntes Históricos de Herrera de Pisuerga, núm. 35, pp. 14-15.

[7]       AHPV/ Protocolos [16747/022/0271 ]

[8]       Relación de materiales utilizados en la reconstrucción… AHPV [0125/37].

[9]      AHPV/ Protocolos [18476/001/2951 ]    

[10]     AHPV [0113/17] 

[11]     AHPV [0113/20]

·        El molino de la 8.a esclusa

Este artefacto no experimentó ninguna transformación posterior importante con respecto a la descripción que se hace del mismo en la tasación que se realizó por parte del Gobierno en 1828. En el inventario de 1831 se reduce la longitud del molino a los pies y se añade el dato de que uno de los extremos del molino está ocupado por la caballeriza. Por su parte, en el inventario de 1919 se concreta que el piso natural, sobre el cuerpo de aguas, está distribuido en un zaguán, cocina y otro cuarto, al frente del molino un departamento para la limpia y al testero una cuadra.

En el inventario de 1851, que suele reproducir el de 1831, también se indican los 58 pies de longitud, aunque en el mismo texto se rectifica el dato de la siguiente manera: «en lugar de la longitud que dice, habiéndose medido de nuevo, resultaron 81 pies. Curiosamente, en el inventario de 1902 se vuelve a reducir la longitud a los 15, 60 metros, dato claramente incorrecto. En este mismo inventario se actualiza la información sobre la maquinaria y la distribución de los espacios en el piso del molino. En el cuerpo de aguas, de cuatro metros de altura, se hallaban montados 4 rodeznos de hierro. El cuerpo del molino se distribuía en un vestíbulo de entrada, a su izquierda una cocina y una alcoba, seguía el cuerpo principal del molino, contiguo el local destinado a la limpia y, por último, la cuadra para la caballería de acarreo. En el castillete situado en el centro del edificio estaba montadas tres pares de piedras la Ferté y en una caja de pino estaba montado el cedazo para clases. La limpia se componía de tres batidores con sus ventiladores, una criba plana de descante, tres cadenas de elevadores, un árbol horizontal de transmisión, un tramayón para trigo sucio y otro para trigo limpio. El inventario está firmado por el sobrestante, Luis Alonso, y el arrendatario Pedro de Avia. El arrendamiento empezaba a regir el primero de julio de 1902 y terminaba el 30 de noviembre de 1919 [1]. Por su parte, en el inventario de 1919 no se introducían datos nuevos.

Las noticias sobre su arrendamiento son escasas. El primero del que existen noticias es el que corrió a cargo de J. Antonio Espinosa, que ya lo tenía antes de la concesión del canal a la empresa privada y que lo renovó con esta por un periodo de tres años, desde el 1 de junio de 1833 hasta el 30 de junio de 1836, por una renta de 216 fanegas y 6 celemines [2]. En el Boletín oficial de Palencia se publicaron anuncios de arrendamientos de este molino, más o menos cada tres años, desde abril de 1840 a marzo de 1867. Algunos de los arrendamientos conocidos son los de Eloy López, entre 1851 y 1856 por una renta anual de 4.500 reales, y Mariano Cantero, desde 1861 hasta 1864. En 1877 su titular era Pedro de Abia Herrero [3], quien como se ha señalado lo fue de nuevo entre julio de 1902 y finales de noviembre de 1919.

Referencias

[1]      Inventario de 1902. [AHPV - 0092/016]

[2]      Reglamento, estado de los artefactos. BDH

[3]       Moisén Gutiérrez, o. c. 


·        La fábrica de la esclusa 9.a, Ventosa de Pisuerga

La valoración de los artefactos de la línea de la canal realizada en 1842 indica que el molino tiene 83 pies de longitud, 28 de latitud y 29 de altura; del canal solo existen los cimientos de sillería y las paredes superiores de mampostería ordinaria pues todas las maderas de su piso, cubiertas, maquinaria y puertas y ventanas se incendiaron en 1835 sin que hasta ahora se haya tratado de reedificar, cuyo coste para este caso se regula en 40.000 reales. Según el Inventario de 1851, estos restos fueron adjudicados a la Empresa como parte del valor de la Laguna de la Nava y sobre ellos montó una fábrica de harinas titulada de San Lorenzo, con 3 pisos además del de la maquinaria. En la descripción del inventario de 1919, figuran también vinculadas a la fábrica un almacén de depósito y, separados, la habitación del molinero y una cuadra y pajar.



El primer arrendamiento de este artefacto, ya en tiempos de la Empresa del Canal, corrió a cargo de Tomás Ortega por un periodo de tres años, desde el 1 de agosto de 1832 hasta el 31 de julio de 1835, por una renta anual de 140 fanegas de trigo [1].



Es de suponer que el anuncio del arriendo del molino aparecido en el boletín oficial de Palencia el día 8 de mayo de 1835 fuera anterior al incendio. En todo caso, la conversión del antiguo molino en una nueva fábrica, dotada ahora con cuatro piedras «La Ferte» tuvo lugar en 1843 y fue costeada por Tadeo Ortiz, según el inventario de 1919. En 1853 la fábrica seguía arrendada por Tadeo Ortiz a cambio de una renta de 14.000 reales y en 1856 el nuevo arrendatario fue Vicente Gutiérrez Dosal, quien abonaba la misma cantidad [2]. A partir de esta fecha se suceden los arrendamientos en las personas de Francisca Obeso Huidobro, José Obeso Martínez, desde 0ctubre de 1859, quien la subarrienda a favor de Eustasio Avellano en noviembre de 1861, Narciso Abia Alonso, desde noviembre de 1865 hasta marzo de 1875, fecha en la que toma el relevo del arrendamiento de la Fábrica Pedro Abia Herrero. En febrero de 1888, el nuevo arrendatario es Austasio de Avellano [3].

Referencias

[1]      Reglamento, estado de los artefactos. BDH.     

[2]      Estados de los artefactos en 1853 y 1856, o. c.

[3]      AHPV/Protocolos  [16734/001/0012]; [16736/001/0708]; [16738/001/0685]; [16742/001/0249]; [16744/001/0207];

[16746/001/0211]; [16748/001/0337]; [16750/001/0179 ]; [19316/002/0011]; [18461/001/3915]; [ 18507/001/0254]. 

 ·        El molino de la esclusa 10

En la valoración de los artefactos de la línea del canal, realizada en 1842, se indica que el molino harinero tenía 82 pies de longitud, 28 de latitud y 29 de altura total. Su fábrica era de sillería en los canales y muros interiores, ángulos del cuerpo superior y jambas de puertas y ventanas, y de mampostería ordinaria lo restante de las paredes del mismo cuerpo alto. Su maquinaria consiste en tres piedras con sus rodeznos y lo demás para su servicio. El inventario de 1851 no aporta novedades.

Tras la concesión del canal a la empresa privada, el nuevo arriendo prorrogado a J. Antonio Espinosa se concertó por un periodo de tres años, desde julio de 1831 a junio de 1834, y una renta anual de 193 fanegas de trigo [1].  

En el Boletín Oficial de Palencia del día 7 de diciembre de 1843, la Empresa del Canal anuncia que el día 24 del mismo mes se arrendara, entre otros, el molino harinero de la esclusa 10.a No se tiene información del posible arrendatario. En 1855 el arrendatario es Antonio Marín, con una renta anual de 3.000 reales y en 1856 el arrendamiento corresponde a Manuel Ortega que abona la misma renta. [2]. Según Moisén Gutiérrez, Francisco Illera Trancho mantendrá el arriendo del molino desde 1860 a 1885. Durante este largo arrendamiento se produjo la conversión del molino en fábrica, afectando tanto al edificio como a la maquinaria [3]. 

Fuente: ACHD- FF.065/03


Según el inventario de 1919, Francisco Illera Trancho lo convirtió en fábrica en 1861. La fábrica seguirá bajo la titularidad de la familia Illera con Luis García Rodríguez, yerno de Trancho, al frente de la misma desde 1885. En 1890, Luis García solicita que se construya un almacén inmediato a la fábrica. En 1894 se formaliza el expediente sobre el nuevo arriendo de la fábrica, otorgado por el administrador de la compañía Plácido Sánchez repiso a favor de Luis García Rodríguez [4]. En la escritura de la renovación del arriendo, se hace una pequeña descripción de la fábrica. Constaba, además del depósito de los motores y del piso natural, de dos cuerpos generales y un tercero o buhardilla, así como de otras edificaciones anejas, y contenía cuatro pares de piedras harineras. El almacén, con su cuadra, se construiría entre 1894 y 1899 [5].  En el inventario de 1919 se indica que, sobre el cuerpo de aguas, donde están instalados 5 rodeznos, se elevan el cuerpo natural o del molino y dos pisos más con desván; en el cuerpo del molino se hallan 5 piedras y en el resto de los pisos, además de las habitaciones para los dependientes, se halla colocada la maquinaria para la limpia del trigo y el cernido de las harinas. En el edificio que forma escuadra con el principal hay construido un almacén, una cuadra, un pajar y una hornera. 

Referencias

[1]       Reglamento, estado de los artefactos. BDH.

[2]       Estados de los artefactos en 1853 y 1856, o. c.

[3]       Moisén Gutiérrez, o. c.

[4]       AHPV [116/11 y 12] 

[5]       Moisén Gutiérrez, o. c.

·        La Real Fábrica de papel de Olmos de Pisuerga

En el inventario de junio de 1831, además de lo descrito en el documento de 1828, se informa sobre las distintas instalaciones y su equipamiento. En el primer cuerpo del edificio principal estaban «colocadas dos baterías con doce pilas de piedra la una y once la otra, con sus correspondientes tinas para las pastas, y 2 batidores de igual calidad, con otras varias divisiones para las oficinas necesarias, con sus ruedas, ejes y mazos de madera, bien tratado y en uso toda la parte maquinaria». Todo el cuadro del segundo piso se destinaba a tendedero de papel. Contiguo a este molino se hallaba la oficina de la cola, de 49 pies de largo, 32 de anchura y 12 de alto, con el fogón y caldera para deshacerla. Poco distante del edificio anterior, se hallaba construido otro de dos cuerpos en su altura; su figura en paralelogramo de 75 pies de largo, 36 de ancho y 22 de alto. En el primer piso estaban los talleres de carpintería y almacén de maderas, y el segundo solamente servía de tendedero de papel. Adviértase que, con respecto a la época de Homar, se han casi duplicado las pilas, pero agrupadas en solo dos baterías, sin indicar el número de ruedas empleadas para el movimiento de los mazos.   

En el documento sobre la valoración de los artefactos del canal elaborado en diciembre de 1842 se ofrecen datos que no figuran o no son coincidentes con la información contenida en los dos documentos anteriores. En concreto, se señala que la maquinaria de la fábrica «consiste en cuatro ruedas hidráulicas que comunican el movimiento a otras tantas baterías de mazos y además los utensilios colocados convenientemente en su destino». También se indica la existencia de un patio. Se precisa que los dos cuerpos de los que consta se elevan sobre el terreno. Toda la parte inferior en los canales, muros y patio es de sillería,  así como también y jambas de puertas y ventanas en los dos pisos; lo restante de las paredes en el piso inferior son todas de mampostería ordinaria y de ladrillo trasdosado de adobes las del superior. Todo ello se halla notablemente deteriorado, necesitando un arreglo general… A pesar de que la fábrica estaba en actividad durante el quinquenio 1826-1830, no pueden tomarse en considerarse sus productos dado que no han aportado beneficios sino pérdidas, aunque de corta entidad. 

Tras la publicación de la Real cédula de 17 de marzo de 1831, la empresa concesionaria del Real Canal de Castilla puso en arriendo sus molinos, batanes, fábricas, etc. El primer arrendatario del denominado, de nuevo, molino de papel fue Bernabé Álvarez por un periodo de tres años, de 1.o de noviembre de 1831 a 31 de octubre de 1834, por una renta de 6.000 reales [1]. En el Boletín Oficial de Palencia, de 21/11/1834, se indica que, venciendo el arriendo de la fábrica de papel, se anuncia nuevo arriendo para el 7 de diciembre próximo. Según Fernando Castrillo, el 1 de abril de 1837, se arrienda la fábrica a Juan Álvarez y a Vicente López por 4.000 reales al año, hasta fin de marzo de 1840. Los dos socios renovarán contrato, con la misma renta, hasta el 31 de diciembre de 1842. El 14 de marzo de 1844, Manuel Hilario firma por tres años escritura de arrendamiento del molino a cambio de una renta anual de 6.380 [2].

En la Gaceta de Madrid de 03/01/1847, (también en el Boletín oficial de Valladolid del 21 del mismo mes) la Empresa del Canal de Castilla hace un llamamiento público para ofertar la explotación del salto de 24 pies existente en las esclusas. Puede resultar interesante reproducir la descripción que se hace del ofrecimiento: «En el día, el espacioso edificio de piedra y ladrillo, situado a su inmediación, está destinado a fábrica de papel común; tiene dos pisos con todo el desahogo conveniente para aquel objeto, con sus pilas de piedra y demás maquinaria propia para la elaboración del papel. Una cañería vierte con abundancia, de los montes próximos, el agua potable para las manipulaciones del artefacto. Desde luego podría transformarse en fábrica de papel Continuo; y la fuerza motriz, cubiertas las necesidades de la fábrica, es susceptible aun de dar movimiento a otra nueva industria. A la inmediación de la fábrica hay diferentes edificios, y entre otros, una manzana de doce casas para viviendas de empleados, operarios, etc.». 

Se presentaron propuestas de arrendamiento con la intención de dar al molino distintos aprovechamientos [3] que la empresa no aceptó, por lo que vuelve a sacar en arriendo el molino de papel en el boletín de 26 de diciembre de 1850. Al menos entre 1853 y 1856 el artefacto sigue sin arrendar.

En 1863 Rafael Imaz firma la propuesta de solicitud de arriendo de la fábrica de papel a favor de Pedro Pombo, Vicente del Campo y Francisco Miguel Perillán, por un periodo de veinte años, con el fin de montar una fábrica de papel continuo [4]. El contrato no llegó a escriturarse.

Como escribe Fernando Castrillo, la fábrica de papel de Olmos de Pisuerga nunca más volvió a producir papel alguno, ni sería fábrica harinera, ni metalúrgica, ni de papel continuo. Acabaría convirtiéndose, como muchos otros artefactos del Canal, en fábrica de luz [5]. El inventario de 1919 se limita a señalar que «solo existe el edificio y algunos útiles. El edificio tiene una superficie de 106 pies de longitud por 90 de latitud, donde se elevan dos pisos generales sin desván».

Fuentes: ACHD- FF. 075/1


Aunque de la fábrica apenas queda nada, sí perviven algunos elementos vinculados con la misma. Me refiero a la cambija, al grupo de 12 viviendas y a la cuadra o caballeriza, localizada al otro lado del camino que viene de Olmos.

La referencia a la canalización de aguas limpias para la elaboración de papel en la fábrica ya aparece en el oficio que Juan de Homar y Juan Mozo dirigieron al secretario de Estado, Diego de Gardoqui, en octubre de 1793: «la suciedad de las aguas del canal ha obligado a la conducción de aguas limpias desde un manantial próximo al molino» [6]. Si embargo, el término «cambija» se emplea en el inventario de los edificios y demás efectos del Canal de Castilla elaborado en junio de 1831: «para el uso y servidumbre de la pasta que se hace en las referidas pilas, se halla construida desde cierto punto una cañería de barro con diferentes cambijas de piedra sillería que conduce el agua de unos manantiales para la elaboración del trapo». La primera vez que vi la cambija que se conserva estaba en medio de un campo de girasoles.



Por lo que se refiere a las 12 casas, en el ya citado inventario de 1831 se ofrecen los siguientes datos:  las doce casas, dispuestas en línea, forman una manzana para los operarios y empleados en la fábrica; sus dimensiones son las de 478 pies longitud, 32 de ancho y 10 de alto; los materiales de construcción están constituidos por mampostería para basamento, pilares y ángulos y por tapias calicastradas para el resto de las paredes. La fachada principal de cada casa da acceso a la vivienda de los operarios, distribuida en varios cuartos, cocina y dormitorios. Detrás de esta vivienda se dispone un corralito con caballeriza y pajar.



De frente de estas casas, al otro lado del camino que procede de Olmos, se localizan las ruinas de la caballeriza para el ganado de tiro, con su cocina para los mozos. Tiene 57½ pies de longitud, 35 de latitud y 11 de altura. Su fábrica y cubierta de tejado semejante a la de las doce casas. 

[1]    Reglamento, estado de los artefactos. BDH.

[2]    Castrillo Fernández, Fernando (2019): La Real Fábrica de papel de Olmos de Pisuerga y sus filigranas. Actas del XIII Congreso                                     Internacional de Historia del Papel en la Península Ibérica. Málaga 12-14 de junio de 2019. Tomo II, pp. 157-176».

[3]    ACHD-CCHC0128/04].

[4]    ACHD-CCHC0128/05].

[5]    Castrillo Fernández, o. c. 

[6]    Oficios y reales órdenes cruzadas por Juan de Homar, ingeniero director del Canal de Castilla, y Juan Mozo Mozo de la Torre, tesorero del canal, con             Diego de Gardoqui [secretario del despacho de Hacienda]. AGCHD-CCHC0002-09


·        El molino de la esclusa 13

En el documento de tasación de 1842 se indica que sus dimensiones son de 81 pies de longitud, 29 de ancho y 29 del alto. Su fábrica y maquinaria es igual que la de molinos anteriores. Todo se halla en buen estado de conservación y servicio. El inventario de 1851 no aporta datos nuevos.

Se completa la información con la aportada por el expediente sobre el arriendo de este molino en 1915, otorgado por el administrador de la compañía Plácido Sánchez Repiso a favor de Teófilo Herreras González, que incluye el inventario del molino maquilero elaborado en 1909 para el anterior arrendamiento, otorgado a Teógenes Manuel Bilbao entre 1909 y 1914. En dicho inventario se indica que la construcción del cuerpo de aguas está formada por hormigón hidráulico en la cimentación y sillería y mampostería en los muros; sobre un zócalo de sillería se asienta el cuerpo del molino, cuyas esquinas, jambas y dinteles de puertas y ventanas son de sillería y el resto de los muros del perímetro son de tapial calicastrado. El cuerpo de aguas se halla dividido en tres depósitos abovedados, construidos de sillería,  en los que se encuentran montados dos rodeznos de hierro y uno de madera. El cuerpo del molino se distribuye en tres partes: en la primera está el vestíbulo de entrada y a su izquierda se abre una puerta que da acceso a la cocina; la segunda parte está integrada por el propio molino, en el que está colocado el castillete con las piedras, y un pequeño departamento, contiguo a la cocina, dedicado a la limpia; la tercera parte está dedicada a la cuadra para las caballerizas del acarreo. En el conjunto del cuerpo se abren dos puertas exteriores, la del vestíbulo de entrada y la de la cuadra, cuatro interiores y cinco ventanales. La maquinaria de este cuerpo se compone de tres pares de piedras harineras La Ferté, dos batidores, dos cribas y un cedazo, con los accesorios de dos elevadores y dos árboles de transmisión, vertical y horizontal y tramoyón para trigo sucio.

Las dimensiones del molino son la siguientes: 23 m (82,5 pies) de longitud, 7 m (25 pies) de latitud y 6,7 m (24 pies) de altura. Las pequeñas diferencias se explican por la inclusión o no del grosor de los muros o de la cubierta.

EL 30 de diciembre de 1914, Teófilo Herreras se pone en contacto con el administrador de la Compañía interesándose por las condiciones del arrendamiento del molino maquilero y, sabedor de que el anterior molinero lo había abandonado por la mala situación en que se encontraba el molino, se ofrecía para arreglarlo.  Tras un periodo de negociación, la dirección central de la compañía del canal acepta, el día 15 de febrero de 1915, la propuesta de Teófilo Herreras de firmar un contrato de arrendamiento del molino desde el primero de marzo de 1915 al 30 de noviembre de 1919 por una renta anual de 800 pesetas más la contribución correspondiente y la póliza del seguro contra incendios. La escritura se formaliza el 30 de julio de 1915. El 13 de febrero de 1916 el arrendatario solicita autorización para instalar una abañadora para la limpieza del grano y el 14 de junio del mismo año pide el favor al administrador de la compañía del canal de la cesión de un rodezno que estaba sin uso en el molino de la esclusa 14.a para sustituirlo por el que se había partido [1].




El primer arrendamiento del molino con la Empresa del Canal, correspondió a Baltasar García por un periodo de tres años, desde el 1 de julio de 1833 hasta el 30 de junio de 1836, y una renta de 164 fanegas de trigo [2]. Con posterioridad, en el Boletín Oficial de Palencia del día 24 de abril de 1840 se anuncia que la «Empresa del Canal de Castilla la Vieja, cumpliendo en fin de junio próximo los arriendos de los Molinos del Canal situados en las esclusas 8, 13 y 14, señala el nuevo contrato el Domingo 31 de mayo. En términos similares se publica otro anuncio de la empresa en el boletín del día 28 de mayo de 1842, que se repite en el boletín del día 5 de octubre de 1843. No se tienen noticias de nuevos arrendamientos hasta 1855 en que Antonio Marín Díez lo arrienda por una renta anual de 3.600 reales. Al año siguiente, Juan Martín abonaba 3.000 reales de renta por el molino [3]. Otros nombres que se suceden en su arriendo son M. Martín Nozal (1867-1879) [4], Higinio Mazorra y  Cristóbal del Hoyo (1880-1889) [5] y los ya mencionados Higinio M. Vélez, Victoriano Pérez, Teógenes Manuel Bilbao y Teófilo Herreras (1915-1919).

En vísperas de la reversión del Canal del Estado, el inventario de 1919 describe las características del molino que no habían variado con respecto a las descritas en el inventario de 1909.

Referencias

[1]       AHPV-CANAL00069_016 y AHPV [0116_18].

[2]       Reglamento, estado de los artefactos. BDH.

[3]       Estados de los artefactos en 1853 y 1856, o. c. 

[4]      AHPV/ PROTOCOLOS16745/001/0362; PROTOCOLOS19316/001/0031

[5]     AHPV/ PROTOCOLOS18475/001/2200; PROTOCOLOS18497/001/4275

·        El molino de la esclusa 14

Según se señala en el documento de tasación de 1842, este artefacto tiene 86 pies de longitud, 29 de latitud y 29 de altura. Las diferentes partes de su fábrica y maquinaria que contiene para su servicio son iguales a las de los molinos anteriores, con solo la diferencia de que a su entrada está construida una pequeña habitación para el molinero y un pórtico para el molino. Se halla en buen estado a excepción del muro que contiene las aguas de la balsa en el cual se advierten filtraciones de bastante entidad e igualmente en los muros divisorios entre los canales; también se halla bastante deteriorado el encachado de piedra en la salida de las aguas. En el inventario de 1851 se añade que este molino fue fábrica y adjudicado a la Empresa como parte del valor de la Laguna de la Nava.



El primer arrendamiento de este molino, entre 1832-1835, estuvo a cargo de Domingo Manzano, quien abonaba una renta anual de 273 fanegas de trigo [1]. Con posterioridad, en el Boletín Oficial de Palencia del día 24 de abril de 1840 se anuncia que la «Empresa del Canal de Castilla la Vieja, cumpliendo en fin de junio próximo los arriendos de los Molinos del Canal situados en las esclusas 8, 13 y 14, señala el nuevo contrato el Domingo 31 de Mayo». En términos similares se publica otro anuncio de la empresa en el boletín del día 28 de mayo de 1842, que se repite en el boletín del día 5 de octubre de 1843. Otros arrendatarios fueron los de Juan Ortega, 1853-57 [2]; entre 1860 y 1873 se suceden los arrendamientos a cargo de Petra Castrillo, Balbino Marín Fernández, e Ignacio Guerra Gutiérrez [3];  entre 1873 y 1907, el arrendamiento corrió a cargo de Higinio Mazorra y Cristóbal del Hoyo, e Higinio Mazorra en solitario [4].



En 1907 tiene lugar el arriendo del molino a favor de Teógenes Manuel Bilbao, por cinco años y una renta anual de 2.100 ptas. En la escritura del arrendamiento figura una descripción del edificio en la que se advierte el incremento de un piso en altura. En cuanto a su dotación, la cámara de mecanismos contenía 4 rodeznos que daban movimiento a 3 pares de piedras y al árbol que movía la maquinaria de limpia de trigo y cernido de harinas, compuesta por tres cribas, un frapor, cuatro ventiladores y cuatro cedazos [5].

En 1909 se produjo un incendio que destruyó el edificio y la maquinaria del establecimiento [6]. Desconozco la fecha de su reconstrucción, pero en 1919 se describe el molino con sus dependencias y dotación similares a las que tenía antes del incendio: «su figura es un paralelogramo de 24 metros de longitud por 8,9 de latitud; adosados al edificio principal se hallan construidos tres departamentos que sirven de almacenes y dos cobertizos. En el centro del edificio se halla el cuerpo de aguas que contiene los motores hidráulicos o sean 4 rodeznos con toda su maquinaria, sobre este está el piso del molino con los tres pares de piedras y la maquinaria correspondiente para elevar las harinas al 2.o piso, donde se halla el cernido y en el guardillón, que se halla sobre este, está colocada la limpia con todos sus útiles».

Referencias

[1]       Reglamento, estado de los artefactos. BDH.

[2]       Estados de los artefactos en 1853 y 1856, o. c.

[3]       AHPV/Protocolos16502/001/0358; Protocolos16740/001/0334; Protocolos16745/001/0512; Protocolos16748/001/0143 

[4]       ACHD-CCHC0128/6, 9, y 11].

[5]       ACHD-CCHC0128/12.

[6]       ACHD-CCHC0128/13.

 

·        El molino de la esclusa 15

Hasta su transformación en fábrica a mediados del siglo XIX, el molino harinero tenía unas dimensiones y un tipo de fábrica similar a los molinos precedentes, así como las máquinas correspondientes. 

El primer arrendamiento con la empresa del canal recayó en Francisco Calvo, por un periodo de tres años, de 1 de julio de 1833 a 30 de junio de 1836, con una renta 451 fanegas de trigo [1].  En 1840, Miguel Rubio, vecino de Osorno, y Andrés Herrera se pusieron en comunicación con la dirección local de la empresa del canal para tratar sobre el arriendo de dos paneras y del molino de la esclusa 15 en dicha villa de Osorno [2]. Las gestiones no debieron fructificar pues la propia dirección local de la empresa publica en el Boletín Oficial de Palencia, del 9 de septiembre de 1841, el anuncio del arriendo del molino de la esclusa 15, anuncio que se repite en el mismo medio, el del día 28 de mayo de 1842, en los siguientes términos: «subasta en renta del molino de la Exclusa 15, que en la actualidad se halla sin arrendar…». Se deduce que el molino estuvo arrendado en los años siguientes pues, el 11 de octubre de 1846, José Rafo publica que, estando por vencer el actual arriendo, se señala el día 25 para el nuevo remate del molino. Será Ángel Gutiérrez quien se haga con el arriendo del molino mediante escritura de 20 de mayo de 1847 con el fin de convertirlo en fábrica. Entre las condiciones aceptadas por el arrendatario figuran el abono de una renta de 18.000 reales anuales, la duración del arriendo por un periodo de cuatro años, prorrogable a otros cuatro años más, el derecho a colocar en el molino la maquinaria correspondiente a la limpia del trigo y el cernido de las harinas y hasta el número de cuatro piedras,  y la posibilidad de levantar más pisos en el molino y darle mayor ensanche; al finalizar el arriendo. Quedarán en beneficio de la empresa todas las mejoras que haya recibido el molino en sus pisos y obras adyacente, aunque el arrendatario podrá retirar la maquinaria de limpia, cernido y molienda montada en el molino [3]. La transformación realizada por el arrendatario supuso un incremento del valor del artefacto de los 80.000 reales a los 300.000, según se indica en el inventario de 1851.

Tras la prórroga del contrato anterior, se formalizó un nuevo contrato por un periodo de 8 años. La renta seguiría siendo de 18.000 reales anuales y el arrendatario podría aumentar la maquinaria correspondiente a la limpia del trigo y el cernido de las harinas conservar el número de cuatro piedras,  así como levantar más pisos en la fábrica y darle mayor ensanche. Al finalizar este nuevo arriendo, quedaría a beneficio de la compañía no solo la nueva obra realizada por el arrendatario sino también toda la maquinaria con la que esté montado el artefacto [4]. La configuración de la nueva fábrica no debió ser distinta a la que se describe en el inventario de 1907 que se analizará más adelante.

En 1860 se quejó el arrendatario ante la Compañía del Canal por falta de aguas en su fábrica y el deterioro de los sitios de carga y descarga [5]. Le sucedió en el arrendamiento Juan Echeandía y Alday, entre finales de 1863 y diciembre de 1883, en renovaciones sucesivas. A partir de esa fecha, el nuevo arrendatario es Benigno Echeandía, vecino de Reinosa. Casi dos años más tarde, la compañía del canal subarrienda la fábrica a Manuel Obero, apoderado de Víctor Isla y en diciembre de 1888 la arrienda, con destino a maquila, a Pedro Martínez Guantes, vecino de Villegas [6]. En 1907, el administrador de la Compañía del Canal, Plácido Sánchez Repiso, otorga el arriendo de la fábrica de harinas a favor de Hilario Martínez Prieto, molinero, vecino de Osorno e hijo del anterior arrendatario [7] y en 1913, otorga el arriendo de la fábrica a favor de Cleto Bores [8], por una renta de 1.000 pesetas 

El molino harinero, del que se realiza un inventario a finales de 1907, firmado por el arrendatario Hilario Martínez y el sobrestante Luis Alonso, está ubicado en la fábrica existente en el mismo lugar. Se compone de los siguientes edificios: el edificio principal con unas dimensiones de 35,66 m de longitud por 8,36 m de ancho y tres cuerpos o pisos más desván, dispuestos sobre el cuerpo de aguas del molino primitivo; al testero un almacén haciendo escuadra de 10,59 x 6,41 m y con dos cuerpos en altura; otro almacén a la izquierda de la puerta de entrada de 6,69 x 8,91 m y con tres pisos; y en la margen izquierda del cuérnago de entrada de aguas, un cercado en el que se disponen una bodega, un gallinero, dos cuadras, una capilla y otro almacén al testero de 30,65 x 7,52 m.


Los materiales de construcción de estos edificios varían. En el cuerpo de aguas del edificio principal, procedente del molino antiguo, domina la sillería acompañada de mampostería ordinaria hasta la altura del piso del molino, sobre cimientos de hormigón hidráulico. En el cuerpo de fábrica, también originario, se emplea la sillería para esquinas y jambas de puertas y ventanas. El resto de paredes es de adobe con esquinas y jambas de puertas y ventanas de ladrillo. Los departamentos accesorios, como almacenes, gallinero, cercas, etc., son de tapial.


El inventario describe todo el equipamiento existente en la fábrica y especifica el disponible para el arrendatario. En el cuerpo de aguas se emplazan cuatro rodeznos de hierro para el movimiento de las piedras harineras y la limpia del trigo. En el cuerpo del molino sobre el castillete de madera de pino están instaladas tres pares de piedra la Ferte con sus accesorios, una rosca para las harinas de las piedras y a un extremo su elevador, un tramoyón para el trigo sucio con su elevador, un cedazo para la maquila y una piedra de afilar. En el local destinado a depósito de trigo se ha instalado un compresor de 4 cilindros sistema Brevet. En el primer piso sobre el cuerpo de molino hay un depósito para harina en flor u otros accesorios para transmisiones; en un local separado hay un planchister de tres paradas y diversas cribas para la limpia y un tramayón para el trigo limpio. En el segundo piso se localizan dos bastidores con sus ventiladores, varias cribas y cedazos para el cernido. En el desván hay cuatro batidores sencillos con su ventilador y a árboles y poleas de transmisión.

El primer cuerpo del almacén del testero se organiza con las siguientes dependencias: vestíbulo de entrada, cocina a la derecha, almacén a la izquierda y al fondo la escalera de acceso al segundo piso. Este se haya dividido en diversas habitaciones para el servicio del arrendatario.

La maquinaria que aprovecha el arrendatario se concreta en la señalada en el cuerpo de aguas y en el del molino. En el primer cuerpo del almacén del testero, contiguo al del molino, se ha instalado el compresor de 4 cilindros sistema Brevet y en el segundo cuerpo se ha instalado el planchister de tres paradas; en este mismo cuerpo y en local separado están instalados una criba cilíndrica, un batidor doble con ventilador y una criba plana.

En enero de 1913 se realiza otro inventario del molino maquilero, firmado por el arrendatario Cleto Bores y el sobrestante Luis Alonso. En esta ocasión, aunque se mencionan todos los edificios que constituían la fábrica, solamente se describen los que van a ser usados por el arrendatario y el equipamiento disponible. En el cuerpo de aguas no se introducen modificaciones. En el cuerpo del molino se indican dos piedras harineras La Ferté y otra piedra para el pienso del ganado y el resto de la maquinaria ya señalada en el inventario anterior. En el segundo cuerpo, dedicado a la limpia, están instaladas una criba cilíndrica con ventilador, dos batidores con ventilador y una criba plana de apurar. Los dos cuerpos del almacén testero vuelven a la organización que tenían antes de las modificaciones introducidas por el anterior arrendatario [9].

El inventario de 1919 precisa que la conversión del antiguo molino en fábrica de harinas corrió a cargo de Ángel Gutiérrez en el año de 1847. Señala los edificios o departamentos ya indicados en los anteriores inventarios aunque solamente describe el equipamiento del edificio principal de forma resumida: cinco rodeznos colocados en el cuerpo de aguas, cuatro pares de piedras que se hallan instaladas en el piso natural o cuerpo del molino, la limpia de trigo en el primer piso, la maquinaría y útiles necesarios para el cernido de las harinas en el segundo piso, y cuatro batidores sencillos con sus ventiladores en el guardillón o desván. 

Referencias

[1]       Reglamento, estado de los artefactos. BDH.

[2]       AHPV [0115/01] 

[3]       AHPVP/Protocolos 15844/001/0311-315.

[4]       AHPVP/Protocolos 15852/001/0582-586. 

[5]       AHPV [0115/06]

[6]      AHPVP/Protocolos [16740/001/0541]; [16746/001/0277]; [19316/001/0071]; [18473/001/2678]; [18489/001/3977];  [18497/001/4195];                                 [18510/304/3454].

[7]       AHPV [0115/09].

[8]       AHPV [0115/12] 

[9]       CANAL00092/015


·        El molino de la esclusa 16

La información contenida en el documento de tasación de 1828 no fue modificada ni en el inventario de 1831 ni el documento de tasación de 1842.  En el inventario de 1851 se informa que la Empresa del Canal transformó el molino en fábrica de harinas con 4 pares de piedras con sus correspondientes máquinas y con un piso más y una buhardilla. En realidad, quien corrió a cargo de los gastos de la transformación fue Manuel Illera Trancho en 1845, según el inventario de 1919, que también describe esta fábrica de harinas. Tiene unas dimensiones de 24 m de longitud y 10,05 de latitud y consta de tres cuerpos y un desván por encima del depósito de motores, en el que están instalados cinco rodeznos con toda la maquinaria correspondiente para dar movimiento a cuatro pares de piedras y el árbol que lo comunica a la limpia y al cernido. En el primer piso está el cuerpo del molino y un tramoyón de trigo sucio, la maquinaria de la limpia y el cernido y varios departamentos para habitaciones. A la izquierda, formando escuadra con el cuerpo principal de la fábrica, existe un paralelogramo de 20,20 m de longitud y 10 de latitud, donde está la entrada principal, el escritorio y escalera de acceso a dos pisos más y desván que sirven de almacén. Detrás del cuerpo de fábrica y paralelo a la misma hay otro almacén de 24 m de longitud y 4 de latitud, con tres pisos. Entre el cuérnago superior y la esclusa hay una cuadra. 

Puente sobre el cuérnago de la fábrica
 
El primer arrendamiento del que se tiene noticias en tiempos de la empresa corrió a cargo de Pedro García por un periodo de tres años, entre el 1 de julio de 1831 y el 30 de junio de 1834, por una renta de 481 fanegas de trigo [1].

Después de Manuel Illera, el arrendamiento pasó a las manos de Juan Pombo [2]. La fábrica se arrendó de nuevo a Juan Pombo, junto con las de las esclusas 18 y 21, desde el 1 de enero de 1861 y 1870 [3]. Durante la crisis financiera de los años sesenta, Juan Pombo tuvo la cautela de retirarse momentáneamente de los negocios en 1866, tras otorgar plenos poderes de gestión a sus hijos César y Arturo agrupados en sociedad desde 1869 [4]. En este periodo se vincula a Manuel Illera con esta fábrica, sin poder determinar su relación con los Pombo [5].

Antes de acabar la década, Juan Pombo volvió a la vida mercantil. A su favor se concierta el arriendo de las fábricas de harinas de las esclusas 16a, 18a y 21a, por 30.000 reales anuales y por un periodo de 10 años, desde el 1 de octubre de 1869 hasta el 30 de octubre de 1879 [6]. Según Moreno Lázaro, con este arriendo se puso en marcha un proyecto consistente en reformar las harineras de la 16a y la 21a esclusas y convertir en sendas fábricas los molinos y el batán de las esclusas 17a, 18a y 19a. Gracias a la explotación de estas factorías y la del Cabildo, Pombo se convirtió en el mayor productor de harinas del país [7]. En el caso de la fábrica de Boadilla, el contrato se rescindió el 11 de julio de 1877 [8].

Ante la amenaza de nuevas dificultades para las harineras, en 1880 Florencio Gutiérrez Dosal propone a la Compañía del Canal tomar el arriendo de la fábrica de harinas de la esclusa 16 para moler únicamente a maquila [9]. En 1893 el director local de la Compañía del Canal de castilla plantea la baja en el amillaramiento de la fábrica de harinas por estar en estado de ruina [10]. Un año más tarde el administrador de la compañía, Plácido Sánchez Repiso, solicita la licencia de derribo de la fábrica de la esclusa [11].

Referencias

[1]       Reglamento, estado de los artefactos. BDH.

[2]       Estados de los artefactos en 1853 y 1856, o. c.

[3]       ACHD-CCHC0127/05

[4]       Moreno Lázaro, o. c.

[5]       [BOPP/Gaceta]

[6]       ACHD-CCHC0127/07.

[7]       Moreno Lázaro, o. c.

[8]       AHPV/ Protocolos 18464/001/1894

[9]       ACHD-CCHC0127/08

[10]     AHPV [0118/12] 

[11]     AHPV [0116/10]


·        Los dos molinos harineros de las esclusas unidas de Frómista

El documento de tasación de 1842 añade a la descripción realizada el 15 de febrero de 1828 que las paredes del cuerpo alto del primer molino, entre las esquinas y las jambas de puertas y ventanas son de tapias de tierra calicastradas. Todo ello está en buen estado a no ser el muro de retención y bocas de los canales donde es necesario reparar las sillerías. Por su parte, el segundo molino, igual en todo al anterior, presenta deterioros más importantes.

En el inventario de 1851 se indica que estos dos molinos, junto con los dos batanes, fueron adjudicados en 1843 a la empresa del canal como compensación por la laguna de la Nava. El segundo molino fue transformado en fábrica.

EL primer arrendamiento de ambos molinos realizado con la empresa privada lo tomó Blas de la Calle, entre el 1 de julio de 1831 y 30 de junio de 1834, por una renta de 700 fanegas [1]. Con posterioridad, los arrendamientos se realizaron para un solo artefacto o para varios a la vez. Según Moreno Lázaro, el segundo molino fue arrendado entre 1842 y 1847 por Francisco Illera. El mismo autor informa que, a partir de 1849, será Juan Pombo quien tome el arrendamiento de ambos molinos [2]. Entre 1853 y 1856, el arrendamiento del primer molino corrió a cargo de Vicente Viñé, por una renta de 17.000 reales, y el del segundo por Juan de la Pedraja, mediante una renta de 17.200 reales [3]. Parece que el arrendamiento del molino de la esclusa 17 se realizó de forma separada con respecto a las fábricas del entorno de Frómista. Entre 1858 a 1861 tiene lugar el arrendamiento de uno de los molinos harineros otorgado por la compañía del Canal de Castilla a favor de Pedro Pérez [4].  Por el contrario, entre 1861 y 1879 se suceden dos arrendamientos de las fábricas de las esclusas 16.a,18.a y 21.a a favor de Juan Pombo: el primero entre 1861 y 1870 y el segundo entre el 1 de octubre de 1869 y el 30 de octubre de 1879, a cambio de una renta de 30.000 reales anuales. En este segundo arrendamiento se incluyen también los del molino de la esclusa 17 y del batán de la 19 [5]. Según Moreno Lázaro, con este último arriendo Juan Pombo pudo realizar su proyecto consistente en reformar las harineras de la 16a y la 21a esclusas y transformar en un solo complejo los artefactos de las esclusas 17a, 18a y 19a. En concreto, las obras que realizó Pombo consistieron «en el molino harinero de la 17 (…) levantar dos pisos y hacer dos galerías de comunicación con la fábrica de harinas de la 18 (…) y el batán de la 19 convertirlo en molino harinero para maquila haciendo las obras necesarias entre las que se incluya la maquinaria necesaria para las tres piedras» [6].




En 1882, Juan Pombo rescindió el contrato de arriendo de sus harineras en Frómista con la Compañía del Canal de Castilla. A partir de ese momento, los artefactos de las esclusas 17, 18, y 19 quedaron vacantes. Moreno lázaro recoge en el cuadro 10.3 de su tesis que en 1894 solamente el molino de la esclusa 19 estaba en funcionamiento, arrendado por González Martínez Hermanos a cambio de una renta de 3.500 pts. [7]. En 1899 se constituyó la sociedad Hijos de Valentín Calderón, que tomaría a su cargo los establecimientos harineros de Frómista [8].

En 1905 y 1906, Hijos de V. Calderón, tras su arrendamiento, introdujeron mejoras en los artefactos instalados en los saltos 17, 18 y 19. El molino del primer salto tiene 21 metros de largo por 7,70 de ancho, interiormente. Consta de un solo piso y en la parte central del tejado se eleva un guardillón o desván para la instalación de las transmisiones. El cuerpo de aguas se compone de cuatro depósitos o cámaras de sillería, donde se hallan instalados tres rodeznos de hierro que mueven dos pares de piedras molineras y la maquinaria para la limpia y el cernido. Los muros del cuerpo del molino tienen 3 metros de alto y 80 cm de espesor, construidos de mampostería y tapial calicastrado. En este este espacio se sitúan: el castillete de pino donde están montados los dos pares de piedras harineras, sistema de La Ferte, con todos sus accesorios de guardapolvos, toberas, y cajas para recoger la harina; un tramoyón con un elevador para el trigo; dos batidores dobles y otro sencillo con criba plana para descante; una caja con cedazo grande para el cernido con sus mangas de empaque; y una cabria para levantar las piedras. En la fachada oriental hay una cocina y una alcoba para el servicio del molino. Este tiene cuatro puertas de servicio.



En la fachada sur del molino se disponen dos galerías adosadas a cada ángulo, con dos plantas cada una. La galería del lado derecho tiene 15,60 metros de largo por 5,80 de ancho. El piso de abajo es de mampostería ordinaria y el alto de ladrillo y adobe, en el que está instalado un divisor de salvados.  La galería de la izquierda tiene 15,60 metros de largo por 5,70 de ancho. El material empleado es igual que el de la galería de la derecha. El piso bajo está dividido en varias habitaciones para el personal de la fábrica y el alto se emplea de almacén.

El edificio de la antigua fábrica de harinas del segundo salto tiene 21 metros de largo por 5 de ancho. Se compone de tres cuerpos generales sobre el cuerpo de aguas. Este consta de cuatro cámaras de sillería, con las mismas condiciones del molino de arriba. Los otros tres cuerpos tienen dimensiones diferentes con materiales de ladrillo y adobe. La maquinaria se distribuye de la siguiente manera: en la planta baja se hallan instaladas una deschinadora doble, dos tramoyones de madera y un elevador; en el primer piso, columnas despuntadoras, depósito para trigo sucio, y árbol horizontal; en el segundo piso, tres separadores de semillas; en el tercer piso, dos cernedores y una rosca   que termina en el piso alto de la galería del lado derecho donde se encuentra el divisor de salvados. Todos los aparatos instalados en este edificio son del último sistema perfeccionado de Buhler Hermanos.

El edificio de la fábrica nueva tiene 14,50 metros de longitud por 10,77 de ancho y 13,6 de altura. Consta de cuatro pisos iguales. Los cimientos y el zócalo del primer piso son de mampostería ordinaria y el resto de adobe revestido de ladrillos; el resto de los pisos se construye con adobe. En cuanto a la maquinaria empleada, en el primer piso se hallan instalados 11 elevadores, el árbol horizontal de transmisión general de 14,40 metros de largo y 17 poleas; en el segundo piso se emplea maquinaria sistema de Buhler Hermanos, consistente en 4 compresores y tres trituradores, además de tres tramoyones para trigo limpio, elevadores, distribuidores de harina e indicador de velocidad; en el tercer piso se dispone de tres depósitos para trigo limpio, una báscula automática, un recolector de polvo para los sasores, aparato magnético, dos tubos de hierro para empaque una rosca doble de 10 metros, elevadores, árbol horizontal con 20 poleas y una cepilladora para salvado; en el cuarto piso están instalados una cepilladora de salvados, una columna satinadora, centrífugos, rociador automático, 4 plansichter  y dos sasores sistema de Buhler Hermanos, recolector de polvo, una rosca para el trigo mojado y una transmisión alta  donde terminan los elevadores.

El edificio del molino nuevo del tercer salto consta de dos pisos. El piso bajo tiene 9,20 metros de largo por 6,90 de ancho y 4 de alto. Su construcción es de adobe. Su maquinaria consiste en un castillete de madera pino donde están montados tres pares de piedras harineras de la Ferte con todos sus accesorios; debajo del castillete está el árbol de transmisión general montado en cinco soportes de fundición para el movimiento de las piedras y el árbol vertical   que mueve la limpia y el cernido; contigua al castillete, una rosca de hierro para la conducción de las harinas  al elevador; junto a la escalera, el tramoyón para el trigo sucio, con su elevador; y dos cabrias para elevar las piedras. El segundo piso tiene unas dimensiones de 9,40 de largo por 7 de ancho y 3 de alto. Su construcción también es de adobe. Su maquinaria consta de dos batidores dobles con sus ventiladores; encima una criba de desconté; dos cajas con un cedazo cada una con sus accesorios; un árbol vertical con corona horizontal que transmite el movimiento a otros dos piñones verticales que, a su vez, trasmiten a dos árboles horizontales de 9 poleas. La limpia y el cernido están separados por un tabique. Por este piso se comunican las habitaciones para el personal que están construidas en la mitad del edificio que fue molino y en la actualidad instalaron la turbina.

El edificio de la turbina en el tercer salto de la esclusa 19 ocupa, pues, parte del espacio del antiguo molino. Consta del cuerpo de aguas y cuerpo alto. En el cuerpo alto se localizan las tres cámaras por las que se da entrada a las aguas procedente de los saltos, la cámara de la turbina y las de salida de las aguas. La construcción de los muros es de sillería con mampostería hidráulica y la nueva obra, de hormigón hidráulico. La toma de agua para la turbina se realiza en la balsa del primer molino y conducida a través de una tubería de chapa de acero dulce de 67 metros y 90 centímetros. Los muros del cuerpo alto son de mampostería ordinaria hasta la altura de 4 metros. Tiene 16.20 metros de largo por 8,80 m de largo dividido en dos locales, el de la turbina y otro en el que se sitúan la cocina y la alcoba para el servicio del empleado. La turbina es del sistema Francis simplex de 215 HP efectivos que resultan de un salto de 9 metros, por un caudal de agua de 2.200 litros por segundo, resultando 340 revoluciones por minuto [9].            

El inventario de 1919 parece basarse en el resultado del proyecto de Pombo pues no hace referencia a las actuaciones de Hijos de V. Calderón en 1905 y 1906. En lo que respecta al molino de la esclusa 17, se indica que se halla unido a la fábrica de la esclusa 18 por medio de dos galerías de dos pisos cada una. El piso alto de la galería que da a las esclusas sirve para la transmisión de trigo y harinas, y el resto de dichas galerías se emplea como almacenes. Por su parte, el cuerpo principal de la fábrica de la 18 consta del cuerpo de aguas, donde se ubican 4 rodeznos que mueven dos pares de piedras y la limpia y cernido con todos sus útiles correspondientes que se encuentran colocados en varios departamentos en que están divididos lo otros dos pisos. Al lado de la fábrica está un segundo cuerpo de dos pisos y desván destinados a almacenes. En cuanto al antiguo batán de la esclusa 19, convertido por Pombo en molino, consta del cuerpo de aguas, en el que están instalados tres rodeznos con su maquinaria correspondiente y el cuerpo del molino, con tres pares de piedras y, en dependencia aparte, la limpia con toda su maquinaria y útiles correspondientes.

Según Moisén Gutiérrez, en 1919 la sociedad Hijos de Valentín Calderón tomó a su cargo los establecimientos harineros de Frómista y en 1920 adquirió los edificios y el aprovechamiento de los cuatro saltos unidos, que, en 1932, serían destinados a obtener energía y a la fabricación de harinas [10].

Referencias

[1]       Reglamento, estado de los artefactos. BDH.
[2]       Moreno Lázaro, o. c.
[3]       Estados de los artefactos en 1853 y 1856, o. c.
[4]       AHPV/ Protocolos16735/001/0011; Protocolos16737/001/0170.
[5]       ACHD-CCHC012/5 y CCHC0127/7 y Protocolos 16737/001/0382;
[6]      Moreno Lázaro:  Tesis, Pág. 535.  // La industria harinera palentina, 1820-1988, pág. 67

[7]       Moreno Lázaro, o. c.
[8]       AHPV [0118/16] 
[9]       AHPV-CANAL0092/013
[10]    Moisén Gutiérrez, J.L. (2013). o. c.

  

·        Los dos batanes de las 4 esclusas unidas de Frómista

La información contenida en el documento de tasación de 1828 no fue modificada ni en el inventario de 1831 ni el documento de tasación de 1842, ni en el inventario de 1851.

En los primeros años tras la privatización de la explotación del canal, los batanes de Frómista fueron administrados por cuenta de la empresa [1]. El director local de la empresa, José Cruz Muller, anuncia en el Boletín Oficial de Palencia de 8 de mayo de 1835 la pública subasta de varios artefactos entre los que figura el batán de la esclusa 20.  En el boletín del 8 de noviembre de 1841 se anuncia la subasta pública del arrendamiento de los batanes de las esclusas 19 y 20 «cuyo actual arriendo vence en fin diciembre de este año». De nuevo, el 27 de enero de 1847 y el 30 de enero de 1850 se publica el anuncio del arrendamiento de los dos batanes, sin que pueda señalar los nombres de los arrendatarios. En 1855, el arriendo de los batanes de las esclusas 19 y 20 corría a cargo de Francisco Santos, por una renta anual de 9.560 reales; en 1856, es Ángel Aguado, quien detenta el arriendo de los dos batanes por una renta de 7.100 reales [2]. Según Mosén Gutiérrez, tras Ángel Aguado el siguiente arrendatario de los batanes fue Nemesio Casado, quien abonaba una renta de 6.000 reales [3]. Como ya se ha indicado, Juan Pombo transformó el batán de la esclusa 19 en fábrica de harinas, mientras que el batán de la 20a se siguió explotando de una manera residual.



A finales de 1887,  la Compañía del Canal de Castilla otorga el arrendamiento del batán sito en la esclusa 20 a favor de Manuel Rodrigo Aguado y otros [4].

El Inventario de 1919 indica que el batán de la esclusa 20 tiene la figura de un paralelogramo de 17 m y 60 cm de longitud y 9 m y 50 cm de latitud, sobre donde se elevan dos pisos generales y sotabanco. Al este hay un departamento de 4 m 60 cm de largo con los mismos pisos, distribuido todo para el arrendatario. En el cuerpo de aguas hay dos ruedas hidráulicas que dan movimiento al lavadero y cilindro, la una, y a las cardas, continuas y hornos, la otra. Todo se halla en dos salones situados en el centro del edificio. Hay además otros varios departamentos destinados a diversos usos y servidumbres de los pisos. 

Referencias

[1]       Reglamento, estado de los artefactos. BDH.
[2]       Estados de los artefactos en 1853 y 1856 , o. c. 
[3]       Moisén Gutiérrez, o. c.
[4]       AHPV/ Protocolos18506/001/4435
 


·        El molino de la esclusa 21

En el inventario realizado en junio de 1831 se añade a la descripción realizada en 1828 que, por separado, aunque contigua a la habitación del molinero, se halla construida la habitación para el esclusero; su fábrica en la pared exterior, paralela a las del molino, construida con pilares de sillería y ladrillo, y el resto de tapias de tierra con su cubierta de tejado y varias divisiones en el interior. La fábrica parece se halla en buen estado de uso y seguridad. Por su parte, en la tasación que se hace de los artefactos en 1842, se matiza el buen estado del molino con la indicación de que algunas partes del cuerpo inferior necesita la reparación de algunos sillares, con un importe de 1.800 reales. A su vez, en el inventario de 1851, se ofrece la novedad de que el molino se ha transformado en fábrica de harinas con cuatro piedras. La información contenida en el inventario de 1919 permite conocer el resultado de su transformación. Según dicha información, la fábrica se compone de dos departamentos, el de la fábrica propiamente dicha y el otro destinado a almacenes. El departamento de fábrica se organiza en el cuerpo de aguas, en el que están instalados 5 rodeznos, y tres pisos generales en los que se encuentra colocada toda la maquinaria para dar movimiento a cuatro pares de piedras harineras y a las transmisiones correspondientes para la limpia y cernido.

Fuente: ACHD - FF-123/01

En cuanto a los arrendatarios de este artefacto, Francisco Illera Trancho lo fue entre el 1 de julio de 1831 al 30 de junio de 1834 [1]. Con posterioridad, los nuevos arriendos se otorgan a la familia Pombo: Manuel, quién lo convirtió en fábrica en 1845, la viuda de M. Pombo e Hijo y Juan Pombo [2]. Estos la subarriendan a favor de los "Sres. Michelena y Rodríguez" en abril de 1858 [3].  Juan Pombo se hace cargo del arriendo de las fábricas harinas de las esclusas 16, 18 y 21., desde 1 de enero de 1861 a 1870 [4].

De nuevo Juan Pombo arrienda esta fábrica, junto a las de las esclusas 16 y 18,  por 30.000 reales anuales, desde el 1 de octubre de 1869 hasta el 30 de octubre de 1879 [5] Este establecimiento fue abandonado al mismo tiempo que los de Frómista, en la década de 1880 y se carecen de noticia sobre el mismo hasta después de la reversión del canal al Estado.


Referencias

[1]       Reglamento, estado de los artefactos. BDH. 
[2]       AHPV-CANAL00019/010; ACHD-CCHC0129/37 y CCHC0127/7
[3]       AHPV/Protocolos16735/001/0329
[4]       AHPV-CHHC0127/05 y Protocolos 16738/001/0401
[5]       ACHD-CCHC0127/7

·        El conjunto de Calahorra de Ribas

En el inventario de 1831 se indica que a la derecha de las esclusas hay dos molinos con tres piedras cada uno y dos desaguaderos. Su fábrica en el cuerpo inferior es toda de sillería: sus canales, machones, arcos y restos de sus paredes hasta la imposta; en el segundo cuerpo, los ángulos y cercos de puertas y ventanas (estas con rejas) son también de sillería, así como diferentes pilares y toda la pared que corresponde a la parte baja; las restantes paredes son de tapias calicastradas. El piso horizontal del molino es de madera y entablonado como también la armadura y cubierta del tejado. A los extremos de la caja de los molinos se hallan, respectivamente, la habitación del molinero y una caballeriza. Consta de 80 pies de longitud por 31 de latitud y 11 de altura el piso superior. Toda su fábrica está bien conservada y al parecer la balsa y compuertas de sus canales. El segundo molino es igual en todas sus partes, construcción y fábrica al primero, y se halla en igual estado de solidez.

Por su parte, en el inventario de 1851, que reproduce la información contenida en el de 1831, se añade que el primer molino ha sido transformado por la Empresa en fábrica de harinas y que el segundo molino fue adjudicado a la misma en parte del pago de la laguna de la Nava y transformado también en fábrica de harinas.

En cuanto al batán, se señala que tiene siete pilas y sus correspondientes mazos movidos por dos ruedas y ejes colocados en el medio del edificio, y sobre ellas una habitación del batanero y a su extremo una caballeriza; en el primer cuerpo, hasta la altura de la imposta y terreno, su fábrica es de sillería, así como los ángulos, pilares y cercos de puertas y ventanas del segundo cuerpo; el resto de sus paredes es de tapias calicastradas, con su cubierta de tejado. Sus dimensiones son 69 pies largo, 33 de ancho y 26 de alto, de los cuales corresponden 11 al segundo cuerpo.



En el inventario de 1851 se indica que este batán lo adquirió la empresa en parte del pago de la laguna de la Nava y que fue convertido en fábrica de harinas por Enrique de la Cuétara en virtud de concesión especial.

La Empresa del Canal arrienda a la sociedad Junco-Cuétara-Abarca los dos molinos, entre el primero de julio de 1832 y el 30 de junio de 1835, por el pago de 779 fanegas; y a Manuel García el batán, entre el primero de mayo de 1834 y el 30 de abril de 1837, por una renta anual de 5.700 reales [1]. En 1837 José Cruz Miller otorga la prórroga del contrato de arrendamiento de los dos molinos harineros a favor de Enrique de la Cuétara, por un periodo de 4 años y 18.140 reales de renta anuales [2].  En 1841 se renueva el contrato por un periodo de 20 años y una renta para cada uno de los molinos de 9070 reales anuales [3]. Tres años más tarde, en 1844, se arrienda el batán a Enrique de la Cuétara quien, el 2 de febrero de 1845, comunica al director local de la Empresa del Canal de Castilla su intención de transformar dicho batán en molino. En consecuencia, se ordena al aparejador Francisco Javier Saiz, desmontar la maquinaria del mismo [4]. En 1861, transcurrido el contrato de 20 años, Rafael de Imaz comunica al director local de la Empresa del Canal la conformidad de la junta de gobierno con la solicitud de Enrique de la Cuétara y Juan de Abarca de prorrogar el arriendo de los tres molinos por espacio de 10 años y 50.000 reales al año. En el oficio se incluye la escritura de dicho arriendo, fechada en Valladolid, el 14 de mayo de 1861 [5]. Unos meses más tarde, según escritura del 11 de noviembre del mismo año, Enrique de la Cuétara cede a Juan de Abarca la mitad que tenía en el arriendo de los molinos [6].

En 1870, Estanislao de Abarca, comunica a Diego Fernández Segura el fallecimiento del Juan de Abarca, arrendatario de los molinos de Calahorra, y la creación de la nueva sociedad mercantil, entre la viuda e hijos del mismo, bajo el nombre de «Estanislao de Abarca y Compañía» [7]. Finalizado el periodo de arriendo, la nueva sociedad propone su renovación por 6 años y una renta de 42.500 reales, condiciones aceptadas por la empresa, rebajando el periodo de arriendo a 5 años [8]. El arrendamiento de los tres molinos se vuelve a prorrogar en dos periodos hasta el 30 de setiembre de 1881. A partir de ese momento, se procedió a desocupar la maquinaria de los tres molinos, propiedad de Abarca [9].

La sociedad Estanislao de Abarca y Compañía solicita a la empresa del Canal, en junio de 1897, el arriendo del molino situado en el primer salto de Calahorra, inactivo desde el año 1881, fecha en que concluyó el último contrato, por un periodo de dos años, prorrogable hasta diez, pagando de renta 500 pesetas el primer año y 1.250 en los siguientes. Concluido el periodo de arrendamiento, en septiembre de 1907 la sociedad solicita la prórroga por tres años del contrato de arriendo del molino del primer salto, con las mismas condiciones estipuladas en julio de 1897. Solicitud que fue aprobada, igual que la nueva solicitud formulada en 1910. [10]. Previamente, a principio de 1902, la sociedad Estanislao de Abarca y Cía. solicita el arriendo del 2o molino de Calahorra que, al parecer, no fue aceptada [11]. 

La viuda de Estanislao de Abarca solicita en 1913 la prórroga del contrato de arrendamiento del molino del primer salto, hasta finales de septiembre de 1916, con objeto de poder seguir trabajando hasta que se arreglen los asuntos de la testamentaria de Estanislao Abarca. En 1916 se repite la solicitud de prórroga, en esta ocasión por un año [12].



Un nuevo contrato de arrendamiento del primer molino tiene lugar en 1917 a favor de Cesáreo López, al concluir el de Estanislao de Abarca y Cia, propietarios de piedras, aparatos y maquinaria, hasta finales de noviembre de 1919, fecha de reversión al Estado, por 1.350 pesetas anuales más pago de contribuciones y seguros de incendios. El último año se subarrendó a Higinio Melero, vecino de Grijota [13].

En ese año de 1919 el estado de los tres artefactos de Calahorra es el siguiente. El primer molino se compone del cuerpo de aguas, donde se hallan tres rodeznos con igual número de piedras destinadas a la maquila y una turbina para dar movimiento a la limpia, y dos pisos con varios departamentos y desván. El segundo molino, con las mismas características del anterior, está destinado a remolienda y cernido. Sobre el tercer salto se halla el cuerpo de fábrica con los mismos pisos que los anteriores. En el cuerpo de aguas existen dos grandes depósitos en los que se encuentran dos turbinas que dan movimiento 8 piedras harineras. Los tres artefactos se hallan unidos y se comunican entre sí por medio de unas galerías o pasillos que van de un salto a otro.

Referencias

[1]       Reglamento, estado de los artefactos. BDH.

[2]       AHPV [0019/09]

[3]       Moisén Gutiérrez, o. c. y Estados de los artefactos en 1853 y 1856, o. c.

[4]       AHPV [0019/04], [0019/05].

[5]       AHPV [0019/11]

[6]       AHPV [0019/12].

[7]       AHPV [0019/14]

[8]       AHPV [0019/16], [0019/17].

[9]       AHPV [0019/18], [0019/20], [0019/21], [0019/22].

[10]     AHPV [0019/24], [0019/26], [0019/27]

[11]     AHPV [0019/25]

[12]     AHPV [0019/28], [0019/30] 

[13]     AHPV [0019/32] 



 

 

2 Ramal del Sur

·        El conjunto del Serrón

El inventario de 1831 describe los edificios instalados en torno a las esclusas 25, 26 y 27 incluyendo la información contenida en el documento de tasación de los artefactos del canal elaborado en 1828. 

-  Almacén del cedazo.

En este edificio están colocadas todas las máquinas de limpiar, moler y cerner el trigo. Tiene 117½ pies de longitud, 47 de latitud y 13 de altura en su primer cuerpo; las paredes principales construidas entre las dos balsas, primera y segunda, son de sillería hasta seis pies más arriba del nivel de las aguas en la parte superior y hasta diez en la parte inferior, así como sus ángulos y cercos de puertas y ventanas, con rejas de hierro en tres de ellas. El segundo cuerpo lo forma un palomar de diez pies de altura y está construido de tapias de tierra acerada de cal. Todas las máquinas y demás utensilios que están en uso en este edificio corresponden a Don José Ojero de la Vega, vecino de Palencia, remitiéndonos a los documentos de propiedad.

En el inventario de 1851 se incluye el dato de que en el edificio se ha construido una fábrica de harina con las dimensiones de 85 pies de longitud, 47 de latitud, con tres pisos además del de la maquinaria. La diferencia que aparece en las dimensiones consiste en que en el antiguo se comprendieron la balsa y los canales.

-  Cuatro molinos harineros.

Estos artefactos presentan características comunes y alguna diferencia. Tienen 103 pies de longitud, 27 de ancho y 40 de alto. Cada uno consta de tres piedras o paradas, con su balsa, canales y desaguaderos. En altura se disponen dos pisos horizontales: el primero se sitúa sobre los arcos de los canales y desaguaderos y en él están colocadas las piedras y la habitación para el molinero; en el segundo, que tiene la misma longitud y latitud, se sitúa una panera que está bien enladrillada, con el atirantado de sus paredes y armadura del tejado en buen estado. La fábrica de las paredes del edificio es de sillería hasta la imposta del primer piso, y los ángulos y diferentes pilares en su medio de ladrillo, así como los cercos de las ventanas de uno y otro lado; el resto de las paredes es de tapias calicastradas con verdugos de ladrillo. Cada uno de estos cuatro molinos tiene su entrada o portal para su servicio, con una cuadra y panera.

En el segundo molino la panera tiene menor longitud, cuyo espacio restante está ocupado por una caballeriza que tiene a la parte Norte. En el tercer molino la panera está dividida con una armadura de pies derechos y tablas; por su parte la cuadra se divide en dos pequeños cuartos tercera y una panera pequeña. En el cuarto molino a la pieza reservada a cuadra se le da otro uso y dispone del cauce o cuérnago por donde vuelven las aguas al canal, con su puente de tránsito.

El inventario de 1851 se añade la siguiente información. En el segundo molino la Empresa del Canal ha construido una fábrica de harinas, cuyas dimensiones son la de 59 de longitud por 38 de latitud y además un portal de entrada de 26 pies de longitud por 11 de latitud; en altura, la fábrica tiene tres pisos. Sobre el tercer molino se ha establecido una fábrica de harinas con tres pisos y dimensiones de 59 x 38 pies, con un local a su entrada de 35 x 28 pies; a la izquierda una panera de dos pisos, de 32 x3 8 pies, y a la derecha otra de dos pisos, de 16 x 38 pies. Sobre el cuarto molino se ha establecido una fábrica de harinas con iguales dimensiones y construcciones que el anterior, salvo que las paneras son de un solo piso, con 60 x 21 pies la de la derecha y con 25 x 15 pies la de la izquierda; hay además otro edificio de un solo piso paralelo al depósito de aguas, de 23 x 14 pies.

El estado de los cinco artefactos del Serrón en 1919, tras las sucesivas reformas llevadas a cabo, es el siguiente. En el primer salto se halla una fábrica de harinas dividida en cinco departamentos; en el primero, de tres pisos, están los depósitos de salvado y la maquinaria para la limpia del trigo; en el segundo, constituido por el cuerpo de aguas más tres pisos con desván, están instalados una turbina y un rodezno con toda la maquinaria correspondiente para dar movimiento a 6 pares de piedras molineras y al cernido con todos sus útiles; en el tercero, formado por cuatro pisos, está colocado el tramoyón de trigo sucio, la panera, la habitación de un empleado de la fábrica y un almacén de salvados; el cuarto, que consta de un solo cuerpo, está destinado a panera; en el quinto, también de un solo cuerpo, están construidos el trampón de desagüe y una cuadra.

El molino harinero del segundo salto se divide en tres departamentos, de los cuales el primero, de un solo piso, sirve de portal y cuadra; en el segundo están colocados los útiles de limpia; el tercer departamento, que es el principal, consta del cuerpo de aguas, con 5 rodeznos, y otros dos cuerpos más: en el primer piso están instaladas 4 piedras harineras con sus correspondientes útiles y maquinaria de transmisión para la limpia; el segundo cuerpo sirve para almacén y dormitorio de los molineros.

La fábrica de harinas del tercer salto se compone del departamento principal de la fábrica y otro pequeño auxiliar. Sobre el cuerpo de aguas del primer departamento de disponen dos cuerpos más. En el cuerpo de aguas están instalados 4 rodeznos y una turbina; en el primer piso se hayan 4 piedras harineras y la prolongación del árbol vertical de la turbina que da movimiento a los útiles de limpia y cernido; en el segundo piso se encuentran los tramoyones, ventiladores y transmisiones correspondientes. A la altura del primer cuerpo hay un puente de madera cerrado, de 8 metros de longitud, que une la fábrica con el molino del segundo salto.  Frente a la fábrica, y unido a la misma por un puente de madera, se haya un edificio que consta de tres departamentos destinados, respectivamente, al cernido y habitaciones, a almacén y, el tercero, a cuadra, cochera, pajar y patio.

La fábrica de harinas del cuarto salto consta de cinco departamentos. En el primero, de tres pisos, se dispone la maquinaria de limpia de trigo; el segundo está formado por el cuerpo de aguas, en el que están instalados 5 rodeznos, y tres pisos más con desván en los que se distribuyen 4 piedras harineras y las transmisiones correspondientes para el cernido; el tercero, de un solo cuerpo, sirve de almacén; el cuarto, con dos cuerpos y desván, sirve de almacén y habitaciones; el quinto, de dos cuerpos, sirve también de almacén.

La fábrica de harinas del quinto salto consta de seis departamentos, en el primeo de los cuales, con tres cuerpos generales, es donde está colocada la maquinaria de la limpia del trigo;  el segundo departamento está formado por el cuerpo de agua, con 5 rodeznos, y cinco cuerpos generales con desván en los que están instaladas cuatro piedras harineras con toda su maquinaria y útiles, así como el cernido de las harinas; el tercero, de dos cuerpos, sirve de almacén para el trigo y salvados; el cuarto, de un solo cuerpo, sirve de almacén de harinas; el quinto, también de un solo cuerpo, se utiliza de cochera; el sexto, de dos cuerpos, sirve de habitación para el mayordomo de la fábrica.  

Referencias. Ver las de los distintos inventarios


 ·        Las «eras» de Grijota

En la margen derecha de las esclusas 28 y 29 se construyeron tres molinos harineros que en el inventario de 1831 se describen como sigue.

     - Primer molino. Este artefacto tiene 3 piedras y el piso entarimado a excepción de 10 pies sobre el desaguadero. Sus dimensiones, 54 pies de longitud, 27 de ancho y 11 de alto, con diferentes ventanas, las dos pequeñas con cruceros de hierro. La fábrica del edificio es de sillería hasta la altura del piso de las piedras, y lo restante hasta el alero del tejado, de tapias calicastradas, excepto los ángulos y la entrada de la puerta principal que también es de sillería. Su atirantado, armadura y cubierta del tejado están en buen estado. A su entrada hay un pórtico abierto de 26 pies de ancho, 18 de fondo y 12 de alto, con una división que forma una cocina y una escalera, al lado opuesto, que sube a una habitación destinada para el esclusero, con diferentes cuartos y un tránsito de comunicación para todos ellos. Debajo de estos espacios hay una cuadra con su pesebrera. Todo ello está construido en el espacio existente entre el primer molino y el segundo, sobre la balsa y el tránsito para el uso de las compuertas o trampones del segundo molino.

    - El segundo molino es igual al anterior en su fábrica y dimensiones, con un pórtico a la entrada y un cuarto para los arrendadores.

    - El tercer molino también es semejante a los anteriores en su fábrica y dimensiones, con un pequeño cuarto para el molinero.

El inventario de 1851 reproduce la descripción que se hace de los molinos en el de 1831, a la que añade que los tres fueron transformados en fábricas de harinas por la Empresa del Canal.  La primera fábrica tenía 4 pisos además del castillete, con unas dimensiones de 74 pies de longitud y 55 de latitud, y estaba dotada con cuatro pares de piedras francesas. La segunda fábrica, con unas dimensiones de 74 pies de longitud y 28 de latitud y tres pisos además del castillete, tenía la misma maquinaria que el anterior y una nave con dos pisos de 36 pies de longitud y 24 de latitud. La tercera fábrica tenía las mismas características que la segunda.

Dispongo del inventario de la fábrica harinera del primer salto, realizado en 1905 y firmado por el arrendatario Faustino Martín Pesquera, de Tardehumos, y del sobrestante de la compañía del canal, Luis Alonso. Como se comprobará, es muy ilustrativo del equipamiento y funcionamiento de una fábrica de harinas.

Según dicho inventario, el edificio de la fábrica consta de tres departamentos: en el primero están los aparatos de la limpia y tiene 9 m de largo y 6 de ancho, donde se elevan cuatro cuerpos generales sin desván; en el segundo están colocadas las piedras harineras y tiene 14,95 m de largo y 8 de ancho, donde se elevan sobre el cuerpo de aguas tres cuerpos más con desván y sotabanco; en el tercero está instalado el cernido y tiene 20,95 m de largo y  7 de ancho, donde se elevan, sobre el cuérnago, tres cuerpos generales con desván. La construcción y la maquinaria de cada departamento es la siguiente.

Primer departamento. Los muros del primer cuerpo, de 3,75 m de altura, están construidos con piedra sillería, el zócalo, con ladrillo el alzado de las pilastras y con tapial calicastrado los entrepaños; Se halla dividido en vestíbulo de entrada, tramo de escalera, oficina y elevador de trigo sucio. Los muros del segundo cuerpo tienen 3,20 m de altura y están construidos con ladrillo al exterior y tapial el interior; en él se dispone un tramo de escalera, un tramoyón para el trigo descantado, una cadena de vasos para llevar el trigo a la limpia y un dormitorio. Los muros del tercer cuerpo, de 3,50 m de altura, están construidos con ladrillo al exterior y tapial al interior; dispone de un tramo de escalera, una criba de descante con ventilador, dos frapores completos con ventilador, dos árboles horizontales, poleas y elevadores de trigo para la limpia. Los muros del cuarto cuerpo tienen 3,20 m de altura y está construidos de ladrillo al exterior y con tapial el interior; la maquinaria instalada consta de dos batidores dobles con ventilador, dos cribas, una rosca para el trigo limpio, dos árboles horizontales con 15 poleas de hierro y 8 de madera y tres elevadores.

Segundo departamento. El cuerpo de aguas está construido con sillares de piedra asentados con mortero hidráulico y distribuido en cuatro depósitos en los que están instalados cuatro rodeznos de hierro y una turbina de 14 caballos para dar movimiento a la limpia y cernido. Los muros del primer cuerpo, de 3,75 m de altura, están construidos con sillería de piedra y mampostería con mortero ordinario; en este piso se halla instalado el castillete sobre el que están montados 4 pares de piedras harineras de la Ferté con sus accesorios correspondientes, una rosca de hierro para conducir la harina de las piedras a un elevador que la transmite al enfriadero, la prolongación del árbol vertical de la turbina, dos árboles horizontales con 7 poleas para el movimiento de la piedra de afilar y de la cadena de la harina en rama. Los muros del segundo cuerpo tienen 3,20 m de altura y su construcción es de ladrillo en el exterior y de tapial en el interior; este cuerpo está destinado para depósito de salvados, y dispone de un tramoyón para el trigo limpio, una rosca para conducir el salvado, un compresor de 4 cilindros de sistema Buhler, dos roscas para la conducción de harinas, un elevador que sube la harina desde las piedras y otro elevador que sale de este piso. Los muros del tercer cuerpo tienen 3,50 m de altura y su construcción es de ladrillo en la parte exterior y de tapial en la interior; en este piso continua el árbol vertical con rueda corona y dos piñones para dos árboles horizontales, un departamento con habitaciones para el mayordomo y un sasor sin servicio. En el desván los muros tienen 1,20 m de altura, construido con ladrillo y adobe; sirve para enfriadero, en él termina la prolongación del árbol vertical del piso bajo, también termina el elevador del trigo limpio a los tramoyones, hay una rosca enfriadora de la harina en rama y otra rosca distribuidora con árbol de hierro y rodillos para repartir la harina de los cedazos de primera y, finalmente, la prolongación de la rosca que conduce el trigo limpio a los tramoyones.

Tercer departamento. Los muros del primer cuerpo tienen 3 m de altura y su construcción combina la piedra el ladrillo y el tapial. Se haya dividido en dos departamentos, uno que sirve para el empaque y que tiene 5 trampones de desagüe y el de la turbina, y el otro que se utiliza de almacén de trigo y que dispone de la piquera. En el segundo cuerpo los muros 3,20 m de altura, construidos de ladrillo al exterior y tapial al interior; tiene cuatro divisiones que sirven para depósito de las tres primeras clases de harinas y un gran salón para almacén de salvados. Los muros del tercer cuerpo tienen 2,50 m de altura y están construidos con ladrillo al exterior y tapial al interior; el cuerpo se halla dividido en diversas habitaciones para viviendas; la maquinaria instalada en este piso consiste en dos plansichter sistema Menager, árbol horizontal con doce poleas de hierro, dos cedazos, una rosca, dos elevadores para la harina y todos los aparatos provistos del correaje necesario para su completo movimiento [1].      

El inventario de 1919 suministra información sobre la organización interna de las fábricas, así como sus nuevas dotaciones. En cuanto al edificio de la primera fábrica de harinas, resume el contenido del inventario de 1905 ya analizado, por lo que no se requiere reproducirlo.




La fábrica de harinas del segundo salto se organiza en dos departamentos: en el primero, de cuatro cuerpos, se disponen en altura, sucesivamente, un empaque y almacén de trigo, depósitos para las harinas y salvados, el cernido de harinas, habitaciones para los molineros; en el segundo, integrado por el cuerpo de aguas y sobre él cuatro más, están instalados cinco rodeznos con toda su maquinaria y útiles correspondientes para dar movimiento a cuatro piedras harineras y a la limpia.

La fábrica de harinas del tercer salto está dividida en tres departamentos. En el primero se sitúan el cuerpo de aguas, en el que está instalada una turbina para las piedras y una más pequeña para la limpia y el cernido, y cuatro cuerpos y el desván, en los que se distribuyen 6 piedras molineras y los útiles necesarios para el cernido; el segundo departamento, de tres cuerpos, acoge los útiles correspondientes a la limpia; en el tercero, con tres cuerpos y desván, están un almacén y las habitaciones.  

  •  Los arrendamientos de los dos ámbitos de Grijota

En 1831, ya antes de la concesión del canal y sus pertenencias a la empresa privada, José Ojero de la Vega remite un oficio a la Junta directiva de Canal de Castilla reclamando «la tasación y pago de unas obras ejecutadas a sus expensas en el almacén del cedazo, en las paneras situadas entre el primer y segundo molino de El Serrón, y en unos talleres sitos en dicho punto, en cumplimiento de una escritura de arrendamiento [2]. Tras la concesión del canal, la empresa    prorrogó el arrendamiento del almacén del cedazo a José Ojero hasta el 31 de diciembre de 1840, por una renta de 4.000 reales; los molinos del Serrón a Francisco Rodríguez, por una renta de 54.000 reales, desde el día 1 de marzo de 1831 hasta el 28 de febrero de 1835; y los molinos de Grijota a Antonio Aparicio, por una renta de 50.000 reales y en el mismo periodo que el anterior [3].

En el Boletín oficial de Palencia del día 21 de noviembre de 1834, la Empresa del Canal publica un anuncio mediante el que se informa que, «venciendo los arriendos de los molinos harineros titulados del Serrón y los de las Heras de Grijota en fin de Febrero del año próximo de 1835, he dispuesto verificar nuevo arriendo señalando el día 7 de Diciembre próximo...». Según Moreno Lázaro, fueron los armadores Simón Díaz, Toribio Lecanda y Juan González Agüeros y el palentino Pedro López Pastor quienes acordaron hacerse cargo conjuntamente de los molinos de Grijota, en sus dos ámbitos, que tomaron en arriendo por algo más de 116.000 reales de vellón. Las harinas obtenidas en los molinos eran cernidas en almacenes-fábricas explotadas individualmente por cada uno de los miembros de la asociación [4].

La aceptación por parte del Gobierno, en torno de 1837, como ya se ha indicado en otro apartado, de la elaboración industrial de harinas en algunos de los molinos del canal propició que la empresa pusiera en marcha un proceso de conversión de los molinos en fábricas iniciado, precisamente, en los artefactos del Serrón y de Grijota. No en vano, los directivos de la empresa los consideraban como los más idóneos, porque «han costado poco y producen mucho» [5].

El BOPP de 6 de julio de 1838 publica el siguiente anuncio de la Empresa del Canal: «La dirección central ha decidido que se saquen a pública subasta y a un solo remate los arriendos de los molinos harineros situados en los puntos del Serrón y Grijota (…) El nuevo arriendo empezará a contar desde el día primero de marzo de 1839 en cuya víspera termina el plazo del actual arrendamiento (…) Los molinos que se arriendan en el Serrón son cuatro casas independientes de tres piedras cada una, movidas por rodeznos, y tres las de Grijota con iguales condiciones. Palencia, 1.o de julio de 1838. José cruz Muller». El propio director local de la empresa otorga escrituras de arrendamiento, prorrogando en 8 años desde 1º de marzo de 1839, el arriendo de los molinos de Grijota y el Serrón en favor de sus actuales arrendatarios, en la cantidad anual de 108.040 reales [6]. En ese tiempo, según el Anexo 16 (pág. 905) de la obra de Moreno Lázaro, figuran como arrendatarios de estos artefactos José María Iztueta, Luis Arregui, Toribio Lecanda y P. González Agüeros, entre otros.

En los años centrales del siglo XIX, los principales arrendatarios de los artefactos del Serrón y de Grijota son los que figuran en el siguiente cuadro. 

1853

1856

Artefactos

Arrendatarios

Reales

Arrendatarios

Reales

Fábrica no1 del Serrón

Antonio Soriano

18.000

José María Iztueta

18.000

Molino no2 del Serrón

Andrés Martínez

9.750

Andrés Martínez

9.750

Molino no3 del Serrón

Luis Arregui

32.000

José María Arregui

32.000

Molino no 4 del Serrón

Iztueta y Compañía

30.000

José María Iztueta

34.000

Molino no 5 del Serrón

José María Iztueta

19.000

José María Iztueta

19.000

Molino no 1 de Grijota

Luis Arregui

29.000

José María Arregui

53.000

Molino no 2 de Grijota

Toribio Lecanda

29.000

Toribio Lecanda

29.000

Molino no 3 de Grijota

En administración

-

En administración

-

Fuente: Estado de los artefactos existentes en el Canal de Castilla. AHPV-CANAL00019_010 

Según Moreno lázaro, tras la crisis financiera de los años sesenta, surgió una nueva generación de harineros entre los que destaca Guillermo Martínez de Azcoitia por el número de fábricas que trabajó y por las reformas técnicas que introdujo en ellas. [7]. Entre 1861 y 1874 este empresario concertó con la compañía del canal el arrendamiento de alguna de las fábricas o molinos [8]. También otros miembros de la familia Martínez de Azcoitia recibieron, entre 1877 y 1887, el arrendamiento de alguna de las fábricas del conjunto de Grijota [9]. Por su parte, la sociedad Azcoitia hermanos presenta a la Empresa del Canal el presupuesto para la reforma del 1er salto del Serrón. [10]. También hay que citar a Lucas Ortiz Vega, como empresario vinculado a los artefactos de Grijota y su reforma. Entre 1866 y 1884 concierta, sucesivamente, 5 arrendamientos de las fábricas de Grijota [11]. Sobre ambos empresarios, en 1884, Becerro de Bengoa escribe que «en el Serrón hay tres esclusas, cuyas caídas mueven la maquinaria de cuatro fábricas de harinas y un molino. Dos fábricas son del señor Azcoitia y las otras del Sr. Ortiz Vega, el cual acaba de montar un mecanismo austro-húngaro de reciente invención, de la casa Gebrüer Israel, de Viena, con una ingeniosa turbina de gran potencia, que ha de dar grandes resultados en la fabricación. En estas cuatro fábricas se producen 1200 fanegas de harina, cada veinticuatro horas». [12]

En los boletines oficiales de Palencia de julio de 1907, de agosto de 1908 y abril de 1917 figura la contribución industrial que correspondía abonar a la sociedad Azcoitia Hermanos por la fábrica de harinas, sistema austro-húngaro, y las fábricas de electricidad que disponían en el término municipal de Grijota. La presencia de los Azcoitia Hermanos en Grijota se mantiene, al menos, hasta enero de 1919 en que aparecen en una relación de las existencias de trigo en poder de los fabricantes de harinas en sus almacenes del Serrón

Otros arrendatarios de algunos de los artefactos de los puntos de Grijota fueron Ángel Merino Ortiz a quien la Compañía del Canal cedió, en 1897, el arriendo de las fábricas de harinas del 1er, 2º y 3er salto de Grijota, con el fin de producir electricidad y harinas [13]; Faustino Martín Pesquera fue arrendatario de la fábrica del primer salto de Grijota entre el 8 de julio de 1905 y el 28 de junio de 1908, seguido de otro arrendatario representado por Manuel Achucarro [14].                                                                                  

 Referencias.

[1]      AHPV [0060/17]

[2]      AHPV [0110/01]

[3]      Reglamento, estado de los artefactos. BVH.

[4]      Moreno Lázaro Javier (1998): La industria harinera en Castilla la Vieja y León, 1778-1913. Tesis Doctoral. Universidad de Valladolid.

[5]      Oficio de los socios directivos de la compañía del canal. AHPV-CANAL00034_008

[6]      AHPV [0060/04].

[7]      Moreno Lázaro (1998), o. c.

[8]      AHPV/Protocolos 16738/001/0324; 16739/001/0364; 16745/001/0448; 16750/001/0189; 19316/001/0097.

[9]      AHPV/Protocolos 18463/001/1291; 18475/001/2250; 18504/001/2448.

[10]    AHPV [0060/31]

[11]    AHPV/Protocolos 16744/001/0143; 16746/001/0127; 16748/001/0367; 18464/001/2363; 18492/001/2603.

[12]   Becerro de Bengoa, R: De Palencia a Oviedo, Gijón, Langreo, Trubia y Caldas, 7, pág. 32-33. Palencia, Imprenta y Litografía de Alonso y Z. Menéndez, Editores, 1884

[13]    AHPV [0060/14]

[14]    AHPV [0060/17]

                               

·        La fábrica de harinas “La treinta”

Luis López Ballesteros, secretario de Estado y Despacho de Hacienda, dirige un comunicado a la Empresa del Canal, a través de José Berdonces, con la advertencia de que está obligada a construir un molino en la esclusa 30 según el artículo 33 de la Real cédula del 17 de marzo de 1831 [1]. En la propia empresa son conscientes de esa obligación y de las ventajas de llevarlo a cabo, como se lo indica Joaquín María Márquez, director económico de la empresa, a Francisco Javier de Burgo, socio director del Real Canal de Castilla, notificándole los beneficios que se obtendrían al construir molinos en las esclusas 30 y 33 [2]. En todo caso, los preparativos para la construcción del edificio no se iniciaron hasta principios de 1838 con el acopio de sillería. El ingeniero que dirigía las obras era Francisco Antonio de Echanove y Echanove. Este ingeniero, junto con el representante del gobierno, tasaron las obras de cantería para la entrada y salida de las aguas del canal, realizadas en tiempos de la dirección de Juan de Homar, en 41.434 reales. El 20 de noviembre de 1838 se formalizó el contrato celebrado entre la dirección local de la empresa y el contratista, Antolín Gorozábel, con intervención del ingeniero, para continuar las obras hasta su finalización del edificio que se construye en la 30 para molino y fábrica de harinas [3].

Durante los años 1839 y 1940 se sucedieron las conversaciones entre los directivos de las empresas del canal y de Cardailhac & Malet en torno al equipamiento de la fábrica de harinas que se instalaría en el salto de la esclusa 30, el traslado de la maquinaria, la dotación del personal especializado en el montaje de dicha maquinaria, el abono de los gastos, etc. [4]

 



La Dirección local del Canal de Castilla anuncia en el Boletín Oficial de Valladolid del día 9 de enero de 1841 que «se arrienda por cinco años la fábrica de harina situada sobre la Exclusa 30, de propiedad de los Socios de la Empresa del Canal de Castilla (…) Este establecimiento perfectamente situado para la maquila y elaboración de harinas, se compone de ocho pares de piedras francesas con maquinaria de limpia y cernido por el sistema más proporcionado y en completo estado de servicio. Tiene además espaciosos almacenes adjuntos al edificio de la fábrica para granos, salvados u otros efectos. Palencia 3 de Enero de 1841. Miguel de Imaz». El remate público en renta de esta fábrica tendría lugar el 18 de febrero del mismo año.

En el inventario de 1851 se amplía la información sobre la fábrica de harinas. Tiene unas dimensiones de 71 pies de longitud y 47 de latitud y cuatro pisos en altura. En su construcción se utiliza la sillería de piedra en la planta de las ruedas y en los ángulos, las jambas de puertas y ventanas de ladrillo y el resto de adobe estucado de yeso. A su derecha, y paralelo al canal, hay un almacén de dos pisos y con unas dimensiones de 60 pies de longitud y 48 de latitud sobre cimientos de sillería, ángulos de lo mismo hasta la altura del primer piso, y los del segundo de ladrillo. Dispone de una puerta de entrada y otra de embarque. Al mediodía hay un pequeño taller de carpintería con un solo piso de 39 pies de longitud y 15 de latitud. Al tiempo, se precisa que su dotación consta de dos sistemas con cuatro pares de ruedas francesas y una rueda hidráulica cada uno. En el inventario de 1919 se indica que las dos ruedas hidráulicas han sido sustituidas por dos turbinas; en cuanto al pequeño taller, se ha ampliado para destinarlo a habitaciones, cuadra de arrastre y una panera circular. 

En cuanto al nombre de los primeros arrendatarios de la nueva fábrica, Moreno Lázaro señala a Juan Antonio Fernández Alegre y Pedro Ochotorena, agrupados en sociedad mercantil, entre 1841 y 1849. Tras el nuevo anuncio de la subasta pública del arrendamiento de la fábrica de harinas de la 30 en febrero de 1849, se hizo cargo del mismo Juan Pombo por un periodo de 10 años. Al respecto, Pombo hizo saber a José Rafo, director local de la Compañía, que el anterior arrendatario retiró de la fábrica la parte de la maquinaria que le correspondía, de modo que quedó la misma sin posibilidad de funcionar y, por consecuencia, sin el uso necesario a hacerla productible. La renta que abonaba Juan Pombo en 1855 y 1856 era de 46.020 reales [5]. Tras el nuevo anuncio de la subasta pública del arrendamiento de la fábrica de harinas, en el BOPP del 12 de febrero de 1849, Juan Pombo se hizo cargo del mismo el 14 de mayo de ese año. En la escritura de arrendamiento Juan Pombo sostiene que, aunque el remate   se fijó en cantidad de 46.020 reales,  el día 4 de marzo pasado, como el anterior arrendatario retiró de la fábrica la parte de la maquinaria y demás que le correspondía quedó la misma sin posibilidad de funcionar y, por consecuencia, sin el uso necesario para hacerla productible. Esta circunstancia explicaría el retraso en el cumplimiento del remate y, en consecuencia, el acuerdo con el director local, José Rafo, de las condiciones del arriendo, de las que destacan las siguientes. El arriendo durará 8 años; por la renta de la fábrica se pagará la cantidad de 46.020 reales; la empresa entregará al arrendatario el primer sistema corriente y en estado de trabajo para la elaboración de harinas y el arrendatario montará la maquinaria y todo lo demás que constituye el segundo sistema, sin aumentar el número de piedras. El resto de las condiciones son las mismas que las de otras escrituras de arrendamiento [6].  A principios de enero de 1859 (BOPP de 3 de enero), la Junta de Gobierno de la Compañía del Canal de Castilla acordó sacar a pública subasta el arriendo de la fábrica. Este fue otorgado a favor Cipriano Merino de la Mora [7]. En 1868 se hace con el arrendamiento de la Fábrica Marcelo Barrios Barriga [8] y en julio de 1877 es otorgada por la compañía del canal a Pedro Pombo [9]. De nuevo Marcelo Barrio toma el arrendamiento de la fábrica en 1879 y 1897 [10].

En 1906, Víctor Barrios presenta el presupuesto de reforma de la instalación de la fábrica de harinas, ahora denominada La Flor de Castilla», consistente en la introducción del sistema austrohúngaro de molturación [11].

            Referencias.

[1]     AHPV [0126/04]
[2]     AHPV [0021/10]
[3]     AHPV [0105/02]
[4]     AHPV 0105/10; 0105/11; 0105/12; 0105/13; 0105/14; 0105/15.
[5]     Moreno Lázaro, J. o. c.
[6]     AHPV/PROTOCOLOS 15846/001/0232-235
[7]     AHPV/Protocolos 16736/001/0476
[8]     AHPV/Protocolos 16746/001/0087.
[9]     AHPV/Protocolos 18464/001/200[
[10]   AHPV/Protocolos 18473/001/2704; 19695/001/3005
[11]   AHPV [0058/18]

·        El antiguo molino de papel de las esclusas de Viñalta

La primera descripción disponible sobre el edificio figura en el documento de tasación de los artefactos situados en la línea del Canal de Castilla, realizada en 1828. Cronológicamente le siguen las efectuadas en el inventario de junio de 1831, en la tasación de diciembre de 1842 y en el inventario de 1851. En el conjunto de las distintas descripciones que se hacen del edificio se confirman los datos ilustrados por Juan de Homar en el «plano, perfil y elevación del edificio…». La información contenida en el documento de 1828, ya reproducida en la etapa anterior, se matiza y amplia con los siguientes datos indicados en el inventario de 1831. El artefacto, con forma de paralelogramo, consta de dos partes unidas; la mayor y principal tiene 146 pies de longitud por 115 de latitud y 28 de altura en su mitad superior y 48 en la inferior; la parte menor, denominada taller de los purificadores del agua, tiene 31 de avance, 48 de latitud y 26 de altura. El piso superior de la parte principal está destinado para tendedero de papel y en los demás pisos están las oficinas para almacenes de trapo, baterías y demás correspondientes a este artefacto. En el inventario de 1851 la referencia al batán es en pasado: «se hallaba habilitado este molino para batán de ropas»; por el contrario, se afirma que «sobre este artefacto se ha construido una fábrica de harinas con 10 pares de piedras francesas y en la parte de poniente, dando frente al cuérnago, se ha hecho otro tramo de edificio de 33 pies de longitud y 28 de latitud con tres pisos y castillete».



Antes de proceder al análisis de los arrendamientos de este artefacto, haré mención a una actividad que se desarrolló en él y que desconocía por completo. En 1832, Joaquín de Tutor, director local, remite un oficio a los socios directores de la Empresa del Canal con una copia del inventario de los útiles que había en la fábrica de fideos, que hizo Mariano Rivera, maestro de la fábrica, a José Castro, encargado del punto de Viñalta [1].

El primer arrendamiento del Batán de Viñalta, en tiempos de la Empresa del Canal, corrió a cargo de Antonio Baltierra, desde el 20 de marzo de 1833 al 19 de mayo de 1837, por una renta de 18.204 rv. [2].  Según Moreno Lázaro, Lorenzo Moratinos, familiar de Javier de Burgos, socio de Casa Irujo fue autorizado en 1837 a levantar allí una fábrica de harinas de tres piedras y un molino maquilero [3]. Esta información se confirma, en parte, en el proyecto de la empresa del «Real canal de Castilla» de construir en el edificio de Viña Alta una fábrica de harinas con objetivo de arrendarla por un periodo de seis años. La fábrica estaría dotada con las piedras suficientes para moler 350 fanegas de trigo diarias y que los 4 cedazos fueran suficientes para moler las harinas producidas [4]. Sin embargo, no queda clara la fecha en la que se iniciaron las obras de reconversión del batán en fábrica de harinas. En el Boletín Oficial de Palencia, del 9 de diciembre de 1839, aparecía el siguiente anuncio: «se arrienda un Batán de ocho pilas con espaciosa localidad para las ropas, y habitación para el encargado, en el edificio de Viñalta sobre las aguas del Canal, y en las inmediaciones de esta ciudad que estará pronto para hacer todo servicio para el primero de Enero próximo. Las personas que quieran interesarse en este arriendo pueden dirigirse a tratar con su dueño Don Lorenzo Moratinos Sanz y enterarse del pliego de condiciones. Palencia 8 de Diciembre de 1839 —Lorenzo Moratinos». Por otra parte, como ya se ha indicado, en el documento de tasación de los artefactos del canal de 1842 se describe el batán y no se hace mención a ninguna fábrica de harinas.

Al menos en 1843 ya figura la fábrica de Viñalta en la relación de artefactos del Estado en la línea del canal (BOPP de 29 de abril). Según Castrillo Fernández, Lorenzo Moratinos, vizconde de Villandrando, cedió y traspasó a José y Tadeo Ortiz, en 1849, la fábrica y el molino por un periodo de cinco años [5]. Al término de ese periodo, en el Boletín oficial de Valladolid del 9 de septiembre de 1854 se anuncia el arriendo de dos fábricas, juntas o por separado, al tiempo que se informa de su dotación técnica: cinco pares de piedras cada una, con todo el sistema de limpia y cernido corrientes, y prontas para el servicio. La información sobre las características del arriendo la proporcionara D. José Sotelo en la ciudad de Palencia

Llama la atención que en el documento sobre el estado de los artefactos correspondiente a los años 1855 y 1856 aparezca Lorenzo Moratinos Sanz como arrendatario del batán de la esclusa 31a y la fábrica de la 32a. Ante este dato, interpreto que Moratinos mantuvo la titularidad de los saltos y cedió la explotación de los artefactos a José y Tadeo Ortiz. En todo caso, ambas factorías fueron destruidas durante los «motines del pan» de 1856. En relación con estos sucesos, Carlos Campuzano, ingeniero jefe del distrito de Valladolid, certifica en 1963 el mal estado en que se encuentra la fábrica de Viñalta como consecuencia del incendio provocado por el asalto de junio de 1856 [6].

El arrendamiento de los saltos de agua, que correspondían a la fábrica de harinas de «Viña Alta», fue otorgado por la compañía del canal a favor de Telesforo Martínez Giménez en enero de 1864 y en octubre de 1867 [7]. Un nuevo arrendamiento fua otorgado a favor de Pedro Romero Herrero en noviembre de 1862 [8]. Becerro de Bengoa concreta que el Sr. Romero utiliza el arrendamiento pata instalar una sierra hidráulica [9]. En agosto de 1890 y en diciembre de 1895 se arriendan «el molino y los batanes de Viña-alta» [10].

La Compañía del Canal arrienda, en 1897, el molino y batanes de Viñalta a Ángel Merino Ortiz con el fin de producir electricidad y harinas [11]. Aunque en marzo de 1891 se había inaugurado oficialmente el alumbrado público en la ciudad de Palencia, servido por la Sociedad Eléctrica Palentina, sin embargo, las industrias no podían utilizar la energía eléctrica para mover sus motores, dependientes aún del vapor. Ante esta carencia, en el mes de marzo de 1902 Ángel Merino Ortiz toma la iniciativa de constituir, bajo su presidencia, una sociedad anónima denominada Hércules, que se dedicaría a desarrollar la energía eléctrica como fuerza para toda clase de industrias. Con este fin, se utilizaría el salto de aguas de Viñalta, que tenía arrendado [12].

En previsión de la pronta puesta en marcha de la central eléctrica, a finales del mes de octubre de 1902, Ángel Merino, como presidente de la Sociedad anónima «Hércules», presentó en el Gobierno civil de Palencia una instancia solicitando autorización para la canalización aérea y conducción de fluido eléctrico por medio de cables de una fuerza de 100 kilovatios a cinco mil voltios de tensión desde la fábrica de Viñalta hasta la ciudad de Palencia. La autorización solicitada fue concedida en junio de 1903 [13] 

En el verano de 1903 ya se hicieron las pruebas del funcionamiento de la central eléctrica y, al tiempo, se instaló un motor de fuerza de 10 caballos para la serrería y la fábrica de yeso de los Sres. Romero Hermanos (Pedro y Emilio) [14]. Al año siguiente, tuvo lugar la lógica fusión de las sociedades Hércules y Eléctrica Palentina [15]. En el mismo año se procede a la ejecución de las obras de un tendido de cable subterráneo para transmitir a la fábrica de la «Palentina» la energía eléctrica producida en el salto de agua de Viñalta, a la vez que se tiende el cableado conductor de energía eléctrica para su empleo en fábricas y talleres como fuerza motriz [16].

En el BOPP de 16 de noviembre de 1907 aparece Mariano Retuerta como titular de un batán, al tiempo que la Sociedad Eléctrica Palentina mantiene su intervención en la fábrica de electricidad. En abril de 1908 Don Jerónimo Arroyo, como presidente del Consejo de Administración de dicha sociedad, presenta en el Gobierno civil una instancia solicitando autorización para establecer una línea de conducción eléctrica desde la red de Viñalta hasta la casa de máquinas destinadas a la elevación del agua que ha de abastecer a la Ciudad, con el fin de suministrar la energía necesaria para el movimiento de un motor de 80 caballos para el indicado objeto. La línea será aérea, trifilar y la corriente de alta tensión alterna a 5.000 voltios [17].

El día 25 de noviembre de 1908 se firma en Valladolid el inventario de los edificios construidos sobre el salto de las esclusas 31 y 32 arrendados por la Sociedad Eléctrica Palentina, tras su cesión por Ángel Merino Ortiz. Los firmantes son Luis Alonso, sobrestante del canal, y Jerónimo Arroyo, presidente de la SEP. El arrendamiento se hace efectivo el 5 de mayo de 1909 [18].

En la descripción de los edificios se diferencian uno principal y dos agregados. El edificio principal consta del cuerpo de aguas sobre el que se elevan dos cuerpos más.  El cuerpo de aguas, con muros de piedra sillería, se divide en dos departamentos: el primero sirve de cauce para el desagüe de las aguas sobrantes y en el segundo se halla instalada una turbina sistema Planas Flaquer de 150 caballos de potencia, en funcionamiento desde el 7 de enero de 1907.  El primer cuerpo, construido con sillares de piedras en la fachada exterior y con mampostería en el trasdós, tiene 3,20 m de altura,  está dividido en dos locales: en el primero se encuentra instalada una sierra circular; en el segundo local están instalados los aparatos de transmisión y distribución de la energía eléctrica, así como otras dependencias: cocina, panera y cuadra con puerta al corral. El segundo cuerpo, con muros de piedra al exterior y ladrillo al interior, tiene también 3,20 m de altura y en él se hallan las dependencias propias de una vivienda y un almacén.

En el agregado de la fachada oeste se ha construido un local habilitado para batán de mazas para el lavado de mantas movido por un motor eléctrico. Contiguo a este edificio hay otro local con destino a almacén y habitaciones. El agregado en la fachada sur está dedicado a la calcinación y almacén de yeso [19].


La demanda de energía eléctrica para el alumbrado público y como fuerza motriz creció tanto que la «Palentina» se vio incapaz de satisfacer, razón por la que, en junio de 1814, su presidente comunica al Ayuntamiento que se halla en negociaciones con otra sociedad eléctrica de Valladolid a fin de fusionarse con ella, la que se hará cargo de todos los derechos y obligaciones de la primera y, por consiguiente, del contrato celebrado con el Ayuntamiento [20]. A finales de ese mes del mismo año, Don Julio Guillén Sáenz, como Consejero Delegado Adjunto de la sociedad anónima «Electra Popular Vallisoletana», presentó en el Gobierno civil una instancia solicitando autorización, en virtud de haber adquirido el Activo y Pasivo de la Sociedad Eléctrica Palentina, para construir una línea de transporte de energía eléctrica desde su Central de Valladolid á Palencia [21]. En la junta de accionistas de la Electra Vallisoletana, celebrada a primeros de marzo de 1815, se anuncia que « Los Servicios de Palencia se atienden hoy con los elementos antiguos de la «Palentina» que son dos saltos de agua, arrendados, en el Canal de Castilla, y la reserva de vapor instalada en la Central de aquella ciudad y, muy brevemente, concluidos que sean los ya avanzados trabajos de la línea de transporte que ha de unir la Central de Valladolid con la Subestación de Palencia, los saltos de agua citados serán utilizados como auxiliares, hasta finalizar el compromiso de arriendo en 1918, y todo el servicio se dará desde la Central de Valladolid [22] .

El inventario de 1919 muestra nuevos aprovechamientos de los saltos de las esclusas de Viñalta: dos batanes y un molino harinero. El primer batán se halla situado sobre el primer salto, consta de un solo cuerpo y en él se encuentran colocadas 4 pilas con ocho mazas movidas por una rueda hidráulica con su eje de madera y útiles correspondientes para su movimiento. En el segundo salto, adyacente al edificio del molino, hay construido otro batán que tiene las mismas características que el primero. El edificio del molino harinero se compone de un solo departamento de 31 metros de longitud y 14 de latitud y consta de tres cuerpos generales sin desván; en el primero hay cuatro rodeznos que dan movimiento a dos piedras y a todos los útiles correspondientes de limpia y cernido colocados en el segundo cuerpo; el tercero sirve para habitación del mayordomo. Aunque en el inventario no se dice nada al respecto, no se descarta que se mantuviera el suministro de energía eléctrica, como se comprobará en noticias posteriores.

Referencias

 

[1]       [AHPV-CANAL0080/46]

[2]       Reglamento, estado de los artefactos. BDH.

[3]       Moreno Lázaro, (1998). o. c.

[4]       AHPV-CANAL00105_002

[5]       Castrillo Fernández, F. o. c.

[6]       [ACHD-CCHC0056/07].

[7]       AHPV/Protocolos 16741/001/0009; 16745/001/0430

[8]       AHPV/Protocolos 18485/001/3814

[9]       Becerro de Bengoa, o. c.

[10]     [ACHD-CCHC0060/14]

[11]     El Diario Palentino, 11/09/1902.

[12]     Boletín Oficial de la Provincia de Palencia (BOPP), 03/06/1903

[13]     El Diario Palentino, 11/07/1903.

[14]     (BOPP), 23/08/1904

[15]     El Día de Palencia, 15/11/1904

[16]     (BOPP), 15/04/1908

[17]    Protocolos20830/001/0857

[18]     Inventario de los edificios del salto de las esclusas 31 y 32, CANAL00056_010

[19]     (BOPP), 12/06/1914

[20]     (BOPP), 29/07/1914

[21]     El Día de Palencia, 01/03/1915

[22]    [ACHD-CCHC0126/32].

 

·        La fábrica de la esclusa 33 en Villamuriel de Cerrato

El día 20 de abril de 1852 José Rafo, director local de la Compañía del Canal de Castilla, acuerda   un contrato con Cardailhac y Aldea para la instalación de maquinaria en cuatro artefactos, entre los que se encontraba el molino del salto de la 33.a La maquinaria prevista para este molino consistía en una turbina con la fuerza de treinta y seis a treinta y ocho caballos de Vapor y todas las piezas necesarias al movimiento de cuatro pares de muelas, aunque el Castillete se dispondría para ocho pares [1]. El propio José Rafo, comunica el 27 de noviembre de 1852 que el molino harinero construido por la Compañía sobre el salto de la 33 esclusa del canal ha dado principio ya a trabajar a maquila [2].

Durante los años 1853 y 1856 el molino se administra por la empresa, aunque se calcula que su arriendo podría ascender a los 30.000 reales [3].  El representante de la compañía, Pedro López Pastor, anuncia que el 28 de agosto de 1856 se celebrará el remate en arriendo del molino harinero de Villamuriel [4]. El arrendamiento del molino maquilero fue otorgado por la compañía del canal a favor de Marcelo Barrios en septiembre de 1856 [5]. De nuevo se anuncia que el día 25 de septiembre de 1859 tendrá lugar el doble remate para el arriendo del molino harinero situado sobre la 33 esclusa del canal [6]. En octubre de ese año el arrendamiento del molino recayó en Mariano García [7]. De nuevo en diciembre de 1863, la Compañía del Canal de Castilla arrienda el molino a favor de José Ibáñez del Pozo y otros. Los arrendadores, convirtieron el molino en una fábrica [8]. El arrendamiento de la fábrica de harinas se otorgó por la compañía del canal a favor de Julián Inclán Pascual en 1870 y en 1876 [9]. Tras este último arrendamiento, la fábrica se clausuró y permaneció inactiva durante un largo tiempo.

La fábrica recuperó la actividad en junio de 1884 con el arrendamiento otorgado a Longinos de Avia Herrero. Con fecha de 22 de diciembre de 1899, este empresario renuncia a favor de la compañía del canal de los derechos del contrato de arriendo de la fábrica de harinas [10].



En 1900 se anuncia que la fábrica se encuentra libre para su arrendamiento, al tiempo que se precisa que está dotada de cuatro piedras movidas por una turbina y la ventaja que además de fabricar harina se cede para maquila [11]. El 24 de febrero de 1902 se firma el inventario de la fábrica por parte del sobrestante de la compañía del canal y el arrendatario Pedro Nieto, quien en noviembre de 1904 rescinde el contrato a favor del vecino de Villamuriel, Ezequiel Matía. Según el inventario, la fábrica tiene una planta rectangular con 21.80 m de longitud por 20,40 m de latitud, donde se elevan además del depósito de aguas un cuerpo subterráneo, dos cuerpos generales y un desván. Contiguo a la fachada Norte de la fábrica está construido un agregado, con unas dimensiones de 9,70 m de longitud y 7,20 m de latitud y que consta de dos plantas y desván.

El depósito de agua está construido con sillería de piedra, sentada con cal hidráulica y acompañada de mampostería ordinaria; en él están instalados una turbina de 75 caballos de fuerza, con su distribuidor fijo de 18 álabes y un árbol vertical forrado al exterior con chapas de hierro fundido. 

El primer cuerpo está construido con mampostería ordinaria, ladrillo y adobe y tiene 4 m de altura; está dividido en cuatro departamentos: el primero desinado a almacén de trigo; el segundo sirve para depósito de harinas  y cuenta con una cadena de vasos doble para la harina en rama que sube al desván, con una tolva con distribuidor para sémolas de tercera clase, dos depósitos de harina de cuarta clase;  el tercer departamento sirve para comunicar las distintas habitaciones y cuenta con un tramo de escalera; el cuarto departamento, que es el de los molinos, dispone de un tramo de escalera para comunicar a la limpia de las maquilas, un castillete de madera sobre el que están montados cuatro pares de piedras harineras de la Ferté con sus complementos correspondientes, un aparto compresor de dos pares de cilindros de sistema Daverio y otro aparato  triturador de un par de cilindros rayados como desagregador de salvados de sistema Daverio.


El segundo cuerpo tiene 3,40 m de alto,  está construido con los mismos materiales que el primer cuerpo y se divide en seis departamentos diferentes: en los tres primeros, además del tramo de escalera para subir al desván, se disponen habitaciones para vivienda; en el cuarto departamento se halla instalado un tramoyón para el trigo limpio, un árbol vertical con su corona, tres árboles horizontales, dos batidores dobles con ventilador, dos frapores completos con ventilador y tres cadenas de vasos; en el quinto departamento se encuentran instaladas dos cajas grandes de madera que contienen siete cedazos, dos cadenas de vasos para conducir la harina, una rosca  y un árbol horizontal; en el sexto departamento se han instalado un cedazo clasificador, cuatro mangas de empaque, dos tramoyones para descarga de las harinas y salvados, un sinfín, una caja de aspiración para el sasor, una rosca para conducir el salvado clasificado, un árbol horizontal y cinco cañones para recoger la harina del Sasor Cávanes.

El desván está dividido en cuatro departamentos: el primero está ocupado por el hueco de escalera; el segundo sirve de enfriadero; en el tercero se hallan instalados un ventilador, dos cribas de descante, una cadena de vasos para cebar dichas cribas y una criba cilíndrica para separar las semillas redondas; en el cuarto departamento se hallan instalados un cedazo cilíndrico, un cedazo ordinario, un sasor Cávanes, una rosca para refrescar la harina y un depósito con chimenea para recoger el polvo del sasor.

El edificio agregado a la fachada norte de la fábrica está construido con piedra sillería y mampostería ordinaria en el zócalo y el resto de sus muros con ladrillo al exterior y adobe en el interior. La planta baja está dividida en dos departamentos destinados para almacén de trigo y para cochera y La planta alta se divide en diferentes habitaciones para vivienda del arrendatario [12]. Dos años más tarde solicitará autorización para utilizar la fuerza producida en la fábrica con el objeto de producir y conducir energía eléctrica aplicada al alumbrado del pueblo. Esta solicitud fue atendida, según consta en la rectificación llevada a cabo del inventario de 1902, con el objeto de incluir la maquinaria introducida por el nuevo arrendatario: un par de piedras nuevas de la Ferté y guardapolvos, cuatro cedazos en el quinto departamento del segundo cuerpo, una dinamo con el cuadro de distribución para la producción de fuerza eléctrica, en el segundo departamento del primer cuerpo de la fábrica [13]. 

Ezequiel Matía presenta, en agosto de 1910, un proyecto para establecer una nueva instalación en la fábrica para moler de 7.500 a 8.000 kilos de trigo [14]. En marzo de 1914 se renueva el arriendo de la fábrica de harinas a favor de Julio García Rey y Ezequiel Matía, durante 8 años en la cantidad de 2.250 pesetas anuales, pago de contribuciones, impuestos y seguros de incendios [15].

El inventario de 1919 se limita a resumir las características de la fábrica del inventario de 1902. 

Referencias

 

[1]       AHPV/protocolos 15849/001/0256 .

[2]       Boletín Oficial de la Provincia de Valladolid (BOPV), 04/12/1852.

[3]       Estados de los artefactos en 1855 y 1856. AHPV-CANAL00019_010.

[4]       (BOPP), 06/08/1856.

[5]       AHPV/protocolos 16498/001/0298. 

[6]       (BOPP), 05/09/1859.

[7]       AHPV/protocolos 16736/001/0702

[8]       AHPV/protocolos 16740/001/0593

[9]       AHPV/protocolos 16748/001/0017; 19315/001/0120

[10]     AHPV/protocolos 18491/001/2418; 20179/001/3224.

[11]     El Diario Palentino, 21/02/1900

[12]     AHPV [0055/15]

[13]     BOPP), 21/02/1905 y AHPV [0055/15]

[14]     AHPV [0055/16]

[15]     AHPV [0055/18]

 

·        La central de Soto Albúrez

El ingeniero de Caminos, Gabriel Rebollo, presentó a la compañía del canal, en marzo de 1905, el proyecto y presupuesto para la instalación de una turbina con el objetivo de producir fuerza eléctrica que sería conducida a Palencia. Para ello sería necesario construir los canales de toma de agua del canal y de desagüe, un tubo de hormigón de 85 metros para conducir el agua a la casa de máquinas, en la que se instalaría la turbina. Las obras comenzaron el 30 de octubre del mismo año [1]. En abril de 1906, en el Gobierno Civil de Palencia se recibió una instancia de la Sociedad «Arroyo, Rebollo y Alonso» solicitando autorización para establecer en los saltos de las esclusas números 34, 35 y 36 de Canal de Castilla una central hidro-eléctrica, cuya energía será transportada a Palencia para dedicarla a fuerza motriz y otros usos, siguiendo una línea aérea y subterránea [2]. Tras la debida autorización el proyecto se puso en ejecución y, en octubre de ese año, se firmó el «inventario descriptivo y valorado de la instalación para producción de fuerza eléctrica en los saltos de las esclusas 34,35 y 36 de Soto Albures, arrendados a los Sres. Arroyo, Rebollo y Alonso de Palencia». La firma del arrendamiento tuvo lugar el día 22 de noviembre de 1906 [3].

Según el inventario, las obras ejecutadas consistieron en el canal de tomas de aguas, de 24 m de longitud, que incluía en su parte final el depósito de aguas, la compuerta y la reja para evitar la entrada de cuerpos extraños; el tubo de conducción de aguas, de 82 m le largo y 1,30 de diámetro interior; la casa de máquinas de 9 m de largo, 5 m de ancho y 4,20 m de altura; la turbina del sistema Francis Simplex de 220 HP efectivos; el cauce de desagüe; la casa de empleados ubicada contigua a la casa de la compañía, con dimensiones de 11,50 x 7,80 x 3,70 m [4].

La Sociedad Eléctrica Palentina anunciaba en febrero de 1906 que pretendía llevar a cabo en breve plazo el transporte de «300 caballos de energía eléctrica procedente del salto de aguas del Soto Albúrez, que serían conducidas por línea aérea a alta tensión hasta la nueva fábrica de la Sra. Viuda de Antonio Fernández, situada en la carretera de Valladolid, y por cable subterráneo desde la expresada fábrica a la Central Eléctrica» [5].

Llevada a cabo la integración de la «Palentina» en la S.A. Electra Popular Vallisoletana, en  marzo de 1915 se reúne la junta de la sociedad en que se expone que los «Servicios de Palencia se atienden hoy con los elementos antiguos de la «Palentina», que son dos saltos de agua arrendados en el Canal de Castilla y la reserva de vapor instalada en la Central de aquella ciudad y, muy brevemente, concluidos que sean los ya avanzados trabajos de la línea de transporte que ha de unir la Central de Valladolid con la Subestación de Palencia, los saltos de agua citados serán utilizados como auxiliares, hasta finalizar el compromiso de arriendo en 1918» [6].



Relacionada con estos proyectos tiene que ver la solicitud que presenta en el Gobierno civil en marzo de 1918, D. Julio Guillén Sáenz, como consejero delegado adjunto de la Sociedad Anónima «Electra Popular Vallisoletano, para establecer una línea de transporte de energía entre la Central eléctrica de Soto Albúrez que esta Sociedad tiene en explotación y la estación de Venta de Baños y su poblado [7].

Referencias

 

[1]       [AHPV-CANAL0053/15].

[2]       BOPP, 18/04/1906.

[3]       [AHPV-CANAL0053/16].

[4]      El Diario Palentino, 22/02/1906

[5]      El Día de Palencia, 01/03/1915

[6]      (BOPP), 25/03/1918

[7]       BOPP, 06/10/1920

 

·        La fábrica “La Estrella de Castilla” en la esclusa 37

La fábrica tal y como se conserva hoy día presenta la apariencia descrita en el inventario de 1919. Según el mismo, el edificio de la fábrica consta de dos departamentos. El primero y principal tiene 22 m de longitud por 19,9 de latitud, organizado en un cuerpo de aguas y cuatro cuerpos y un castillete, en los cuales se distribuye toda la maquinaria de la siguiente forma: en el cuerpo de aguas se halla una turbina con todos los útiles correspondientes; en el primer piso, un despacho, la comunicación con los pisos superiores y la maquinaria y útiles para conducir el trigo a la limpia; en el segundo, además de las habitaciones para el mayordomo, se encuentran 8 piedras harineras y un depósito de harinas; en el tercero, los útiles correspondientes al cernido de harinas; el cuarto contiene el tramoyón para la limpia del trigo y la distribución de las harinas a los cedazos de clases y en el castillete se encuentran en dos divisiones las cribas de apurar  y de desecante con ventiladores, todo ello con los útiles correspondientes. El segundo departamento, que sirve para almacenes, tiene 22,6 m de longitud por 18,9 de latitud. Consta de dos cuerpos generales y un desván.   

La Compañía del Canal de Castilla y la empresa Aldea y Compañía acordaron en mayo de 1861 la fabricación de maquinaria para la fábrica de harinas de la esclusa 37 [1]. Su arrendamiento recayó en los hermanos Fernández Bustamante, cuñados de Manuel Pombo. Pero la crisis financiera que afectó a la familia Pombo provocó que aquellos disolvieran su compañía. Tras la quiebra de los Bustamante, se constituyó en 1865 la sociedad «Ruiz Fernández y Cía» para explotar la fábrica de la 37 [2]. Así consta en la escritura de esta sociedad para fabricar harina otorgada por Mariano Ruiz Pérez y otros ante Manuel Martín de Lezcano [3].

En noviembre de 1880 el arrendamiento de la fábrica de harinas fue otorgado por la compañía del canal a favor de la sociedad Reinoso Lara y Compañía [4]. Según Moreno Lázaro en 1894 la fábrica carecía de actividad. Dos años más tarde, arrendada por Calderón Hermanos (Valentín y Abilio Calderón Rojo), la fábrica había incorporado el sistema de molturación austro-húngaro [5].

En el nuevo siglo la fábrica se denomina «La 37» y en enero de 1907 tiene lugar su arrendamiento otorgado por la compañía del canal a favor de la sociedad Fernández y Martín [6]. La propia compañía anuncia en agosto de 1909 que se arrienda la fábrica sita en la esclusa 37, montada por el sistema moderno. Síntoma de las dificultades por las que pasan en ese momento las harineras es el ofrecimiento que hace la compañía en el mismo anuncio: «La citada compañía tiene disponibles, además, varios edificios y saltos de agua de la propiedad perpetua de la misma que cedería igualmente a los industriales a precios módicos». En 1911 sigue saliendo en la prensa palentina el arriendo de la fábrica [7]. Finalmente, en marzo de 1917 se produce el arrendamiento de maquinaria y parte de los locales de la fábrica de harinas, sita sobre la esclusa 37, otorgado por la Compañía del Canal de Castilla a favor de Antonio Monedero Martín [8].



Referencias

 

[1]           AHPV/Protocolos16738/001/0384 

[2]           Moreno Lázaro, (1998): «La fiebre harinera castellana: la historia de un sueño industrial (1841-1864)»

[3]           AHPV/ Protocolos16572/001/0002.

[4]           AHPV/ Protocolos18477/001/3454

[5]           Moreno Lázaro, Tesis

[6]           AHPV/ Protocolos 20626/001/0005

[7]           El Día de Palencia, 19/08/1909

[8]          AHPV/ Protocolos21214/001/0563

 ·  La fábrica de la esclusa 38

El relato de cómo se llegó a la construcción de esta fábrica se puede leer en la escritura de venta otorgada por el duque de Medinaceli, el 18 de enero de 1855, a favor del industrial Joaquín Lecanda Chaves [1].

En su momento, la empresa del canal de Castilla dispuso, con destino a la construcción del canal del Sur, de 1.271.470 pies cúbicos de mampostería y sillería en seco y con mezcla que ocupaban en fábrica una pesquera, aceñas y almacenes, así como 10 obradas y 588 palos de terreno, todo radicado en el término de Dueñas, propiedad de duque de Medinaceli. Este promovió demanda en el Juzgado de Primera Instancia de la ciudad de Palencia contra dicha empresa, solicitando que esta le abonare tanto el valor de la piedra como el del terreno tomado, de la que se dio a los demandados.

En tal situación, considerando ambas partes los perjuicios, dilaciones y gastos que habían de experimentar en la prosecución del litigio, consideraron conveniente llegar a un acuerdo que hicieron efectivo mediante escritura, el 30 de marzo de 1838, D. José de la Cruz Muller, director local de la empresa, y don Tomás Cuadros, en nombre y como apoderado del duque de Medinaceli. Curiosamente, estos dos personajes, habían ya ajustado, el 17 de enero del mimo año, el desmonte y conducción de 110.110 arrobas de piedra del castillo de Dueñas en 12.750 reales a favor de D. Tomás Cuadros [2]

Según la escritura señalada anteriormente, el duque renunciaba al total de los valores de los bienes usados y ocupados y cedía a la empresa la piedra que pudiera necesitarse para las obras del cuérnago y almacenes, procedente de las ruinas del castillo de Dueñas. La empresa por su parte cedía y traspasaba al Sr. Duque el aprovechamiento del salto y se obligaba a dar construido de su cuenta el cuérnago y edificar la casa o almacén con las dimensiones de los demás molinos que tenía el canal, que había de servir al artefacto capaz de tener 3 ruedas molineras que se habían de establecer, teniendo en la misma el servicio de cuadra y habitación para el molino. El duque no estuvo del todo conforme con lo acordado y procedió a la construcción de un artefacto más amplio y de mayores dimensiones que aquellas a las que se había obligado la empresa. Suscitadas por este motivo nuevas disensiones, por escritura que las mismas partes otorgaron en la ciudad de Palencia, el 21 de septiembre de 1838, ante Bartolomé Ovejero Calvo, las resolvieron haciendo una rebaja de treinta mil reales en el presupuesto de las obras que debían ejecutarse, por virtud de la escritura antes mencionada, y que ascendían en su total a la suma de 99.874 reales y medio, por cuya razón la empresa asumió 79.874 reales y medio.

Una vez construida la fábrica, llevó en arrendamiento este artefacto la sociedad titulada «Cuadros y Compañía», que la constituían los Sres. D. Tomás Cuadros, D. Mariano González Mico, D. Guillermo Martínez Azcoitia y D. Francisco Antonio de Echanove [el ingeniero que había dirigido la edificación, así como la instalación de la maquinaria], bajo ciertos pactos y condiciones, quienes hicieron mejoras, según resultó del reconocimiento practicado por el ingeniero D. Andrés Mendizábal. Por la cesión a favor del duque de dichos aumentos y mejoras de maquinaria, se les abonó la cantidad de 17.000 reales, según resulta del documento privado que dichos señores formalizaron en Dueñas, a 29 de julio de 1854, fecha en que finalizó el arriendo.

En el mes de agosto de ese mismo año, el duque de Medinaceli anuncia la venta de la fábrica en subasta privada [3]. Como ya se indicó al comienzo de este texto, el 18 de enero de 1855 se formalizó la escritura de venta de la fábrica a favor del industrial Joaquín Lecanda Chaves, según las siguientes condiciones:

1ª El Sr. Duque de Medinaceli vende al Sr. Joaquín Lecanda Chaves la fábrica de harinas que le pertenece en el término de Dueñas por el precio y cuantía de 380.000 reales de vellón.

2ª De dicha suma se han de entregar en el acto de otorgamiento 340.000 reales y el resto queda a favor del comprador para que haga frente al canon por el aprovechamiento del salto, que supondrá 1.600 reales por año vencido.

3ª El Sr. Duque de Medinaceli cede al comprador los derechos sobre los amacenes aledaños a la fábrica construidos, sin permiso del propietario, por la sociedad Cuadros y Compañía.

4ª Correrán de parte del vendedor los gastos de escritura, su copia y el pago del derecho del 2% de hipotecas.

Tal y como se recoge en la escritura de venta, la fábrica y cuérnago de la esclusa 38, según certificación expedida por D. Andrés Mendizábal, con fecha 7 de septiembre de 1846, estaban construidos sobre 14.470 pies superficiales. La fábrica constaba de cuatro pisos y disponía de dos sistemas de cuatro piedras cada uno. El primero consistía en una rueda hidráulica y árboles verticales y horizontales que transmitían el movimiento a los cuatro pares de piedras francesas de Bergerat y a los sistemas de limpia y cernido; el de limpia estaba constituido por los siguientes útiles: un ventilador con criba de descante, otro de tres mariposas, un portador con su ventilador y una criba cilíndrica; por su parte, el árbol horizontal comunicaba el movimiento a la subida de harinas en rama a los cedazos de 28 pies de longitud en una sola caja para harina de flor, a otra para las clases bajas y salvados, a la traslación de harinas de primera flor al cuarto de empaque y a las clases bajas a su correspondiente cedazo. El segundo sistema era enteramente igual al descrito, pero sin las máquinas de limpia y cernido por estar destinado a la maquila.



Según Moreno Lázaro, en 1865 Joaquín Lecanda cederá la fábrica a la empresaria santanderina Agustina del Collado por 600.000 rs. Su nueva titular montó un molino contiguo a la harinera e instaló un motor de gas, por lo que esta fábrica se convertía en la primera del Canal en disponer de tal artilugio. En 1880 aparece como arrendataria la sociedad Pardo hermanos, que abonaba una renta anual de 67.200 reales. Por el contrario, en 1894 la fábrica ya no estaba activa [4].

En otra publicación, Moreno Lázaro ofrece al respecto otra versión: «Santos Gandarillas, titular de la harinera de Monte en las cercanías de Santander, trabajó desde 1857 en sociedad con su hijo Hermenegildo con un capital de un millón de reales y casas de comercio abiertas en Madrid y Santander. En 1865 adquirió a la junta de acreedores de Joaquín Lecanda la fábrica de la 38a esclusa en aguas del Canal, en Dueñas, tras desembolsar 600.000 Rvn. Gandarillas murió en 1876 (su fortuna ascendía entonces a 1.288.490 pts.) y su viuda cedió en arriendo la harinera a Ramón Pardo Urquiza en la elevada cantidad de 67.200 Rvn en 1879 (AHPC, sección "Protocolos", legajo 886, ff. 496 y ss. y RPP2, finca 493, tomos 669, f. 250 y 642, f. 319)» [5].

Como se puede apreciar, el autor ofrece informaciones no coincidentes con respecto al titular que se hizo con la fábrica en 1865: Agustina del Collado o Santos Gandarillas. Personalmente me inclino por la primera opción porque Agustina del Collado era viuda de un tal Zorrilla y los herederos de Santos Zorrilla de Collado eran los propietarios de la fábrica de la esclusa 38 tanto en 1894 como en 1907. Por el contrario, Santos Gandarillas aparece en el BOPP y en la prensa palentina como propietario de fincas rústicas en la provincia y de una fábrica y un molino en el término de Husillos, pero no en Dueñas. Además, Santos Gandarillas seguía vivo en agosto de 1904 [6].

En 1896 los herederos de Santos Zorrilla de Collado anuncian la venta o arriendo de la fábrica, que está dotada con «dos turbinas sistema Fontain perfeccionado, con castilletes de hierro fundido y cuatro pares de piedra cada uno; otra turbina para movimiento de limpia y cernido, y otra con castillete de hierro fundido con dos pares de piedras, para maquila» [7]. En 1907 siguen pagando contribución en Dueñas por la fábrica y el empleo de fuerza hidráulica. En 1912, arrendada por Hermanos Matesanz, la fábrica había incorporado el sistema de molturación austro-húngaro [8]. El edificio de la antigua fábrica consta de tres módulos que presentan casi la misma altura. Sin embargo, el edificio preexistente tenía una configuración bien distinta. Las fotografías conservadas permiten describir su estructura. La fachada principal, orientada al canal, también se componía de tres módulos, pero con diferencias en su altura y composición. En el centro se situaba el cuerpo de fábrica compuesto por tres plantas, sobre el cuerpo de aguas, y un desván coronado por un ático. Adosado a su fachada sur se disponía otro módulo, de menor longitud y anchura, formado por dos plantas sobre el suelo natural. Al norte del cuerpo de fábrica se ubicaba otro recinto de una sola planta y, aparentemente, descubierto. En una fotografía tomada desde el sur, se puede ver el puente de la esclusa, hoy desaparecido, el mirador acristalado de la planta alta del segundo módulo, y un edificio de dos plantas situado al oeste del cuerpo de fábrica. Este conjunto se mantiene, al menos en la fachada que da al canal, hasta los años sesenta del pasado siglo, según la imagen ofrecida por Javier López Linage, en la que se puede apreciar la desaparición de la compuerta superior y un coche de la época [9].


Referencias

 

[1]           AHPM- T.26104, f.116r-135v

[2]           AHPV-CANAL00105/002

[3]           (BOPV), 08/08/1854 y Gaceta de Madrid, 18/08/1854

[4]           Moreno Lázaro, J. (1990): La industria harinera en Castilla y León (1841-1864). Editores: Asociación Empresarial de Fabricantes de Harina de   Castilla y León.

[5]           Moreno Lázaro, J. (1999): «Los empresarios harineros castellanos (1765-1913)», pág. 139. Fundación de Empresa Pública, Madrid.

[6]           El Día de Palencia, 03-08-1904

[7]           El Diario Palentino, 28/08/1896

[8]          Moreno Lázaro, J. (1990): La industria harinera en Castilla y León (1841-1864). Editores: Asociación Empresarial de Fabricantes de Harina de  Castilla y León. o. c.

[9]          López Linage, J. (1983): «Canal de Castilla. El recuerdo de un sueño ilustrado», en Apuntes Palentinos, Rutas y Paisajes. Palencia. Obra Cultural Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Palencia. Tomo IV, Fascículo nº 8, pp. 7 y 8.

·        La fábrica de la esclusa 40.a

La Empresa del Canal cedió en 1839 al comerciante Alfonso Sierra Mariscal el aprovechamiento industrial del salto de la esclusa 40, a cambio de que este se ocupase de la ejecución de las obras. Sierra Mariscal pretendía inicialmente construir un molino maquilero, pero cambió de opinión e importó maquinaria de Inglaterra con el propósito de construir una fábrica.  La compañía le permitió edificar una fábrica, mediante el contrato de 28 de junio de 1841, a cambio de una renta por el salto de 6.000 Rvn y por un periodo de 15 años. Los excesivos gastos ocasionados con la construcción de la fábrica y su equipamiento condujeron a la quiebra de Sierra Mariscal en 1843 y, en consecuencia, Pedro Ochotorena y Juan Antonio Fernández Alegre, sus principales acreedores, se hiciesen con el arriendo de la fábrica tras la renuncia de sus derechos sobre ella de quien fuera su socio, Barreda y Ledesma [1]. De este proceso se hicieron eco tanto la Gaceta de Madrid como los boletines oficiales de Palencia y de Valladolid [2].

Las características y equipamiento de la fábrica se relacionan ya en el anuncio de su arriendo en 1843 y se completan en el Inventario de 1851. Según su descripción, el edificio principal tiene unas dimensiones de 90 pies de longitud y 94 de latitud y consta de 4 pisos además del de la maquinaria, que cosiste en dos turbinas, de 35 caballos, que ponen en movimiento ocho pares de piedras de Bergezac, los cedazos y todos los detalles de la limpia y transporte de granos y harinas. Además de este cuerpo de fábrica hay dos almacenes unidos al mismo, de dos y tres pisos, y un corral de 84 pies de longitud y 21 de latitud [3].



Desde 1845 hasta los años 70 se suceden los arrendamientos de la fábrica por parte de Pedro Ochotorena, de Juan Antonio y José Fernández Alegre, de Miguel Herrero López, quien la subarrienda sucesivamente a Laureano Camaleño y J. M. Iztueta, de Riba Hermanos y Pizarro y Evaristo Guerra Santos [4]. Tras la crisis financiera de los años sesenta, figuran como nuevos arrendatarios de la sociedad formada por Ramón y Pedro Pardo, 1878, y Joaquín Fernández Gamboa, quien 1882 firma un convenio con Antonio Ubierna Rodríguez para explotar la fábrica de harinas [5].

Un incendio declarado en la noche del 29 de marzo de 1886 prácticamente destruyó la fábrica denominada «La Cuarenta» [6].

Tras el incendio Aniceto González y Compañía toma el arriendo de la fábrica en 1903 hasta 1907 [7]. En diciembre de 1904 el sobrestante del canal, Santos Valseca, realiza el inventario descriptivo y valorado del molino harinero que lo identifica como maquilero.



Consta de tres departamentos, correspondientes a la vivienda, al molino, y a la limpia, más dos agregados, el almacén de trigo y el de harinas. El conjunto de los tres departamentos presenta dos plantas o cuerpos en altura, con una cubierta a cuatro aguas. El departamento del molino, situado en el centro del edificio, está integrado por el depósito del motor, dotado de una turbina de 60 caballos de fuerza motriz y un árbol vertical; por el primer cuerpo, donde se instala el castillete con sus cuatro pares de piedras  y el árbol de la turbina que acciona tanto las piedras como a un árbol horizontal de 4 poleas; y por el segundo cuerpo, que integra también al del tercer departamento, formando un espacio único, donde se instalan los cedazos, árbol horizontal de 6 poleas y los elevadores. Las distintas dependencias de la vivienda propiamente dicha se distribuyen en el segundo cuerpo del primer departamento y, a su vez, las cribas se ubican en el primer tramo del departamento de limpia. A la izquierda de la puerta de salida del molino al patio se sitúa el almacén de harinas; el otro almacén se localiza contiguo al departamento de limpia.  Con fecha de 29 de noviembre de 1907 se introducen mejoras consistentes en la instalación de una limpia combinada sistema Daverio, incorporación de nuevos cedazos y colocación del sistema principal de limpia y cernido en el piso del cernido [8].


Curiosamente, en la matrícula del Ayuntamiento de Corcos, relacionada con la contribución industrial, correspondiente al año de 1907, aparece un contribuyente, también con el nombre de Santos Valseca, que tiene asignada la cuota para el tesoro de 160 pesetas por la posesión de un molino harinero en la esclusa 40, y de 16 pesetas por el empleo de fuerza hidráulica permanente [9].

El inventario de los artefactos del canal que se realiza en 1919 de nuevo se refiere a la fábrica de harinas de la esclusa número 40. El edificio de la misma está dividido en cuatro departamentos. El primero tiene 25 m de longitud por 10 de latitud y cuatro cuerpos en altura, además del depósito del motor. La dotación técnica consta de una turbina con toda su maquinaria y útiles correspondientes, el castillete en el que están colocadas ocho piedras harineras, y toda la maquinaria, transmisiones y útiles necesarios para la molienda de trigos y cernido de harinas. El segundo departamento, adyacente al anterior por el Norte, tiene 10 m de longitud por 9 de latitud y con tres cuerpos en altura, en los que se hallan colocados los cedazos de primera y los depósitos y empaques de harina. El tercer departamento, con 10 m de longitud por 7,80 de latitud, consta de dos cuerpos destinados para almacenes. El cuarto departamento tiene 10 m de longitud, 8,20 de latitud y dos cuerpos en altura, que también se utilizan de almacén.   

Referencias

 

[1]           Moreno Lázaro, J. (1990): «La industria harinera en Castilla y León (1841-1864)». Asociación Empresarial de Fabricantes de Harina de Castilla   y León.

[2]           Números del Boletín Oficial de Valladolid: 12/10/1843; 28/05/1844; 10/08/1844.

[3]           BOPV, 12/10/1843 e Inventario de 1851 [ACHD-CCHl0003/03]

[4]           AHPV/15896/001/0170; 15849/001/0249; 15850/001/0113; 16736/001/0188; 16737/001/0008; 16740/001/0581; 16744/001/0189; 

                6748/001/0029.

[5]           AHPV/18469/001/3181; 18479/001/1764; 18482/001/0677

[6]           BOPV, 30/03/1886.

[7]           BOPV, 23/03/1903; 06/05/1904; 21/07/1905; 02/02/1906.

[8]           AHPV [CANAL0048/05]

[9]           BOPV, 10/03/1907



·        Las fábricas de las esclusas 41 y 42

Valentín Llanos, director local de la Compañía del Canal remite en 1856 a los socios directores un oficio sobre la regulación del precio del ladrillo y teja para las fábricas de las esclusas 41 y 42 [1]. Concluidas las obras, la compañía cede el arriendo de los artefactos, en 1856, a la sociedad N. y M. Polanco y Compañía por una renta anual de 135.006 reales [2]. Las fábricas estaban dotadas con 8 pares de piedras y dos turbinas.

-       La fábrica de la esclusa 41.

En el mismo año de 1856 se publica la noticia de que «En la mañana del día 26 del corriente se declaró un voraz incendio en la fábrica de harinas de la Empresa del Canal de Castilla, titulada la Cuarenta y una, que dista una legua de Valladolid, y lleva en arrendamiento la casa de los Sres. Polanco y compañía. No obstante, la actividad con que se acudió a extinguir el incendio, la fábrica ha quedado destruida, y se han quemado unas 3000 arrobas de harina de segunda calidad, habiéndose libertado de las llamas 14.000 fanegas de trigo, 3 ó 4,000 arrobas de harina de primera calidad, y los muebles y utensilios de los que en ella habitaban, todo lo que ha sido trasladado a Valladolid. El incendio ha sido casual y producido por el roce de las cadenas y engranaje de las ruedas.» [3]

La fábrica debió rehabilitarse pues los hermanos Polanco mantuvieron su arrendamiento, junto a la de la esclusa 42, entre 1856 y 1860. La sociedad quebraría como consecuencia de la crisis financiera 1864-66. En 1880 la fábrica de la 41 ya no aparece como harinera al ser convertida en un aserradero de madera debido a la crisis que afectaba a las fábricas de harinas [4].



No obstante, a principios de los años ochenta el artefacto volvió a sus orígenes. Así, la compañía del canal otorgó el arrendamiento de edificio destinado a sierra mecánica a favor de Fidel Recio del Castillo en junio de 1882 [5]. Este empresario transformó el artefacto de nuevo en molino y cedió su arrendamiento al molinero Felipe Olmedo Robles, en septiembre de 1900 [6].

El sobrestante del canal, Luis Alonso, elaboró el inventario de este molino en agosto de 1902. Conforme a dicho inventario, el edificio general del molino harinero está dividido en tres diferentes departamentos. El principal, en el que está instalada la maquinaria, tiene 13,10 metros de longitud por 14, 10 de latitud y está integrado por el depósito del motor sobre el que se disponen dos cuerpos y un desván.  En el cuerpo de aguas, cuyos muros son de sillería y mampostería, está instalada la turbina, de 60 caballos de fuerza motriz, con sus complementos, y los cuérnagos de entrada y salida de aguas. En el primer piso, sobre un castillete de madera, se hallan montadas cuatro piedras de la Ferté y sus complementos. Debajo del castillete está la rueda corona para el movimiento de las piedras. En este piso están también las transmisiones para los aparatos de limpia y cernido del segundo piso. En este hay un tramoyón para el trigo sucio, una criba de descante doble con su ventilador, dos batidores dobles con sus ventiladores, cuatro cadenas de vasos para subir el trigo. En el desván se disponen un tramoyón para el trigo limpio, una caja con sus trampillas que contiene dos cedazos para la harina de clase.

El segundo departamento, descubierto, sirve para carga y descarga; tiene 11,10 metros de longitud y 14,10 de latitud. El tercer departamento consta de dos pisos sin desván. La planta baja se dedica a paneras y la alta se destina a vivienda del arrendatario y a almacén de salvados.

El inventario está firmado por el sobrestante, con el conforme del arrendatario, Felipe Olmedo, quien rescinde el contrato y hace entrega del molino y sus accesorios, tal como figura en el acta de recepción, con fecha de 31 de marzo de 1903. En esta misma fecha se hace cargo del molino el nuevo arrendatario, Pío G. López. El 14 de mayo de 1909 se firma otro inventario del molino, con las mismas características que en 1902 [7]. El nuevo arrendamiento fue otorgado, en 1910, por la compañía del canal a favor de Santos Prieto Alonso, panadero, y Manuel Arce Arce, obrero [8]. Dos años más tarde tiene lugar la sentencia sobre la demanda de desahucio del molino harinero de la «cuarenta y uno» promovida por la compañía del canal contra los arrendatarios del mismo, a quienes se les obliga a desalojar el molino en el plazo de 15 días [9].

En el inventario de 1919 no se describe el molino y solo se indica que «a las 13.000 pesetas [correspondientes] al cuerpo de aguas hay que aumentar 9.500 para que dé el total de 70.000». Se supone que la diferencia correspondería al resto del edificio y a la maquinaria.

Referencias

 

[1]           AHPV [0043/10]

[2]           AHPV [0043/11]

[3]           Gaceta de Madrid de 29/11/1856

[4]           Moreno Lázaro, (1998). o. c.

[5]           AHPV/Protocolos18483/001/2499 

[6]           AHPV/ Protocolos20221/001/1020

[7]           AHPV-CANAL00045/23

[8]           AHPV/ 20833/001/0628 

[9]           BOPV, 26/11/1912

    -    La fábrica de la esclusa 42.

Tras el arrendamiento de la fábrica por N. y M. Polanco y Compañía, toma el arriendo de la misma Evaristo Guerra, el día 28 de diciembre de 1875. Le siguen en el arriendo, Evaristo Guerra, en noviembre de 1880; Antíoco Ubierna Rodríguez, en diciembre de 1885; y Pedro Aguado Rodríguez, comerciante, en marzo de 1890 [1]

Por Real Decreto de 11 de diciembre de 1895 se autoriza «el arriendo por el Estado de la fábrica de harinas situada a dos kilómetros de Valladolid sobre el salto de aguas de la esclusa 42 del Canal de Castilla, y propiedad de la Compañía del mismo, por la cantidad de 12.500 pesetas anuales (…), y por término de cinco años, prorrogables a voluntad de ambas partes…», anuncio publicado en el Boletín Oficial de la provincia de Valladolid, con fecha de 16 de diciembre de 1895. En el AHPV figura el expediente de dicho arriendo [2].



En febrero de 1900, el sobrestante del canal, Luis Alonso, emite un informe sobre los desperfectos que causó el fuego en la fábrica y sobre las reparaciones que deben hacerse en el aspirador y ventilador. En octubre del mismo año, el propio Luis Alonso presenta el presupuesto para la construcción de un nuevo almacén y para hacer frente a las reformas pendientes que incluían el desmonte de la cuadra existente y la construcción de una nueva, el desmonte de la turbina y su sustitución por otra de sistema Planas de 60 caballos, la instalación de tres pares y de piedras harineras la Ferté y las reparaciones en los demás aparatos de la maquinaria. El coste de todo ello ascendía a un total de 25.610, 47 pesetas [3]. 

Entre 1904 y 1908 tiene lugar el arriendo de la fábrica a favor de Gregorio Pinacho, por espacio de 6 años y 3.200 pts de renta anual y el posterior pleito iniciado por la compañía contra el arrendatario por impago de la renta [4].



El inventario de 1919 hace la siguiente descripción de la fábrica: el edificio de la misma está dividido en dos departamentos; el primero consta del depósito del motor, que es una turbina con toda la maquinaria y útiles correspondientes, y cinco pisos y el desván, en los que se encuentran además de toda la maquinaria y transmisiones para dar movimiento a 8 piedras harineras, a la limpia del trigo y cernido y distribución de clases de las harinas, otras varias dependencias de uso general para los artefactos y habitaciones de los operarios. El segundo departamento sirve para almacenes y consta de dos cuerpos.   

 Referencias

 

[1]       AHPV/Protocolos 19314/001/1005; 18477/001/3466; 18497/001/4409; 18515/001/0705

[2]       AHPV [0043/01]

[3]       AHPV [0043/03] y [0069/016] 

[4]       AHPV [0043/02] y BOPV del día 20 de febrero de 1909. 

·        Las fábricas de la dársena y del derrame del canal en Valladolid

La dirección local de la  Empresa del Canal de Castilla Vieja publica en el Boletín Oficial de Valladolid, el 28 de julio de 1838, un anuncio en los términos siguientes: «Habiendo determinado la Dirección Central que se saque á remate la construcción de los dos edificios para Molinos harineros que deben establecerse en el término del Canal y punto inmediato a la Ciudad de Valladolid, se anuncia al público que aquel tendrá lugar el día siete del próximo mes de Agosto á las once de mañana en uno de los Almacenes del Canal en el expresado punto (…). Palencia 24 de Julio de 1838.  José Cruz Muller».

-       La fábrica de harinas del primer salto.

Las fuentes consultadas no coinciden en la información sobre los orígenes de este artefacto. José Ortega Zapata, ofrece sobre el asunto la siguiente información: «D. Félix Aldea, riquísimo propietario y capitalista de Villalón, y Doctor de la Universidad Pinciana, construyó, al lado de la cabeza [del canal], una soberbia fábrica de harinas» [1]. Moreno Lázaro matiza esta información y señala que, en tomo a 1836, el propio Marqués de Casa Irujo edificará su artefacto en las proximidades del muelle de Valladolid, explotado con el concurso del industrial textil José Ramón Vidal y más tarde por Félix de la Aldea. [2]. Por su parte, F.a Represa y J. Helguera indican que la primera fábrica del primer salto era propiedad de la empresa del canal y que estaba arrendada al empresario Juan Ramón Vidal [3]. El documento notarial, custodiado en el AHPV y citado por Represa y Helguera, deja el asunto más claro. Mediante contrato firmado el 19 de junio de 1841, el Marqués de Casa Irujo y Juan Ramón Vidal, que formaban sociedad, contrataron a Bartolomé Savignol como primer molinero y director facultativo de la fábrica de harinas, perteneciente a la Empresa del Canal de Castilla existente al Oriente del muelle del Ramal Sur en el término de Valladolid, a cambio de un sueldo fijo de diez mil reales anuales y el 5% de las utilidades líquidas que produjera la fábrica. El contrato tendría una duración de ocho años [4].

Ortega Zapata también señala datos interesantes sobre la estructura de la fábrica y su equipamiento. Así, se refiere a la planta baja del edificio y a «los dos o tres pisos de la fábrica» como a la maquinaria que se debería colocar «en los receptáculos de piedra, destinados a que entrara en ellos el agua del Canal, que había de ser la que diera movimiento a las ruedas, árboles, cilindros, correones, etc.». También Represa y Helguera ofrecen los datos de que el edificio de la fábrica era de planta cuadrada y de cuatro pisos de altura y que «disponía de ocho piedras y de mecanismos de limpia y cernido, y su capacidad de molturación se estimaba en 66.000 fanegas anuales».

Las tres fuentes se refieren al incendio que destruyó la fábrica, aunque quien más información ofrece sobre el asunto es Ortega Zapata, quien señala que la fábrica fue reducida a escombros y cenizas por un incendio ocasionado en la noche del 10 de octubre de 1846, tras engancharse una de las correas de la maquinaria en movimiento con el garabato de un candil encendido que cayó sobre los cedazos. Resulta muy ilustrativa la descripción que hace Ortega sobre el espectacular incendio.

Como complemento de lo descrito sobre la fábrica señalo que, según el Inventario de 1851, era un edificio de 61 pies de longitud y 67 de latitud, del que se mantenían los cimientos y las paredes hasta la altura del primer piso y, dado que se conservaban en buen estado la mayor parte de los cimientos, así como el muro de caída donde estaba la rueda hidráulica, se tasaba en 80.000 reales.

En el BOPV de 16 de mayo de 1850 se puede leer lo siguiente: «Hecha cargo la Dirección Central de diferentes proposiciones presentadas a la antigua Empresa para la construcción de una fábrica de harinas sobre el muelle de esta Ciudad, en el mismo sitio en que se hallaba la que se quemó en el año de 1846, ha resuelto, de acuerdo con la Junta de Gobierno, se anuncie al público la admisión de nuevas proposiciones, que podrán ser presentadas en sus oficinas en Madrid calle de San Miguel núm. 23, o en esta Dirección Local, en el término de sesenta días, a contar desde esta fecha. Valladolid 10 de Mayo de 1850. Director Local, José Rafo».  El propio José Rafo acuerda, el día 20 de abril de 1852, un contrato con Cardailhac y Aldea para la instalación de maquinaria en cuatro artefactos, entre los que se encontraba la fábrica de harinas del muelle de Valladolid. La maquinaria fundamental prevista consistía en una turbina de la fuerza de cincuenta caballos de vapor y demás piezas necesarias para diez pares de muelas, con la correspondiente a la limpia de trigo y cernido de las harinas [5]. La fábrica fue arrendada al comerciante José Suárez Centí, quien le dio el nombre de «La Palentina» y quien abonaba en 1853 y 1856 una renta de 72.000 reales [6].

La fábrica sufrió un nuevo incendio en 1856 con ocasión de los conocidos «motines del pan». No obstante, una vez reconstruida fue arrendada nuevamente a José Suárez Centí, mediante escritura pública otorgada por el director local económico de la compañía del canal, Valentín Llanos. El periodo del arrendamiento se fijó en  diez años, iniciado el día 1 de noviembre de 1858 y concluido el 31 de octubre de 1868,  a cambio de una renta de 140.000 reales anuales [7].

F. Represa y J. Helguera señalan que, según una descripción de 1871 que se encuentra en el archivo del Registro de la Propiedad de Valladolid, la fábrica reconstruida estaba formada por cuatro edificios contiguos y alineados desde la orilla derecha del muelle hacia el Este. El primero y principal correspondía al cuerpo de fábrica. Se trataba de un edificio de 343 m2 de superficie en planta y cuatro pisos de altura, más desván. Estaba equipado con dos turbinas de 25 CV., diez piedras, y la maquinaria de cernido realizado mediante 14 cedazos. Los otros tres edificios estaban destinados, respectivamente, a almacén y limpia de trigo, a almacén de harinas y salvados, y a cuadra [8]. El plano de los artefactos del muelle en 1900 y otros inventarios posteriores permiten completar la configuración de esta fábrica que se mantendrá, al menos, hasta mediados del siglo XX.  El plano de 1900 ilustra perfectamente la disposición de los edificios, sus plantas y sus dimensiones. Por su parte, los inventarios posteriores describen los alzados de cada uno de los edificios.  Según estos, el segundo departamento tenía 18, 66 m de longitud por 13,42 de latitud donde se elevaban tres cuerpos generales y un desván. El tercer departamento tenía 22,60 m de longitud por 10,16 de latitud, sobre el que se elevaban dos cuerpos generales sin desván [9].

Tras el fallecimiento Suárez Centí en octubre de 1863, su viuda se hizo cargo de la fábrica. Sin embargo, la crisis financiera de 1864 afectó gravemente a la empresa Viuda e hijo de Suárez Centí, hasta el punto de provocar su quiebra, circunstancia que se refleja en las diversas sentencias publicadas en el BOPV  [10]. Consecuencia de todo ello fue, también, la rescisión del contrato de arrendamiento, que tendrá lugar el día 10 de marzo de 1866 [11]. Un mes más tarde se anuncia en el BOPV que la «Junta de Gobierno de la Compañía del Canal de Castilla, ha dispuesto se saque a pública subasta el arrendamiento de la fábrica de harinas, situada sobre el primer salto del desagüe del muelle del Canal en esta ciudad» [12].

Tras la rescisión del contrato del arrendamiento otorgado a favor de "Sres. Viuda e hijo de Suárez Centi", se sucedieron los siguientes: Fidel Fernández Recio [13], Hijos y sobrinos de Fernández Mantilla [14] y, entre 1886 y 1919, la familia Illera [15].  El 4 de febrero de 1914 se firma la escritura de arrendamiento de la fábrica de harinas, La Palentina, por pare de Plácido Sánchez Repiso, en representación de la compañía del canal, y por Arturo Yllera y Serrano, en nombre de la sociedad «E. Yllera y Hermano». El arrendamiento se refiere tanto a la fábrica de harinas y maquinaria instalada como a un terreno contiguo que incluye tres edificios de la antigua fundición del canal. El arriendo será por siete años y ocho meses que empezarán a correr desde el primero de abril de 1912 y terminará el 30 de noviembre de 1919, a cambio de una renta anual de tres mil pesetas [16].

Casi dos años antes, en concreto el 16 de mayo de 1912, se había firmado el inventario indicado en la escritura posterior anterior por E. Yllera y Hermano y el sobrestante de la compañía, Luis Alonso. Esta diferencia temporal explicaría el hecho de que aunque la escritura se firmara en 1914 el arriendo se había iniciado en abril de 1912. Según este inventario, La Palentina seguía teniendo la misma configuración que en 1858 pero había modificado sustancialmente la maquinaria. Precisamente, el encabezado del inventario se refiere a «la fábrica de harinas por cilindros sistema de Daverio Henrici y Cía ». En el depósito de motores del primer departamento estaban instaladas dos turbinas, una de 70HP y la otra de 40 HP de fuerza motriz. Había una tercera turbina, en el ángulo NE, para el servicio de la compañía del canal. Esta turbina ya estaba instalada, al menos, en 1899 para el servicio también de la fábrica de tejidos instalada entonces en los terrenos de la antigua fundición y cuya disposición se puede ver en el plano de los artefactos del muelle, elaborado por Luis Alonso el 20 de diciembre de 1900. Como maquinaria complementaria cabe señalar el árbol horizontal de 14,7 metros de longitud, las correspondientes poleas y ocho elevadores. En el segundo cuerpo de este primer departamento, además de los dos árboles verticales de las turbinas y los dos horizontales para la transmisión de movimiento, se hallaba la maquinaria dispuesta para la molienda, consistente en tres trituradores de cuatro cilindros y cinco compresores de tres y cuatro cilindros, además de la mezcladora de harina.  En el tercer cuerpo se halla una variada maquinaria complementaria: desatador, sasor, aspirador, recolector, roscas, depósitos y árboles horizontales. En el cuarto cuerpo se ubica la maquinaria del cernido, consistente en cuatro plansichters, dos sasores, cuatro centrífugos y tres cernedores, junto a 12 elevadores. En el desván terminan 16 elevadores y cuatro tubos para la aspiración. En el primer cuerpo del segundo departamento estaba destinado a almacén de trigo como suministro de la fabricación de harinas; en el centro de la fachada oriental se situaba la piquera donde se suministra de trigo al primer elevador para conducirlo a la sección de limpia; una rosca conducía el trigo al primer cuerpo del primer departamento. El segundo cuerpo servía de depósito del trigo limpio; en él también se encontraban 11 boquillas de empaque. El tercer cuerpo se destinaba a la limpia del trigo para lo que se empleaba una criba, una deschinadora, separadores de semillas, distribuidor de polvo, depósito para el trigo, etc. En el desván se colocaba el rociador automático donde terminaba el elevador de trigo limpio. El primer cuerpo del tercer departamento servía como almacén de harinas y salvados. En el segundo cuerpo se reservaron cuatro habitaciones para vivienda del mayordomo de la fábrica y el resto del espacio se destinaba a almacén de harinas [17]. Hay que tener en cuenta que los arrendatarios también contarían con tres edificios de la antigua fundición del canal, destinados como almacenes y vivienda.

Referencias

 

[1]           Ortega Zapata, J. (1895): «Solaces de un Vallisoletano Sesentón». Valladolid.

[2]           Moreno Lázaro, J. (1990): La industria harinera en Castilla y León, 1841-64, pág. 53.

[3]         Represa Fernández, M.F. y Helguera Quijada, J. (1992): «La evolución del primer espacio industrial en Valladolid: La dársena y el   derrame del Canal de Castilla (1836-1975)». Anales de Estudios Económicos y Empresariales.

[4]           AHPV/Protocolos11932_001_0202

[5]           AHPV/Protocolos15849_001_0256

[6]           Estados de los artefactos en 1853 Y 1856. O. C. y AHPV/Protocolos 15849/001/0532

[7]           AHPV/Protocolos 16736/001/0435

[8]           Represa Fernández, M.F. y Helguera Quijada, J. (1992): o.c.

[9]           AHPV/CANAL00077-028

[10]        BOPV, 21/07/1865; 03/05/1866; 06/08/1867

[11]        AHPV/Protocolos 16682/001/0127

[12]        BOPV, 12/04/1866.

[13]        AHPV/Protocolos 16745/001/0288

[14]        AHPV/Protocolos 16750/001/0011; 18464/001/2085

[15]        AHPV/Protocolos 18498/001/0890; 20242/001/0926; 20400/001/0650.

[16]        AHPV/Protocolos21116_001_0433-445v.

[17]        AHPV/CANAL00043-004


      

-       La Fundición del Canal

La empresa del canal de Castilla cede, en mayo de 1841, un terreno en el muelle del canal a favor de los señores Cardailhac y Mialhe, del Toulouse, para edificar una fundición, con vistas a asegurarse un proveedor de la maquinaria necesaria para dotar a los molinos o fábricas de nueva planta en los saltos del canal [1]. Con este propósito, el ingeniero Cardailhac formó sociedad con Félix de la Aldea para explotar la fundición, en enero de 1846 [2].

En el inventario de 1851 se indica que la fábrica de fundición de hierro tiene una superficie de 15.645 pies cuadrados, construida con cimientos de mampostería, los ángulos y pilares de ladrillo y el resto de tapial. Contiene los talleres de ferrería y carpintería. Tiene un solo piso, salvo los tramos situados en los ángulos norte y poniente que tienen dos pisos y unas dimensiones de 54 pies de longitud y 26 de latitud. El del norte está dedicado a vivienda y oficinas y el de poniente sirve de almacén de maderas.

Ya en 1842, Alfonso Sierra Mariscal contrata los servicios de los Sres. Cardailhac y Malet para dotar de maquinaria a la fábrica de harinas sita en la esclusa 40 del ramal Sur del Canal de Castilla. Con posterioridad se hace importantes acuerdos entre la compañía del canal y la sociedad Cardailhac y Aldea en la dotación de molinos y fábricas de nueva planta en los saltos de las esclusas del Canal de Castilla y de sus derrames en Valladolid y Medina de Rioseco [3]

En el año de 1865 se producen hechos significativos: finaliza el periodo de cesión de la fábrica a la sociedad Cardailhac y Aldea; Cardailhac vende sus derechos sobre la fábrica de fundición a socio Félix de la Aldea [4]; la compañía del canal arrienda la fábrica de fundición a los Sres. Semprún Hermanos [5]; la constitución de la Sociedad Comanditaria bajo la razón social Félix de la Aldea y Compañía para utilizar la fábrica de fundición tomado en arriendo los señores Semprún hermanos, quienes al constituirse la sociedad comanditaria traspasaron en subarriendo dos terceras partes, una a Félix de Aldea y otra a Juan Fernández Rico, reservándose aquellos la otra tercera parte. La sociedad compuesta por los mencionados señores Aldea, Fernández Rico y Semprún hermanos, se convirtió en colectiva regular por otra escritura que otorgaron los mismos socios el 20 de agosto de 1857 ante el Notario D. Baltasar de Llanos y González [6].

En los años posteriores, la Fundición experimentó una expansión fundamental debido a la iniciativa personal de Félix de la Aldea, de tal manera que en torno a 1861 elaboraban anualmente productos por valor de 1,5 millones de reales y empleaba por término medio a unos 200 operarios [7]. Sin embargo, los socios de Aldea consideraron peligroso su afán expansivo, de forma que por escritura de 12 de noviembre de 1862 se separó de la sociedad Juan Fernández Rico, cediendo su parte a Félix de la Aldea y que por otra escritura pública de 4 de marzo 1863 hizo lo propio la sociedad Semprún hermanos [8].

Aldea no se dejó intimidar por la decisión de sus antiguos socios y continuó con sus proyectos y para ello se asoció con el ingeniero francés Agustín Eyries. El día 15 de marzo de 1863, «D. Félix de la Aldea cedió por escritura pública a D. Agustín Eyries una tercera parte de toda la representación y derechos que le correspondía en la Sociedad Félix Aldea y Compañía. Por escritura pública de 16 de Enero 1864, Félix de Aldea Gamero y Agustín Eyries Ricard constituyeron Sociedad-mercantil colectiva regular, con la misma denominación que la sociedad anterior. En la escritura se consignó que el capital social era a la fecha del contrato el de 2.424.604 reales y 23 céntimos, consistentes en máquinas, aparatos, modelos, herramientas, útiles, créditos a favor, metálico y demás derechos que resultaban del balance hecho por la sociedad en fines de marzo de 1863, perteneciendo a Félix de la Aldea las dos terceras partes del referido capital y a Don Agustín Eyries la otra tercera parte.

La elección del nuevo socio por Aldea resultó un fracaso por las cuantiosas deudas contraídas por aquel, que arrastraron al propio Aldea y a sus futuros herederos. El 20 de abril de 1867, Félix de Aldea y Agustín Eyries por medio de escritura pública, de la que fueron testigos Manuel Fernández Montealegre e Hilario Morán acreedores de Eyries, disolvieron de mutuo acuerdo la sociedad colectiva regular que había constituido en 16 de enero de 1864. Dado que en esos momentos Félix de Aldea no podía satisfacer a Eyries el capital que le correspondía en la sociedad, ambos socios convinieron que Aldea tomaba de su cuenta y pagaría a D. Hilario Morán los 488 mil reales que le debía Eyries y los 160 mil que el mismo Eyries debía a Montealegre, con lo que estaban conforme ambos acreedores, quedando así satisfecho Eyries de su capital social. En el pasivo del balance unido a la escritura de 20 de abril de 1867, que fue inscrita en el Registro de la Propiedad en 18 de mayo, figuran la cantidad de 300.564, 61 reales a favor de D. Antonio Ortiz Vega, la de 43.928,19 reales a favor de Eustasio Avellano, y la de 168.509,62 reales, procedentes con préstamos con interés [9].

Aldea falleció en diciembre de 1870 dejando tras de sí una penosa situación económica, con el embargo de sus bienes. Sus herederos tuvieron que hacer frente a los numerosos pleitos y correspondientes sentencias publicadas en el BOPV [10].

Precisamente una de esas sentencias, la recogida en el BOPV del 22 de diciembre de 1876, permite comprobar el estado de los edificios y terrenos que componían la fundición de nueva construcción que Félix de Aldea edificó. Los bienes embargados constan de un terreno destinado parte a huerta y parte a taller de fundición y otras dependencias. Esta parte está formada por 9 edificios: cobertizo de 93 m2 , destinado a almacén de maderas y tasado en 418 pts.; cobertizo de 88 m2 , destinado a almacén de alfalfa seca y habitación del hortelano, tasado 441 pts.; cobertizo de 147 m2, para cajas e instrumentos de la fundición, tasado en 663 pts.; cobertizo de 249 m2, destinado a almacén de carbón, cuadra y un trozo descubierto, tasado en 1.992 pts.; edificio denominado Martillos Pilones, de 471 m2, tiene además un macizo para asiento de caldera de vapor, tasado en 20.201 pts.; edificio denominado Gran taller de fundición , de 1.155 m2, formado por tres naves, tasado en 52.585 pts.; edificio denominado Estufa y molino de arena, de 149 m2, tasado en 7.235 pts.; edificio denominado Depósito de modelos, de 445 m2, con planta baja y piso principal, tasado en 17.292 pts.; edificio denominado Máquina de vapor para sacar agua y dar movimiento al molino de arena, de 81 m2, tasado en 500 pts. La huerta consta de máquinas de hierro y en una de ellas hay un pilón hecho de hormigón, también se halla un molino de viento para extraer el agua, o sea, para dar movimiento a la noria y árboles frutales. El valor de todo el conjunto es de 383.661 pts. con 51 cént.

Gonzalo Bayón del Valle pretendió revitalizar la fábrica de fundición con su arrendamiento en diciembre de 1833, otorgado por la compañía del canal [11]. Sin embargo, años más tarde, en octubre de 1899, el sobrestante de la Compañía del Canal, Luis Alonso, elabora en octubre de 1899 un «inventario descriptivo y valorado de los edificios que componen la antigua Fundición del Canal hoy destinados a la fabricación de tejidos». Son cinco edificios de los que se indican sus dimensiones, su construcción y distribución interna. Por el contrario, no se hace referencia a la maquinaria necesaria para la fabricación de tejidos que es propiedad del arrendatario, dado que a la Compañía solo pertenecen los edificios y la turbina instalada en la contigua fábrica de harinas de la que se podrá hacer uso cuando se tenga necesidad de su servicio [12]. Los edificios descritos en el anterior inventario quedan reflejados en el plano que el propio Luis Alonso elabora en diciembre del año de 1900 en el que se muestran los artefactos del muelle, identificados con colores diferentes: la fábrica de tejidos descrita, sectores pertenecientes a la antigua Fundición, reservados para la compañía del canal y la fábrica de harinas. La mayor extensión la ocupan los edificios de la fábrica de tejidos, situados al este de dique de carenas y al norte de la fábrica de harinas, organizados en torno a un amplio patio. El edificio más importante, de 45,30 x 15,20 pies, alberga 15 telares mecánicos, movidos por la energía procedente de la tercera turbina de la fábrica de harinas y por un locomóvil, y 30 telares manuales; edificios dedicados a devanaderos manuales, secadero de telas, almacén de tejidos, hilados, etc. La parte del la primitiva Fundación acoge una sierra circular, un taller de puertas, un almacén de maderas y un taller para labra de madera. La fábrica de harinas mantiene su edificio principal de cuerpo de fábrica, de 17 x 15,50, a su este un edificio que contiene un almacén de clases, habitaciones y, en los pisos altos, la sección de limpia; más al este, almacén de trigo y venta de harina y salvado; una cuadra [13].

El 8 de mayo de 1904 se incendió el tercer edificio.  En octubre de ese mismo año se elabora un proyecto para reconstruir este edificio con el objetivo de destinarlo a fábrica de pastas de sopas. En 1906, el sobrestante del Canal, Luis Alonso, elabora un proyecto de molino maquilero en los terrenos de la antigua Fundición [14]. De nuevo el mismo sobrestante realiza, en mayo de 1912, un inventario descriptivo y valorado de tres de los edificios que comprende la antigua fundición del canal, contiguos a la fábrica de harinas, arrendados por los señores E. Illera y Hermano. La descripción de estos edificios coincide a grandes rasgos con la realizada en octubre de 1899, aunque con una dedicación distinta, según figura en la escritura de arredramiento de estos locales y de la contigua fábrica de harinas. El primer edificio estaba destinado a vivienda y almacén; el segundo, destinado a almacén; y el tercero a almacén de trigo [15].  

En el inventario de 1919, en observaciones, se indica que hay que variar por completo la descripción del artefacto por haberse convertido en fábrica de tejidos y que solo se puede valorar el edificio pues la maquinaria es propiedad del arrendatario, por cuya razón ha de bajarse el valor total que tiene asignado en el inventario general de artefactos. Otra observación se refiere a que como parte de la Fundición ha quedado reservada para la compañía aquella en la que está instalada la sierra.


Referencias

 

[1]       AHPV/ Protocolos 11933/001/0142.

[2]       AHPV/ Protocolos 15897/001/0120

[3]       AHPV/ Protocolos 05817/001/0034; 15847/001/0341; 15849/001/0256.

[4]       AHPV/ Protocolos 16733/001/0122.

[5]       AHPV/ Protocolos 16733/001/0567.

[6]       AHPV/ Protocolos 16553/001/0754 y Sentencia no 179 de 3 de marzo de 1879 (BOPV, 20/04/1879).

[7]       «Manual histórico y descriptivo de Valladolid», Valladolid, 1861, p. 300.

[8]       Sentencia no 179 de 3 de marzo de 1879, o. c.

[9]       Sentencia no 179 de 3 de marzo de 1879, o. c. y AHPV/ Protocolos 16155/001/0226; 16164/001/0328.

[10]     BOPV, 1871-02-07; 1873-10-10; 1874-12-22; 1876-10-17; 1879-04-20.                   

[11]     Protocolos 18489/001/3789

[12]     AHPV/CANAL00043_005 y [0043/08]

[13]     Planos, 1900. ACHD.

[14]    AHPV/CANAL00043_005.

[15]    AHPV/CANAL00043-004.

 


-       La fábrica del Zaratán en el segundo salto

El 24 de julio de 1838, la dirección local de la Empresa del Canal de Castilla Vieja comunica que su dirección central había determinado sacar a remate la construcción de los dos edificios para molinos harineros que deben establecerse en el término del canal. Al molino levantado en el primer salto ya se ha hecho referencia [1]. Del que se construyó en el segundo salto existe cierta confusión pues, como se verá, se hace referencia a dos molinos instalados en un solo edificio. El día 22 de abril de 1842, ante el notario de turno se personaron Miguel de Imaz, en representación de la Empresa del Canal de Castilla, y Lorenzo Semprún para dejar constancia que la referida empresa da en arrendamiento a Lorenzo los molinos harineros llamados de Zaratán, situados frente a la fábrica de harinas sita junto a la concha o muelle del canal, bajos la condiciones siguientes: El arrendamiento de los molinos, con todo lo correspondiente al edificio en que están, tendrá un periodo de cinco años por un precio de 19.000 reales cada año; el arrendatario Lorenzo Semprún o sus representantes o herederos se obligan a colocar en el citado edificio una maquinaria nueva que pondrán los señores Cardailhac y Malet de Tolosa para la elaboración de harinas compuesta de cuatro pares de piedra de la Ferté, movidas por una turbina de hierro fundido, una maquinaria completa de limpia de trigo y cernido de harinas, valorado todo ello en 98.000 reales; tras finalizar los cinco años del arriendo, si el arrendatario no quiere prorrogarlo, la empresa podrá quedarse con la maquinaria a cambio de abonar 49.000 reales u obligar al arrendatario a retirar la maquinaria en el plazo de un mes; en el caso en el que al arrendatario le interese prorrogar el arriendo por otros cinco años más, al finalizar los diez años la empresa quedará con toda la maquinaria sin dar retribución alguna. El resto de las condiciones son las habituales en este tipo de contrato de arrendamiento [2].

El funcionamiento de la nueva fábrica, dotada con seis piedras movidas por una turbina, se vio dificultado por el deficiente suministro energético, debido a que las dos fábricas del primer salto restaban potencial al segundo. Por esta razón, recibió autorización de la empresa del canal para sustituir la turbina por una rueda hidráulica, como se comprueba en la descripción que se hace de la fábrica en el inventario de 1851: «construida en tiempo de la Empresa, la que trabaja con el agua del canal, titulada del arroyo del Zaratán o de Bambilla, de 67 pies de longitud y 70 de latitud, con 8 pares de piedra francesas movidas por una maquinaria de rueda hidráulica y un rodete de hierro que da movimiento a la limpia y cernido, la que consta de tres pisos con un castillete; su construcción hasta el segundo piso sobre cimientos de sillería y los dos restantes ángulos y pilares de ladrillo con cajones de tierra acerados de cal» [3]. En 1853 y 1856, Lorenzo Semprún abonaba a la Compañía del Canal 20.000 reales de renta anual [4].

El cambio de la turbina por la rueda hidráulica no solucionó el problema de la escasez de agua por lo que los Semprún Hermanos solicitaron a la compañía del canal licencia para demoler la fábrica y construir otra de nueva planta en un lugar más adecuado para el mejor aprovechamiento de la fuerza motriz de las aguas. El compromiso y convenio para la demolición y nueva construcción de una fábrica de harinas fue acordado, el 23 de febrero de 1856, por Aureliano de Beruete, como director de la Compañía del Canal de Castilla, y José Semprún en representación de la sociedad Semprún Hermanos. Estos se comprometían a demoler la fábrica existente y construir por su cuenta una nueva dotada con 10 pares de piedras y dos motores o turbinas y abonar una renta anual de 6.000 reales de vellón, por un periodo de 15 años [5]. Tras la firma del contrato, se iniciaron las obras a buen ritmo, de modo que en junio de ese año ya habían llegado al tejado. Sin embargo, poco antes de su conclusión, la fábrica fue pasto de las llamas provocadas por los amotinados [6]. Como consecuencia de estos acontecimientos, mediante escritura otorgada el día 24 de enero de 1857 por Valentín Llanos, director local de la compañía del canal, y por los señores Semprún Hermanos, fue rescindida la escritura del 23 de febrero de 1856 [7]. En virtud de esta rescisión, la compañía del canal, a través del marqués de Remisa, ha contratado con Aureliano Beruete la construcción de la fábrica de harinas, en las mismas condiciones establecidas con Semprún Hermanos. Por su parte, la compañía se obliga a construir un almacén de igual capacidad y dimensiones que el que fue quemado en junio de 1856, conocido con el nombre de «Almacén Gótico» [8] .

A pesar de que en la octava condición del contrato anterior se indica que no se permite subarrendar el artefacto, Aureliano de Beruete recibió de la compañía el consentimiento para los sucesivos subarriendos concertados: de Aureliano Beruete a favor de los "Sres. José María Iztueta y Compañía en noviembre de 1860; de los Sres. José María Iztueta y Compañía a favor de Juan Fernández Rico, en abril de 1862; de Juan Fernández Rico, a favor de Blas Dulce Álvarez, en abril de 1868; y de Aureliano Beruete a favor de los Sres. Pardo Hermanos, en octubre de 1869. En este arrendamiento la fábrica lleva la denominación de «La Providencia» [9].

Concluido el periodo de arrendamiento otorgado a Aureliano Beruete, la compañía del canal prorrogará el arrendamiento con los Sres. Pardo Hermanos a partir de octubre de 1874. Otros arrendamientos que tienen lugar en los últimos años del siglo XIX son los otorgados a favor de Faustino Ruiz Mediavilla en marzo de 1886; a favor de Aquilino Sánchez Serrano, en junio de 1887; también a favor de Aquilino Sánchez Serrano, en marzo de 1889 [10].

Al principio del siglo XX la fábrica de harinas se ha convertido en fábrica de papel, tal como se recoge en los tres inventarios que elaboró el sobrestante de la compañía del canal en los años 1900 y 1901. El primero de ellos describe los dos departamentos que configuraban el artefacto existente y el equipamiento conservado; el segundo informa de la edificación de un nuevo departamento y de la construcción de los cuerpos que los integran, junto con el señalamiento de sus vanos de puertas y ventanas; el tercero se centra en lo conservado del anterior artefacto y en el nuevo equipamiento. Se presenta seguidamente la información conjunta de los tres inventarios.

El edificio preexistente fue reconvertido en fábrica de pasta de papel y en talleres de manipulación a cargo de los arrendatarios José Iriarte y Adarraga de Hernani. Constaba de tres departamentos. El primero tenía 19,90 m de longitud, 20 de latitud y 6,30 de altura y se componía del cuerpo de motores, dos cuerpos generales y un desván. La construcción de los muros del cuerpo de aguas, de los depósitos de las turbinas y de las salidas y entradas de agua eran de sillería y mampostería. Del equipamiento inicial se conservaban las dos turbinas, con alguna modificación, los árboles verticales, mamparas, rejas en la entrada de aguas y trampones para regular la entrada del agua a las turbinas. Los muros del primer cuerpo general tenían 2,90 m de altura y estaban construidos con sillería y ladrillo; constaba de 14 huecos de ventanas y dos de puertas. En su equipamiento se conservaron los dos círculos de piedra donde descansaban las 10 columnas de hierro fundido con sus planchas y placas circulares, también de hierro fundido, donde descasaban un castillete en uno y un bastidor de dos vigas en el otro para la sujeción del árbol vertical de la turbina; en este cuerpo también se habían instalado un árbol horizontal para las trasmisiones, dos depósitos para el trapo blanqueado y la blanqueadora de trapo. Los muros del segundo cuerpo tenían 3,40 m de altura y estaban construidos de ladrillo, y disponían de 15 huecos de ventana y uno de puerta. En el árbol de la primera turbina no existía nada y en el de la segunda montaron un árbol horizontal con polea principal para transmitir la fuerza a las demás transmisiones; también se instalaron tres pequeños depósitos de ladrillo revestidos de cemento donde se hacían las combinaciones de los ácidos para verter en la blanqueadora; el lavado del trapo también se realizaba en este cuerpo. En una pequeña zona del desván estaba instalado el taller de papel en luto y en resto del piso estaban dispuestas perchas para colgar la cartulina para su secado.

El segundo departamento tenía 35,50 metros de longitud por 16,60 de latitud y 3,40 de altura, y se componía de un solo cuerpo sin desván. Su construcción era de ladrillo y constaba de 12 ventanas y 5 puertas. Estaba organizado en estancia de sacos, despachos y habitaciones. El departamento estaba destinado a la instalación de aparatos para el taller de manipulación o taller general. A la fachada sur, las habitaciones del capataz encargado de la fábrica. También estaba instalado un árbol horizontal para la comunicación de aparatos. 

El tercer departamento tenía 36,70 m de longitud por 16,10 de latitud y 3,40 de altura; constaba se un solo cuerpo sin desván y estaba construido con ladrillo y adobe enlucido por el interior; consta de 14 huecos de ventanas y tres de puertas. El departamento estaba destinado como almacén de trapo, tableta para las cajas de embalaje y taller de carpintería [11].

Parece ser que esta fábrica de papel se incendió en 1904, con graves consecuencias para el edificio e instalaciones. Se desconoce su trayectoria posterior, aunque en los años 1916-1917 se elaboró un  informe sobre la reforma a ejecutar en la fábrica La Providencia [12].

El cambio de orientación productiva queda reflejado en el inventario de 1919 que la denomina fábrica de harinas, aunque se mantiene la edificación anterior. Así, el inventario  indica que el edificio se divide en tres departamentos, en el primero de los cuales están instaladas dos turbinas con toda la maquinaria, útiles y transmisiones correspondientes para mover 10 piedras harineras y al cernido, distribuidos en el cuerpo de aguas y en dos pisos superiores y el desván; el segundo departamento, de un solo cuerpo, sirve de almacén y también para contener toda la maquinaria de la limpia del trigo; el tercero, también de un solo cuerpo, está destinado solamente para almacén.

Referencias

 

[1]       BOPV, de 28 de julio de 1838

[2]       AHPV/protocolos 11933/001/0125-0129

[3]       Inventario de 1851. o. c.

[4]       Estado de los artefactos en 1853 Y 1856. o. c.

[5]       AHPM, T.25905, f. 607r-611v

[6]       Las-Cortes-Madrid, 25-06-1856.

[7]       AHPV/protocolos 16734/001/0056

[8]       AHPM, T.25908, f.397r-401r.

[9]       AHPV/protocolos 16737/001/0491; 16739/001/0258; 16746/001/0051; 16747/022/0245.

[10]     AHPV/protocolos 19316/001/0129; 18498/001/0906; 18505/001/2759; 18511/001/0649.

[11]     AHPV [0043/05]

[12]     AHPV [0118/20]

 

-       La fábrica del tercer salto, «La Perla».

Don Mariano González Moral reseña en 1963 que «La Perla funciona con 8 pares de piedras movidas por las aguas sobrantes del canal cerca de su desagüe en el Pisuerga; principió a trabajar en 1857» [1]. Efectivamente, la fábrica de harinas proyectada por la Compañía del Canal sufrió importantes daños durante los motines de 1856, antes de ver concluida su construcción, de manera que hubo que esperar a 1857 para su puesta en funcionamiento.

La compañía cumple la formalidad y publica en el BOPV del 5 de abril de 1857 el siguiente anuncio: «La Dirección central de la Compañía del Canal de Castilla ha dispuesto se saque á público remate para su arriendo la fábrica de harinas del tercer salto del desagüe del muelle de esta Ciudad, cuya subasta ha de tener lugar en la villa y corte de Madrid el día 20 de Abril…».  El mejor postor en la subasta celebrada fue Francisco Carrasco, quien cedió el arrendamiento a Aureliano de Beruete, miembro de la dirección de la Compañía del Canal. El arriendo se fijó para un periodo de diez años, por el que Beruete entregó a la compañía un millón de reales nominales en títulos del 3% diferido con los cupones desde el 1.o de enero de 1858, como fianza de dicho arrendamiento. Poco tiempo después, el 1 de abril de 1861, Aureliano Beruete subarrendó la fábrica a la sociedad «Michelena y Rodríguez», quienes el 2 de mayo de ese mismo año dirigen un escrito al director local de la Compañía del Canal, Diego Fernández Segura, en el que le informan del entorpecimiento que sufren las turbinas ocasionado por el mayor nivel de las aguas del derrame de Zaratán y que a pesar de sus constantes quejas no han logrado que las aguas del derrame se dejen correr libremente. En noviembre de 1861, Ramón Michelena y Bernardo Rodríguez otorgan el arrendamiento de la fábrica favor de los "Sres. Rodríguez Hermanos" [3]. Con posterioridad, en mayo de 1868 y en el mismo mes de 1873, la compañía del canal arrienda la fábrica a favor de Pedro Hornedo Velasco y Eduardo Ortiz de la Torre, primero, y a Pedro Hornedo Velasco, después. Les sucede en el arrendamiento Rafaela Huidobro Arredondo, a partir del día 20 de septiembre de 1881 [4]. Por estas fechas la fábrica de harinas ya recibía la denominación de "La Perla" y estaba formada por un cuerpo central, que tenía cinco pisos de altura, y dos dependencias adosadas a sus costados Norte y Sur, que servían de almacenes de harina y trigo respectivamente. Su dotación constaba de dos rurbinas, 10 piedras, 6 cribas, 4 frapores, cuatro batidores dobles y 16 cedazos [5]. Esta descripción, recogida por Represa y Helguera, coincide con la que se hace en el posterior inventario de 1919, que hace referencia al estado de la fábrica antes del incendio de 1912. Según dicho inventario la fábrica harinera del tercer salto constaba de un edificio dividido en tres departamentos. El central tenía 25,20 metros de longitud por 14 de latitud y constaba del cuerpo de dos depósitos para los motores y desagüe, cinco pisos generales y un desván. En el depósito de motores se hallaban dos turbinas con toda la maquinaria, útiles y transmisiones correspondientes para dar movimiento a los 10 pares de piedras harineras, a la limpia del trigo y el cernido de las harinas. El departamento del mediodía tenía 19,60 metros de longitud por 7,30 de latitud y el que miraba al Norte, 19,60 de longitud por 7,25 de latitud. Ambos constaban de dos cuerpos destinados al almacenaje.

En 1886, Antíoco Ubierna Rodríguez inicia sucesivos periodos de arrendamiento de La Perla que se alargan, al menos, hasta noviembre de 1914 [6]. También poseía otra fábrica de harinas en Miranda de Ebro. Ambas fábricas estaban dotadas con el sistema de molturación con cilindros, plansichter y sasores de la marca Bühler, según diferentes informaciones [7] En julio de 1899, Antíoco Ubierna presenta el proyecto y plano para la construcción de un almacén adosado al de la fábrica del lado Norte. El proyecto fue ejecutado con las indicaciones dadas por la compañía para asegurar la estabilidad del muro que se orienta al canal. Además, se instaló un nuevo compresor de 4 cilindros del sistema Buhler, en el tercer piso, y un cernedor centrifugo sistema Riviere para el repaso de las harinas, en el quinto piso [8].

En 1912 La Perla sufre un aparatoso incendio del que se hicieron eco varios periódicos nacionales. El que ofrece más información, entre los consultados, fue El Día de Palencia: «A las cuatro de la madrugada de hoy, los pitos de los serenos y las campanas del barrio de la Victoria anunciaron al vecindario que en la fábrica de harinas “La Perla”, penúltima de las que aprovechan el desagüe del Canal de Castilla y muy próxima al Puente Mayor, se había desarrollado violento incendio. (…) En vista de que la pérdida de cuanto en la fábrica existía era inevitable, los esfuerzos de todos se dirigieron a evitar que el incendio se trasmitiera a la otra fábrica, La Flor del Pisuerga, de los señores Solache y Llanos, separada de la primera únicamente por la carretera de circunvalación y una de cuyas paredes era azotada furiosamente por las llamas. (…) Entre tanto, los techos y artefactos de «La Perla» se derrumbaban entre inmensas humaredas y al mezclarse con los trigos y harinas de los almacenes aumentaban los efectos del horroroso incendio. (…) Imposible calcular pérdidas, aunque se elevan a muchos miles de duros. Sólo quedan en pie las paredes maestras» [9]. Las obras de recuperación comenzaron pronto y, según la memoria del proyecto, rebajaron la altura del cuerpo central del edificio en metro y medio [10].


Referencias

 

[1]       González del Moral, M: «El Indicador de Valladolid», Valladolid, 1864, p. 161.

[2]       AHPV-CANAL0043/06 y AHPV/Protocolos 16738/001/0299

[3]       AHPV/Protocolos 16738/001/0662.

[4]       AHPV/Protocolos 16746/001/0069; 18480/001/2607.

[5]       Represa Fernández, M.F. y Helguera Quijada, J. (1992): «La evolución del primer espacio industrial en Valladolid: La dársena y el derrame del Canal de Castilla (1836-1975)». Anales de Estudios Económicos y Empresariales.,

[6]       AHPV/Protocolos 18502/001/5073; 20831/289/1391; 21117/001/1964.

[7]       El Guadalete de 09-XI-1900

[8]       AHPV-CANAL0043/07

[9]       El Día de Palencia, 6 de julio de 1912.

[10]     AMV, legajo 737, documento reproducido por Carrera de la Red: «Las fábricas de harina en Valladolid», Valladolid.


-       La fábrica del cuarto salto, «La Estrella de Pisuerga»

Francisco de Lara, cuñado del influyente propietario y político de Valladolid, Mariano Miguel de Reinoso, solicitó a la Administración del Real Patrimonio de Valladolid que se le permitiera establecer en la Huerta del Rey un artefacto en sustitución el antiguo llamado de Juanelo, a condición de que se le arrendara el terreno por 30 años. El 27 de febrero de 1849, la Corona accede a la solicitud en los siguientes términos, entre otros. El arriendo comprenderá el terreno demarcado por la Administración del Real Patrimonio de Valladolid, el edificio será construido en término de dos años, al concluir el arriendo quedará el edificio de propiedad del Real Patrimonio, el arrendatario pagará 2.500 reales anuales de renta desde el 3.o año inclusive en que debe estar concluido el edificio, el arriendo se concede por término de 30 años, concluidos los cuales podrá prorrogarse por 10 años con una renta de 5.000 reales y el edificio se denominará «Real Fábrica de Huerta del Rey» [1]. El acuerdo se escrituró con fecha de 23 de marzo del mismo año y meses después, por escritura otorgada el 17 de noviembre de 1849, Francisco de Lara cedió a favor de Ramón Antonio Vilardell la mitad íntegra de los derechos sobre el llamado «Artificio de Juanelo», con la media obrada de terreno que correspondía al mismo.

El día 5 de marzo de 1850, Francisco de Lara se dirigió al administrador del Real Patronato para indicarle la conveniencia de variar la dirección que lleva el arroyo de Zaratán para dirigirlo con un nuevo cauce al artefacto Juanelo. El administrador trasladó la propuesta   al director local de la Compañía del Canal para que diera o no el visto bueno a la misma. Tanto la dirección local como la central manifestaron que no pondrían obstáculos a las obras, siempre que se asegurase la libre circulación de las aguas y que no se eleve el nivel de las mismas. Sin embargo, el malecón o presa construidos para forzar el cambio de dirección de las aguas determinaron una elevación del nivel de las mismas que terminarían perjudicando a las turbinas de la fábrica que se estaba construyendo en el tercer salto del derrame, con las consiguientes quejas de los arrendatarios de la misma [2].

Con el objeto de poner en marcha el proyecto de montar la fábrica de hilados y tejidos de algodón, el 10 de febrero de 1852, Ramón A. Vilardell, en nombre propio y en el de D. Francisco de Lara, y Miguel de Bergué, firmaron en Barcelona un documento privado, por el que convinieron en que de Bergué se encargaba de proporcionarles la maquinaria necesaria para el efecto, estipulando, entre otras condiciones, que los compradores se obligaban a pagar por el referido surtido la cantidad de 34.800 pesos fuertes [moneda de plata de 8 reales] en cinco plazos [3]. Según Moreno Lázaro, el equipamiento, procedente de Liverpool, consistía en «una continua de 1.200 husos, una selfactina de 1.280 husos, 64 telares, un batán, 10 cardas de hierro, una plegadora y una prensa de enfardar, una máquina de vapor de 16 c.v. y dos turbinas» [4].

Una vez terminado el edificio, en escritura fechada el 27 de marzo de 1855, Adelaida Reinoso, viuda del fallecido Francisco de Lara, por sí y como madre tutora y curadora de sus hijos menores constituyeron hipoteca a favor de José de la Cuadra como administrador del Real Patrimonio sobre el edificio fábrica y terrenos a él unidos con la maquinaria y todo cuanto se ha edificado en los predios arrendados,como garantía del contrato principal del arriendo hecho por Francisco de Lara [5].

Los mejores años de la marcha de la fábrica tuvieron lugar entre 1855 y 1863. Según González Morán, «La Industria Castellana», fábrica de hilados y tejidos de algodón establecida en 1852 por los Sres. Lara, Vilardell e Hijos a la salida del puente mayor, elabora 100 piezas diarias [6].  A su vez, Giménez y Guited informa sobre que la fábrica tiene un capital de dos millones de reales y 300 operarios [7]. Completa la información de la fábrica en esos años el Manual histórico descriptivo de Valladolid: «Industria castellana (…) Cuenta 3.184 husos movidos por dos vapores y dos turbinas, con fuerza en conjunto de 83 caballos; una de las turbinas es movida por el agua sobrante del Canal y la otra por la del rio. Produce sobre 5.000 varas de lienzo o semi-retorts de algodón, o sea, 100 piezas diarias [8]. Al respecto de los géneros producidos en esta fábrica, resulta curioso que el principal anuncio de los productos de la fábrica sean los derivados de la trituración de «campeche, Brasil, brasilete, palo amarillo y toda clase de maderas tintóreas reducidas a polvo o virutas del grueso que se quiera…» [9].

Como testimonio de los buenos momentos que vive la empresa en estos años, hay que reseñar la medalla de plata recibida en la Exposición provincial [10] y su presencia en la Exposición Internacional de Londres en 1862 [11].

Un dato interesante sobre la fábrica en estos años se muestra en la litografía de Alfred Guesdon sobre Valladolid en la que se pueden identificar los dos edificios que componían la fábrica en su origen [12].

La política nacionalizadora generada tras la revolución de 1868 provocó que,  en virtud de la ley de 18 de diciembre de 1869, la fábrica de hilados crudos y tejidos de algodón pasaba a poder del Estado. Se anunció su venta en pública subasta para el 21 de octubre de 1870 sin que se presentaran licitadores ni a esta ni a otra convocatoria posterior, lo que dio motivo    a una reclamación por parte de la sociedad Lara Vilardell, al tiempo que solicitaba al gobernador civil de la provincia, el día 26 de mayo de 1875, la cesión de la finca con arreglo a la ley de 1.o de junio de 1869 y con el canon que correspondiente [13]. Mientras tanto, los representantes de Adelaida Reynoso Lara y Salvador Feliciano Pérez  firman, en julio de 1871, un convenio para gestionar la fábrica de hilados y tejidos de algodón de Huerta del Rey [14].  Finalmente, por la Real orden de 18 de junio de 1881 se concedió a Lara Vilardell e Hijos la finca a censo por la cantidad anual 2.495 pesetas. Esta concesión fue elevada a escritura pública el 2 de septiembre de ese mismo año.

Esta última sociedad subarrendó la finca a Gregorio Pinacho Marcos, el 15 de junio de 1898 por un periodo de 10 años y una renta de 3.500 pesetas, con la condición de que montara un molino maquilero de dos a tres piedras con los aparatos de limpia y cernido necesarios. Además, se le autorizó a montar los artefactos que necesitase cualquier otra industria, como la fabricación de pasta para sopas. Una parte de la finca estaba arrendada a Ramón Gutiérrez para la construcción de carros y cultivo de alfalfa y demás piensos para el ganado que compra para la explotación de su industria. 

En instancia suscrita el 24 de junio de 1898 por Castor Ibáñez de Aldecoa, como gerente de la sociedad Lara Vilardell e Hijos en liquidación, dirigida al delegado de Hacienda, se solicitó la redención del canon, a lo que se accedió otorgándose ante notario la escritura pública de 12 de octubre de 1898. Se inscribe en el Registro de la propiedad el 11 de enero de 1899.

Mediante escritura pública de 2 de septiembre de 1903 los partícipes de la disuelta sociedad vendieron la finca a la sociedad Solache y Llanos, que inscribió su título en el Registro de la propiedad.

EL 9 de setiembre de 1903 Gregorio Pinacho Marcos, tras una larga exposición al director de contribuciones, rentas, impuestos y propiedades, le suplica que declare nula la redención del censo porque la sociedad Lara Vilardell e Hijos ha faltado al contrato de concesión de la finca a censo, destinándola a objetos diversos sin estar autorizada; que el Estado se incaute de la finca y proceda a su arrendamiento o venta en pública subasta. A raíz de esta denuncia-súplica, el 23 de septiembre de 1905 se aprueba una Real orden con las siguientes disposiciones: la caducidad de la concesión de la finca y su reversión al Estado; la nulidad de la redención del censo; la petición a los tribunales ordinarios para que se anulase la escritura de venta de la finca y la inscripción del título en el Registro de la Propiedad; y la condena a la sociedad poseedora a poner a disposición del Estado los bienes adquiridos [15].  Los tribunales de Primera Instancia y de la Audiencia territorial de Valladolid, en los autos seguidos por la abogacía del Estado, en  representación  de la Hacienda pública, contra la sociedad mercantil “Solache y Llanos” y los interesados en la extinguida sociedad Lara Vilardell e Hijos sentenciaron que «no había lugar a la demanda de la abogacía del Estado sobre la reivindicación de la finca denominada “Fábrica de hilados de la Huerta del Rey” de esta ciudad de Valladolid, y en su virtud absolvemos de la precitada demanda a la sociedad mercantil “Solache y Llanos” poseedora actual del inmueble de referencia; y a todos los demás demandados en ella» [16]. 

La certificación que realiza el registrador de la propiedad de Valladolid, a instancia de Gregorio Pinacho Marcos, recoge la descripción de la finca. Tras marcar los límites de la misma, se indica que comprende una superficie de 14. 852 m2, de los cuales 3.270,9 a la edificación principal; 840 metros y 70 cm a dependencias como talleres, almacenes y demás; 89 m y 42 cm a la fábrica de gas y sistema para el gasómetro; 106 m y 92 cm a cobertizos; 1.607 m a patios y paseos; 6477 m a huerta y 2.460 m a la ribera del río. Entre las dependencias destacan el salón de tejidos, los locales de la maquinaria de vapor, de las máquinas de retorcer, de la caldera y la chimenea, de las turbinas, etc.  Esta descripción parece ser anterior a su arrendamiento a la sociedad Menes Auje, Mora y Compañía y a Gregorio Pinacho [17].

Coincidiendo con la sentencia del juzgado de Primera Instancia de 1909, la sociedad «Solache y Llanos» procedió a construir en los terrenos e instalaciones que había adquirido una nueva fábrica de harinas, denominada La Flor del Pisuerga. Fue explotada por la sociedad «Solache y Llanos» hasta 1919, fecha de la disolución de la sociedad por el fallecimiento de los hermanos José y Nicanor Llanos [18]. A esta etapa puede corresponder puede responder el anuncio de esta fábrica en la que aparece el siguiente texto: «La Flor del Pisuerga. Fábrica de harinas Sistema Buhler. Solache Hermanos. Valladolid». Perpendicular al río Pisuerga, destaca el edificio del cuerpo de fábrica, de planta rectangular y con tres pisos sobre el suelo natural, cubierta a dos aguas y una gran chimenea. Delante de la fachada principal aparece un patio enmarcado por dos edificios, también rectangulares de una planta y un muro de cierre. A la izquierda del edificio que se dispone paralelo al río avanza sobre este el «artefacto Juanelo». Adosado a la fachada posterior del cuerpo de fábrica se localiza otro edificio, también rectangular, de dos plantas [19].  La planta del conjunto que ofrece Carrera de la Red, que se comentará en el apartado correspondiente a la última fase, no incluye el edificio adosado a la fachada principal. 

Referencias

 

[1]           AHPV [0093/11]

[2]           AHPV [0043/06]

[3]           Gaceta de Madrid, 09/11/1869.

[4]           Moreno Lázaro, J. (2003): «Historia de una quimera. La industria algodonera en Castilla La Vieja, 1846-1913», en Revista de Historia                  Industrial  N.º 23.

[5]           AHPV [0043/06]

[6]           González Moral, M. (1864). o. c.

[7]           Giménez y Guited, F. (1862): Guía Fabril e industrial de España. Librería española, Madrid.

[8]           Manual histórico descriptivo de Valladolid, pág. 302. Hijos de Rodríguez editores, 1861.

[9]           BOPV, 23/01/1857.

[10]         Marty Caballero, L.: Anuario general del comercio, 1862

[11]         Exposición Internacional de 1862 en Londres. Departamento Español. Catálogo Oficial. https://books.google.com

[12]         Guesdon, A.: Valladolid, vista tomada desde encima de la puerta de Madrid. Biblioteca Nacional de España.

[13]        AHPV/CANAL00043/006

[14]        AHPV/PROTOCOLOS16692/001/0721

[15]        AHPV/CANAL00043/006

[16]        (BOPV), 20/02/2009 y 24/05/1910

[17]        AHPV/CANAL00043/006

[18]        Represa Fernández, M.F. y Helguera Quijada, J. (1992), o. c.

[19]        Fundación Joaquín Díaz. Comercio en Valladolid.


 

 

 

 

3 Ramal de Campos

·    La fábrica de la primera esclusa en Abarca

José Rafo, como director local de la Empresa del Canal de Castilla, anuncia en diciembre de 1845 que «en el nuevo ramal de Campos y a la inmediación de la villa de Abarca, se ha construido por la Empresa sobre las aguas del Canal un molino harinero destinado a la molienda a maquila para el consumo del país; cuya maquinaria y demás se halla enteramente concluida y corriente al fin indicado. Y atendida la conveniencia que de esto resulta a los pueblos de Campos, cuyos vecinos pueden encontrar donde moler sus granos sin tener que acudir a puntos distantes…» [1].

En el Inventario de Entrega del Canal de Castilla a la Compañía del Canal se indica que el molino constaba de dos cuerpos, con una longitud de 85 pies y una latitud; en el primero estaba la maquinaria de agua y en el segundo las piedras. La maquinaria consistía en 4 pares de piedras francesas y rodeznos del país. El primer cuerpo, que es el que se conserva del antiguo molino, se cerraba con sillería de piedra. Formando escuadra con el molino, se hallaba un almacén, también de dos cuerpos, de 75 pies de longitud y 39 de latitud. El primer cuerpo servía de almacén y el segundo de depósito de harina, cernido y habitaciones.



El primer arrendatario fue Eugenio L. Galán, desde 1 nov. 1846 a 31 oct. de 1851 y abonaba una renta anual de 18.000 reales.  Le siguen Felipe Gilabert y Mariano Gutiérrez, desde 22 de feb. de 1852 a 24 de feb. de 1858 con una renta de 30.050 reales, e Ignacio Guerra, de 25 de feb. de 1858 a 24 de feb. 1861: 47.500 reales. Entre el 25 de febrero y 31 de julio de ese año. El molino permanece inactivo.

Desde mediados de 1861 el molino se transformó en fábrica, dotada con 8 pares de piedras, 2 turbinas, 12 cedazos y 2 cribas. Es de suponer que también se habrían añadido plantas en altura. Todo ello se refleja en la cuantía de la renta que asciende a los 60.000 reales que abonan Ribas Hnos. y Pizarro, de 1 de julio de 1862 a 31 de marzo de 1865. Les siguen, con rentas entre 50 y 30 mil reales, Cortiguera y González (1865-1870) Pedro Pombo (1870-1877), José Sanmartín (1877-1887), Manuel Moro (1887- 1892) y Manuel Moro e hijos (1892-1894), que abonan 7.500 pts. de renta anual.

El día 13 de junio de 1893 la fábrica fue destruida por un incendio que ocasionó la muerte de dos personas y varios heridos. El 7 de junio del año siguiente, la Compañía del Canal firma un convenio con Florentino Pombo por el cual este se compromete a construir sobre las ruinas de la fábrica un molino maquilero por una inversión de 20.000 pts., a cambio de su explotación por 10 años, del 1 de nov, de 1894 al 30 de oct. de 1904. En septiembre de ese mismo año se redacta un inventario de recepción del molino por la finalización del contrato de 9 de mayo de 1895. La descripción que se hace del, en ese momento, molino maquilero, resulta interesante porque permite conocer su distribución en altura. El edificio de dicho molino es un rectángulo de 15, 65 m de longitud por 11,60 de latitud, sobre cuya superficie se elevan 3 cuerpos generales sin desván y sin incluir el depósito de los motores.

El depósito de motores, con muros de piedra sillería, se subdivide en dos depósitos con entrada de aguas independientes en los que se hayan instaladas dos turbinas de diferente diámetro; la mayor destinada a las piedras harineras y la menor a limpia y cernido. El primer cuerpo, con muros de adobe sobre zócalo de ladrillo, tiene 3,60 m de altura, con dos puertas y cinco huecos de ventanas. En él está instalado el castillete donde están montados cinco pares de piedras,  dos de las cuales están destinadas a la maquila. Además, se hallan un tramoyón para el trigo sucio, una tolva para recoger el trigo limpio, tres elevadores, etc. El segundo cuerpo, con muros de adobe, tiene 3,50 metros de alto y cinco huecos de ventanas; está dividido en diversas habitaciones en las que se distribuyen un árbol vertical y varios horizontales, batidores, tramoyón para trigo limpio, caja con dos cedazos, elevadores y departamentos para empaque de harinas de distintas clases. El tercer cuerpo, con muros también de adobe, tiene 3,50 m de alto y nueve huecos de ventanas; la maquinaria en él instalada consiste en varias cribas, batidores, cajas con tres y dos cedazos, árboles horizontales y un elevador.

El 7 de diciembre de 1905 firman un nuevo inventario el sobrestante de la Compañía Luis Alonso y el arrendatario Bernardino Serrano. La principal diferencia con respecto al anterior se refiere a la maquinaria. En este inventario, de las dos turbinas una de ellas, modelo Francis Simplex, capaz de desarrollar una fuerza de 65 caballos efectivos, estaba orientada a la producción de energía eléctrica. En el castillete, formado con vigas de hierro, se hallan montadas tres pares de piedras La Ferté [2].

Bernardino Serrano prolongó el arrendamiento hasta 31 de julio de 1919 por una renta anual entre 2.000 y 3.500 pts. En el transcurso de ese arrendamiento se debieron producir los cambios que refleja el inventario de 1919. Este arrendatario de la fábrica, que era también propietario de Electra Campesina de Villarramiel, solicitó en 1905 a Plácido Sánchez Repiso autorización para pasar el tendido de línea eléctrica, desde abarca a Villarramiel, por terrenos del canal [3].



El inventario de 1919 ofrece la descripción de este artefacto con la denominación de fábrica de harinas. El edificio de la misma consta de 99 pies de longitud y por 97 de latitud, en cuya superficie se elevan, por encima de los depósitos de los motores, el piso natural y cuatro pisos generales y desván. Su distribución es la siguiente: El depósito de motores o de aguas contiene una turbina mayor para el movimiento de las piedras harineras y otra más pequeña para la limpia y el cernido, ambas con todos los útiles correspondientes.  En el piso natural se encuentra un tramoyón para el trigo sucio y una cadena de vasos para conducirlo al primer útil de limpia que se halla colocado en el desván. En el primer piso hay distintas dependencias para el almacén de trigo y empaque de harinas, así como la maquinaria necesaria para movimientos y transmisiones. En el segundo piso se encuentran los depósitos de las clases de harinas y las ocho piedras harineras con su maquinaria y útiles correspondientes. El tercer piso se divide en distintos departamentos que sirven para habitaciones o para las dos cribas de apurar, el tramoyón para el trigo limpio y tres cajas de madera que contienen 12 cedazos para la harina, todo con sus transmisiones y útiles necesarios. En el cuarto se hallan los ventiladores, el enfriadero, distribuidor de harina útiles necesarios al objeto. En el desván se hallan colocado cuatro batidores sencillos con sus ventiladores. Una criba de descante con ventilador y demás accesorios para distribuir el trigo. 

Referencias

 

[1]       BOPP, 20/12/1945

[2]       Artefactos, ACHD_CCHL0001/01 y CANAL00092_012.

[3]       AHPV [0064/05]

      

·    La fábrica de la segunda esclusa del ramal de Campos (Capillas).

La dirección central de la Empresa, el 1 de abril de 1842, queriendo recompensar los buenos servicios del director local, D. Miguel de Imaz, le cedió el salto de aguas de la esclusa de Capillas para construir una fábrica, que Imaz encargó a Cardhaillac en 1844. El contrato de cesión se iniciaría el 1 de julio de 1846 y tendría una duración de 36 años, por el pago de un canon de 4.000 reales anuales [1]. 

Según el Inventario de 1851, esta harinera estaba formada por dos bloques, el cuerpo de fábrica dividido en 5 pisos en altura y el cuerpo que servía de almacén y habitaciones, dividido en tres pisos. En la construcción del primer cuerpo se utiliza la mampostería, el sillarejo en ángulos y pilares de puertas y ventanas y en el resto de los muros el adobe con verdugadas de ladrillo. La maquinaría constaba de una rueda hidráulica que impulsaba los 8 pares de piedras francesas y un rodezno que por medio de un árbol de hierro daba movimiento a la maquinaria de limpia y cernido situada en los pisos altos.


Los arrendamientos de esta fábrica requieren una explicación previa. Hay que diferenciar los derechos sobre el salto y los arrendamientos de la fábrica, pues algunas fuentes bibliográficas tienden a confundirlos. Como ya se ha señalado, la Empresa del Canal cedió los derechos del salto de la segunda esclusa del ramal de Campos a Miguel Imaz, por un censo de 4.000 reales anuales. Por escritura de 15 de junio de 1850, Miguel Imaz subrogó sus derechos a este salto hasta 1882 en la viuda de Manuel Pombo, Melchora Fernández Bustamante, en iguales condiciones que él había firmado. Esto se comprueba en los datos referidos a 1853 y 1856 en el documento sobre el estado de los artefactos del canal en el que aparecen, sucesivamente, Melchora Fernández y Viuda de Pombo e Hijo abonando solo una tasa de 4.000 reales, correspondientes a los derechos del salto [2].

Algunos de los subarriendos otorgados entre 1850 y 1882 fueron los que se señalan a continuación. A Manuel González Corral en diciembre de 1850; a Mauricio y José Fernández en febrero de 1853; a Juan Gutiérrez Colomer, entre 1856 y 1859, quien solo declara activas 4 de las ocho piedras con las que cuenta la fábrica, por lo que será multado a pagar a la Hacienda el doble de la cuota fijada; a Agustín Ruiz y Pedro Martín en julio de 1860; a la sociedad Ruiz, Fernández y Compañía, entre 1865 y 1872; a Manuel Gutiérrez Gutiérrez, comisionista en granos, vecino de Medina de Rioseco, y Eduardo López Castañeda, propietario, vecino de Cuenca de Campos en junio de 1879 [3]

En esta época se mejoró la dotación técnica de la fábrica con la incorporación de 2 turbinas. Pero el negocio no debía marchar bien pues, a partir de 1872, la fábrica se clausuró y permaneció inactiva durante un largo tiempo.



Desde el 1 de julio de 1882, la Compañía del Canal está de nuevo en posesión de este artefacto, en cumplimiento del contrato firmado en 1846. Entre primero de diciembre de 1883 y 30 de junio de 1888 los nuevos arrendatarios son Cipriano Pastor Román y Vicente Ribas Hoyos, con una renta anual de   10.000 reales; les sucede Juan Pelayo de la Portilla, con una renta de 1.400 entre de 1888 y 1891 y de 2000 pts. entre enero de 1892 y 30 de diciembre de 1893. Para el arriendo que comienza el primero de enero de 1894, Juan Pelayo se compromete a sustituir el motor por tres rodeznos e igual número de piedras. Con ocasión del nuevo arrendamiento, a cargo de Teódulo Merino, se elaboora un inventario de la fábrica, destinada a molino maquilero, con fecha de 29 de octubrede 1900 [4]. En el inventario se describe tanto la fábrica como la parte reservada de la misma al molino maquilero.

El edificio general de dicha fábrica se halla distribuido en tres diferentes departamentos, de los cuales el primer cuerpo central de la fábrica, que tiene 14,50 m por 14, 50 m, consta del cuerpo de aguas y cuatro cuerpos generales más desván en alzado. El segundo departamento, que se destina para almacén, tiene 13,60 m de longitud por 14,80 de latitud, y consta de tres cuerpos con desván. El tercer departamento, que también se destina para almacén, tiene 13,30 de longitud, por 14,50 de latitud y consta de tres pisos generales y desván.  

El cuerpo de aguas, de 2,50 m de alto, está construido con piedra sillería y mampostería concertada y asentada con mortero ordinario; la maquinaria consiste en dos árboles horizontales para el movimiento de todas las trasmisiones, cuatro ruedas de ángulo con piñones de transición, cuatro árboles verticales y ocho palones con sus ruedas de hierro que tienen alivios y demás accesorios para dar movimiento a ocho pares de piedras [palón, parte superior del árbol del rodezno].

El primer cuerpo, de 3,30 m de altura, está construido con ladrillo y adobe y en él se hallan colocados dos castilletes de madera que sostienen cuatro pares de piedras de la Ferté cada uno con guardapolvos y tramoyas, todo ello en mediano estado de conservación. En la fachada sur hay un agregado de 4,40 m por 5,50 m donde estuvo colocada la rueda hidráulica y en la fecha está instalado el molino maquilero que consta de tres rodeznos de hierro; sobre el castillete de madera hay colocados tres pares de piedra la Ferté, procedentes de los ocho pares de la fábrica; una caja colgada con cedazo; un elevador para la tercera piedra; una rosca para las dos primeras piedras que conduce la harina al elevador fuera de este piso; un árbol horizontal para el movimiento del cedazo y el elevador, y a su extremo polea grande para la limpia y el cernido; a la izquierda de la entrada una tramoya para el trigo sucio y al pie el elevador para la limpia; un trampón para el servicio de dar agua al rodezno del árbol vertical que mueve la limpia y el cernido; una caja de cedazo para la harina de dos piedras.

El segundo cuerpo del primer departamento, de 3 m de altura, está construido con ladrillo y adobe; en él está instalado un tramoyón para el trigo limpio; dos depósitos para la harina; otra habitación con ventilador y criba; un árbol horizontal. Para el molino, una criba con ventilador; un batidor sencillo con ventilador; un árbol horizontal.

El tercer cuerpo del primer departamento, de 3 metros de altura, construido con ladrillo y adobe; contiene una criba con un ventilador, dos frapores, un árbol horizontal, una cadena de vasos para el trigo sucio, una criba de descante, un árbol horizontal, un árbol vertical; en una segunda estancia, dos cajas de cedazos, con 4 de primera y cuatro de segunda, tres cadenas para la harina y una rosca; un árbol horizontal. En la zona reservada para el molino terminan los dos elevadores del trigo, una criba, termina el árbol vertical con corona y piñón de ángulo que transmite el árbol horizontal.

Cuarto cuerpo del primer departamento, de 2,50 m de alto, construido con ladrillo y adobe; dispone de dos cajas de cedazo, una cadena de vasos, estancia para el enfriadero; criba de descante; otra estancia contiene una criba con ventilador; el tramoyón ha sido desmontado por amenazar ruina.

En el segundo departamento, el cuerpo bajo, de 2,50 m de altura, está construido con piedra sillería y mampostería, asentada con mortero ordinario; el segundo cuerpo tiene 3,30 m de alto, construido con ladrillo y adobe; destinado a depósito de empaques; el tercer cuerpo, de 3 m de altura, construido con ladrillo y adobe, consta de dos departamentos destinados, respectivamente, a depósito de harinas y a panera; el desván se destinaba al depósito de salvados.

En el tercer departamento, el cuerpo bajo, de 2,50 m de altura, construido con piedra sillería y mampostería, asentada con mortero ordinario, destinado para cuadras;  el segundo cuerpo tiene 3,30 m de alto, construido con ladrillo y adobe, se destinaba a depósito de trigo sucio y a un extremo se localiza el tramoyón;  el tercer cuerpo, de 3 m de altura, construido con ladrillo y adobe; está destinado con habitaciones para el arrendamiento; el desván se destinaba al depósito de salvados.    


          

El día 22 de diciembre de 1905 el artefacto fue destruido totalmente por un incendio. Por mandato de la compañía del canal, se elaboró el proyecto para un nuevo molino maquilero. Dado que el local del antiguo molino tenía dimensiones reducidas y que las secciones de limpia y cernido estaban instalados en el cuerpo de la fábrica quemada, se hacía indispensable ampliar las dimensiones del nuevo local hasta los 15,50 m de longitud y 6 m de ancho para conseguir la instalación completa del molino y, además, pequeños locales para vivienda del molinero.  Aprobado el proyecto el día 8 de marzo de 1907, se iniciaron las obras el 17 del mismo mes y concluyeron el 12 de marzo de 1908. En el nuevo molino se instaló reformada la turbina extraída de la fábrica 6.a de Campos, así como las piedras y parte de la maquinaria y aparatos desmontados de la fábrica 7.a de Campos.

El molino se componía del cuerpo de aguas y dos pisos más. El cuerpo de aguas, de 4,45 m de longitud por 4,20 m de ancho y 4.15 m de alto, tenía muros de piedra sillería y de mampostería ordinaria; en él estaba instalada la antigua turbina reaprovechada, de 30 caballos de fuerza efectiva. Los muros del primer piso del molino tenían 15,60 m de largo por 6,20 m de ancho y 3,50 m de alto y estaban construidos con mampostería en la base, con ladrillo en los ángulos, pilares y jambas, y con adobe los intermedios; constaba de vestíbulo, escalera de acceso al segundo piso y le estancia del molino donde se hallaba el castillete con los tres pares de pie de la Ferté. El segundo piso, de iguales dimensiones y materiales de construcción, estaba distribuido en tres departamentos; en el primero estaban montados dos cribas y un batidor doble para el servicio de la limpia; en el segundo departamento estaban dos cedazos cada uno en su caja respectiva; en el tercero había tres habitaciones como vivienda del molinero.

El molino fue arrendado por Cándido López el 20 de marzo de 1908 a cambio de una renta de 3.500 pesetas. El 13 de marzo de 1913 tuvo lugar la nueva recepción molino, firmada por Julio López, hijo del fallecido Cándido López, y el sobrestante de la compañía del canal, con una duración del contrato de hasta noviembre de 1919, por una renta anual de 2500 pesetas. Concluido este contrato la compañía del canal vendió el artefacto a Bernardino Serrano de Villarramiel [5].

Referencias

 

[1]   Artefactos, o. c. y AHPV/Protocolos 15847/001/0313

[2]   Estado de los artefactos en 1853 y 1856. AHPV-CANAL00019_010.

[3]   AHPV/Protocolos 15847/001/0583; 15850/001/0060; 16737/001/0397; 18743/001/0687 y BOPP, 19/08/1861

[4]   Artefactos, o. c     

[5]   Artefactos, o. c.; CANAL00106_025; CANAL00069_016

·        Las fábricas de la sexta y séptima esclusas del ramal de Campos

La Compañía del Canal remite un oficio al gobernador civil de la provincia de Valladolid, en abril de 1853, en el que le comunica que el alcalde de Tamariz de Campos molesta a los trabajadores de la compañía que construyen las fábricas de las 6.a y 7.a esclusas de Campos con la exigencia de impuestos municipales de los que está exenta la compañía según el contrato con el Gobierno [1]. Ambas fábricas se construyeron 1854 por cuenta de la Compañía del Canal por un coste de 521.501 y 497.231 reales de vellón, respectivamente (2). La empresa encargada de proporcionar la maquinaria de sendas fábricas fue Cardailhac y Aldea, que firmó el contrato con José Rafo el 23 de mayo de 1843. La dotación contratada para cada una de las dos fábricas estaba compuesta fundamentalmente por una turbina de fuerza de 36 a 38 c. v., 8 pares de piedras La Ferté, una criba de descante, 4 frapores con 2 cribas, 2 bastidores con sus ventiladores, y 5 cedazos [3]. La Compañía del Canal otorgó el arriendo de las dos fábricas a favor de N. y M. Polanco y Cía., durante 10 años y 100.000 reales de renta anual, según escritura con fecha de 23 de febrero de 1854 [4]. 

En el documento de 1907 que se citará más adelante figura la certificación del ingeniero de Obras Públicas, José Suárez Leal, firmada el 17 de noviembre de 1908, sobre las obras proyectadas por Emilio Vicente con el objeto de sustituir la fuerza de vapor que viene empleando en la central de Rioseco por la energía eléctrica producida en los dos saltos anejos a las esclusas 6.a y 7.a del ramal de Campos. La certificación da el visto bueno tantos a los planos de las dos fábricas generadoras como a las líneas que unirán ambas centrales y la central de la séptima esclusa con la central de Rioseco. Al tiempo, la certificación incluye las prescripciones que tendrán en cuenta en las instalaciones para la producción de energía eléctrica en las fábricas y en las líneas de conducción de dicha energía proyectadas.  

Referencias

 

[1]       AHPV [0064/21]

[2]       Artefactos, o. c.

[3]       Asensio Martínez, V. (2013): «Un puerto de mar tierra adentro. El Canal de Castilla en Medina de Rioseco», apéndice  ocumental, doc. V.                             Ed. Sodeva, Diputación de Valladolid. 

[4]       AHPV 0064/22.

-       La fábrica de la sexta esclusa

Las características del edificio original no debían diferir mucho de las descritas en el inventario de 1919 que se transcriben más adelante. En cuanto a los arrendamientos, tras el de N. y M. Polanco y Cía. se suceden los de Leonardo G. Dosal (XII-1866 a XII-1871, 31.000 rsv.), Juan Díaz de la Espina (III-1874 a II-1879, 32.000 rsv.), Saturnino de la Mora (X-1879 a VI-1886, 32.000 rsv.) y, Lorenzo García Gutiérrez (V-1887 a 30-VI-1892, 15.000 rsv). Poco antes de cumplirse los tres meses de este último arrendamiento, el 25 de julio de 1887, la fábrica fue destruida por un incendio [1].

En enero de 1860, los "Sres. N. y M. Polanco y Compañía", subarriendan las dos fábricas a favor de los "Sres. Quintana y Gutiérrez" [2].

En enero de 1907 se inicia un nuevo arrendamiento a cargo de Emilio Vicente González, que se prolonga hasta el 30 de noviembre de 1919, por un canon de 2.000 pts. y el compromiso de habilitar los locales para la instalación de aparatos, vivienda y demás, necesarios a la producción de energía eléctrica con destino al alumbrado y usos industriales de Rioseco, colocando una turbina nueva capaz de desarrollar toda la fuerza resultante del salto de esta esclusa. En 1907 se extrajo la turbina antigua y, tras su reparación, se instaló en 1908 como motor del molino reconstruido en la segunda esclusa. 



El inventario de 1907 describe el artefacto de la siguiente manera: el perímetro de la fábrica que fue de harinas es un rectángulo de 27 m de longitud por 14,45 m de latitud, dentro del cual y adosado a la fachada sur se ha construido un nuevo edificio que tiene 10,65 m de longitud por 14,45 m de latitud. El edificio de fábrica consta de dos cuerpos en su alzado además del depósito de aguas en el que está instalada una turbina de sistema Francis Simplex de 68 HP con destino a la producción de energía eléctrica.; el primer cuerpo tiene 3,2 m de altura y está construido con ladrillo acompañado con mampostería ordinaria sobre un zócalo de sillería; sobre su piso se halla instalado el aparato para poner en marcha la corona de mando de la turbina, el cuadro de distribución y la dinamo para la producción de energía eléctrica; el segundo piso tiene 3 metros de altura y también está construido con ladrillo y mampostería ordinaria; este cuerpo se destina exclusivamente para dos empleados, distribuido en diversas habitaciones.

Adosado a la fachada norte del edificio anterior se halla un almacén de dos cuerpos, con figura de trapecio, que tienen 20 m de longitud por 14,10 m de latitud y 2,78 m de altura. Su construcción es de piedra sillería y mampostería concertada. Este servicio está reservado para el servicio de la compañía del canal.   

El inventario fechado en 1919 se elaboró con vistas a la reversión del canal al Estado por lo que la descripción que se hace de este artefacto correspondería al momento de su mayor tasación, es decir, a su estado anterior al incendio que lo destruyó. Se indica que el edificio de la fábrica de harinas está dividido en dos departamentos, el primero de los cuales y principal consta del depósito del motor sobre el que se elevan cinco cuerpos generales y un desván. En el depósito del motor se dispone una turbina con todos los útiles correspondientes; en el primer cuerpo se encuentran colocadas varias trasmisiones y útiles además de departamentos para el empaque y la carpintería; en el segundo están colocadas 8 piedras harineras con todos los útiles necesarios al efecto y la distribución del trigo desde el tramoyón a las mismas, aparato para conducir el trigo sucio a la criba de descante, el depósito de harinas, habitación para los molineros y escritorio; en el tercero se encuentran, además de la habitación para el mayordomo, dos grandes locales con dos tramoyones para el trigo limpio y los cedazos para la harina; en el cuarto, además de habitaciones, contiene la maquinaria y útiles de movimiento a las cadenas de vasos y dos cribas de apurar; en el quinto está el depósito de salvados, un refrescador, dos batidores con sus ventiladores  y un ventilador suelto; en el desván se encuentra una división para depósito de salvados y una criba de descante. El segundo departamento, con forma de trapecio y unido al primero en ángulo, tiene dos cuerpos y sirve para almacén [3].   

Si se comparan los inventarios descritos se comprobará que los datos suministrados por el de 1907 se corresponden con gran aproximación a la imagen que ofrece el edificio actualmente.

Referencias

 

[1]       Artefactos, o. c. 

[2]       AHPV/ Protocolos16737/001/0023

[3]       CANAL00064/025

      

-       La fábrica de la séptima esclusa

La estructura del edificio original de la fábrica de esta esclusa de probablemente presentara la misma figura y dimensiones que las descritas en el inventario de 1919 y las que se conservan actualmente. Al arrendamiento de N. y M. Polanco y Cía. siguió el de Gabriel Camaleño (XII-1859 a XII-1874), que abonaba una renta de 29.000 rsv. Saturnino de la Mora se hará cargo del siguiente arrendamiento, entre diciembre de 1875 a julio de 1886, por una renta de 32.000 rsv. Tras un periodo de inactividad, Vicente Ribas asume el arriendo, entre septiembre de 1894 y junio de 1898), periodo en el que la fábrica se destina a maquila, por una renta inicial de 3.200 pts., rebajada a 2.220 pts a partir de octubre de 1895.  Los nuevos arrendamientos estuvieron a cargo de Donatilo Valiente (IX-1898 a VII-1903, 3.000 pts.) y Víctor Pastor Alonso (IX-1903 a IX-1906, 1.800 pts.) [1] 



El 15 de enero de 1907, Emilio Vicente firma un contrato con la Compañía del Canal, para el periodo que va desde abril de 1907 a noviembre de 1919, por el que se compromete a dotar a la fábrica de la maquinaria y accesorios necesarios para la producción de energía eléctrica con destino al alumbrado y a usos industriales en los puntos que le convengan. Al sustituir la antigua turbina por otra más moderna la renta de 3.000 pts. se minoró en 500 pts. anuales. 

En el inventario firmado por el sobrestante de la compañía el 11 de mayo de 1909 se describe la transformación de la fábrica de harinas en central de producción de energía eléctrica, que afecta sobre todo a la nueva maquinaria y al uso que se hace de los distintos cuerpos. El edificio de la fábrica consta del cuerpo de aguas y cinco cuerpos generales que se elevan sobre el mismo y desván.  Los muros del cuerpo de aguas y de los cuérnagos de entrada y salida de las aguas son de piedra sillería acompañada de mampostería hidráulica y en su interior se halla instalada la turbina de sistema antiguo de 45 HP, por su buen estado de servicio; el primer cuerpo tiene 26,70 m de longitud por 13,90 de latitud y 2,78 m de altura y está construido con piedra sillería y mampostería ordinaria; sobre el piso de cemento se halla instalada la siguiente maquinaria: corona de la turbina, piñón cónico  y polea de mando que transmite la fuerza a dos poleas con el objeto de alargar el movimiento y que la dinamo adquiera mayor velocidad, el cuadro de distribución y  la dinamo  para producir energía eléctrica; el segundo cuerpo está construido con ladrillo y adobe y consta de diversas habitaciones para vivienda de empleados; el tercer cuerpo, con las mismas características que el anterior, dispone también de algunas habitaciones; los cuerpos cuarto , quinto y desván carecen de instalaciones y de uso.

Agregado a la fachada norte existe un almacén de dos cuerpos con unas dimensiones de 16,70 m de longitud por 13,90 de latitud y 2,78 m de altura en el primer cuerpo y 3 m en el segundo cuerpo; en la construcción del primer cuerpo se emplea la piedra sillería en el zócalo y mampostería en el resto y en la del segundo cuerpo, el ladrillo y el adobe. Este edificio está reservado al uso exclusivo de la compañía del canal. 

Entre el 28 y el 24 de abril de 1907 se desmontó la maquinaria destinada a la elaboración de harinas, parte de la misma se empleó en la habilitación del molino maquilero instalado en 1908 en la esclusa 2.a y el resto fue conducido a los almacenes de Valladolid para su venta al detal [2]. 

La descripción que se hace de esta fábrica de harinas en el inventario de 1919 parece corresponder a un momento anterior a su habilitación como central eléctrica. Según dicho inventario la fábrica está dividida en dos departamentos, de los cuales el primero, donde está toda la maquinaria,  tiene 26,70 m de longitud y 13,90 m de latitud; consta, además del depósito del motor, de cinco cuerpos generales y desván. En el cuerpo de aguas está instalada una turbina con todos los útiles correspondientes; en el primer cuerpo está la estancia que sirve para empaque harinas y otro recinto que contiene varias transmisiones con su maquinaria correspondiente; en el segundo cuerpo se disponen el depósito de harinas, las habitaciones para los molineros,  el escritorio y las ocho piedras harineras con los útiles y maquinaria necesaria, así como la distribución del trigo desde el tramoyón a las mismas  y la conducción del trigo sucio a la criba de descante; el tercer cuerpo contiene, en dos grandes locales, dos tramoyones para el trigo limpio y los cedazos para la harina, todo con sus útiles correspondientes; el cuarto cuerpo contiene, además  de un departamento con varias divisiones para habitación del mayordomo, varias transmisiones para las cribas de apurar; el quinto cuerpo también tiene varias divisiones que sirven para depósito de salvados, refrescador y dos batidores; en el desván se encuentra un depósito de salvados, una criba de descante, algunas transmisiones. El segundo departamento de que consta la fábrica, que sirve para almacén, tiene 16,70 m de longitud y 13,90 de latitud y dos cuerpos en altura.          

Referencias

 

[1]   Artefactos, o. c.  

[2]   CANAL00064/025


·        La fábrica de harinas del primer salto del desagüe del canal en Medina de Rioseco.

Este artefacto se construyó, según el documento titulado Artefactos del ramal de Campos, por cuenta de la Compañía del Canal. Se inició en 1852, aunque se puso en funcionamiento en 1853. El coste total de la fábrica, incluidos el edificio y la maquinaria, ascendió a los 344.937 reales [1].

El contrato firmado el 20 de abril de 1852 por José Rafo, como director local de la Compañía del Canal de Castilla, y los Sres. Cardailhac y Aldea incluye la instalación de maquinarias completas para las fábricas de harinas en los saltos primero y segundo del desagüe del canal en Medina de Rioseco y también en los saltos de agua de Villamuriel y del muelle de la ciudad de Valladolid. En lo se refiere a la maquinaria para cada una de las dos fábricas de harinas del primer y segundo salto del desagüe de Rioseco, el contrato precisa que se compondrá de una turbina de la fuerza de treinta y seis a treinta y ocho c. v., ocho pares de muelas y la correspondiente a la limpia del trigo y cernido de las harinas consistentes en una criba de descante, 4 frapores con 2 cribas, 2 bastidores con sus ventiladores y 5 cedazos [2]

Sobre las características del edificio solo se dispone de una ilustración que aparece en el Semanario Pintoresco Español, publicado en 1854. En la imagen aparece un edificio que, en virtud de las ventanas, consta de seis plantas, separadas de dos en dos por líneas de imposta, las dos últimas plantas de menor altura [3].



El primer arrendamiento del artefacto correspondió a la sociedad Riba Hermanos, por un periodo de 10 años y una renta de 50.000 reales. El arriendo efectivo tuvo lugar desde el 27 de noviembre de 1853 hasta el 30 de junio de 1856, debido al incendio de la fábrica por los amotinados durante los sucesos de ese último año [4]. Según se recoge en el diario “La Época”, «las noticias de Rioseco son acaso las más crueles de cuantas se reciben de la desventurada Castilla. En Rioseco comenzó la agitación el 22 por la tarde, en cuanto se tuvo noticia de lo ocurrido en Valladolid. A las ocho de la noche estalló el motín y los alborotadores quemaron dos fábricas y tres barcas del canal. A las cinco de la mañana del 23 se había restablecido el orden algún tanto, pero los ánimos continuaban inquietos y se temía que se reprodujese el alboroto» [5]. 

Antes que estos sucesos se desencadenaran, el 14 de julio de ese año, la fábrica del primer salto es subarrendada a la sociedad Quintana y Gutiérrez de Santander, junto a dos almacenes y una panadería [6].

La fábrica se construyó de nuevo en 1858. En el BOPV de 17 de octubre de 1858 la dirección local de la Compañía del Canal publica el siguiente anuncio: «La Junta de gobierno de la Compañía del Canal de Castilla ha acordado sacar a pública subasta el arriendo de una fábrica de harinas construida sobre el primer salto del desagüe del muelle de Rioseco». Ángel Santibáñez se hizo cargo del arriendo durante un corto periodo, entre el 1 de febrero de 1859 y el 17 de febrero de 1860, a cambio de una renta anual de 80.121 reales. En octubre de 1860 Ángel Santibáñez subarrienda la fábrica a  la sociedad Viuda de Ruiz e Hijos durante dos periodos, del 18 de febrero de 1860 al 15 de julio de 1865 y desde esta última fecha hasta 31 de enero de 1869, a cambio de una cuota anual de 80.121 reales y 60.120, respectivamente.



Siguen los arrendamientos en los que se aprecia el descenso de las rentas anuales que se abonan por los arriendos, debido a la crisis de las harineras en los años sesenta: César de la Mora Ruiz y Dolores Ruiz Huidobro de julio de 1869 a 30 de junio de 1876 (31.000 rv.); Saturnino de la Mora, desde 1 de julio de 1876 al 30 de junio de 1886 (32.000 rv.), César de la Mora, entre 1 de julio de 1886 a 30 de junio de 1891 (32.000 rv.).

La asunción del nuevo arrendamiento por parte de la sociedad Solache y Llanos supuso la incorporación de novedades técnicas en la maquinaria de la fábrica, tal y como se señala en el documento de los artefactos del ramal de Campos: «Para el arriendo que empieza en 1897 los Sres. Solache y Llanos se obligan a hacer una mejora en el artefacto valuada según presupuesto de la casa Daverio en 11.500 pesetas, que unidas al valor de los aparatos instalados anteriormente por ellos se aprecia la mejora en 23.980 pesetas, que quedará a beneficio de la Compañía al término del arriendo». El arrendamiento del artefacto por parte de la sociedad Solache y Llanos se prolongó, a lo largo de tres periodos, entre el 1 de octubre de 1892 y 30 de junio de 1907, a cambio de una renta anual de 8.000 pesetas [7]. 

Con anterioridad, en septiembre de 1903, los arrendatarios se dirigen al administrador del Canal de Castilla para platearle que, dado que han adquirido la fábrica del cuarto salto de Valladolid y ante la imposibilidad de continuar con el arriendo de la fábrica de Medina de Rioseco, la empresa puede permitirles subarrendar la fábrica o decidir la rescisión del contrato. En el membrete del oficio se destaca que la fábrica dispone de un «sistema perfeccionado con cilindros Daverio». Otro detalle destacable es el de que en ese momento la fábrica llevaba la denominación de María-Patrocinio Solache y Llanos. [8]

Concluido el arrendamiento de Solache y Llanos, en 1907, la fábrica queda sin arrendar. El siguiente arrendatario será Antonio de Hoyos Iglesias desde el 20 de febrero de 1918, por una renta inicial de 2.500 pts.  



La descripción de la fábrica realizada en el inventario de 1919 permitirá hacer, en su momento, una comparación con su apariencia actual. En la fecha indicada el edificio de la fábrica se divide en tres departamentos con dimensiones y funciones diferenciadas. El primero tiene unas dimensiones de 18,02 m de longitud por 16,94 de latitud, sobre las cuales se elevan cuatro cuerpos generales, desván y un gran castillete; en este departamento está colocada toda la maquinaria para la limpia de trigo y el cernido de las harinas. En el segundo departamento, que es donde está colocada la turbina y la maquinaria completa para dar movimiento a 8 piedras harineras, tiene 16,94 metros de longitud por 9,23 metros de latitud, donde también se elevan, además del depósito del motor y del desagüe, tres pisos generales sin desván divididos en distintas estancias donde están colocadas las transmisiones correspondientes, así como algunas habitaciones para dependencias de la fábrica. El tercer departamento, destinado a almacén, tiene 18,06 metros de longitud por 8,05 metros, sobre los que se elevan dos pisos generales y desván. De nuevo se advierte que, aunque el inventario lleva la fecha de 1919, la descripción del artefacto se corresponde con una fecha anterior pues se siguen indicando 8 piedras harineras cuando estas habían sido sustituidas por cilindros.

Referencias


[1]           Artefactos, o. c.

[2]           AHPV/Protocolos 15849/001/0256r-0267r.

[3]           García Escobar, V. (1854): «El Canal de Campos», ilustración del Muelle, pág. 205, en Semanario Pintoresco Español. Madrid.

[4]           Artefactos, o. c.

[5]           Diario «La Época. Madrid», 26/VI/1856.

[6]           AHPV/Protocolos 15970/001/0472

[7]       Artefactos, o. c. y AHPV/Protocolos 16736/001/0217; 16737/001/0454; 16747/022/0197; 18460/001/2151; 18500/001/2625; 19695/001/2669;   21229/001/1499.

[8]           AHPV/CANAL00043_006

·        La fábrica de harinas del segundo salto de Medina de Rioseco

La historia de la fábrica de harinas del segundo salto es, en sus inicios, semejante a la del primer salto. Según el documento «artefactos del ramal de Campos» el coste de su construcción ascendió a 356.357 reales y su equipamiento, como ya se ha indicado, era el mismo que el de la fábrica del primer salto.

El edificio original que aparece en el Semanario Pintoresco Español difiere un tanto con respecto al del primer salto. Aunque contiene también 6 plantas, ofrece una figura más cuadrangular y tiene adosadas dos dependencias en los lados oriental y occidental.

Como primera arrendataria aparece la sociedad Viuda de Ruiz e Hijos, quien abonaba una renta anual de 48.000 reales, en el periodo comprendido entre noviembre de 1853 y 30 de junio de 1856. En este último año, también esta fábrica fue incendiada por los amotinados durante los acontecimientos relacionados con los motines del pan [1].

Construida de nuevo la fábrica en 1858, Viuda de Ruiz e Hijos mantuvo el arrendamiento por una cuota anual de 64.000 reales anuales durante el periodo 1858-1865 y de 44.000 reales en el de 1865 y 1868. A partir de esta fecha, hasta el 30 de junio de 1894 figuran como arrendatarios distintos miembros de la familia «de la Mora», entre los que destaca Saturnino de la Mora, yerno de la viuda de Ruiz de Huidobro. Se inicia la renta anual con 31.000 reales y continua con 32.000.



El citado documento «artefactos del ramal de Campos» informa que en «julio de 1894 se empieza la transformación de este artefacto al sistema completo de cilindros, bajo un presupuesto de unos 75.000 pesetas susceptible de elaborar 30.000 kilogramos de trigo cada 24 horas y cuyo coste sufragará el Exmo. Sr. Marqués de Santa María quedando todo de propiedad de la Compañía a los 10 años de explotación». Esta información la confirma y amplía el propio marqués en un escrito dirigido al director de «La Liga Agraria». Señala el autor del escrito que en septiembre de 1894 decidió montar la fábrica, denominada «Aurora de Rioseco», con los últimos adelantos conocidos y para ello se dirigió a la casa constructora de Daverio, en Zúrich, con la que contrató toda la maquinaria, sus accesorios y montaje. Mientras lo enviaban, hizo desmontar por completo cuanto había en la fábrica y arreglar y nivelar todos los pisos. En octubre se dio comienzo a la nueva instalación, y el 22 de enero, después de bendecir la fábrica, se puso en movimiento toda la maquinaria. Esta se componía de todo lo necesario para llevar a cabo todo el proceso de limpia, trituración y cernido: Tarara, zig-zag, triarbejones, columnas despuntadoras y la deschinadora; cinco molinos de cuatro cilindros cada uno y ocho compresores de igual número de cilindros; cuatro Plausichter de 16 bastidores, sasor universal, sasor Hagenetnather y cepilladora. También se componía de los accesorios necesarios en toda fábrica de cilindros bien montada, como el aparato magnético y la máquina de pulimentar y estriar cilindros.



La fábrica disponía de una completa instalación de luz eléctrica y estaba completamente automatizada, con lo que el personal disminuyó de una manera notable, en relación con el necesario en fábricas de piedras; elaboraba en veinticuatro horas de 32 a 35.000 kilogramos de trigo, y la dirigía un molinero especialmente venido de Suiza para ello [2].

La renta ascendió a 3.500 pesetas en el periodo comprendido entre febrero de 1895 y enero de 1905 y de 11.000 pesetas entre febrero de 1905 y enero de 1911.

El último arrendamiento de la fábrica en esta etapa, según se lee en artefactos, correspondió a Juan Cid Sánchez, entre noviembre de 1911 y el mismo mes de 1919, quien abonaba una renta de 2.000 pts. Durante este arrendamiento, en concreto en 1915, se instaló un motor de gas del sistema "Otto" que supliría las carencias de agua del ramal de Campos [3]. Probablemente, la baja cuantía de la renta se explica por el coste del motor asumido por el arrendatario.



Del inventario que se hace de esta fábrica de harinas en 1919 solo reproduzco la descripción del edificio pues los datos referidos a su equipamiento están desfasados. La fábrica, según dicho inventario, está formada con tres departamentos. El primero de ellos se compone de cinco cuerpos y desván en los que se distribuye toda la maquinaria de limpia y cernido. El segundo departamento conta del depósito del motor y desagüe y, sobre el mismo, tres pisos más. El tercero, de tres cuerpos y desván, solo sirve de almacén.


Referencias

 

[1]       Artefactos, o. c.

[2]       «La Liga Agraria», 5 de abril de 1895.

[3]       AHPV [0063/14]

 

·        El molino de tercer salto del desagüe del canal en Medina de Rioseco.

Este fue el primer artefacto que se puso en funcionamiento en el desagüe del canal. En el Boletín oficial de la provincia, de 2 de diciembre de 1851, el director local del La Compañía del Canal de Castilla, José Rafo, anuncia el remate del «arrendamiento por ocho años del molino de Maquila, situado en el tercer salto del desagüe del muelle del Canal de Campos, sito en Medina de Rioseco». También será este molino el único descrito en el Inventario de 1851. Según el mismo, el molino estaba dotado de una maquinaria que sirviera para fábrica: «turbina de Fontaine, engranajes de hierro colado, cuatro piedras de la Ferte y todos los accesorios necesarios». No hay referencias al edificio.

El 6 de mayo de 1852, la Compañía del Canal sacó nuevamente a pública subasta el molino de maquila. Su primer arrendatario fue Eugenio Leopoldo. Galán, desde el 15 de marzo de 1853 hasta el 4 de junio de 1859, mediante el abono de una renta anual de 30.000 reales. En julio de este último año la compañía anunció el remate del molino, anuncio que repitió en enero de 1860. En abril de ese mismo año se hizo cargo del arrendamiento Calisto Vicarías por un periodo de ocho años y una renta anual de 40.205 reales. El arrendamiento se prorrogó por dos periodos más hasta el 15 de abril de 1882, por una renta anual de 20.000 reales [1]. En el primer año del arrendamiento, Calisto Vicarías añadió al molino maquinaria para la limpia y el cernido [2]. Lo que explicaría el rebaje en la renta. 



El documento titulado «Artefactos» suministra información relevante tanto sobre los arrendatarios como sobre otros asuntos referidos al molino. Así, en el documento se indica que en 1882 se convirtió este molino en fábrica, cuyas obras correspondieron al nuevo arrendatario D. Juan de Hoyos, cuyo presupuesto de 80.000 reales, que este había de anticipar, debería reintegrársele en fletes. El molino quedó equipado con 6 pares de piedras. Por este primer arriendo de 10 años de duración, Juan de Hoyos abonaría una renta anual de 40.000 reales.

Para el nuevo arriendo que daba principio el 1 de julio de 1892, la renta anual que se debería abonar se fijó en 8750 pesetas. El día 1 de septiembre de 1894, la fábrica fue destruida totalmente por un incendio.

En 1895 la reedificó el nuevo arrendatario, el Sr. Marqués de Santa María, con un presupuesto de unas 25.000 pesetas, quedando en posesión de la compañía al término del arriendo en 1905. La renta anual correspondiente ascendía a las 4.500 pesetas. Durante este periodo de arrendamiento, en concreto en la noche de del 18 de marzo de 1902, se arruinó el ángulo de esquina a las fachadas N. y E. Durante el nuevo periodo de arrendamiento, entre el 1 de julio de 1905 y el 30 de junio de 1911, se llevó a cabo la reconstrucción de la zona afectada del derrumbe, con un gasto total de 3.467 pts. y 17 cents. La renta anual en este periodo se había incrementado hasta las 7.000 pesetas.

El nuevo arrendatario fue Antonio de Hoyos por dos periodos: del 10 de julio de 1911 al 9 de julio de 1916 y desde esta última fecha hasta el 30 de noviembre de 1919, con el abono respectivo de 7000 y 2500 pesetas. En el documento figura el mismo arrendatario con una cuota anual de 2500 pesetas, pero sin determinar la duración del nuevo periodo de arriendo [3].



A falta de una descripción del edificio del molino, resumiré el contenido del plano del mismo, fechado el 20 de marzo de 1902, reproducido en su libro por Virginia Asensio Martínez [4], y que permitirá compararlo con la descripción que se hace del mismo molino en el inventario de 1919.  En el plano se diferencia tres espacios: en el centro, sobre el cauce del desagüe, se localiza el cuerpo de fábrica de forma rectangular y con una orientación E-O; al norte de este edificio central aparece una plazuela en torno de la cual se disponen, en el lado occidental, un almacén adosado al cuerpo de fábrica perpendicularmente y una cuadra, en el extremo norte de la plazuela, paralela al edificio principal; el tercer espacio, situado al sur del cuerpo de fábrica, se organiza en tres partes, dispuestas de norte a sur; la primera dedicada a almacén y vivienda, la segunda  constituida por un patio central con soportales y la tercera integrada por un gallinero, un cobertizo y una cuadra. En el alzado del cuerpo de fábrica se distinguen tres pisos y un ático con frontón en la zona superior. Curiosamente, en el alzado de este edificio se representa el agrietamiento, en la esquina N-E, que había ocasionado el derrumbamiento de esta parte dos días antes. Todavía hoy se mantienen los espacios descritos, aunque en gran parte arruinados.



Según el inventario de 1919, el edificio de este molino harinero está dividido en cuatro departamentos. El primero y principal consta del depósito del motor y desagüe más tres cuerpos generales y un castillete. En este departamento está colocada la turbina que da movimiento a cuatro piedras harineras y toda la maquinaria y útiles correspondientes para la limpia de trigo y cernido de harinas. El segundo departamento, de un solo cuerpo con desván, sirve de almacén. El tercero y cuarto departamentos, de un solo cuerpo, están destinados para cuadra. 

 Referencias

[1]       Artefactos, o. c.

[2]       «El Norte de Castilla», 4 de enero de 1860.

[3]       Artefactos, o. c.

[4]       Asensio Martínez, V. (2013), o. c.

  


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