sábado, 7 de marzo de 2026

EL APROVECHAMIENTO INDUSTRIAL 1831-1919

 

La Real cédula de 17 de marzo de 1831, en su artículo 14, cedía a la empresa concesionaria del Real Canal de Castilla la explotación de todos los artefactos instalados a lo largo del ramal Norte y parte del ramal Sur del mismo. Ya a partir del mismo año de 1831 inicio el proceso de prorrogar los contratos de arriendo preexistentes o iniciar otros nuevos, como se comprueba en el cuadro siguiente.

Cuadro 1. Arrendamientos de la Empresa del Canal de Castilla

Artefactos

Esclusas

Arrendatarios

Fecha de inicio

Fecha de final

Renta: fanegas/reales

Molinos

 

De Alar del Rey

Simón Ruiz

1-07-1833

30-06-1836

93 fanegas

De la 8.a

J. Antonio Espinosa

1-06-1833

30-06-1836

216 f. y 6 c.

De la 9.a

Tomás ortega

1-08-1832

31-07-1835

140 f.

De la 10.a

J. Antonio Espinosa

1-07-1831

30-06-1834

193 f.

De la 13

Baltasar García

1-07-1833

30-06-1836

164 f.

De la 14

Domingo Manzano

1-07-1833

30-06-1836

273 f.

De la 15

Francisco Calvo

1-07-1833

30-06-1836

451 f.

De la 16

Pedro García

1-07-1831

30-06-1834

481 f.

De la 17 y 18

Blas de la Calle

1-07-1831

30-06-1834

700 f.

De la 21

Fco. Illera Trancho

1-07-1831

30-06-1834

475 f. y 7 c.

De la 22 y 23

Junco-Cuétara-Abarca

1-07-1832

30-06-1835

779 f.

Tercio de molino 1.o de Ruiz

Francisco Ruiz

29-06-1832

28-05-1835

24 f. y 2 c.

Del molino de Sopeña

Antonio Herrero

29-06-1832

28-05-1835

20 f. y 8 c.

Del molino de la Olla

Casimiro Pablo

1-07-1833

30-06-1837

17 f. y 2 c.

Del molino del Soto

Francisco García

1-07-1833

30-06-1837

22 f. y 8 c.

Molinos del Serrón

Francisco Rodríguez

1-03-1831

28-02-1835

54.000 reales

Molinos de Grijota

Antonio Aparicio

1-03-1831

28-02-1835

50.000 rv.

Fábricas y batanes

 

 

 

 

Fáb. de harinas de la 7.a

Balbino López

1-11-1828

31-10-1837

15.110 rv.

Almacén del Serrón

José Ojero

1-01-1831

31-12-1840

4.000 rv.

Batán de Alar

Simón Ruiz

1-07-1833

31-06-1836

1.020 rv.

Batanes de Frómista

Administrados por cuenta de la empresa

Batán de Calahorra

Manuel García

1-05-1834

30-04-1837

5.700 rv.

Batán de Viñalta

Antonio Baltierra

20-03-1833

19-05-1837

18.204 rv.

Batán del Prito de Sta. Cruz

José Arroyo

1-07-1833

30-06-1837

233 rv. y 12 m.

Molino de papel

Bernabé Álvarez

1-11-1831

31-10-1834

6.000 rv.

Fuente: «Estado de los artefactos», Reglamento, Biblioteca Digital Hispánica.

Los artículos 6.o y 7.o de la citada Real cédula de 17 de marzo de 1831 establecen que «en los doce molinos harineros que existen en el Canal del Norte, y en los siete que existen en el del Sur no podrá la Compañía exigir más maquila que la que hoy se paga» y «de estos molinos, o de los demás que pueda establecer la Compañía, se destinarán los que basten a moler los granos necesarios al consumo del país». Por tanto, la empresa concesionaria del canal comprendió que resultaba imprescindible fomentar en el corto plazo el trabajo de nuevos almacenes-fábricas.

Moreno Lázaro sostiene que, a petición de la Empresa del Canal, el Gobierno aceptó en 1837 la elaboración industrial de harinas en algunos de los molinos del canal. En virtud de esta autorización, la empresa puso en marcha un proceso de conversión de los molinos en fábricas, obra consistente en levantar dos pisos más en el edificio donde instalar elementos para la limpia del trigo y cernido de las harinas. Este proceso se inició en los establecimientos del Serrón, para más tarde extenderlo a los del ramal Norte. La empresa se iba a limitar a impulsar la conversión de los molinos en fábricas, pero el coste corría a cargo de los arrendadores de los artefactos. [1].

En compensación al valor de la laguna de la Nava, a lo largo de 1842 y 1843, el Estado adjudicó a la Empresa del Canal 7 molinos, 4 batanes y un almacén: molino y batán del Alar, los dos molinos de las esclusas 9, y 14, los dos molinos y los dos batanes de las esclusas de Frómista, un molino y un batán de las esclusas de Calahorra de Ribas, un molino y el almacén del cedazo en el Serrón [2].

Cuadro 2. Relación de artefactos adjudicados a la Empresa del Canal

Clase de artefacto

Número de la esclusa

Localidad

Importe en reales

Molino harinero

Presa del Pisuerga

Alar del Rey

86.032

Batán

84.640

Molino destruido

9

Ventosa de Pisuerga

50.716

Molino harinero

14

San Llorente

103. 545

Molino harinero

17

Frómista

126.443

Molino harinero

18

134.121

Batán

19

105.354

Batán

20

108.612

Molino harinero

23

Calahorra

126.740

Batán

24

112.125

Almacén del Cedazo

25

Serrón

130.396

Molinos harnero

25

203.151

Importe total

1.371.905

 

Las fuentes utilizadas para la descripción de los artefactos de la línea del canal en eta nueva etapa son: el inventario de junio de 1831, elaborado por los ingenieros Pedro García González y Manuel Isidro Caballero; la tasación y valoración realizada por Antonio Arriete y Andrés Mendizábal en 1842; y el inventario de 1851, obra del ingeniero José Rafo. De estas fuentes se indicarán preferentemente las novedades con respecto a la información facilitada por la tasación y descripción realizada en 1828. 

Dada la extensión de este capítulo, pondré referencias en cada uno de los ramales.

1 Ramal del Norte

·        El molino y el batán de Alar del Rey

El inventario de 1831 no aporta nueva información con respeto a la ofrecida por la tasación de 1828. Por su parte, el de 1851 solo añade que se adjudicaron a la Empresa del Canal como parte del valor de la laguna de la Nava.

El primer arrendamiento de ambos artefactos ya en tiempos de la Empresa del Canal corrió a cargo de Simón Ruiz por un periodo de tres años, desde el 1 de julio de 1833 hasta el 30 de junio de 1836, y una renta anual de 93 fanegas y 1020 reales, respectivamente [3].

En 1855 el arriendo del molino corre a cargo de Manuel Barriuso por una renta anual de 5000 reales y Francisco García Franco arrienda el batán por una renta anual de 2.500 reales. En 1856, Ignacio Linazasoro se encarga del arriendo de ambos artefactos por una renta respectiva de 1600 y 1200 reales [4].

En el BOPP de 8 de julio de 1859, la Compañía del Canal anuncia que «ha dispuesto sacar a remate público el arriendo del molino harinero de su propiedad situado en el rio Pisuerga á la entrada de las aguas en el Canal próximo al punto de Alar».

Moisén Gutiérrez informa que entre 1877 y 1920 el progresivo arrendamiento de los molinos de Alar se realiza conjuntamente con el molino de la cuarta esclusa por arrendatarios vinculados familiarmente: José Agustín Zulaica, Antonio Manterola Zulaica y Malaquías Fraile Bravo, cuñado del anterior [5].

Próxima la reversión del canal al Estado, la compañía ordenó en 1919 la elaboración de un inventario general de los artefactos de la línea del canal en posesión de la misma, diferenciando los que debían ser devueltos al Estado, los cedidos por este en compensación por los terrenos de la laguna de la Nava y los construidos por la empresa y la compañía. En lo que se refiere a los artefactos de Alar del Rey, cedidos en 1842 por el Gobierno a la empresa, el inventario no ofrece novedades sobre el molino harinero, pero sí recuerda que el batán fue transformado en molino de cal hidráulica en 1857 por Ignacio Linazasoro, al tiempo señala la dotación que se mantiene, consistente en dos rodeznos y una rueda hidráulica con la maquinaria indispensable para el movimiento de las piedras trituradoras. En el año de 1864, José Agustín Zulaica propuso hacer las obras necesarias para montar una fábrica de cal hidráulica movida por vapor en el llamado Parque Viejo. La propuesta fue aceptada por la dirección central. La propiedad, del Estado.   

·        El martinete de la primera esclusa del ramal Norte (Barrio de San Vicente)

En el inventario de 1831 se completa la información facilitada en la descripción de 1828 con respecto de la distribución de los espacios en ambos cuerpos en torno al patio central. En el primero: almacenes para el hierro en tosco y elaborado, pajar, leñera, fragua, balsa de aguas para el movimiento de las máquinas, aunque de éstas no existe más que una rueda con su eje de movimiento y unos fuelles, todo muy maltratado y sin uso. En el 2º cuerpo se hallan distintas oficinas y habitaciones para los trabajadores en esta fábrica». En el inventario de 1851 se añade que la Empresa del Canal ha realizado reformas con el objeto de habilitar un espacio para vivienda del esclusero.


Un reciente trabajo sobre el martinete, a cargo de José Manuel Geijo Barrientos, Patricia Zulueta Pérez y Alberto Sánchez Lite [6], ha reconstruido virtualmente el martinete con sus máquinas, recreando su aspecto y funcionamiento original. En el cuerpo de aguas, situado al este de la planta baja del edificio, se disponían dos ruedas hidráulicas que moverían los árboles de levas correspondientes para accionar los fuelles y el mazo o martinete. Al oeste del cuerpo de aguas se dispondrían, en línea, la sala de barquines, la fragua y la sala del mazo. En el resto de las dependencias de la planta baja se distribuirían los almacenes, el pajar y la leñera, indicados en el Inventario de 1831.


En la descripción que se hace de este artefacto en 1842 se señala que desde 1811 cesaron los trabajos del martinete y que desde entonces no ha tenido aplicación a otra industria o trabajo.  Según el inventario de 1919 lo único que subsiste del martinete es el edificio.

·        El molino de la cuarta esclusa del ramal Norte y la fábrica «Santa Ana» (Herrera de Pisuerga)

Todavía en 1831 el salto de la cuarta esclusa no se había aprovechado para instalar algún artefacto a pesar del proyecto de Juan de Homar de establecer en él una máquina hidráulica que debía emplearse en barrenas para taladrar cañones de fusil, carabinas y pistolas.  Tampoco en el Inventario de 1851 se hace mención al posible aprovechamiento de este salto.

En «el estado de artefactos y fincas existentes en el Canal de Castilla» correspondientes a los años 1855 y 1856 no figura este molino [7].

La primera noticia que tengo sobre el origen de este molino procede del documento en el que se indica que Francisco Yllera Trancho se opone a entregar a la compañía las certificaciones de posesión de la fábrica de la esclusa 7 y el molino de la esclusa 4 en Herrera de Pisuerga, alegando que la compañía no tiene derecho a pedirlas porque con ellas puede negar al Estado dichas fincas. 1868-1869 [8]



Por otra parte, en una tabla que representa las obras de construcción y reforma de las harineras del ramal del Norte, entre 1840 y 1969, se incluye la construcción de nueva planta en la esclusa 4.a en 1869, con Mariano García como arrendatario. En otra tabla, que ofrece los datos técnicos de las fábricas del canal en 1870, se indica que el artefacto de esta esclusa estaba dotado con 3 piedras y cuatro rodeznos [9].

En agosto de 1872, Mariano García anuncia el arriendo del molino situado en la 4.a por 17 años y 6 meses [10]. Al respecto del carácter de la titularidad de este artefacto, según el inventario de 1919, el molino era propiedad de la compañía por compra en el año de 1875 a D. Mariano García que lo construyó. En 1877 José Agustín Zulaica llevaba en renta este molino junto con los de Alar. Tras su muerte, acaecida en 1887, el siguiente titular conocido del arrendamiento del molino es Antonio Manterola Zulaica y, en 1919, Malaquías Fraile Bravo, cuñado del anterior, llevaba en renta los dos molinos de Alar y el de la esclusa número 4. Estos tres personajes, vecinos de Alar, tenían una vida social y política destacada. Los dos primeros, vinculados a las obras públicas, fueron alcaldes de Alar. Por su parte, Malaquías Fraile fue médico titular de Alar durante 36 años [11]

Se recoge la descripción que del molino hace el inventario de 1919 «Figura de paralelogramo de 23 metros de longitud por 10 metros y 50 de latitud que hacen una superficie de 241,50 metros sobre donde se eleva un cuerpo general en el molino y otro cuerpo más que constituye la casa habitación del arrendatario. El primer cuerpo se compone de dos depósitos dividido por dos muros de sillería con un desagüe en el centro y contienen cuatro rodeznos con los útiles necesarios para dar movimiento a dos pares de piedras y la limpia de trigo. El segundo cuerpo está dividido en dos departamentos; en el primero de hallan colocados los dos pares de piedras y maquinaria para la molienda y limpia de trigo; en el segundo se hallan las habitaciones del molinero y arrendatario.    

·        El batán de la esclusa 7.a (Herrera de Pisuerga).

El inventario de edificios y artefactos del Canal de Castilla redactado en junio de 1831 permite comprobar la reconversión del batán de antes y curtidos en un molino harinero. El edificio destinado para curtidos de cueros tiene forma rectangular, de 66 pies por el lado mayor, 30 ½ el menor y 30 la altura. Consta de 2 cuerpos. Contiguo a este edificio se hallan dos departamentos en forma de alas, en los cuales están construidos en forma de martillo un total de 38 noques de sillería y 26 de mampostería. Todas las paredes de estos departamentos están formadas con pilares y cimiento de mampostería. En el promedio que forman dichos departamentos hay un patio o corral.

En el primer edificio se halla colocado un molino harinero con 3 piedras, sirviendo las demás oficinas que contiene de depósito de granos, harinas y máquinas de cedazos y ventadores.

A continuación de este hay otro edificio que anteriormente sirvió almacén de curtidos de pelo y hoy de granos, el cual forma otro rectángulo de 101 pies, 79 de latitud y 22 de altura, con dos cuerpos y un patio de luces en su interior. En el piso bajo las paredes son de adobe sobre cimientos de mampostería y los ángulos de sillería; y las del superior, formadas de implentas de adobe con pies derechos con pies derechos de madera; la armadura y tejado que cubre estas oficinas se hallan en buen estado, pero sus paredes interiores y exteriores están ruinosas y apuntaladas. Separado de este edificio destinado al día de taberna y antes pudo servir de almacén de cueros al pelo. En el primer piso y en el segundo, habitaciones o viviendas para los dependientes u operarios de este establecimiento. A poca distancia de este, se halla un pequeño cuadro, con su cubierta de tejado, y en el interior un horno para cocer pan, cuya fábrica es toda de adobes. Por último, en la parte norte de la balsa del molino hay un tinglado para moler los granos.

El arrendamiento del molino harinero, detentado por Balbino López desde el 1 de noviembre de 1828, se prolongó hasta el 31 de octubre de 1837 [12].

En 1839, la sociedad Mora y Portilla tomó en arriendo el molino y propuso aumentar la capacidad de molturación del mismo, cuyas obras no comenzaron a ejecutarse hasta abril de 1843, mediante las cuales se introdujo una piedra más movida por un rodezno en el desagüe [13]. Esta información fue recogida en el Inventario de 1851 que, al tiempo que reproduce el contenido del de 1831, añade que «sobre este molino se ha montado una fábrica de harinas con 4 pares de piedras. En 1855 la sociedad Mora y Portilla sigue siendo la arrendataria de la fábrica de la 7a, por una renta anual de 21.000 reales; en 1856 es Domingo de la Portilla el nuevo arrendatario por la misma renta [14]. 



En los boletines oficiales de Palencia de 12 diciembre de 1858 y 3 enero de 1859 se publica el anuncio de que la Junta de Gobierno de la Compañía del Canal de Castilla ha acordado sacar en pública subasta el arriendo de esta fábrica. Existen discrepancias en torno a los arrendatarios de la fábrica en estos años. Según Moisén Gutiérrez, será Juan Díez de la Espina quien tome la fábrica en arriendo desde 1859 a 1869 [15] y Moreno Lázaro señala que en 1866 el arrendatario era G. Caamaleño [16].  Por otro lado, en otro documento se informa que Francisco Yllera Trancho se opone a la entrega de la certificación de la posesión de la fábrica, en 1868, al representante de la Compañía en Palencia [17].

El 18 de agosto de 1866 se produjo un incendio a raíz de una tormenta eléctrica que se propagó a todo el cuerpo de la fábrica y a todos los pisos y armaduras del tejado a la vez, afectando también a la maquinaria. Como consecuencia, la actividad industrial quedó paralizada [18]

La reedificación de la fábrica corrió a cargo del nuevo arrendatario, Justo Gutiérrez Vélez, yerno de Francisco Illera, quien en 1880 abonaba una renta anual de 20.000 reales [19]. Al parecer, para la reconstrucción de la fábrica se utilizaron materiales procedentes de los edificios derruidos de las casas de Abánades, del almacén de las esclusas 11 y 12, de los almacenes de Bárcena, de puertas de esclusa y de la sierra mecánica [20].



En 1882 el arrendamiento de la fábrica corrió a cargo de Santiago Yllera Tejedor, comerciante y vecino de Valladolid, quien la subarrendó en 1884 a Pedro Avia Herrero [21]. En 1893 se solicita la rebaja en el amillaramiento de la fábrica, pues lleva seis años sin arrendar [22].

La descripción que de la fábrica de harinas se hace en el inventario de 1919 ofrece un dato llamativo en cuanto a la forma de la misma: «su figura es un polígono irregular de diez lados sobre donde se elevan dos cuerpos generales». El primer cuerpo, que constituye la fábrica propiamente dicha, consta del departamento de aguas, en el que se encuentran cuatro rodeznos, y tres pisos con desván en los que hallan colocadas tres pares de piedras y la maquinaria y útiles necesarios para la limpia del trigo y el cernido de las harinas. En el segundo cuerpo están instaladas las habitaciones para el arrendatario o mayordomo de la fábrica.

·        El molino de la 8.a esclusa

Este artefacto no experimentó ninguna transformación posterior distinta a la descripción que se hace del mismo en la tasación que se realizó por parte del Gobierno en 1828. En el inventario de 1831 se añade el dato de que uno de los extremos del molino está ocupado por la caballeriza. Por su parte, en el inventario de 1919 se concreta que el piso natural, sobre el cuerpo de aguas, está distribuido en un zaguán, cocina y otro cuarto, al frente del molino un departamento para la limpia y al testero una cuadra.   

Las noticias sobre su arrendamiento son escasas. El primero del que existen noticias es el que corrió a cargo de J. Antonio Espinosa, que ya lo tenía antes de la concesión del canal a la empresa privada y que lo renovó con esta por un periodo de tres años, desde el 1 de junio de 1833 hasta el 30 de junio de 1836, por una renta de 216 fanegas y 6 celemines [23]. En el Boletín oficial de Palencia se publicaron anuncios de arrendamientos de este molino, más o menos cada tres años, desde abril de 1840 a marzo de 1867. Algunos de los arrendamientos conocidos son los de Eloy López, entre 1851 y 1856 por una renta anual de 4.500 reales, y Mariano Cantero, desde 1861 hasta 1864. En 1877 su titular era Pedro de Abia Herrero [24], y de nuevo obtendrá el arriendo del molino desde 1902 a 1920 [25]

·        La fábrica de la esclusa 9.a, Ventosa de Pisuerga

La valoración de los artefactos de la línea de la canal realizada en 1842 indica que el molino tiene 83 pies de longitud, 28 de latitud y 29 de altura; del canal solo existen los cimientos de sillería y las paredes superiores de mampostería ordinaria pues todas las maderas de su piso, cubiertas, maquinaria y puertas y ventanas se incendiaron en 1835 sin que hasta ahora se haya tratado de reedificar, cuyo coste para este caso se regula en 40.000 reales. Según el Inventario de 1851, estos restos fueron adjudicados a la Empresa como parte del valor de la Laguna de la Nava y sobre ellos montó una fábrica de harinas titulada de San Lorenzo, con 3 pisos además del de la maquinaria. En la descripción del inventario de 1919, figuran también vinculadas a la fábrica un almacén de depósito y, separados, la habitación del molinero y una cuadra y pajar.



El primer arrendamiento de este artefacto, ya en tiempos de la Empresa del Canal, corrió a cargo de Tomás Ortega por un periodo de tres años, desde el 1 de agosto de 1832 hasta el 31 de julio de 1835, por una renta anual de 140 fanegas de trigo [26].



Es de suponer que el anuncio del arriendo del molino aparecido en el boletín oficial de Palencia el día 8 de mayo de 1835 fuera anterior al incendio. En todo caso, la conversión del antiguo molino en una nueva fábrica, dotada ahora con cuatro piedras «La Ferte» tuvo lugar en 1843 y fue costeada por Tadeo Ortiz, según el inventario de 1919. A partir de esta fecha se suceden los arrendamientos en las personas de J. Gutiérrez del Dosal, F. y J. Obeso y Pedro Abia Herrero. Desde junio de 1882 el establecimiento quedó vacante [27]. En lo que se refiere a los años 1855 y 1856, Tadeo Ortiz y Vicente Gutiérrez Dosal abonaron una renta anual de 14.000 reales, respectivamente [28]

 ·        El molino de la esclusa 10

En la valoración de los artefactos de la línea del canal, realizada en 1842, se indica que el molino harinero tenía 82 pies de longitud, 28 de latitud y 29 de altura total. Su fábrica era de sillería en los canales y muros interiores, ángulos del cuerpo superior y jambas de puertas y ventanas, y de mampostería ordinaria lo restante de las paredes del mismo cuerpo alto. Su maquinaria consiste en tres piedras con sus rodeznos y lo demás para su servicio. El inventario de 1851 no aporta novedades.

Tras la concesión del canal a la empresa privada, el nuevo arriendo prorrogado a J. Antonio Espinosa se concertó por un periodo de tres años, desde julio de 1831 a junio de 1834, y una renta anual de 193 fanegas de trigo [29].  

En el Boletín Oficial de Palencia del día 7 de diciembre de 1843, la Empresa del Canal anuncia que el día 24 del mismo mes se arrendara, entre otros, el molino harinero de la esclusa 10.a No se tiene información del posible arrendatario. En 1855 el arrendatario es Antonio Marín, con una renta anual de 3.000 reales y en 1856 el arrendamiento corresponde a Manuel Ortega que abona la misma renta. [30]. Según Moisén Gutiérrez, Francisco Illera Trancho mantendrá el arriendo del molino desde 1860 a 1885. Durante este largo arrendamiento se produjo la conversión del molino en fábrica, afectando tanto al edificio como a la maquinaria [31]. 

Según el inventario de 1919, Francisco Illera Trancho lo convirtió en fábrica en 1861. La fábrica seguirá bajo la titularidad de la familia Illera con Luis García Rodríguez, yerno de Trancho, al frente de la misma desde 1885. En 1890, Luis García solicita que se construya un almacén inmediato a la fábrica. En 1894 se formaliza el expediente sobre el nuevo arriendo de la fábrica, otorgado por el administrador de la compañía Plácido Sánchez repiso a favor de Luis García Rodríguez [32]. En la escritura de la renovación del arriendo, se hace una pequeña descripción de la fábrica. Constaba, además del depósito de los motores y del piso natural, de dos cuerpos generales y un tercero o buhardilla, así como de otras edificaciones anejas, y contenía cuatro pares de piedras harineras. El almacén, con su cuadra, se construiría entre 1894 y 1899 [33].  En el inventario de 1919 se modifica el dato de la dotación de la fábrica, pues se señalan 5 rodeznos y 5 pares de piedras. La descripción del edificio coincide con la fotografía del mismo que se conserva en el archivo de la CHD.

·        La Real Fábrica de papel de Olmos de Pisuerga

En el inventario de junio de 1831, además de lo descrito en el documento de 1828, se informa sobre las distintas instalaciones y su equipamiento. En el primer cuerpo del edificio principal estaban «colocadas dos baterías con doce pilas de piedra la una y once la otra, con sus correspondientes tinas para las pastas, y 2 batidores de igual calidad, con otras varias divisiones para las oficinas necesarias, con sus ruedas, ejes y mazos de madera, bien tratado y en uso toda la parte maquinaria». Todo el cuadro del segundo piso se destinaba a tendedero de papel. Contiguo a este molino se hallaba la oficina de la cola, de 49 pies de largo, 32 de anchura y 12 de alto, con el fogón y caldera para deshacerla. Poco distante del edificio anterior, se hallaba construido otro de dos cuerpos en su altura; su figura en paralelogramo de 75 pies de largo, 36 de ancho y 22 de alto. En el primer piso estaban los talleres de carpintería y almacén de maderas, y el segundo solamente servía de tendedero de papel.

En el documento sobre la valoración de los artefactos del canal elaborado en diciembre de 1842 se ofrecen datos que no figuran o no son coincidentes con la información contenida en los dos documentos anteriores. En concreto, se señala que la maquinaria de la fábrica «consiste en cuatro ruedas hidráulicas que comunican el movimiento a otras tantas baterías de mazos y además los utensilios colocados convenientemente en su destino». También se indica la existencia de un patio.

Tras la publicación de la Real cédula de 17 de marzo de 1831, la empresa concesionaria del Real Canal de Castilla puso en arriendo sus molinos, batanes, fábricas, etc. El primer arrendatario del denominado, de nuevo, molino de papel fue Bernabé Álvarez por un periodo de tres años, de 1.o de noviembre de 1831 a 31 de octubre de 1834, por una renta de 6.000 reales [34]. En el Boletín Oficial de Palencia, de 21/11/1834, se indica que, venciendo el arriendo de la fábrica de papel, se anuncia nuevo arriendo para el 7 de diciembre próximo. Según Fernando Castrillo, el 1 de abril de 1837, se arrienda la fábrica a Juan Álvarez y a Vicente López por 4.000 reales al año, hasta fin de marzo de 1840. Los dos socios renovarán contrato, con la misma renta, hasta el 31 de diciembre de 1842. El 14 de marzo de 1844, Manuel Hilario firma por tres años escritura de arrendamiento del molino a cambio de una renta anual de 6.380 [35].

En la Gaceta de Madrid de 03/01/1847, (también en el Boletín oficial de Valladolid del 21 del mismo mes) la Empresa del Canal de Castilla hace un llamamiento público para ofertar la explotación del salto de 24 pies existente en las esclusas. Puede resultar interesante reproducir la descripción que se hace del ofrecimiento: «En el día, el espacioso edificio de piedra y ladrillo, situado a su inmediación, está destinado a fábrica de papel común; tiene dos pisos con todo el desahogo conveniente para aquel objeto, con sus pilas de piedra y demás maquinaria propia para la elaboración del papel. Una cañería vierte con abundancia, de los montes próximos, el agua potable para las manipulaciones del artefacto. Desde luego podría transformarse en fábrica de papel Continuo; y la fuerza motriz, cubiertas las necesidades de la fábrica, es susceptible aun de dar movimiento a otra nueva industria. A la inmediación de la fábrica hay diferentes edificios, y entre otros, una manzana de doce casas para viviendas de empleados, operarios, etc.». 

Se presentaron propuestas de arrendamiento con la intención de dar al molino distintos aprovechamientos [36] que la empresa no aceptó, por lo que vuelve a sacar en arriendo el molino de papel en el boletín de 26 de diciembre de 1850.

En 1863 Rafael Imaz firma la propuesta de solicitud de arriendo de la fábrica de papel a favor de Pedro Pombo, Vicente del Campo y Francisco Miguel Perillán, por un periodo de veinte años, con el fin de montar una fábrica de papel continuo [37]. El contrato no llegó a escriturarse.

Como escribe Fernando Castrillo, la fábrica de papel de Olmos de Pisuerga nunca más volvió a producir papel alguno, ni sería fábrica harinera, ni metalúrgica, ni de papel continuo. Acabaría convirtiéndose, como muchos otros artefactos del Canal, en fábrica de luz [38]. En 1919 solo existía el edificio y algunos útiles.

Aunque de la fábrica apenas queda nada, sí perviven algunos elementos vinculados con la misma. Me refiero a la cambija, al grupo de 12 viviendas y a la cuadra o caballeriza, localizada al otro lado del camino que viene de Olmos.

La referencia a la canalización de aguas limpias para la elaboración de papel en la fábrica ya aparece en el oficio que Juan de Homar y Juan Mozo dirigieron al secretario de Estado, Diego de Gardoqui, en octubre de 1793: «la suciedad de las aguas del canal ha obligado a la conducción de aguas limpias desde un manantial próximo al molino» [39]. Si embargo, el término «cambija» se emplea en el inventario de los edificios y demás efectos del Canal de Castilla elaborado en junio de 1831: «para el uso y servidumbre de la pasta que se hace en las referidas pilas, se halla construida desde cierto punto una cañería de barro con diferentes cambijas de piedra sillería que conduce el agua de unos manantiales para la elaboración del trapo». La primera vez que vi la cambija que se conserva estaba en medio de un campo de girasoles.



Por lo que se refiere a las 12 casas, en el ya citado inventario de 1831 se ofrecen los siguientes datos:  las doce casas, dispuestas en línea, forman una manzana para los operarios y empleados en la fábrica; sus dimensiones son las de 478 pies longitud, 32 de ancho y 10 de alto; los materiales de construcción están constituidos por mampostería para basamento, pilares y ángulos y por tapias calicastradas para el resto de las paredes. La fachada principal de cada casa da acceso a la vivienda de los operarios, distribuida en varios cuartos, cocina y dormitorios. Detrás de esta vivienda se dispone un corralito con caballeriza y pajar.



De frente de estas casas, al otro lado del camino que procede de Olmos, se localizan las ruinas de la caballeriza para el ganado de tiro, con su cocina para los mozos. Tiene 57½ pies de longitud, 35 de latitud y 11 de altura. Su fábrica y cubierta de tejado semejante a la de las doce casas. 

·        El molino de la esclusa 13

En el documento de tasación de 1842 se indica que sus dimensiones son de 81 pies de longitud, 29 de ancho y 29 del alto. Su fábrica y maquinaria es igual que la de molinos anteriores. Todo se halla en buen estado de conservación y servicio. El inventario de 1851 no aporta datos nuevos.

Se completa la información con la aportada por el expediente sobre el arriendo de este molino en 1915, otorgado por el administrador de la compañía Plácido Sánchez Repiso a favor de Teófilo Herreras González, que incluye el inventario del molino maquilero elaborado en 1909 para el anterior arrendamiento, otorgado a Teógenes Manuel Bilbao entre 1909 y 1914. En dicho inventario se hace una detallada descripción de dicho molino maquilero, que se acomoda en gran a medida al dibujado por Juan de Homar en su Perfil de 1806. El cuerpo de aguas se divide en tres depósitos abovedados de sillería, donde se localizan sendos rodeznos con todos los accesorios. Su distribución espacial también es tripartita: a la izquierda de la entrada se sitúa una cocina y un local contiguo para la limpia, en el centro del edificio se encuentra el castillete de madera de pino en el cual están montados los tres pares de piedras harineras de La Ferté completas con sus accesorios y, por último, en el otro extremo se dispone una cuadra para las caballerizas del acarreo [40].



El primer arrendamiento del molino con la Empresa del Canal, correspondió a Baltasar García por un periodo de tres años, desde el 1 de julio de 1833 hasta el 30 de junio de 1836, y una renta de 164 fanegas de trigo [41]. Con posterioridad, en el Boletín Oficial de Palencia del día 24 de abril de 1840 se anuncia que la «Empresa del Canal de Castilla la Vieja, cumpliendo en fin de junio próximo los arriendos de los Molinos del Canal situados en las esclusas 8, 13 y 14, señala el nuevo contrato el Domingo 31 de mayo. En términos similares se publica otro anuncio de la empresa en el boletín del día 28 de mayo de 1842, que se repite en el boletín del día 5 de octubre de 1843. No se tienen noticias de nuevos arrendamientos hasta 1855 en que Antonio Marín Díez lo arrienda por una renta anual de 3.600 reales. Al año siguiente, Juan Martín abonaba 3.000 reales de renta por el molino [42]. Otros nombres que se suceden en su arriendo son M. Martín Nozal, Ramón de la Peña, Cristóbal del Hoyo [43] y los ya mencionados Teógenes Manuel Bilbao y Teófilo Herreras (1915-1919).

·        El molino de la esclusa 14

Según se señala en el documento de tasación de 1842, este artefacto tiene 86 pies de longitud, 29 de latitud y 29 de altura. Las diferentes partes de su fábrica y maquinaria que contiene para su servicio son iguales a las de los molinos anteriores, con solo la diferencia de que a su entrada está construida una pequeña habitación para el molinero y un pórtico para el molino. Se halla en buen estado a excepción del muro que contiene las aguas de la balsa en el cual se advierten filtraciones de bastante entidad e igualmente en los muros divisorios entre los canales; también se halla bastante deteriorado el encachado de piedra en la salida de las aguas. En el inventario de 1851 se añade que este molino fue fábrica y adjudicado a la Empresa como parte del valor de la Laguna de la Nava.



El primer arrendamiento de este molino, entre 1832-1835, estuvo a cargo de Domingo Manzano, quien abonaba una renta anual de 273 fanegas de trigo [44]. Con posterioridad, en el Boletín Oficial de Palencia del día 24 de abril de 1840 se anuncia que la «Empresa del Canal de Castilla la Vieja, cumpliendo en fin de junio próximo los arriendos de los Molinos del Canal situados en las esclusas 8, 13 y 14, señala el nuevo contrato el Domingo 31 de Mayo». En términos similares se publica otro anuncio de la empresa en el boletín del día 28 de mayo de 1842, que se repite en el boletín del día 5 de octubre de 1843. Otros arrendatarios fueron los de Juan Ortega, 1854-57 [45]; Higinio Mazorra y Cristóbal del Hoyo, e Higinio Mazorra en solitario [46]



En 1907 tiene lugar el arriendo del molino a favor de Teógenes Manuel Bilbao, por cinco años y una renta anual de 2.100 ptas. En la escritura del arrendamiento figura una descripción del edificio en la que se advierte el incremento de un piso en altura. En cuanto a su dotación, la cámara de mecanismos contenía 4 rodeznos que daban movimiento a 3 pares de piedras y al árbol que movía la maquinaria de limpia de trigo y cernido de harinas, compuesta por tres cribas, un frapor, cuatro ventiladores y cuatro cedazos [47].

En 1909 se produjo un incendio que destruyó el edificio y la maquinaria del establecimiento [48]. Desconozco la fecha de su reconstrucción, pero en 1919 se describe el molino con sus dependencias y dotación similares a las que tenía antes del incendio de 1909.

·        El molino de la esclusa 15

Hasta su transformación en fábrica a mediados del siglo XIX, el molino harinero tenía unas dimensiones y un tipo de fábrica similar a los molinos precedentes, así como las máquinas correspondientes. Por iniciativa de la Empresa del Canal el molino se transformó en fábrica, incrementando su valor hasta los 300.000 reales.

La imagen de la fachada sur de la fábrica, en torno a 1920 (CHD), permite visualizar los cambios operados. Se aprecia claramente el cuerpo de aguas, con sus cuatro arcos del desagüe, y el de máquinas del antiguo molino. Se superpusieron en altura dos cuerpos más. En el lateral occidental se adosó un edificio de dos alturas sobre el terreno, y el lateral oriental se amplió con tres alturas sobre el terreno. La descripción que se hace del edificio en el inventario de 1919 precisa su dotación, consistente en cinco rodeznos colocados en el cuerpo de aguas, cuatro pares de piedras que se hallan instaladas en el piso natural o cuerpo del molino, la limpia de trigo en el primer piso, la maquinaría y útiles necesarios para el cernido de las harinas en el segundo piso, y cuatro batidores sencillos con sus ventiladores en el guardillón o desván.  Se mencionan también otras dependencias anejas al edificio principal como tres almacenes, una capilla, dos cuadras, un gallinero y una bodega. 

El primer arrendamiento con la Empresa del Canal recayó en Francisco Calvo, por un periodo de tres años, de 1 de julio de 1833 a 30 de junio de 1836, con una renta 451 fanegas de trigo [49].  En 1840, Miguel Rubio, vecino de Osorno, y Andrés Herrera se pusieron en comunicación con la dirección local de la Empresa del Canal para tratar sobre el arriendo de dos paneras y del molino de la esclusa 15 en dicha villa de Osorno [50]. Las gestiones no debieron fructificar pues la propia dirección local de la empresa publica en el Boletín Oficial de Palencia, del 9 de septiembre de 1841, el anuncio del arriendo del molino de la esclusa 15, anuncio que se repite en el mismo medio, el del día 28 de mayo de 1842, en los siguientes términos: «subasta en renta del molino de la Exclusa 15, que en la actualidad se halla sin arrendar…». Finalmente, quien se hará con el arriendo del molino será Ángel Gutiérrez, a cambio de una renta de 18.000 reales [51]. Durante su titularidad, en concreto en 1845, se produjo la conversión del molino maquilero en fábrica y se introdujeron nuevos elementos para la limpia y el cernido.  En 1860 se quejó ante la Compañía del Canal por falta de aguas en su fábrica y el deterioro de los sitios de carga y descarga [52]. Le sucedió en el arrendamiento Juan Echeandía y Alday, entre junio de 1862 y noviembre de 1873, por una renta anual de 16.000 reales. De nuevo figura como arrendatario en 1880. En 1894, el arrendatario es P. Martínez, quien abona una renta de 2.000 pesetas [53]. En 1907, el administrador de la Compañía del Canal, Plácido Sánchez Repiso, otorga el arriendo de la fábrica de harinas a favor de Hilario Martínez Prieto, molinero, vecino de Osorno e hijo del anterior arrendatario [54] y en 1913, otorga el arriendo de la fábrica a favor de Cleto Bores [55].

·        El molino de la esclusa 16

La información contenida en el documento de tasación de 1828 no fue modificada ni en el inventario de 1831 ni el documento de tasación de 1842.  En el inventario de 1851 se informa que la Empresa del Canal transformó el molino en fábrica de harinas con 4 pares de piedras con sus correspondientes máquinas y con un piso más y una buhardilla. En realidad, quien corrió a cargo de los gastos de la transformación fue Manuel Illera Trancho en 1845, según el inventario de 1919, que también describe esta fábrica de harinas. Tiene unas dimensiones de 24 m de longitud y 10,05 de latitud y consta de tres cuerpos y un desván por encima del depósito de motores, en el que están instalados cinco rodeznos con toda la maquinaria correspondiente para dar movimiento a cuatro pares de piedras y el árbol que lo comunica a la limpia y al cernido. En el primer piso está el cuerpo del molino y un tramoyón de trigo sucio, la maquinaria de la limpia y el cernido y varios departamentos para habitaciones. A la izquierda, formando escuadra con el cuerpo principal de la fábrica, existe un paralelogramo de 20,20 m de longitud y 10 de latitud, donde está la entrada principal, el escritorio y escalera de acceso a dos pisos más y desván que sirven de almacén. Detrás del cuerpo de fábrica y paralelo a la misma hay otro almacén de 24 m de longitud y 4 de latitud, con tres pisos. Entre el cuérnago superior y la esclusa hay una cuadra.   

El primer arrendamiento del que se tiene noticias en tiempos de la empresa corrió a cargo de Pedro García por un periodo de tres años, entre el 1 de julio de 1831 y el 30 de junio de 1834, por una renta de 481 fanegas de trigo [56].

Después de Manuel Illera, el arrendamiento pasó a las manos de Juan Pombo [57]. La fábrica se arrendó de nuevo a Juan Pombo, junto con las de las esclusas 18 y 21, desde el 1 de enero de 1861 y 1870 [58]. Durante la crisis financiera de los años sesenta, Juan Pombo tuvo la cautela de retirarse momentáneamente de los negocios en 1866, tras otorgar plenos poderes de gestión a sus hijos César y Arturo agrupados en sociedad desde 1869 [59]. En este periodo se vincula a Manuel Illera con esta fábrica, sin poder determinar su relación con los Pombo [60].

Antes de acabar la década, Juan Pombo volvió a la vida mercantil. A su favor se concierta el arriendo de las fábricas de harinas de las esclusas 16a, 18a y 21a, por 30.000 reales anuales y por un periodo de 10 años, desde el 1 de octubre de 1869 hasta el 30 de octubre de 1879 [61]. Según Moreno Lázaro, con este arriendo se puso en marcha un proyecto consistente en reformar las harineras de la 16a y la 21a esclusas y convertir en sendas fábricas los molinos y el batán de las esclusas 17a, 18a y 19a. Gracias a la explotación de estas factorías y la del Cabildo, Pombo se convirtió en el mayor productor de harinas del país [62].

Ante la amenaza de nuevas dificultades para las harineras, en 1880 Florencio Gutiérrez Dosal propone a la Compañía del Canal tomar el arriendo de la fábrica de harinas de la esclusa 16 para moler únicamente a maquila [63]. En 1893 el director local de la Compañía del Canal de castilla plantea la baja en el amillaramiento de la fábrica de harinas por estar en estado de ruina [64]. Un año más tarde el administrador de la compañía, Plácido Sánchez Repiso, solicita la licencia de derribo de la fábrica de la esclusa [65].

·        Los dos molinos harineros de las esclusas unidas de Frómista

El documento de tasación de 1842 añade a la descripción realizada el 15 de febrero de 1828 que las paredes del cuerpo alto del primer molino, entre las esquinas y las jambas de puertas y ventanas son de tapias de tierra calicastradas. Todo ello está en buen estado a no ser el muro de retención y bocas de los canales donde es necesario reparar las sillerías. Por su parte, el segundo molino, igual en todo al anterior, presenta deterioros más importantes.

En el inventario de 1851 se indica que estos dos molinos, junto con los dos batanes, fueron adjudicados en 1843 a la Empresa del Canal como compensación por la laguna de la Nava. El segundo molino fue transformado en fábrica.

EL primer arrendamiento de ambos molinos realizado con la empresa privada lo tomó Blas de la Calle, entre el 1 de julio de 1831 y 30 de junio de 1834, por una renta de 700 fanegas [66]. Con posterioridad, el arrendamiento del primer molino corrió a cargo de Vicente Viñé, por una renta de 17.000 reales, y el del segundo por Juan de la Pedraja, mediante una renta de 17.200 reales [67].   Según Moreno Lázaro, este segundo molino fue arrendado con anterioridad, entre 1842 y 1847, por Francisco Illera. El mismo autor informa que, a partir de 1849, será Juan Pombo quien tome el arrendamiento de ambos molinos [68]. Parece que el arrendamiento del molino de la esclusa 17 por Pombo se realizó de forma separada con respecto a las fábricas del entorno de Frómista. Así, entre 1861 y 1879 se suceden dos arrendamientos de las fábricas de las esclusas 16,18 y 21: el primero entre 1861 y 1870 y el segundo entre el 1 de octubre de 1869 y el 30 de octubre de 1879. En este último se precisa la cuantía del arriendo por 30.000 reales anuales, 10.000 por cada artefacto [69]. Como ya se ha señalado anteriormente, Moreno Lázaro sostiene que con este arriendo se pudo realizar el proyecto de Juan Pombo consistente en reformar las harineras de la 16a y la 21a esclusas y transformar en un solo complejo los artefactos de las esclusas 17a, 18a y 19a.



En 1882, Juan Pombo rescindió el contrato de arriendo de sus harineras en Frómista con la Compañía del Canal de Castilla. A partir de ese momento, los artefactos de las esclusas 17, 18, y 19 quedaron vacantes. Moreno lázaro recoge en el cuadro 10.3 de su tesis que en 1894 solamente el molino de la esclusa 19 estaba en funcionamiento, arrendado por González Martínez Hermanos a cambio de una renta de 3.500 pts. [70]. En 1899 se constituyó la sociedad Hijos de Valentín Calderón, que tomaría a su cargo los establecimientos harineros de Frómista [71].

En 1905 y 1906, Hijos de V. Calderón, tras su arrendamiento, introdujeron mejoras en los artefactos instalados en los saltos 17, 18 y 19. El molino del primer salto tiene 21 metros de largo por 7,70 de ancho, interiormente. Consta de un solo piso y en la parte central del tejado se eleva un guardillón o desván para la instalación de las transmisiones. El cuerpo de aguas se compone de cuatro depósitos o cámaras de sillería, donde se hallan instalados tres rodeznos de hierro que mueven dos pares de piedras molineras y la maquinaria para la limpia y el cernido. Los muros del cuerpo del molino tienen 3 metros de alto y 80 cm de espesor, construidos de mampostería y tapial calicastrado. En este este espacio se sitúan: el castillete de pino donde están montados los dos pares de piedras harineras, sistema de La Ferte, con todos sus accesorios de guardapolvos, toberas, y cajas para recoger la harina; un tramoyón con un elevador para el trigo; dos batidores dobles y otro sencillo con criba plana para descante; una caja con cedazo grande para el cernido con sus mangas de empaque; y una cabria para levantar las piedras. En la fachada oriental hay una cocina y una alcoba para el servicio del molino. Este tiene cuatro puertas de servicio.



En la fachada sur del molino se disponen dos galerías adosadas a cada ángulo, con dos plantas cada una. La galería del lado derecho tiene 15,60 metros de largo por 5,80 de ancho. El piso de abajo es de mampostería ordinaria y el alto de ladrillo y adobe, en el que está instalado un divisor de salvados.  La galería de la izquierda tiene 15,60 metros de largo por 5,70 de ancho. El material empleado es igual que el de la galería de la derecha. El piso bajo está dividido en varias habitaciones para el personal de la fábrica y el alto se emplea de almacén.

El edificio de la antigua fábrica de harinas del segundo salto tiene 21 metros de largo por 5 de ancho. Se compone de tres cuerpos generales sobre el cuerpo de aguas. Este consta de cuatro cámaras de sillería, con las mismas condiciones del molino de arriba. Los otros tres cuerpos tienen dimensiones diferentes con materiales de ladrillo y adobe. La maquinaria se distribuye de la siguiente manera: en la planta baja se hallan instaladas una deschinadora doble, dos tramoyones de madera y un elevador; en el primer piso, columnas despuntadoras, depósito para trigo sucio, y árbol horizontal; en el segundo piso, tres separadores de semillas; en el tercer piso, dos cernedores y una rosca   que termina en el piso alto de la galería del lado derecho donde se encuentra el divisor de salvados. Todos los aparatos instalados en este edificio son del último sistema perfeccionado de Buhler Hermanos.

El edificio de la fábrica nueva tiene 14,50 metros de longitud por 10,77 de ancho y 13,6 de altura. Consta de cuatro pisos iguales. Los cimientos y el zócalo del primer piso son de mampostería ordinaria y el resto de adobe revestido de ladrillos; el resto de los pisos se construye con adobe. En cuanto a la maquinaria empleada, en el primer piso se hallan instalados 11 elevadores, el árbol horizontal de transmisión general de 14,40 metros de largo y 17 poleas; en el segundo piso se emplea maquinaria sistema de Buhler Hermanos, consistente en 4 compresores y tres trituradores, además de tres tramoyones para trigo limpio, elevadores, distribuidores de harina e indicador de velocidad; en el tercer piso se dispone de tres depósitos para trigo limpio, una báscula automática, un recolector de polvo para los sasores, aparato magnético, dos tubos de hierro para empaque una rosca doble de 10 metros, elevadores, árbol horizontal con 20 poleas y una cepilladora para salvado; en el cuarto piso están instalados una cepilladora de salvados, una columna satinadora, centrífugos, rociador automático, 4 plansichter  y dos sasores sistema de Buhler Hermanos, recolector de polvo, una rosca para el trigo mojado y una transmisión alta  donde terminan los elevadores.

El edificio del molino nuevo del tercer salto consta de dos pisos. El piso bajo tiene 9,20 metros de largo por 6,90 de ancho y 4 de alto. Su construcción es de adobe. Su maquinaria consiste en un castillete de madera pino donde están montados tres pares de piedras harineras de la Ferte con todos sus accesorios; debajo del castillete está el árbol de transmisión general montado en cinco soportes de fundición para el movimiento de las piedras y el árbol vertical   que mueve la limpia y el cernido; contigua al castillete, una rosca de hierro para la conducción de las harinas  al elevador; junto a la escalera, el tramoyón para el trigo sucio, con su elevador; y dos cabrias para elevar las piedras. El segundo piso tiene unas dimensiones de 9,40 de largo por 7 de ancho y 3 de alto. Su construcción también es de adobe. Su maquinaria consta de dos batidores dobles con sus ventiladores; encima una criba de desconté; dos cajas con un cedazo cada una con sus accesorios; un árbol vertical con corona horizontal que transmite el movimiento a otros dos piñones verticales que, a su vez, trasmiten a dos árboles horizontales de 9 poleas. La limpia y el cernido están separados por un tabique. Por este piso se comunican las habitaciones para el personal que están construidas en la mitad del edificio que fue molino y en la actualidad instalaron la turbina.

El edificio de la turbina en el tercer salto de la esclusa 19 ocupa, pues, parte del espacio del antiguo molino. Consta del cuerpo de aguas y cuerpo alto. En el cuerpo alto se localizan las tres cámaras por las que se da entrada a las aguas procedente de los saltos, la cámara de la turbina y las de salida de las aguas. La construcción de los muros es de sillería con mampostería hidráulica y la nueva obra, de hormigón hidráulico. La toma de agua para la turbina se realiza en la balsa del primer molino y conducida a través de una tubería de chapa de acero dulce de 67 metros y 90 centímetros. Los muros del cuerpo alto son de mampostería ordinaria hasta la altura de 4 metros. Tiene 16.20 metros de largo por 8,80 m de largo dividido en dos locales, el de la turbina y otro en el que se sitúan la cocina y la alcoba para el servicio del empleado. La turbina es del sistema Francis simplex de 215 HP efectivos que resultan de un salto de 9 metros, por un caudal de agua de 2.200 litros por segundo, resultando 340 revoluciones por minuto [72].



               

El inventario de 1919 parece basarse en el resultado del proyecto de Pombo pues no hace referencia a las actuaciones de Hijos de V. Calderón en 1905 y 1906. En lo que respecta al molino de la esclusa 17, se indica que se halla unido a la fábrica de la esclusa 18 por medio de dos galerías de dos pisos cada una. El piso alto de la galería que da a las esclusas sirve para la transmisión de trigo y harinas, y el resto de dichas galerías se emplea como almacenes. Por su parte, el cuerpo principal de la fábrica de la 18 consta del cuerpo de aguas, donde se ubican 4 rodeznos que mueven dos pares de piedras y la limpia y cernido con todos sus útiles correspondientes que se encuentran colocados en varios departamentos en que están divididos lo otros dos pisos. Al lado de la fábrica está un segundo cuerpo de dos pisos y desván destinados a almacenes. En cuanto al antiguo batán de la esclusa 19, convertido por Pombo en molino, consta del cuerpo de aguas, en el que están instalados tres rodeznos con su maquinaria correspondiente y el cuerpo del molino, con tres pares de piedras y, en dependencia aparte, la limpia con toda su maquinaria y útiles correspondientes.

·        Los dos batanes de las 4 esclusas unidas de Frómista

La información contenida en el documento de tasación de 1828 no fue modificada ni en el inventario de 1831 ni el documento de tasación de 1842, ni en el inventario de 1851.

En los primeros años tras la privatización de la explotación del canal, los batanes de Frómista fueron administrados por cuenta de la empresa [73]. El director local de la empresa, José Cruz Muller, anuncia en el Boletín Oficial de Palencia de 8 de mayo de 1835 la pública subasta de varios artefactos entre los que figura el batán de la esclusa 20.  En el boletín del 8 de noviembre de 1841 se anuncia la subasta pública del arrendamiento de los batanes de las esclusas 19 y 20 «cuyo actual arriendo vence en fin diciembre de este año». De nuevo, el 27 de enero de 1847 y el 30 de enero de 1850 se publica el anuncio del arrendamiento de los dos batanes, sin que pueda señalar los nombres de los arrendatarios. En 1855, el arriendo de los batanes de las esclusas 19 y 20 corría a cargo de Francisco Santos, por una renta anual de 9.560 reales; en 1856, es Ángel Aguado, quien detenta el arriendo de los dos batanes por una renta de 7.100 reales [74]. Según Mosén Gutiérrez, tras Ángel Aguado el siguiente arrendatario de los batanes fue Nemesio Casado, quien abonaba una renta de 6.000 reales [75]. Como ya se ha indicado, Juan Pombo transformó el batán de la esclusa 19 en fábrica de harinas, mientras que el batán de la 20a se siguió explotando de una manera residual.




El Inventario de 1919 indica que el batán de la esclusa 20 tiene la figura de un paralelogramo de 17 m y 60 cm de longitud y 9 m y 50 cm de latitud, sobre donde se elevan dos pisos generales y sotabanco. Al este hay un departamento de 4 m 60 cm de largo con los mismos pisos, distribuido todo para el arrendatario. En el cuerpo de aguas hay dos ruedas hidráulicas que dan movimiento al lavadero y cilindro, la una, y a las cardas, continuas y hornos, la otra. Todo se halla en dos salones situados en el centro del edificio. Hay además otros varios departamentos destinados a diversos usos y servidumbres de los pisos. 

·        El molino de la esclusa 21

En el inventario realizado en junio de 1831 se añade a la descripción realizada en 1828 que, por separado, aunque contigua a la habitación del molinero, se halla construida la habitación para el esclusero; su fábrica en la pared exterior, paralela a las del molino, construida con pilares de sillería y ladrillo, y el resto de tapias de tierra con su cubierta de tejado y varias divisiones en el interior. La fábrica parece se halla en buen estado de uso y seguridad. Por su parte, en la tasación que se hace de los artefactos en 1842, se matiza el buen estado del molino con la indicación de que algunas partes del cuerpo inferior necesita la reparación de algunos sillares, con un importe de 1.800 reales. A su vez, en el inventario de 1851, se ofrece la novedad de que el molino se ha transformado en fábrica de harinas con cuatro piedras. La información contenida en el inventario de 1919 permite conocer el resultado de su transformación. Según dicha información, la fábrica se compone de dos departamentos, el de la fábrica propiamente dicha y el otro destinado a almacenes. El departamento de fábrica se organiza en el cuerpo de aguas, en el que están instalados 5 rodeznos, y tres pisos generales en los que se encuentra colocada toda la maquinaria para dar movimiento a cuatro pares de piedras harineras y a las transmisiones correspondientes para la limpia y cernido.

En cuanto a los arrendatarios de este artefacto, Francisco Illera Trancho lo fue entre el 1 de julio de 1831 al 30 de junio de 1834 [76]. Con posterioridad, los nuevos arriendos se otorgan a la familia Pombo: Manuel, quién lo convirtió en fábrica en 1845, la viuda de M. Pombo e Hijo y Juan Pombo, [77].  Este establecimiento fue abandonado al mismo tiempo que los de Frómista, en la década de 1880.

·        El conjunto de Calahorra de Ribas

En el inventario de 1831 se indica que a la derecha de las esclusas hay dos molinos con tres piedras cada uno y dos desaguaderos. Su fábrica en el cuerpo inferior es toda de sillería: sus canales, machones, arcos y restos de sus paredes hasta la imposta; en el segundo cuerpo, los ángulos y cercos de puertas y ventanas (estas con rejas) son también de sillería, así como diferentes pilares y toda la pared que corresponde a la parte baja; las restantes paredes son de tapias calicastradas. El piso horizontal del molino es de madera y entablonado como también la armadura y cubierta del tejado. A los extremos de la caja de los molinos se hallan, respectivamente, la habitación del molinero y una caballeriza. Consta de 80 pies de longitud por 31 de latitud y 11 de altura el piso superior. Toda su fábrica está bien conservada y al parecer la balsa y compuertas de sus canales. El segundo molino es igual en todas sus partes, construcción y fábrica al primero, y se halla en igual estado de solidez.

Por su parte, en el inventario de 1851, que reproduce la información contenida en el de 1831, se añade que el primer molino ha sido transformado por la Empresa en fábrica de harinas y que el segundo molino fue adjudicado a la misma en parte del pago de la laguna de la Nava y transformado también en fábrica de harinas.

En cuanto al batán, se señala que tiene siete pilas y sus correspondientes mazos movidos por dos ruedas y ejes colocados en el medio del edificio, y sobre ellas una habitación del batanero y a su extremo una caballeriza; en el primer cuerpo, hasta la altura de la imposta y terreno, su fábrica es de sillería, así como los ángulos, pilares y cercos de puertas y ventanas del segundo cuerpo; el resto de sus paredes es de tapias calicastradas, con su cubierta de tejado. Sus dimensiones son 69 pies largo, 33 de ancho y 26 de alto, de los cuales corresponden 11 al segundo cuerpo.



En el inventario de 1851 se indica que este batán lo adquirió la empresa en parte del pago de la laguna de la Nava y que fue convertido en fábrica de harinas por Enrique de la Cuétara en virtud de concesión especial.

La Empresa del Canal arrienda a la sociedad Junco-Cuétara-Abarca los dos molinos, entre el primero de julio de 1832 y el 30 de junio de 1835, por el pago de 779 fanegas; y a Manuel García el batán, entre el primero de mayo de 1834 y el 30 de abril de 1837, por una renta anual de 5.700 reales [78]. En 1837 José Cruz Miller otorga la prórroga del contrato de arrendamiento de los dos molinos harineros a favor de Enrique de la Cuétara, por un periodo de 4 años y 18.140 reales de renta anuales [79].  En 1841 se renueva el contrato por un periodo de 20 años y una renta para cada uno de los molinos de 9070 reales anuales [80]. Tres años más tarde, en 1844, se arrienda el batán a Enrique de la Cuétara quien, el 2 de febrero de 1845, comunica al director local de la Empresa del Canal de Castilla su intención de transformar dicho batán en molino. En consecuencia, se ordena al aparejador Francisco Javier Saiz, desmontar la maquinaria del mismo [81]. En 1861, transcurrido el contrato de 20 años, Rafael de Imaz comunica al director local de la Empresa del Canal la conformidad de la junta de gobierno con la solicitud de Enrique de la Cuétara y Juan de Abarca de prorrogar el arriendo de los tres molinos por espacio de 10 años y 50.000 reales al año. En el oficio se incluye la escritura de dicho arriendo, fechada en Valladolid, el 14 de mayo de 1861 [82]. Unos meses más tarde, según escritura del 11 de noviembre del mismo año, Enrique de la Cuétara cede a Juan de Abarca la mitad que tenía en el arriendo de los molinos [83].

En 1870, Estanislao de Abarca, comunica a Diego Fernández Segura el fallecimiento del Juan de Abarca, arrendatario de los molinos de Calahorra, y la creación de la nueva sociedad mercantil, entre la viuda e hijos del mismo, bajo el nombre de «Estanislao de Abarca y Compañía» [84]. Finalizado el periodo de arriendo, la nueva sociedad propone su renovación por 6 años y una renta de 42.500 reales, condiciones aceptadas por la empresa, rebajando el periodo de arriendo a 5 años [85]. El arrendamiento de los tres molinos se vuelve a prorrogar en dos periodos hasta el 30 de setiembre de 1881. A partir de ese momento, se procedió a desocupar la maquinaria de los tres molinos, propiedad de Abarca [86].

La sociedad Estanislao de Abarca y Compañía solicita a la Empresa del Canal, en junio de 1897, el arriendo del molino situado en el primer salto de Calahorra, inactivo desde el año 1881, fecha en que concluyó el último contrato, por un periodo de dos años, prorrogable hasta diez, pagando de renta 500 pesetas el primer año y 1.250 en los siguientes. Concluido el periodo de arrendamiento, en septiembre de 1907 la sociedad solicita la prórroga por tres años del contrato de arriendo del molino del primer salto, con las mismas condiciones estipuladas en julio de 1897. Solicitud que fue aprobada, igual que la nueva solicitud formulada en 1910. [87]. Previamente, a principio de 1902, la sociedad Estanislao de Abarca y Cía. solicita el arriendo del 2o molino de Calahorra que, al parecer, no fue aceptada [88]. 

La viuda de Estanislao de Abarca solicita en 1913 la prórroga del contrato de arrendamiento del molino del primer salto, hasta finales de septiembre de 1916, con objeto de poder seguir trabajando hasta que se arreglen los asuntos de la testamentaria de Estanislao Abarca. En 1916 se repite la solicitud de prórroga, en esta ocasión por un año [89].



Un nuevo contrato de arrendamiento del primer molino tiene lugar en 1917 a favor de Cesáreo López, al concluir el de Estanislao de Abarca y Cia, propietarios de piedras, aparatos y maquinaria, hasta finales de noviembre de 1919, fecha de reversión al Estado, por 1.350 pesetas anuales más pago de contribuciones y seguros de incendios. El último año se subarrendó a Higinio Melero, vecino de Grijota [90].

En ese año de 1919 el estado de los tres artefactos de Calahorra es el siguiente. El primer molino se compone del cuerpo de aguas, donde se hallan tres rodeznos con igual número de piedras destinadas a la maquila y una turbina para dar movimiento a la limpia, y dos pisos con varios departamentos y desván. El segundo molino, con las mismas características del anterior, está destinado a remolienda y cernido. Sobre el tercer salto se halla el cuerpo de fábrica con los mismos pisos que los anteriores. En el cuerpo de aguas existen dos grandes depósitos en los que se encuentran dos turbinas que dan movimiento 8 piedras harineras. Los tres artefactos se hallan unidos y se comunican entre sí por medio de unas galerías o pasillos que van de un salto a otro.

 

Referencias

Con el objeto de no multiplicar las referencias se indican a continuación las correspondientes a los inventarios de 1831, 1842, 1851 y 1919, que no se señalaran en las referencias numéricas. Por otra parte, dada la extensión del contenido de la etapa, se dispondrán las referencias por los distintos ramales del canal.

A.     Inventario y descripción de los edificios, artefactos y demás obras de los Reales Canales por los señores Don Pedro García González y D. Manuel Isidro Caballero, en Expediente formado para llevar a debido efecto el cumplimiento de la Real Cédula de 17 de marzo de 1831. AHPP-Protocolos. 7544

B.     Valoración de los artefactos de la línea del canal pertenecientes al Estado por los señores peritos D. Antonio Arriete y Andrés Mendizábal. AHPV-CANAL00034_008

C.        RAFO, J. (1851): «Inventario de Entrega del Canal de Castilla a la Compañía del Canal...». ACHD-CCHL03/3

D.       Inventario, descripción y tasación de los artefactos del Canal de Castilla. AHPV-CANAL00077/028

 

[1]        Moreno Lázaro, Javier (1990): La industria harinera palentina (1820-1898), en Actas del II Congreso de Historia de Palencia.

[2]          Relación de artefactos cedidos a la empresa en compensación de los terrenos de la Nava.  AHPV-CANAL00034_008

[3]          Reglamento, estado de los artefactos. Biblioteca Virtual Hispánica (BDH).

[4]          Estados de los artefactos en 1855 y 1856 AHPV-CANAL00019_010

[5]          Moisén Gutiérrez, J.L. (2013): Patrimonio artístico y paisaje en torno al Canal de Castilla (ramal Norte, 1750-1936). Tesis doctoral.

[6]          Geijo Barrientos J.M. y otros (2021): «Aproximación metodológica para la puesta en valor del patrimonio industrial. Un caso de estudio: “El martinete de Alar del Rey”» en 25th International Congress on Project Management and Engineering Alcoi, 6th – 9th July 2021.

[7]          Estados de los artefactos, o. c.

[8]          AHPV [116/21]

[9]        Moreno Lázaro, Javier (1998): La industria harinera en Castilla la Vieja y León, 1778-1913. Tesis Doctoral. Universidad de  Valladolid.

[10]        Boletín Oficial de Palencia, 19/08/1872

[11]        Moisén Gutiérrez y Moreno Lázaro, o. c.

[12]        «Estado de los artefactos», Reglamento. BDH.

[13]        Moreno Lázaro, o. c.

[14]        Estados de los artefactos, o. c.

[15]        Moisén Gutiérrez, o. c.

[16]        Moreno Lázaro, o. c.

[17]        Negativa de Francisco Yllera a la entrega de certificación… AHPV [116/21]

[18]        Apuntes Históricos de Herrera de Pisuerga, núm. 35, pp. 14-15.

[19]        Moreno Lázaro, o. c.

[20]        Relación de materiales utilizados en la reconstrucción… AHPV [0125/37].

[21]        AHPV [0113/17]

[22]        AHPV [0113/20]

[23]        Reglamento, estado de los artefactos. BDH

[24]        Moisén Gutiérrez, o. c.

[25]        AHPV [0129/41]

[26]        Reglamento, estado de los artefactos. BDH

[27]        Moisén Gutiérrez, o. c.

[28]        Estados de los artefactos en 1855 y 1856, o. c.

[29]        Reglamento, estado de los artefactos. BDH.

[30]        Estados de los artefactos en 1855 y 1856, o. c.

[31]        Moisén Gutiérrez, o. c.

[32]        AHPV [116/11 y 12]

[33]        Moisén Gutiérrez, o. c.

[34]        Reglamento, estado de los artefactos. BDH.

[35].      Castrillo Fernández, Fernando (2019): La Real Fábrica de papel de Olmos de Pisuerga y sus filigranas. Actas del XIII      Congreso Internacional de Historia del Papel en la Península Ibérica. Málaga 12-14 de junio de 2019. Tomo II, pp. 157-176».

[36]        AHPV [0128/04].

[37]        AHPV [0128/05].

[38]        Castrillo Fernández, o. c.

[39]        Oficios y reales órdenes cruzadas por Juan de Homar, ingeniero director del Canal de Castilla, y Juan Mozo Mozo de la Torre,     tesorero del canal, con Diego de Gardoqui [secretario del despacho de Hacienda]. AGCHD-CCHC0002-09

[40]        AHPV [0116/18].

[41]        Reglamento, estado de los artefactos. BDH.

[42]        Estados de los artefactos en 1855 y 1856, o. c.

[43]        Moreno Lázaro, o. c.

[44]        Reglamento, estado de los artefactos. BDH.

[45]        Estados de los artefactos en 1855 y 1856, o. c.

[46]        AHPV [0128/6, 9, y 11].

[47]        AHPV [0128/12].

[48]        AHPV [0128/13].

[49]        Reglamento, estado de los artefactos. BDH.

[50]        AHPV [0115/01]

[51]        Estados de los artefactos en 1855 y 1856, o. c. 

[52]        AHPV [0115/06]

[53]        Moreno Lázaro, o. c.

[54]        AHPV [0115/09].

[55]        AHPV [0115/12]

[56]        Reglamento, estado de los artefactos. BDH.

[57]        Estados de los artefactos en 1855 y 1856, o. c.

[58]        AHPV [0127/05]

[59]        Moreno Lázaro, o. c.

[60]        [BOPP/Gaceta]

[61]        AHPV [0127/07].

[62]        Moreno Lázaro, o. c.

[63]        AHPV [0127/08]

[64]        AHPV [0118/12]

[65]        AHPV [0116/10]

[66]        Reglamento, estado de los artefactos. BDH.

[67]        Estados de los artefactos en 1855 y 1856, o. c.

[68]        Moreno Lázaro, o. c.

[69]        AHPV [0129/37] y [0127/7]

[70]        Moreno Lázaro, o. c.

[71]        AHPV [0118/16]

[72]        AHPV-CANAL0092/013

[73]        Reglamento, estado de los artefactos. BDH.

[74]        Estados de los artefactos en 1855 y 1856 , o. c.

[75]        Moisén Gutiérrez, o. c.

[76]        Reglamento, estado de los artefactos. BDH.

[77]        AHPV-CANAL00019/010; 0129/37; 0127/07.

[78]        Reglamento, estado de los artefactos. BDH.

[79]        AHPV [0019/09]

[80]        Moisén Gutiérrez, o. c. y Estados de los artefactos en 1855 y 1856, o. c.

[81]        AHPV [0019/04], [0019/05].

[82]        AHPV [0019/11]

[83]        AHPV [0019/12].

[84]        AHPV [0019/14]

[85]        AHPV [0019/16], [0019/17].

[86]        AHPV [0019/18], [0019/20], [0019/21], [0019/22].

[87]        AHPV [0019/24], [0019/26], [0019/27]

[88]        AHPV [0019/25]

[89]        AHPV [0019/28], [0019/30]

[90]        AHPV [0019/32]  

 

 

2 Ramal del Sur

·        El conjunto del Serrón

El inventario de 1831 describe los edificios instalados en torno a las esclusas 25, 26 y 27 incluyendo la información contenida en el documento de tasación de los artefactos del canal elaborado en 1828. 

-  Almacén del cedazo.

En este edificio están colocadas todas las máquinas de limpiar, moler y cerner el trigo. Tiene 117½ pies de longitud, 47 de latitud y 13 de altura en su primer cuerpo; las paredes principales construidas entre las dos balsas, primera y segunda, son de sillería hasta seis pies más arriba del nivel de las aguas en la parte superior y hasta diez en la parte inferior, así como sus ángulos y cercos de puertas y ventanas, con rejas de hierro en tres de ellas. El segundo cuerpo lo forma un palomar de diez pies de altura y está construido de tapias de tierra acerada de cal. Todas las máquinas y demás utensilios que están en uso en este edificio corresponden a Don José Ojero de la Vega, vecino de Palencia, remitiéndonos a los documentos de propiedad.

En el inventario de 1851 se incluye el dato de que en el edificio se ha construido una fábrica de harina con las dimensiones de 85 pies de longitud, 47 de latitud, con tres pisos además del de la maquinaria. La diferencia que aparece en las dimensiones consiste en que en el antiguo se comprendieron la balsa y los canales.

-  Cuatro molinos harineros.

Estos artefactos presentan características comunes y alguna diferencia. Tienen 103 pies de longitud, 27 de ancho y 40 de alto. Cada uno consta de tres piedras o paradas, con su balsa, canales y desaguaderos. En altura se disponen dos pisos horizontales: el primero se sitúa sobre los arcos de los canales y desaguaderos y en él están colocadas las piedras y la habitación para el molinero; en el segundo, que tiene la misma longitud y latitud, se sitúa una panera que está bien enladrillada, con el atirantado de sus paredes y armadura del tejado en buen estado. La fábrica de las paredes del edificio es de sillería hasta la imposta del primer piso, y los ángulos y diferentes pilares en su medio de ladrillo, así como los cercos de las ventanas de uno y otro lado; el resto de las paredes es de tapias calicastradas con verdugos de ladrillo. Cada uno de estos cuatro molinos tiene su entrada o portal para su servicio, con una cuadra y panera.

En el segundo molino la panera tiene menor longitud, cuyo espacio restante está ocupado por una caballeriza que tiene a la parte Norte. En el tercer molino la panera está dividida con una armadura de pies derechos y tablas; por su parte la cuadra se divide en dos pequeños cuartos tercera y una panera pequeña. En el cuarto molino a la pieza reservada a cuadra se le da otro uso y dispone del cauce o cuérnago por donde vuelven las aguas al canal, con su puente de tránsito.

El inventario de 1851 se añade la siguiente información. En el segundo molino la Empresa del Canal ha construido una fábrica de harinas, cuyas dimensiones son la de 59 de longitud por 38 de latitud y además un portal de entrada de 26 pies de longitud por 11 de latitud; en altura, la fábrica tiene tres pisos. Sobre el tercer molino se ha establecido una fábrica de harinas con tres pisos y dimensiones de 59 x 38 pies, con un local a su entrada de 35 x 28 pies; a la izquierda una panera de dos pisos, de 32 x3 8 pies, y a la derecha otra de dos pisos, de 16 x 38 pies. Sobre el cuarto molino se ha establecido una fábrica de harinas con iguales dimensiones y construcciones que el anterior, salvo que las paneras son de un solo piso, con 60 x 21 pies la de la derecha y con 25 x 15 pies la de la izquierda; hay además otro edificio de un solo piso paralelo al depósito de aguas, de 23 x 14 pies.

El estado de los cinco artefactos del Serrón en 1919, tras las sucesivas reformas llevadas a cabo, es el siguiente. En el primer salto se halla una fábrica de harinas dividida en cinco departamentos; en el primero, de tres pisos, están los depósitos de salvado y la maquinaria para la limpia del trigo; en el segundo, constituido por el cuerpo de aguas más tres pisos con desván, están instalados una turbina y un rodezno con toda la maquinaria correspondiente para dar movimiento a 6 pares de piedras molineras y al cernido con todos sus útiles; en el tercero, formado por cuatro pisos, está colocado el tramoyón de trigo sucio, la panera, la habitación de un empleado de la fábrica y un almacén de salvados; el cuarto, que consta de un solo cuerpo, está destinado a panera; en el quinto, también de un solo cuerpo, están construidos el trampón de desagüe y una cuadra.

El molino harinero del segundo salto se divide en tres departamentos, de los cuales el primero, de un solo piso, sirve de portal y cuadra; en el segundo están colocados los útiles de limpia; el tercer departamento, que es el principal, consta del cuerpo de aguas, con 5 rodeznos, y otros dos cuerpos más: en el primer piso están instaladas 4 piedras harineras con sus correspondientes útiles y maquinaria de transmisión para la limpia; el segundo cuerpo sirve para almacén y dormitorio de los molineros.

La fábrica de harinas del tercer salto se compone del departamento principal de la fábrica y otro pequeño auxiliar. Sobre el cuerpo de aguas del primer departamento de disponen dos cuerpos más. En el cuerpo de aguas están instalados 4 rodeznos y una turbina; en el primer piso se hayan 4 piedras harineras y la prolongación del árbol vertical de la turbina que da movimiento a los útiles de limpia y cernido; en el segundo piso se encuentran los tramoyones, ventiladores y transmisiones correspondientes. A la altura del primer cuerpo hay un puente de madera cerrado, de 8 metros de longitud, que une la fábrica con el molino del segundo salto.  Frente a la fábrica, y unido a la misma por un puente de madera, se haya un edificio que consta de tres departamentos destinados, respectivamente, al cernido y habitaciones, a almacén y, el tercero, a cuadra, cochera, pajar y patio.

La fábrica de harinas del cuarto salto consta de cinco departamentos. En el primero, de tres pisos, se dispone la maquinaria de limpia de trigo; el segundo está formado por el cuerpo de aguas, en el que están instalados 5 rodeznos, y tres pisos más con desván en los que se distribuyen 4 piedras harineras y las transmisiones correspondientes para el cernido; el tercero, de un solo cuerpo, sirve de almacén; el cuarto, con dos cuerpos y desván, sirve de almacén y habitaciones; el quinto, de dos cuerpos, sirve también de almacén.

La fábrica de harinas del quinto salto consta de seis departamentos, en el primeo de los cuales, con tres cuerpos generales, es donde está colocada la maquinaria de la limpia del trigo;  el segundo departamento está formado por el cuerpo de agua, con 5 rodeznos, y cinco cuerpos generales con desván en los que están instaladas cuatro piedras harineras con toda su maquinaria y útiles, así como el cernido de las harinas; el tercero, de dos cuerpos, sirve de almacén para el trigo y salvados; el cuarto, de un solo cuerpo, sirve de almacén de harinas; el quinto, también de un solo cuerpo, se utiliza de cochera; el sexto, de dos cuerpos, sirve de habitación para el mayordomo de la fábrica.  

 ·        Las «eras» de Grijota

 

En la margen derecha de las esclusas 28 y 29 se construyeron tres molinos harineros que en el inventario de 1831 se describen como sigue.

     - Primer molino. Este artefacto tiene 3 piedras y el piso entarimado a excepción de 10 pies sobre el desaguadero. Sus dimensiones, 54 pies de longitud, 27 de ancho y 11 de alto, con diferentes ventanas, las dos pequeñas con cruceros de hierro. La fábrica del edificio es de sillería hasta la altura del piso de las piedras, y lo restante hasta el alero del tejado, de tapias calicastradas, excepto los ángulos y la entrada de la puerta principal que también es de sillería. Su atirantado, armadura y cubierta del tejado están en buen estado. A su entrada hay un pórtico abierto de 26 pies de ancho, 18 de fondo y 12 de alto, con una división que forma una cocina y una escalera, al lado opuesto, que sube a una habitación destinada para el esclusero, con diferentes cuartos y un tránsito de comunicación para todos ellos. Debajo de estos espacios hay una cuadra con su pesebrera. Todo ello está construido en el espacio existente entre el primer molino y el segundo, sobre la balsa y el tránsito para el uso de las compuertas o trampones del segundo molino.

    - El segundo molino es igual al anterior en su fábrica y dimensiones, con un pórtico a la entrada y un cuarto para los arrendadores.

    - El tercer molino también es semejante a los anteriores en su fábrica y dimensiones, con un pequeño cuarto para el molinero.

El inventario de 1851 reproduce la descripción que se hace de los molinos en el de 1831, a la que añade que los tres fueron transformados en fábricas de harinas por la Empresa del Canal.  La primera fábrica tenía 4 pisos además del castillete, con unas dimensiones de 74 pies de longitud y 55 de latitud, y estaba dotada con cuatro pares de piedras francesas. La segunda fábrica, con unas dimensiones de 74 pies de longitud y 28 de latitud y tres pisos además del castillete, tenía la misma maquinaria que el anterior y una nave con dos pisos de 36 pies de longitud y 24 de latitud. La tercera fábrica tenía las mismas características que la segunda.

 El inventario de 1919 amplía la información sobre la organización interna de las fábricas, así como sus nuevas dotaciones. El edificio de la primera fábrica de harinas se divide en tres departamentos: el primero, que consta de cuatro cuerpos, se destina a la limpia del trigo; el segundo dispone del cuerpo de aguas, con cuatro rodeznos y una turbina, y tres cuerpos más y desván, en los que se hallan colocadas las cuatro piedras harineras y los dispositivos para la limpia y el cernido, movidos por la turbina; el tercer departamento contiene tres cuerpos generales y desván, sobre el cuérnago de entrada a los motores, destinados al cernido.





La fábrica de harinas del segundo salto se organiza en dos departamentos: en el primero, de cuatro cuerpos, se disponen en altura, sucesivamente, un empaque y almacén de trigo, depósitos para las harinas y salvados, el cernido de harinas, habitaciones para los molineros; en el segundo, integrado por el cuerpo de aguas y sobre él cuatro más, están instalados cinco rodeznos con toda su maquinaria y útiles correspondientes para dar movimiento a cuatro piedras harineras y a la limpia.

 

La fábrica de harinas del tercer salto está dividida en tres departamentos. En el primero se sitúan el cuerpo de aguas, en el que está instalada una turbina para las piedras y una más pequeña para la limpia y el cernido, y cuatro cuerpos y el desván, en los que se distribuyen 6 piedras molineras y los útiles necesarios para el cernido; el segundo departamento, de tres cuerpos, acoge los útiles correspondientes a la limpia; en el tercero, con tres cuerpos y desván, están un almacén y las habitaciones.  


  •  Los arrendamientos de los dos ámbitos de Grijota

En 1831, ya antes de la concesión del canal y sus pertenencias a la empresa privada, José Ojero de la Vega remite un oficio a la Junta directiva de Canal de Castilla reclamando «la tasación y pago de unas obras ejecutadas a sus expensas en el almacén del cedazo, en las paneras situadas entre el primer y segundo molino de El Serrón, y en unos talleres sitos en dicho punto, en cumplimiento de una escritura de arrendamiento [1]. Tras la concesión del canal, la empresa    prorrogó el arrendamiento del almacén del cedazo a José Ojero hasta el 31 de diciembre de 1840, por una renta de 4.000 reales; los molinos del Serrón a Francisco Rodríguez, por una renta de 54.000 reales, desde el día 1 de marzo de 1831 hasta el 28 de febrero de 1835; y los molinos de Grijota a Antonio Aparicio, por una renta de 50.000 reales y en el mismo periodo que el anterior [2].

En el Boletín oficial de Palencia del día 21 de noviembre de 1834, la Empresa del Canal publica un anuncio mediante el que se informa que, «venciendo los arriendos de los molinos harineros titulados del Serrón y los de las Heras de Grijota en fin de Febrero del año próximo de 1835, he dispuesto verificar nuevo arriendo señalando el día 7 de Diciembre próximo...». Según Moreno Lázaro, fueron los armadores Simón Díaz, Toribio Lecanda y Juan González Agüeros y el palentino Pedro López Pastor quienes acordaron hacerse cargo conjuntamente de los molinos de Grijota, en sus dos ámbitos, que tomaron en arriendo por algo más de 116.000 reales de vellón. Las harinas obtenidas en los molinos eran cernidas en almacenes-fábricas explotadas individualmente por cada uno de los miembros de la asociación [3].

La aceptación por parte del Gobierno, en torno de 1837, como ya se ha indicado en otro apartado, de la elaboración industrial de harinas en algunos de los molinos del canal propició que la empresa pusiera en marcha un proceso de conversión de los molinos en fábricas iniciado, precisamente, en los artefactos del Serrón y de Grijota. No en vano, los directivos de la empresa los consideraban como los más idóneos, porque «han costado poco y producen mucho» [4].

El BOPP de 6 de julio de 1838 publica el siguiente anuncio de la Empresa del Canal: «La dirección central ha decidido que se saquen a pública subasta y a un solo remate los arriendos de los molinos harineros situados en los puntos del Serrón y Grijota (…) El nuevo arriendo empezará a contar desde el día primero de marzo de 1839 en cuya víspera termina el plazo del actual arrendamiento (…) Los molinos que se arriendan en el Serrón son cuatro casas independientes de tres piedras cada una, movidas por rodeznos, y tres las de Grijota con iguales condiciones. Palencia, 1.o de julio de 1838. José cruz Muller». El propio director local de la empresa otorga escrituras de arrendamiento, prorrogando en 8 años desde 1º de marzo de 1839, el arriendo de los molinos de Grijota y el Serrón en favor de sus actuales arrendatarios, en la cantidad anual de 108.040 reales [5]. En ese tiempo, según el Anexo 16 (pág. 905) de la obra de Moreno Lázaro, figuran como arrendatarios de estos artefactos José María Iztueta, Luis Arregui, Toribio Lecanda y P. González Agüeros, entre otros.

En los años centrales del siglo XIX, los principales arrendatarios de los artefactos del Serrón y de Grijota son los que figuran en el siguiente cuadro.

 

1855

1856

Artefactos

Arrendatarios

Reales

Arrendatarios

Reales

Fábrica no1 del Serrón

Antonio Soriano

18.000

José María Iztueta

18.000

Molino no2 del Serrón

Andrés Martínez

9.750

Andrés Martínez

9.750

Molino no3 del Serrón

Luis Arregui

32.000

José María Arregui

32.000

Molino no 4 del Serrón

Iztueta y Compañía

30.000

José María Iztueta

34.000

Molino no 5 del Serrón

José María Iztueta

19.000

José María Iztueta

19.000

Molino no 1 de Grijota

Luis Arregui

29.000

José María Arregui

53.000

Molino no 2 de Grijota

Toribio Lecanda

29.000

Toribio Lecanda

29.000

Molino no 3 de Grijota

En administración

-

En administración

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Fuente: Estado de los artefactos existentes en el Canal de Castilla. AHPV-CANAL00019_010

 

Según Moreno lázaro, tras la crisis financiera de los años sesenta, surgió una nueva generación de harineros entre los que destaca Guillermo Martínez de Azcoitia por el número de fábricas que trabajó y por las reformas técnicas que introdujo en ellas. [6]. Como ejemplo, la sociedad Azcoitia hermanos presenta a la Empresa del Canal el presupuesto para la reforma del 1er salto del Serrón. [7]. También hay que citar a Lucas Ortiz Vega, como empresario vinculado a los artefactos de Grijota y su reforma. Así, en 1884, Becerro de Bengoa escribe que «en el Serrón hay tres esclusas, cuyas caídas mueven la maquinaria de cuatro fábricas de harinas y un molino. Dos fábricas son del señor Azcoitia y las otras del Sr. Ortiz Vega, el cual acaba de montar un mecanismo austro-húngaro de reciente invención, de la casa Gebrüer Israel, de Viena, con una ingeniosa turbina de gran potencia, que ha de dar grandes resultados en la fabricación. En estas cuatro fábricas se producen 1200 fanegas de harina, cada veinticuatro horas». [8]

En los boletines oficiales de Palencia de julio de 1907, de agosto de 1908 y abril de 1917 figura la contribución industrial que correspondía abonar a la sociedad Azcoitia Hermanos por la fábrica de harinas, sistema austro-húngaro, y las fábricas de electricidad que disponían en el término municipal de Grijota. La presencia de los Azcoitia Hermanos en Grijota se mantiene, al menos, hasta enero de 1919 en que aparecen en una relación de las existencias de trigo en poder de los fabricantes de harinas en sus almacenes del Serrón

Otros arrendatarios de algunos de los artefactos de los puntos de Grijota fueron Ángel Merino Ortiz a quien la Compañía del Canal cedió, en 1897, el arriendo de las fábricas de harinas del 1er, 2º y 3er salto de Grijota, con el fin de producir electricidad y harinas [9]; Faustino Martín era arrendatario del primer salto de Grijota en 1905 [10].                                                                                     

·        Fábrica de harinas “La treinta”

Luis López Ballesteros, secretario de Estado y Despacho de Hacienda, dirige un comunicado a la Empresa del Canal, a través de José Berdonces, con la advertencia de que está obligada a construir un molino en la esclusa 30 según el artículo 33 de la Real cédula del 17 de marzo de 1831 [11]. En la propia empresa son conscientes de esa obligación y de las ventajas de llevarlo a cabo, como se lo indica Joaquín María Márquez, director económico de la empresa, a Francisco Javier de Burgo, socio director del Real Canal de Castilla, notificándole los beneficios que se obtendrían al construir molinos en las esclusas 30 y 33 [12]. En todo caso, los preparativos para la construcción del edificio no se iniciaron hasta el año de 1838 [13].

Durante los años 1839 y 1940 se sucedieron las conversaciones entre los directivos de las empresas del canal y de Cardailhac & Malet en torno al equipamiento de la fábrica de harinas que se instalaría en el salto de la esclusa 30, el traslado de la maquinaria, la dotación del personal especializado en el montaje de dicha maquinaria, el abono de los gastos, etc. [14]  

 


Según el Inventario de 1851, la fábrica de harinas, levantada por la Empresa tiene unas dimensiones de 71 pies de longitud y 47 de latitud y cuatro pisos en altura. Su dotación consta de dos sistemas con cuatro pares de ruedas francesas y una rueda hidráulica cada uno. En su construcción se utiliza la sillería de piedra en la planta de las ruedas y en los ángulos, las jambas de puertas y ventanas de ladrillo y el resto de adobe estucado de yeso. A su derecha, y paralelo al canal, hay un almacén de dos pisos y con unas dimensiones de 60 pies de longitud y 48 de latitud sobre cimientos de sillería, ángulos de lo mismo hasta la altura del primer piso, y los del segundo de ladrillo. Dispone de una puerta de entrada y otra de embarque. Al mediodía hay un pequeño taller de carpintería con un solo piso de 39 pies de longitud y 15 de latitud.   En el inventario de 1919 se indica que la dotación de la fábrica consiste en 2 turbinas y 8 piedras.

En el Boletín Oficial de Valladolid del día 9 de enero de 1841, la Dirección local del Canal de Castilla anuncia que «se arrienda por cinco años la fábrica de harina situada sobre la Exclusa 30, de propiedad de los Socios de la Empresa del Canal de Castilla (…) Este establecimiento perfectamente situado para la maquila y elaboración de harinas, se compone de ocho pares de piedras francesas con maquinaria de limpia y cernido por el sistema más proporcionado y en completo estado de servicio. Tiene además espaciosos almacenes adjuntos al edificio de la fábrica para granos, salvados u otros efectos. Palencia 3 de Enero de 1841. Miguel de Imaz». El remate público en renta de esta fábrica tendría lugar el 18 de febrero del mismo año.

En cuanto al nombre de los primeros arrendatarios de la nueva fábrica, Moreno Lázaro señala a Juan Antonio Fernández Alegre y Pedro Ochotorena, agrupados en sociedad mercantil, entre 1841 y 1849. Tras el nuevo anuncio de la subasta pública del arrendamiento de la fábrica de harinas de la 30 en febrero de 1849, se hizo cargo del mismo Juan Pombo por un periodo de 10 años. Al respecto, Pombo hizo saber a José Rafo, director local de la Compañía, que el anterior arrendatario retiró de la fábrica la parte de la maquinaria que le correspondía, de modo que quedó la misma sin posibilidad de funcionar y, por consecuencia, sin el uso necesario a hacerla productible.  La renta que abonaba Juan Pombo en 1855 y 1856 era de 46.020 reales [15]. A principios de enero de 1859 (BOPP de 12 de febrero), la Junta de Gobierno de la Compañía del Canal de Castilla acordó sacar a pública subasta el arriendo de la fábrica. En esta ocasión, el comerciante de Reinosa, Celestino Merino, optó a su arrendamiento hasta 1866. Tanto en 1880 como en 1894 aparece como arrendatario Marcelo Barrios. En 1906, Víctor Barrios presenta el presupuesto de reforma de la instalación de la fábrica de harinas, ahora denominada La Flor de Castilla», consistente en la introducción del sistema austrohúngaro de molturación [16] º

·        El antiguo molino de papel de las esclusas de Viñalta

La primera descripción disponible sobre el edificio figura en el documento de tasación de los artefactos situados en la línea del Canal de Castilla, realizada en 1828. Cronológicamente le siguen las efectuadas en el inventario de junio de 1831, en la tasación de diciembre de 1842 y en el inventario de 1851. En el conjunto de las distintas descripciones que se hacen del edificio se confirman los datos ilustrados por Juan de Homar en el «plano, perfil y elevación del edificio…». El artefacto, con forma de parelelogramo, consta de dos partes unidas. La mayor y principal, de 146 pies de longitud, 115 de ancho, 28 de altura en su mitad superior y 48 en la inferior; la parte menor (taller de los purificadores del agua) tiene 31 pies de longitud, 48 de latitud y 26 de altura. El edificio principal tiene cuatro cuerpos o pisos en altura en su mitad meridional y dos en el resto. En la parte central de este edificio, en sentido longitudinal, se haya construida la caja y canales para el movimiento de las seis baterías de que consta este molino. El canal tiene en la parte superior y compuertas para «las ruedas que debería tener». Toda la parte inferior correspondientes a los canales, las paredes exteriores e interiores del patio hasta la imposta del último piso, los ángulos de este y las jambas de puertas y ventanas son de sillería; las paredes maestras del interior, de mampostería ordinaria y las del último piso con paramento de ladrillo trasdosadas de adobe. Todo este piso superior está destinado para tendedero de papel y en los demás pisos están las oficinas para almacenes de trapo, baterías y demás correspondientes a este artefacto. Actualmente este molino está habilitado para batán de ropas y tiene en uso las máquinas necesarias a este objeto. En el documento de tasación de los artefactos del canal de 1842 se precisa que «en uno de los dos saltos que tiene este artefacto hay un batán cuya maquinaria consta de dos ruedas hidráulicas que dan movimiento a otros tantos juegos de mazos». En el inventario de 1851 la referencia al batán es en pasado: «se hallaba habilitado este molino para batán de ropas». Por el contrario, se afirma que «sobre este artefacto se ha construido una fábrica de harinas con 10 pares de piedras francesas».

El inventario de 1919 diferencia tres artefactos en los tres saltos, dos batanes y un molino harinero. En el primer batán, de un solo cuerpo, se encuentran colocadas 4 pilas con ocho mazas movidas por una rueda hidráulica con su eje de madera y útiles correspondientes para su movimiento. El segundo batán tiene las mismas características que el primero. El molino harinero consta de tres cuerpos generales; en el primero hay cuatro rodeznos que dan movimiento a dos piedras y a todos los útiles correspondientes de limpia y cernido colocados en el segundo cuerpo; el tercero sirve para habitación del mayordomo.


Antes de proceder al análisis de los arrendamientos de este artefacto, haré mención a una actividad que se desarrolló en él y que desconocía por completo. En 1832, Joaquín de Tutor, director local, remite un oficio a los socios directores de la Empresa del Canal con una copia del inventario de los útiles que había en la fábrica de fideos, que hizo Mariano Rivera, maestro de la fábrica, a José Castro, encargado del punto de Viñalta [17].

El primer arrendamiento del Batán de Viñalta, en tiempos de la Empresa del Canal, corrió a cargo de Antonio Baltierra, desde el 20 de marzo de 1833 al 19 de mayo de 1837, por una renta de 18.204 rv. [18].  Según Moreno Lázaro, Lorenzo Moratinos, familiar de Javier de Burgos, socio de Casa Irujo fue autorizado en 1837 a levantar allí una fábrica de harinas de tres piedras y un molino maquilero [19]. Sin embargo, no queda clara la fecha en la que se iniciaron las obras de reconversión del batán en fábrica de harinas. En el Boletín Oficial de Palencia, del 9 de diciembre de 1839, aparecía el siguiente anuncio: «se arrienda un Batán de ocho pilas con espaciosa localidad para las ropas, y habitación para el encargado, en el edificio de Viñalta sobre las aguas del Canal, y en las inmediaciones de esta ciudad que estará pronto para hacer todo servicio para el primero de Enero próximo. Las personas que quieran interesarse en este arriendo pueden dirigirse a tratar con su dueño Don Lorenzo Moratinos Sanz y enterarse del pliego de condiciones. Palencia 8 de Diciembre de 1839 —Lorenzo Moratinos». Por otra parte, como ya se ha indicado, en el documento de tasación de los artefactos del canal de 1842 se describe el batán y no se hace mención a ninguna fábrica de harinas.

Al menos en 1843 ya figura la fábrica de Viñalta en la relación de artefactos del Estado en la línea del canal (BOPP de 29 de abril). Según Castrillo Fernández, Lorenzo Moratinos, vizconde de Villandrando, cedió y traspasó a José y Tadeo Ortiz, en 1849, la fábrica y el molino por un periodo de cinco años [20]. Al término de ese periodo, en el Boletín oficial de Valladolid del 9 de septiembre de 1854 se anuncia el arriendo de dos fábricas, juntas o por separado, al tiempo que se informa de su dotación técnica: cinco pares de piedras cada una, con todo el sistema de limpia y cernido corrientes, y prontas para el servicio. La información sobre las características del arriendo la proporcionara D. José Sotelo en la ciudad de Palencia

Llama la atención que en el documento sobre el estado de los artefactos correspondiente a los años 1855 y 1856 aparezca Lorenzo Moratinos Sanz como arrendatario del batán de la esclusa 31a y la fábrica de la 32a. Ante este dato, interpreto que la cesión de Moratinos fue en concepto de subarriendo.  En todo caso, ambas factorías fueron destruidas durante los «motines del pan» de 1856. En relación con estos sucesos, Carlos Campuzano, ingeniero jefe del distrito de Valladolid, certifica en 1963 el mal estado en que se encuentra la fábrica de Viñalta como consecuencia del incendio provocado por el asalto de junio de 1856 [21]. 

En 1884 Becerro de Bengoa menciona la sierra hidráulica de Viñalta del Sr. Romero, sobre las esclusas del Canal de Castilla [22].

La Compañía del Canal arrienda, en 1897, el molino y batanes de Viñalta a Ángel Merino Ortiz con el fin de producir electricidad y harinas [23]. Aunque en marzo de 1891 se había inaugurado oficialmente el alumbrado público en la ciudad de Palencia, servido por la Sociedad Eléctrica Palentina, sin embargo, las industrias no podían utilizar la energía eléctrica para mover sus motores, dependientes aún del vapor. Ante esta carencia, en el mes de marzo de 1902 Ángel Merino Ortiz toma la iniciativa de constituir, bajo su presidencia, una sociedad anónima denominada Hércules, que se dedicaría a desarrollar la energía eléctrica como fuerza para toda clase de industrias. Con este fin, se utilizaría el salto de aguas de Viñalta, que tenía arrendado [24].

En previsión de la pronta puesta en marcha de la central eléctrica, a finales del mes de octubre de 1902, Ángel Merino, como presidente de la Sociedad anónima «Hércules», presentó en el Gobierno civil de Palencia una instancia solicitando autorización para la canalización aérea y conducción de fluido eléctrico por medio de cables de una fuerza de 100 kilovatios a cinco mil voltios de tensión desde la fábrica de Viñalta hasta la ciudad de Palencia. La autorización solicitada fue concedida en junio de 1903 [25] 

En el verano de 1903 ya se hicieron las pruebas del funcionamiento de la central eléctrica y, al tiempo, se instaló un motor de fuerza de 10 caballos para la serrería y la fábrica de yeso de los Sres. Romero Hermanos (Pedro y Emilio) [26]. Al año siguiente, tuvo lugar la lógica fusión de las sociedades Hércules y Eléctrica Palentina [27]. En el mismo año se procede a la ejecución de las obras de un tendido de cable subterráneo para transmitir a la fábrica de la «Palentina» la energía eléctrica producida en el salto de agua de Viñalta, a la vez que se tiende el cableado conductor de energía eléctrica para su empleo en fábricas y talleres como fuerza motriz [28].

En el BOPP de 16 de noviembre de 1907 aparece Mariano Retuerta como titular de un batán, al tiempo que la Sociedad Eléctrica Palentina mantiene la fábrica de electricidad. En abril de 1908 Don Jerónimo Arroyo, como presidente del Consejo de Administración de dicha sociedad, presenta en el Gobierno civil una instancia solicitando autorización para establecer una línea de conducción eléctrica desde la red de Viñalta hasta la casa de máquinas destinadas a la elevación del agua que ha de abastecer a la Ciudad, con el fin de suministrar la energía necesaria para el movimiento de un motor de 80 caballos para el indicado objeto. La línea será aérea, trifilar y la corriente de alta tensión alterna a 5.000 voltios [29].

El 25 de noviembre de 1908 se firma en Valladolid el inventario de los edificios construidos sobre el salto de las esclusas 31 y 32 arrendados por la Sociedad Eléctrica Palentina, tras su cesión por Ángel Merino Ortiz. Los firmantes son Luis Alonso, sobrestante del canal, y Jerónimo Arroyo, presidente de dicha sociedad. En la descripción de los edificios se señalan uno principal y dos agregados. El edificio principal consta del cuerpo de aguas sobre el que se elevan dos cuerpos más.  El cuerpo de aguas se divide en dos departamentos. El primero sirve de cauce para el desagüe de las aguas sobrantes; en el segundo se halla instalada una turbina sistema Planas Flaquer de 150 caballos de potencia.  El primer cuerpo está dividido en dos locales: en el primero se encuentra instalada una sierra circular; en el segundo local están instalados los aparatos de transmisión y distribución de la energía eléctrica, así como otras dependencias: cocina, panera y cuadra con puerta al corral. En el piso alto se hallan las dependencias propias de una vivienda.

En el agregado de la fachada oeste se ha construido un local habilitado para batán de mazas para el lavado de mantas movido por un motor eléctrico. Contiguo a este edificio hay otro local con destino a almacén y habitaciones. El agregado en la fachada sur está dedicado a la calcinación y almacén de yeso [30].


La demanda de energía eléctrica para el alumbrado público y como fuerza motriz creció tanto que la «Palentina» se vio incapaz de satisfacer, razón por la que, en junio de 1814, su presidente comunica al Ayuntamiento que se halla en negociaciones con otra sociedad eléctrica de Valladolid a fin de fusionarse con ella, la que se hará cargo de todos los derechos y obligaciones de la primera y, por consiguiente, del contrato celebrado con el Ayuntamiento [31]. A finales de ese mes del mismo año, Don Julio Guillén Sáenz, como Consejero Delegado Adjunto de la sociedad anónima «Electra Popular Vallisoletana», presentó en el Gobierno civil una instancia solicitando autorización, en virtud de haber adquirido el Activo y Pasivo de la Sociedad Eléctrica Palentina, para construir una línea de transporte de energía eléctrica desde su Central de Valladolid á Palencia [32]. En la junta de accionistas de la Electra Vallisoletana, celebrada a primeros de marzo de 1815, se anuncia que « Los Servicios de Palencia se atienden hoy con los elementos antiguos de la «Palentina» que son dos saltos de agua, arrendados, en el Canal de Castilla, y la reserva de vapor instalada en la Central de aquella ciudad y, muy brevemente, concluidos que sean los ya avanzados trabajos de la línea de transporte que ha de unir la Central de Valladolid con la Subestación de Palencia, los saltos de agua citados serán utilizados como auxiliares, hasta finalizar el compromiso de arriendo en 1918, y todo el servicio se dará desde la Central de Valladolid [33] .

La información precedente deja claro que la central eléctrica de Viñalta tiene una nueva empresa titular, quien le dará un nuevo impulso. Desde entonces se suceden las autorizaciones del tendido de líneas que tienen su origen en la central de Viñalta o en sus redes principales.


·        La fábrica de la esclusa 33 en Villamuriel de Cerrato

El día 20 de abril de 1852 José Rafo, director local de la Compañía del Canal de Castilla, acuerda   un contrato con Cardailhac y Aldea para la instalación de maquinaria en cuatro artefactos, entre los que se encontraba el molino del salto de la 33.a La maquinaria prevista para este molino consistía en una turbina con la fuerza de treinta y seis a treinta y ocho caballos de Vapor y todas las piezas necesarias al movimiento de cuatro pares de muelas, aunque el Castillete se dispondría para ocho pares [34]. El propio José Rafo, comunica el 27 de noviembre de 1852 que el molino harinero construido por la Compañía sobre el salto de la 33 esclusa del canal ha dado principio ya a trabajar a maquila [35].

El inventario de 1919 permite conocer las características de la fábrica en esa fecha. Su planta tiene forma rectangular con 21,8 m de longitud, por 20,4 de latitud. En altura, sobre el cuerpo de aguas se disponen tres pisos más y un desván. En el cuerpo de aguas se halla la turbina con toda su maquinaria y útiles correspondientes; en el piso natural está colocada la maquinaria para dar movimiento a las piedras y otras transmisiones y, además, sirve para almacén de trigo;  en el segundo piso hay otro almacén de trigo , el empaque de harinas y cuatro piedras harineras con su maquinaria; en el siguiente piso hay habitaciones, un tramayón para el trigo limpio y toda la maquinaria y útiles del cernido de harinas; en el desván se encuentra el enfriadero de harinas y los útiles para la limpia del trigo.



Durante los años 1855 y 1856 el molino se administra por la empresa, aunque se calcula que su arriendo podría ascender a los 30.000 reales [36].  El representante de la compañía, Pedro López Pastor, anuncia que el 28 de agosto de 1856 se celebrará el remate en arriendo del molino harinero de Villamuriel [37]. No se tienen noticias de si el arriendo se llevó a efecto. De nuevo se anuncia que el día 25 de septiembre de 1859 tendrá lugar el doble remate para el arriendo del molino harinero situado sobre la 33 esclusa del canal [38].

En 1863 sus arrendadores, José Ibáñez del Pozo y Julián Inclán Pascual, lo convirtieron en una fábrica. Sin embargo, en torno a 1870 se clausuró y permaneció inactiva durante un largo tiempo [39].

En 1891 la fábrica está en activo de nuevo, siendo su arrendatario Longinos de Abia Herrero, con una renta anual de 2.500 pts. [40].  En 1900 se anuncia que la fábrica se encuentra libre para su arrendamiento, al tiempo que se precisa que está dotada de cuatro piedras movidas por una turbina y la ventaja que además de fabricar harina se cede para maquila [41]. En 1903 se rescinde el contrato de la fábrica que tenía Pedro Nieto a favor del vecino de Villamuriel llamado Ezequiel Matía [42]. Dos años más tarde solicitará autorización para utilizar la fuerza producida en la fábrica con el objeto de producir y conducir energía eléctrica aplicada al alumbrado del pueblo [43].



Ezequiel Matía presenta, en agosto de 1910, un proyecto para establecer una nueva instalación en la fábrica para moler de 7.500 a 8.000 kilos de trigo [44]. En marzo de 1914 se renueva el arriendo de la fábrica de harinas a favor de Julio García Rey y Ezequiel Matía, durante 8 años en la cantidad de 2.250 pesetas anuales, pago de contribuciones, impuestos y seguros de incendios [45].

·        Central de Soto Albúrez

El 23 de marzo de 1906 se elabora el inventario de las obras ejecutadas en el salto de Soto Albúrez, arrendado a los señores Arroyo, Rebollo y Alonso, para la producción de fuerza eléctrica [46].

La Sociedad Eléctrica Palentina anunciaba un mes antes que pretendía llevar a cabo en breve plazo el transporte de «300 caballos de energía eléctrica procedente del salto de aguas del Soto Albúrez, que serían conducidas por línea aérea a alta tensión hasta la nueva fábrica de la Sra. Viuda de Antonio Fernández, situada en la carretera de Valladolid, y por cable subterráneo desde la expresada fábrica a la Central Eléctrica». La noticia se completa con la información de que «en los saltos de agua de Viñalta y Soto Albúrez, en los que se producirá corriente alterna trifásica a 5.000 voltios y 50 periodos, funcionarán durante el tiempo que lleve agua el Canal de Castilla y, con objeto de producir fluido en las mismas condiciones durante la seca del expresado canal, se colocarán en la Central Eléctrica, tres alternadores ya contratados» [47].  

Llevada a cabo la integración de la «Palentina» en la S.A. Electra Popular Vallisoletana, en  marzo de 1915 se reúne la junta de la sociedad en que se expone que los «Servicios de Palencia se atienden hoy con los elementos antiguos de la «Palentina», que son dos saltos de agua arrendados en el Canal de Castilla y la reserva de vapor instalada en la Central de aquella ciudad y, muy brevemente, concluidos que sean los ya avanzados trabajos de la línea de transporte que ha de unir la Central de Valladolid con la Subestación de Palencia, los saltos de agua citados serán utilizados como auxiliares, hasta finalizar el compromiso de arriendo en 1918» [48].



Relacionada con estos proyectos tiene que ver la solicitud que presenta en el Gobierno civil en marzo de 1918, D. Julio Guillén Sáenz, como consejero delegado adjunto de la Sociedad Anónima «Electra Popular Vallisoletano, para establecer una línea de transporte de energía entre la Central eléctrica de Soto Albúrez que esta Sociedad tiene en explotación y la estación de Venta de Baños y su poblado [49].

·        La fábrica “La Estrella de Castilla” en la esclusa 37

La fábrica tal y como se conserva hoy día presenta la apariencia descrita en el inventario de 1919. Según el mismo, el edificio de la fábrica consta de dos departamentos. El primero y principal tiene 22 m de longitud por 19,9 de latitud, organizado en un cuerpo de aguas y cuatro cuerpos y un castillete, en los cuales se distribuye toda la maquinaria de la siguiente forma: en el cuerpo de aguas se halla una turbina con todos los útiles correspondientes; en el primer piso, un despacho, la comunicación con los pisos superiores y la maquinaria y útiles para conducir el trigo a la limpia; en el segundo, además de las habitaciones para el mayordomo, se encuentran 8 piedras harineras y un depósito de harinas; en el tercero, los útiles correspondientes al cernido de harinas; el cuarto contiene el tramoyón para la limpia del trigo y la distribución de las harinas a los cedazos de clases y en el castillete se encuentran en dos divisiones las cribas de apurar  y de desecante con ventiladores, todo ello con los útiles correspondientes. El segundo departamento, que sirve para almacenes, tiene 22,6 m de longitud por 18,9 de latitud. Consta de dos cuerpos generales y un desván.   

Esta fábrica presenta la peculiaridad, como señala Javier Moreno Lázaro, de ser la última de las construidas en el Canal, ya en 1861. Una vez más, su beneficio recayó en la familia Pombo, en concreto, en los hermanos Fernández Bustamante, cuñados de Manuel. Pero la crisis financiera que afectó a la familia Pombo provocó que los hermanos Fernández Bustamante disolvieran su compañía. Por entonces la fábrica estaba dotada de 8 pares de piedras, 1 turbina, 10 cedazos, 2 cribas, 4 batidores y 4 frapones. Tras la quiebra de los Bustamante, se constituyó en 1865 la sociedad «Ruiz Fernández y Cía» para explotar la fábrica de la 37 [50].



En 1880, el arrendatario de la fábrica era Lara, Reinoso y cía, que abonaba una renta anual de 32.000 reales. Sin embargo, en 1894 carecía de actividad. Dos años más tarde, arrendada por Calderón Hermanos, la fábrica había incorporado el sistema de molturación austro-húngaro. En el nuevo siglo la fábrica se denomina «La 37» y en agosto de 1909 la Compañía del Canal de Castilla anuncia que se arrienda la misma. Síntoma de las dificultades por las que pasan en ese momento las harineras es el ofrecimiento que hace la compañía en el mismo anuncio: «La citada compañía tiene disponibles, además, varios edificios y saltos de agua de la propiedad perpetua de la misma que cedería igualmente a los industriales a precios módicos» [51].

·        La fábrica de la esclusa 38

En 1837 se inició la construcción de una fábrica de nueva planta, en la esclusa 38, a costa de la propia Empresa de los Canales de Castilla por su ingeniero Francisco Echanove, quien se sintió atraído por la idea de construir una fábrica de harinas que funcionase mediante el sistema llamado americano, con el que la limpia, molienda y cernido se hacían mediante maquinaria movida por ruedas hidráulicas. El propio Echanove dirigió la edificación, así como la instalación de la maquinaria. La fábrica comenzó a funcionar en diciembre de 1838 [52].

De esta fábrica lo único que indica el inventario de 1919 es que el edificio que está construido en el salto de la esclusa 38 fue cedido a perpetuidad al duque de Medinaceli «para transigir las diferencias y cuestiones que se originaron por daños, perjuicios y ocupación de terrenos al mismo con motivo de la construcción del Canal». En 1919 la fábrica de harina era propiedad de Santos Celler Morilla.



La harinera fue explotada desde sus inicios en arrendamiento por la compañía santanderina Cuadros y cía. En 1854, el duque de Medinaceli anuncia la venta de la fábrica en subasta privada.  Según el anuncio, la fábrica «consta de dos sistemas de cuatro piedras cada uno, con todo lo necesario para la limpia de los granos y cernido de las harinas, capaces de moler diariamente 600 fanegas. Las máquinas son belgas, están perfectamente conservadas, y conforme a los adelantos hechos en esta clase de artefactos… se han de celebrar dos remates simultáneos a las doce de la mañana del día 20 de Agosto; el uno en Dueñas ante D. José Crespo Echavarría, comisionado especial del propietario, y el otro en las oficinas del Excmo. Sr. Duque de Medinaceli en Madrid» [53].  Pocos días después, se anuncia que el 9 de septiembre, ante D. José Crespo Echavarría, tendrá lugar el arriendo de la fábrica de harinas sita en la esclusa número 38 [54]. Según Moreno Lázaro, en 1855 Medinacelí vendió la fábrica en 380.000 rs. a Joaquín Lecanda Chaves. A su vez, y diez años más tarde, Lecanda cederá la fábrica a la empresaria santanderina Agustina del Collado por 600.000 rs. Su nueva titular montó un molino contiguo a la harinera e instaló un motor de gas, por lo que esta fábrica se convertía en la primera del Canal en disponer de tal artilugio. En 1880 aparece como arrendataria la sociedad Pardo hermanos, que abonaba una renta anual de 67.200 reales. Por el contrario, en 1894 la fábrica ya no estaba activa. En 1896 los herederos de Santos Zorrilla de Collado anuncian la venta o arriendo de la fábrica, que está dotada con «dos turbinas sistema Fontain perfeccionado, con castilletes de hierro fundido y cuatro pares de piedra cada uno; otra turbina para movimiento de limpia y cernido, y otra con castillete de hierro fundido con dos pares de piedras, para maquila».  En 1912, arrendada por Hermanos Matesanz, la fábrica había incorporado el sistema de molturación austro-húngaro [55].

·        La fábrica de la esclusa 40.a

La Empresa del Canal cedió en 1839 al comerciante Alfonso Sierra Mariscal el aprovechamiento industrial del salto de la esclusa 40, a cambio de que este se ocupase de la ejecución de las obras. Sierra Mariscal pretendía inicialmente construir un molino maquilero, pero cambió de opinión e importó maquinaria de Inglaterra con el propósito de construir una fábrica.  La compañía le permitió edificar una fábrica, mediante el contrato de 28 de junio de 1841, a cambio de una renta por el salto de 6.000 Rvn y por un periodo de 15 años. Los excesivos gastos ocasionados con la construcción de la fábrica y su equipamiento condujeron a la quiebra de Sierra Mariscal en 1843 y, en consecuencia, Pedro Ochotorena y Juan Antonio Fernández Alegre, sus principales acreedores, se hiciesen con el arriendo de la fábrica tras la renuncia de sus derechos sobre ella de quien fuera su socio, Barreda y Ledesma [56].

De este proceso se hicieron eco los boletines oficiales de Palencia y de Valladolid. Ya en octubre de 1843 se anuncia el arriendo de la fábrica que se describe de la siguiente manera «contiene espaciosos almacenes, enfriadero para la harina en rama, depósitos para las cernidas, habitaciones para los dueños, encargado o mayordomo, molineros y operarios con toda comodidad y la debida separación; cuadras, fragua y otras oficinas, hallándose el artefacto corriente y en disposición de proceder desde luego a su explotación. Consta la Fábrica de dos turbinas o motores de hierro colado (fuerza de 35 caballos) que ponen en movimiento ocho pares de piedras de Bergezac, los cedazos y todos los detalles de la limpia y transporte de granos y harinas». En otros anuncios de arriendo e, incluso, de venta del artefacto se ofrecen datos interesantes: los anuncios los realizan los representantes de los acreedores de Alfonso Sierra MariscaI y Bernardo de la Barreda y Ledesma tras la cesión que les hacen estos de la fábrica; la advertencia que se hace a los posibles arrendadores o compradores de que además de la renta anual tendrán que hacerse cargo del canon de 6.000 reales que se debe abonar a la compañía  del canal por el aprovechamiento del salto [57]. 



En cuanto a las características de la fábrica, en el Inventario de 1851 se indica que sus dimensiones eran las de 90 pies de longitud y 94 de latitud y que consta de cuatro pisos en altura además del de la maquinaria.

Tras el arrendamiento de Sierra Mariscal se suceden, entre 1843 y 1867, los siguientes: de Ochotorena y Alegre, en conjunto, de Juan Antonio Fernández Alegre, por separado, de Miguel Herrero López, de J. M. Iztueta, de Zapatero y Cía y de Riba Hermanos y Pizarro. Tras la crisis financiera de los años sesenta, figuran como nuevos arrendatarios de la fábrica Pardo Hermanos, en 1880, C. Francisco en 1894, con categoría de molino, y Cándido Pequeño, en 1900 [58].

Un incendio declarado en la noche del 29 de marzo de 1886 prácticamente destruyó la fábrica denominada «La Cuarenta» [59]. 



El inventario descriptivo y valorado del molino harinero situado en la esclusa 40, realizado en diciembre de 1904 por Santos Valseca, sobrestante del canal, lo identifica como maquilero. Consta de tres departamentos, correspondientes a la vivienda, al molino, y a la limpia, más dos agregados, el almacén de trigo y el de harinas. El conjunto de los tres departamentos presenta dos plantas o cuerpos en altura, con una cubierta a cuatro aguas. El departamento del molino, situado en el centro del edificio, está integrado por el depósito del motor, dotado de una turbina de 60 caballos de fuerza motriz y un árbol vertical; por el primer cuerpo, donde se instala el castillete con sus cuatro pares de piedras  y el árbol de la turbina que acciona tanto las piedras como a un árbol horizontal de 4 poleas; y por el segundo cuerpo, que integra también al del tercer departamento, formando un espacio único, donde se instalan los cedazos, árbol horizontal de 6 poleas y los elevadores. Las distintas dependencias de la vivienda propiamente dicha se distribuyen en el segundo cuerpo del primer departamento y, a su vez, las cribas se ubican en el primer tramo del departamento de limpia. A la izquierda de la puerta de salida del molino al patio se sitúa el almacén de harinas; el otro almacén se localiza contiguo al departamento de limpia.  Con fecha de 29 de noviembre de 1907 se introducen mejoras consistentes en la instalación de una limpia combinada sistema Daverio, incorporación de nuevos cedazos y colocación del sistema principal de limpia y cernido en el piso del cernido [60].



El inventario de los artefactos del canal que se realiza en 1919 de nuevo se refiere a la fábrica de harinas de la esclusa número 40. El edificio de la misma está dividido en cuatro departamentos. El primero tiene 25 m de longitud por 10 de latitud y cuatro cuerpos en altura, además del depósito del motor. La dotación técnica consta de una turbina con toda su maquinaria y útiles correspondientes, el castillete en el que están colocadas ocho piedras harineras, y toda la maquinaria, transmisiones y útiles necesarios para la molienda de trigos y cernido de harinas. El segundo departamento, adyacente al anterior por el Norte, tiene 10 m de longitud por 9 de latitud y con tres cuerpos en altura, en los que se hallan colocados los cedazos de primera y los depósitos y empaques de harina. El tercer departamento, con 10 m de longitud por 7,80 de latitud, consta de dos cuerpos destinados para almacenes. El cuarto departamento tiene 10 m de longitud, 8,20 de latitud y dos cuerpos en altura, que también se utilizan de almacén.   

·        Las fábricas de las esclusas 41 y 42

Valentín Llanos, director local de la Compañía del Canal remite en 1856 a los socios directores un oficio sobre la regulación del precio del ladrillo y teja para las fábricas de las esclusas 41 y 42 [61]. Concluidas las obras, la compañía cede el arriendo de los artefactos, en 1856, a la sociedad N. y M. Polanco y Compañía por una renta anual de 135.006 reales [62]. Las fábricas estaban dotadas con 8 pares de piedras y dos turbinas.

-       La fábrica de la esclusa 41.

En el mismo año de 1856 se publica la noticia de que «En la mañana del día 26 del corriente se declaró un voraz incendio en la fábrica de harinas de la Empresa del Canal de Castilla, titulada la Cuarenta y una, que dista una legua de Valladolid, y lleva en arrendamiento la casa de los Sres. Polanco y compañía. No obstante, la actividad con que se acudió a extinguir el incendio, la fábrica ha quedado destruida, y se han quemado unas 3000 arrobas de harina de segunda calidad, habiéndose libertado de las llamas 14.000 fanegas de trigo, 3 ó 4,000 arrobas de harina de primera calidad, y los muebles y utensilios de los que en ella habitaban, todo lo que ha sido trasladado a Valladolid. El incendio ha sido casual y producido por el roce de las cadenas y engranaje de las ruedas.» [63]

La fábrica debió rehabilitarse pues los hermanos Polanco mantuvieron su arrendamiento, junto a la de la esclusa 42, entre 1856 y 1860. La sociedad quebraría como consecuencia de la crisis financiera 1864-66. En 1880 la fábrica de la 41 ya no aparece como harinera al ser convertida en un aserradero de madera debido a la crisis que afectaba a las fábricas de harinas [64].



El artefacto volvió a sus orígenes harineros desde antes de 1902, según el inventario del mismo elaborado por el sobrestante del canal, Luis Alonso, en agosto de ese año. Conforme a dicho inventario, el edificio general del molino harinero está dividido en tres diferentes departamentos. El principal, en el que está instalada la maquinaria, tiene 13,10 metros de longitud por 14, 10 de latitud y está integrado por el depósito del motor sobre el que se disponen dos cuerpos y un desván.  En el cuerpo de aguas, cuyos muros son de sillería y mampostería, está instalada la turbina, de 60 caballos de fuerza motriz, con sus complementos, y los cuérnagos de entrada y salida de aguas. En el primer piso, sobre un castillete de madera, se hallan montadas cuatro piedras de la Ferté y sus complementos. Debajo del castillete está la rueda corona para el movimiento de las piedras. En este piso están también las transmisiones para los aparatos de limpia y cernido del segundo piso. En este hay un tramoyón para el trigo sucio, una criba de descante doble con su ventilador, dos batidores dobles con sus ventiladores, cuatro cadenas de vasos para subir el trigo. En el desván se disponen un tramoyón para el trigo limpio, una caja con sus trampillas que contiene dos cedazos para la harina de clase.

El segundo departamento, descubierto, sirve para carga y descarga; tiene 11,10 metros de longitud y 14,10 de latitud. El tercer departamento consta de dos pisos sin desván. La planta baja se dedica a paneras y la alta se destina a vivienda del arrendatario y a almacén de salvados.

El inventario está firmado por el sobrestante, con el conforme del arrendatario, Felipe Olmedo, quien rescinde el contrato y hace entrega del molino y sus accesorios, tal como figura en el acta de recepción, con fecha de 31 de marzo de 1903. En esta misma fecha se hace cargo del molino el nuevo arrendatario, Pío G. López. El 14 de mayo de 1909 se firma otro inventario del molino, con las mismas características que en 1902, por el mismo sobrestante del canal y un nuevo arrendatario llamado Santos Prieto Alonso.  En 1912, tiene lugar la sentencia sobre demanda de desahucio del molino harinero de la «cuarenta y uno» promovida por la Compañía del Canal contra los arrendatarios del mismo, Santos Prieto Alonso y Manuel Arce y Arce [65].

    -    La fábrica de la esclusa 42.

En cuanto a la fábrica de la 42, en 1880 el nuevo arrendatario, E. Guerra, pagaba una renta anual de 31.000 reales, reflejo de la crisis. En 1890 se incorporó el nuevo sistema de molturación austro-húngaro, siendo su titular P. Aguado Rodríguez, quien pagaba una renta anual de 2.500 pts. [66].

Por Real Decreto de 11 de diciembre de 1895 se autoriza «el arriendo por el Estado de la fábrica de harinas situada a dos kilómetros de Valladolid sobre el salto de aguas de la esclusa 42 del Canal de Castilla, y propiedad de la Compañía del mismo, por la cantidad de 12.500 pesetas anuales (…), y por término de cinco años, prorrogables a voluntad de ambas partes…», anuncio publicado en el Boletín Oficial de la provincia de Valladolid, con fecha de 16 de diciembre de 1895.  En el AHPV figura el expediente de dicho arriendo [67].



En febrero de 1900, el sobrestante del canal emite un informe sobre los desperfectos que causó el fuego en la fábrica y sobre las reparaciones que deben hacerse en el aspirador y ventilador. [68]. Entre 1904 y 1908 tiene lugar el arriendo de la fábrica a favor de Gregorio Pinacho, por espacio de 6 años y 3.200 pts de renta anual y el posterior pleito iniciado por la compañía contra el arrendatario por impago de la renta [69].



El inventario de 1919 hace la siguiente descripción de la fábrica: el edificio de la misma está dividido en dos departamentos; el primero consta del depósito del motor, que es una turbina con toda la maquinaria y útiles correspondientes, y cinco pisos y el desván, en los que se encuentran además de toda la maquinaria y transmisiones para dar movimiento a 8 piedras harineras, a la limpia del trigo y cernido y distribución de clases de las harinas, otras varias dependencias de uso general para los artefactos y habitaciones de los operarios. El segundo departamento sirve para almacenes y consta de dos cuerpos.   

·        Las fábricas de la dársena y del derrame del canal en Valladolid

La dirección local de la  Empresa del Canal de Castilla Vieja publica en el Boletín Oficial de Valladolid, el 28 de julio de 1838, un anuncio en los términos siguientes: «Habiendo determinado la Dirección Central que se saque á remate la construcción de los dos edificios para Molinos harineros que deben establecerse en el término del Canal y punto inmediato a la Ciudad de Valladolid, se anuncia al público que aquel tendrá lugar el día siete del próximo mes de Agosto á las once de mañana en uno de los Almacenes del Canal en el expresado punto (…). Palencia 24 de Julio de 1838.  José Cruz Muller».

-       La fábrica de harinas del primer salto.

Relacionada con el anuncio anterior está la información que ofrece José Ortega Zapata: «D. Félix Aldea, riquísimo propietario y capitalista de Villalón, y Doctor de la Universidad Pinciana, construyó, al lado de la cabeza [del canal], una soberbia fábrica de harinas» [70]. Moreno Lázaro matiza esta información y señala que fue el propio Marqués de Casa Irujo quien, en 1841, se adjudicó a sí mismo el aprovechamiento del primer derrame del muelle, donde edificó su artefacto, explotado con el concurso del industrial textil José Ramón Vidal y más tarde por Félix de la Aldea [71].   

Ortega Zapata también señala datos interesantes sobre la estructura de la fábrica y su equipamiento. Así, se refiere a la planta baja del edificio y a «los dos o tres pisos de la fábrica» como a la maquinaria que se debería colocar «en los receptáculos de piedra, destinados a que entrara en ellos el agua del Canal, que había de ser la que diera movimiento a las ruedas, árboles, cilindros, correones, etc.». Según el autor, esta fábrica fue reducida a escombros y cenizas por un incendio ocasionado en la noche del 10 de octubre de 1846, tras engancharse una de las correas de la maquinaria en movimiento con el garabato de un candil encendido que cayó sobre los cedazos. Es magnífica la descripción que hace Ortega sobre el espectacular incendio.

Como complemento de lo descrito sobre la fábrica señalo que, según el Inventario de 1851, era un edificio de 61 pies de longitud y 67 de latitud, del que se mantenían los cimientos y las paredes hasta la altura del primer piso y, dado que se conservaban en buen estado la mayor parte de los cimientos, así como el muro de caída donde estaba la rueda hidráulica, se tasaba en 80.000 reales.

En el BOPV de 16 de mayo de 1850 se puede leer lo siguiente: «Hecha cargo la Dirección Central de diferentes proposiciones presentadas a la antigua Empresa para la construcción de una fábrica de harinas sobre el muelle de esta Ciudad, en el mismo sitio en que se hallaba la que se quemó en el año de 1846, ha resuelto, de acuerdo con la Junta de Gobierno, se anuncie al público la admisión de nuevas proposiciones, que podrán ser presentadas en sus oficinas en Madrid calle de San Miguel núm. 23, o en esta Dirección Local, en el término de sesenta días, a contar desde esta fecha. Valladolid 10 de Mayo de 1850. Director Local, José Rafo».  El propio José Rafo acuerda, el día 20 de abril de 1852, un contrato con Cardailhac y Aldea para la instalación de maquinaria en cuatro artefactos, entre los que se encontraba la fábrica de harinas del muelle de Valladolid. La maquinaria fundamental prevista consistía en una turbina de la fuerza de cincuenta caballos de vapor y demás piezas necesarias para diez pares de muelas, con la correspondiente a la limpia de trigo y cernido de las harinas [72]. La fábrica fue arrendada al comerciante José Suárez Centí, quien le dio el nombre de «La Palentina» y quien abonaba en 1855 y 1856 una renta de 72.000 reales [73].

La fábrica sufrió un nuevo incendio en 1856 con ocasión de los conocidos «motines del pan». No obstante, en 1857 Suárez Centí reedificó su factoría y la dotó de un utillaje todavía más sofisticado que el instalado cinco años atrás. Señalan F. Represa y J. Helguera que, según una descripción de 1871, esta fábrica comprendía cuatro edificios contiguos y alineados desde la orilla derecha del Muelle hacia el Este. El primero y principal correspondía al cuerpo de fábrica. Se trataba de un edificio de 343 m2 de superficie en planta y cuatro pisos de altura, más desván. Estaba equipado con dos turbinas de 25 CV., diez piedras, y la maquinaria de cernido realizado mediante 14 cedazos. Los otros tres edificios estaban destinados, respectivamente, a almacén y limpia de trigo, a almacén de harinas y salvados, y a cuadra. La fábrica así reconstruida fue arrendada nuevamente a José Suarez Centí, por un período de diez años, y una renta de 140.000 reales anuales [74]. Tras el fallecimiento del arrendatario, en octubre de 1863, su viuda se hizo cargo de la fábrica. Sin embargo, la crisis financiera de 1864 afectó gravemente a la empresa hasta provocar su quiebra en 1866, como se ilustra con este testimonio: «… ante la quiebra de la Señora viuda e hijo de Suárez Centí, se ha acordado la venta en pública subasta de treinta y cuatro sacos de harina, tercera y cuarta clase, con peso cada uno de aquellos próximamente de seis arrobas (…) Dichas harinas se hallarán de manifiesto en la fábrica titulada la Palentina (…). Valladolid á primero de Mayo de mil ochocientos sesenta y seis» [75]. Previamente, en el BOPV se publicaba el anuncio de que la «Junta de Gobierno de la Compañía del Canal de Castilla, ha dispuesto se saque a pública subasta el arrendamiento de la fábrica de harinas, situada sobre el primer salto del desagüe del muelle del Canal en esta ciudad» [76].

Durante las décadas siguientes «La Palentina» estuvo en manos de diversos arrendatarios, como Fidel Fernández Recio, Hijos y sobrinos de Fernández Mantilla y, entre 1886 y 1919, la familia Illera. El inventario realizado ese último año muestra escasa diferencias con respecto al de 1871 citado. La más significativa es la presencia en el cuerpo de aguas de un depósito con una turbina para dar movimiento a la maquinaria y útiles de la fundición. En este nuevo inventario no se hace referencia a la cuadra.

-       La Fundición del Canal

La información que se presenta sobre este artefacto procede fundamentalmente de los trabajos de Moreno Lázaro, F. Represa y J. Helguera, así como de las distintas sentencias reproducidas en el Boletín Oficial de la Provincia de Valladolid (BOPV). Indica Moreno Lázaro que en 1842 la Compañía del Canal ofrece a Cardhaillac y Miallet su establecimiento en la ciudad de Valladolid contando con la exclusividad en la realización de las obras de nuevas fábricas del Canal. Con la concurrencia de Félix de la Aldea, edificarán su modesta fundición. En la creación de esta fábrica interviene otro protagonista, José María Semprún, principal beneficiario de la actividad de dicha fábrica en tanto que a él le correspondía en arrendamiento y era el socio mayoritario de una compañía, «Aldea y Cia.», fruto de un acuerdo verbal con su yerno Aldea. El equipamiento técnico de la fundición consistía en una rueda hidráulica con una piedra para aguzar los útiles, un ventilador para dar aire al horno y dar movimiento al torno, dos hornos Willkinson, una grúa y una fragua común [77].

En el inventario de 1851 se indica que la fábrica de fundición de hierro tiene una superficie de 15.645 pies cuadrados, construida con cimientos de mampostería, los ángulos y pilares de ladrillo y el resto de tapial. Contiene los talleres de ferrería y carpintería. Tiene un solo piso, salvo los tramos situados en los ángulos norte y poniente que tienen dos pisos y unas dimensiones de 54 pies de longitud y 26 de latitud. El del norte está dedicado a vivienda y oficinas y el de poniente sirve de almacén de maderas.

En los años posteriores, la Fundición experimentó una expansión fundamental debido a la iniciativa personal de Félix de la Aldea. Los avatares de esta empresa se pueden seguir en el relato contenido en la sentencia «número ciento setenta y nueve» de la Sección Cuarta de Valladolid. Según el mismo, el 16 de octubre de 1856,  por escritura que autorizó el Escribano Don Nicolás Segoviano, se formó en esta una Sociedad Comanditaria bajo la razón social Félix de la Aldea y Compañía para utilizar la fábrica de fundición que habían tomado en arriendo los señores Semprún hermanos de la Empresa del Canal hasta fin de setiembre de 1861, si bien al constituirse la Sociedad Comanditaria, Semprún hermanos traspasaron en subarriendo dos terceras partes, una a D. Félix  Aldea y otra a D. Juan Fernández Rico, reservándose aquellos la otra tercera parte. La Sociedad compuesta de los mencionados señores Aldea, Fernández Rico y Semprún hermanos, se convirtió en colectiva regular por otra escritura que otorgaron los mismos socios el 20 de agosto de 1857 [78].

La fábrica de fundición del Canal aumentó y mejoró de tal manera que en torno a 1861 se había convertido en uno de los establecimientos mejores en su clase. Elaboraba anualmente por valor de 1,5 millones de reales y empleaba por término medio a unos 200 operarios hombres [79].

Pero los socios de Aldea no debían de estar muy de acuerdo con sus planteamientos expansivos, que requerían inversiones cada vez más cuantiosas, y se retiraron del negocio entre 1862 y 1863. Efectivamente, de esto último queda constancia en la sentencia ya aludida: «por Escritura de doce de Noviembre de mil ochocientos sesenta y dos, se separó de la Sociedad mencionada Don Juan Fernández Rico, cediendo este la parte que en la misma representaba a D. Félix de la Aldea y que por otra escritura pública de cuatro de Marzo, de mil ochocientos sesenta y tres se separaron también de la expresada sociedad Semprún hermanos, cediendo todos los derechos que en ella tenían á D. Félix de la Aldea». No obstante, Aldea siguió adelante con sus ambiciosos planes y se asoció con el ingeniero francés Agustín Eyries, tal como se recoge en la sentencia aludida: el día 15 de marzo de 1863, «D. Félix de la Aldea cedió por escritura pública a D. Agustín Eyries una tercera parte de toda la representación y derechos que le correspondía en la Sociedad Félix Aldea y Compañía, quedando compuesta esta desde dicho día de solo los dos señores Aldea y Eyries. (…) por escritura pública de 16 de Enero 1864, Don Félix de Aldea Gamero y Don Agustín Eyries Ricord constituyeron Sociedad-mercantil colectiva regular bajo la razón Social Félix de la Aldea y compañía reformando y prorrogando por algún tiempo más la que en el mismo nombre venía funcionando en esta Ciudad y se ocupaba en la explotación de la fábrica de fundición de hierro establecida en las márgenes próximas al Canal de Castilla y su muelle (…), en cuya escritura se consignó que el capital  social era a la fecha del contrato: el de 2.424.604 reales y 23 céntimos, consistentes en máquinas, aparatos, modelos, herramientas, útiles, créditos a favor, metálico y demás derechos que resultaban del balance hecho por la Sociedad en fines de Marzo de 1863, perteneciendo a  Don Félix de la Aldea las dos terceras partes del referido capital y a Don Agustín Eyries la otra tercera parte…».

A pesar de los esfuerzos de Félix de Aldea, la marcha de sus empresas fue de mal en peor. El 20 de abril de 1867 la sociedad «Félix Aldea y Compañía» quedó formalmente disuelta, al abandonarla Agustín Eyries, aquejado por las deudas. Aldea se haría cargo de las mismas a cambio de la participación que le quedaba en la sociedad. Para poder hacer efectivo el pago de las deudas de Eyries, Aldea hipotecó la fábrica que se componía de los grandes talleres construidos en los terrenos adquiridos por la antigua Sociedad Aldea y Compañía y todo el mobiliario que existía en los mismos. Cuando murió Aldea en 1870, se encontraba prácticamente al borde de la quiebra. La fundición de Aldea no sobrevivió a su fundador, pues quedó paralizada por pleitos de testamentaría y embargos judiciales, y debió ser prácticamente desmantelada en los años siguientes, de lo quedó constancia en las diversas sentencias publicadas en el BOPV.

-       La fábrica del Zaratán en el segundo salto

El 24 de julio de 1838, la dirección local de la Empresa del Canal de Castilla Vieja comunica que su dirección central había determinado sacar a remate la construcción de los dos edificios para molinos harineros que deben establecerse en el término del canal. Al molino levantado en el primer salto ya se ha hecho referencia; del que se ubicó en el segundo salto del derrame del canal no se dispone de información sobre sus características y dotación técnica, como señalan Represa y Helguera. Dichos autores informan que en 1842 la Compañía arrendó el molino al empresario vallisoletano Lorenzo Semprún, con el compromiso de transformarlo a su costa en una moderna fábrica de harinas. El funcionamiento de la nueva fábrica, dotada con seis piedras movidas por una turbina, se vio dificultado por el deficiente suministro energético, debido a que las dos fábricas del primer salto restaban potencial al segundo. En vista de ello, el arrendatario solicitó y obtuvo permiso para sustituir la turbina por una rueda hidráulica. Esta es la fábrica que se describe en el inventario de 1851: «construida en tiempo de la Empresa, la que trabaja con el agua del canal, titulada del arroyo del Zaratán o de Bambilla, de 67 pies de longitud y 70 de latitud, con 8 pares de piedra francesas movidas por una maquinaria de rueda hidráulica y un rodete de hierro que da movimiento a la limpia y cernido, la que consta de tres pisos con un castillete; su construcción hasta el segundo piso sobre cimientos de sillería y los dos restantes ángulos y pilares de ladrillo con cajones de tierra acerados de cal». En 1855 y 1856, Lorenzo Semprún abonaba a la Compañía del Canal 20.000 reales de renta anual [80].

La solución no fue satisfactoria, de modo que los hermanos Semprún solicitaron a la Compañía del Canal licencia para demoler la fábrica y construir una de nueva planta en un lugar próximo que aprovechara mejor las aguas para el movimiento de sus ocho piedras. Tras la autorización de la compañía, se iniciaron las obras en 1856. Sin embargo, poco antes de su conclusión, la fábrica fue pasto de las llamas provocadas por los amotinados en junio de ese mismo año, lo que condujo a los Semprún a solicitar la rescisión del contrato de arriendo en 1857.  Semanas más tarde la Compañía del Canal arrendó el salto a Aureliano Beruete, por un periodo de 15 años, a cambio de construir una nueva fábrica, con el nombre de «La Providencia». Dos años más tarde, Beruete la subarrendó, tras el anuncio del remate en el BOPV del 2 de enero de 1869, a José María Iztueta, dos años más tarde a Juan Fernández Rico y en octubre de 1869 a la sociedad «Pardo y Hermano», hasta fin de diciembre de 1873 [81].

En la última década del siglo XIX se asiste a la reconversión de La Providencia en fábrica de papel, aunque la experiencia se frustró a consecuencia del incendio que afectó gravemente al edificio e instalaciones [82]. De los años 1816-1817 procede el informe sobre la reforma a ejecutar en la fábrica La Providencia [83].

El inventario de 1919 describe unas características de la fábrica similares a las que tenía en la década de los sesenta. Su edificio se divide en tres departamentos, en el primero de los cuales están instaladas dos turbinas con toda la maquinaria, útiles y transmisiones correspondientes para mover 10 piedras harineras y al cernido, distribuidos en el cuerpo de aguas y en dos pisos superiores y el desván; el segundo departamento, de un solo cuerpo, sirve de almacén y también para contener toda la maquinaria de la limpia del trigo; el tercero, también de un solo cuerpo, está destinado solamente para almacén.

-       La fábrica del tercer salto, «La Perla».

Don Mariano González Moral reseña en 1963 que «La Perla funciona con 8 pares de piedras movidas por las aguas sobrantes del canal cerca de su desagüe en el Pisuerga; principió a trabajar en 1857» [84]. Efectivamente, la fábrica de harinas proyectada por la Compañía del Canal sufrió importantes daños durante los motines de 1856, antes de ver concluida su construcción, de manera que hubo que esperar a 1857 para su puesta en funcionamiento.

La compañía cumple la formalidad y publica en el BOPV del 5 de abril de 1857 el siguiente anuncio: «La Dirección central de la Compañía del Canal de Castilla ha dispuesto se saque á público remate para su arriendo la fábrica de harinas del tercer salto del desagüe del muelle de esta Ciudad, cuya subasta ha de tener lugar en la villa y corte de Madrid el día 20 de Abril…».  El mejor postor en la subasta celebrada fue Francisco Carrasco, quien cedió el arrendamiento a Aureliano de Beruete, miembro de la dirección de la Compañía del Canal. El arriendo se fijó para un periodo de diez años, por el que Beruete entregó a la compañía un millón de reales nominales en títulos del 3% diferido con los cupones desde el 1.o de enero de 1858, como fianza de dicho arrendamiento. Poco tiempo después, el 1 de abril de 1861, Aureliano Beruete subarrendó la fábrica a la sociedad «Michelena y Rodríguez», quienes el 2 de mayo de ese mismo año dirigen un escrito al director local de la Compañía del Canal, Diego Fernández Segura, en el que le informan del entorpecimiento que sufren las turbinas ocasionado por el mayor nivel de las aguas del derrame de Zaratán y que a pesar de sus constantes quejas no han logrado que las aguas del derrame se dejen correr libremente. Se suceden los arrendamientos de «Rodríguez Hermanos» y Pedro Hornedo Velasco, vicedirector gerente de la empresa de ferrocarriles de Isabel II, de Santander a Alar. Por estas fechas la fábrica de harinas estaba formada por un cuerpo central, que tenía cinco pisos de altura, y dos dependencias adosadas a sus costados Norte y Sur, que servían de almacenes de harina y trigo respectivamente [85].

 A fines del siglo XIX, el nuevo arrendatario de La Perla era Antíoco Ubierna [86], quien también poseía otra fábrica de harinas en Miranda de Ebro. Ambas fábricas estaban dotadas con el sistema de molturación con cilindros, plansichter y sasores de la marca Bühler, según diferentes informaciones. Las dificultades por las que pasaban las fábricas de harinas en estos tiempos conducen a la constitución de la «Asociación de fabricantes de harinas de Castilla» en 1908, de la que formaba parte el propio Antíoco Ubierna [87].

En 1912 La Perla sufre un aparatoso incendio del que se hicieron eco varios periódicos nacionales. El que ofrece más información, entre los consultados, fue El Día de Palencia: «A las cuatro de la madrugada de hoy, los pitos de los serenos y las campanas del barrio de la Victoria anunciaron al vecindario que en la fábrica de harinas “La Perla”, penúltima de las que aprovechan el desagüe del Canal de Castilla y muy próxima al Puente Mayor, se había desarrollado violento incendio. (…) En vista de que la pérdida de cuanto en la fábrica existía era inevitable, los esfuerzos de todos se dirigieron a evitar que el incendio se trasmitiera a la otra fábrica, La Flor del Pisuerga, de los señores Solache y Llanos, separada de la primera únicamente por la carretera de circunvalación y una de cuyas paredes era azotada furiosamente por las llamas. (…) Entre tanto, los techos y artefactos de «La Perla» se derrumbaban entre inmensas humaredas y al mezclarse con los trigos y harinas de los almacenes aumentaban los efectos del horroroso incendio. (…) Imposible calcular pérdidas, aunque se elevan a muchos miles de duros. Sólo quedan en pie las paredes maestras» [88].

El inventario de 1919 describe así al molino harinero del tercer salto. Consta de un edificio dividido en cuatro departamentos. En el primero está colocada la turbina que da movimiento a cuatro piedras harineras y toda la maquinaria y útiles correspondientes para la limpia de trigo y cernido de harinas, distribuidos en el depósito del motor y desagüe, así como en los tres cuerpos generales y el castillete; el segundo departamento sirve de almacén y consta de un solo cuerpo con desván; el tercero y cuarto departamentos, de un solo cuerpo, están destinados para cuadra. 

En esta fecha y siguientes, Antíoco Ubierna seguía siendo titular de la fábrica «La Perla» [89]. Le sucedería al frente de la fábrica Emilio Calvo Rodríguez [90].

-       La fábrica del cuarto salto, «La Estrella de Pisuerga»

Francisco de Lara, cuñado del influyente propietario y político de Valladolid, Mariano Miguel de Reinoso, solicitó a la Administración del Real Patrimonio de Valladolid que se le permitiera establecer en la Huerta del Rey un artefacto en sustitución el antiguo llamado de Juanelo, a condición de que se le arrendara el terreno por 30 años. El 27 de febrero de 1849, la Corona accede a la solicitud en los siguientes términos, entre otros. El arriendo comprenderá el terreno demarcado por la Administración del Real Patrimonio de Valladolid, el edificio será construido en término de dos años, al concluir el arriendo quedará el edificio de propiedad del Real Patrimonio, el arrendatario pagará 2.500 reales anuales de renta desde el 3.o año inclusive en que debe estar concluido el edificio, el arriendo se concede por término de 30 años, concluidos los cuales podrá prorrogarse por 10 años con una renta de 5.000 reales y el edificio se denominará «Real Fábrica de Huerta del Rey» [91]. El acuerdo se escrituró con fecha de 23 de marzo del mismo año y meses después, por escritura otorgada el 17 de noviembre de 1849, Francisco de Lara cedió a favor de Ramón Antonio Vilardell la mitad íntegra de los derechos sobre el llamado «Artificio de Juanelo», con la media obrada de terreno que correspondía al mismo.

El día 5 de marzo de 1850, Francisco de Lara se dirigió al administrador del Real Patronato para indicarle la conveniencia de variar la dirección que lleva el arroyo de Zaratán para dirigirlo con un nuevo cauce al artefacto Juanelo. El administrador trasladó la propuesta   al director local de la Compañía del Canal para que diera o no el visto bueno a la misma. Tanto la dirección local como la central manifestaron que no pondrían obstáculos a las obras, siempre que se asegurase la libre circulación de las aguas y que no se eleve el nivel de las mismas. Sin embargo, el malecón o presa construidos para forzar el cambio de dirección de las aguas determinaron una elevación del nivel de las mismas que terminarían perjudicando a las turbinas de la fábrica que se estaba construyendo en el tercer salto del derrame, con las consiguientes quejas de los arrendatarios de la misma [92].

Con el objeto de poner en marcha el proyecto de montar la fábrica de hilados y tejidos de algodón, el 10 de febrero de 1852, Ramón A. Vilardell, en nombre propio y en el de D. Francisco de Lara, y Miguel de Bergué, firmaron en Barcelona un documento privado, por el que convinieron en que de Bergué se encargaba de proporcionarles la maquinaria necesaria para el efecto, estipulando, entre otras condiciones, que los compradores se obligaban a pagar por el referido surtido la cantidad de 34.800 pesos fuertes [moneda de plata de 8 reales] en cinco plazos [93]. Según Moreno Lázaro, el equipamiento, procedente de Liverpool, consistía en «una continua de 1.200 husos, una selfactina de 1.280 husos, 64 telares, un batán, 10 cardas de hierro, una plegadora y una prensa de enfardar, una máquina de vapor de 16 c.v. y dos turbinas» [94].

Una vez terminado el edificio, en escritura fechada el 27 de marzo de 1855, Adelaida Reinoso, viuda del fallecido Francisco de Lara, por sí y como madre tutora y curadora de sus hijos menores constituyeron hipoteca a favor de José de la Cuadra como administrador del Real Patrimonio sobre el edificio fábrica y terrenos a él unidos con la maquinaria y todo cuanto se ha edificado en los predios arrendados [95].

Los mejores años de la marcha de la fábrica, entre 1855 y 1863, coinciden con lo que Moreno Lázaro ha calificado como «la fiebre algodonera» [96]. Según González Morán, «La Industria Castellana», fábrica de hilados y tejidos de algodón establecida en 1852 por los Sres. Lara, Vilardell e Hijos a la salida del puente mayor, elabora 100 piezas diarias [97].  A su vez, Giménez y Guited informa sobre que la fábrica tiene un capital de dos millones de reales y 300 operarios [98]. Completa la información de la fábrica en esos años el Manual histórico descriptivo de Valladolid: «Industria castellana (…) Cuenta 3.184 husos movidos por dos vapores y dos turbinas, con fuerza en conjunto de 83 caballos; una de las turbinas es movida por el agua sobrante del Canal y la otra por la del rio. Produce sobre 5.000 varas de lienzo o semi-retorts de algodón, o sea, 100 piezas diarias [99]. Al respecto de los géneros producidos en esta fábrica, resulta curioso que el principal anuncio de los productos de la fábrica sean los derivados de la trituración de «campeche, Brasil, brasilete, palo amarillo y toda clase de maderas tintóreas reducidas a polvo o virutas del grueso que se quiera…» [100].

Como testimonio de los buenos momentos que vive la empresa en estos años, hay que reseñar la medalla de plata recibida en la Exposición provincial [101] y su presencia en la Exposición Internacional de Londres en 1862 [102].

Un dato interesante sobre la fábrica en estos años se muestra en la litografía de Alfred Guesdon sobre Valladolid en la que se pueden identificar los dos edificios que componían la fábrica en su origen [103].

La crisis financiera desatada en 1863 según Moreno Lázaro afectó gravemente a los promotores de las empresas algodoneras. Se sucedieron las quiebras como la que afectó a Ramón Vilardell en 1865 [104]. Este no será el único problema que afecte a la sociedad Lara Vilardell e hijos.

En virtud de la ley de 18 de diciembre de 1869, la fábrica de hilados crudos y tejidos de algodón pasaba a poder del Estado. Se anunció su venta en pública subasta para el 21 de octubre de 1870 sin que se presentaran licitadores ni a esta ni a otra convocatoria posterior, lo que dio motivo    a una reclamación por parte de la sociedad Lara Vilardell, al tiempo que solicitaba al gobernador civil de la provincia, el día 26 de mayo de 1875, la cesión de la finca con arreglo a la ley de 1.o   de junio de 1869 y con el canon que correspondiente.

Por la Real orden de 18 de junio de 1881 se concedió a Lara Vilardell e Hijos la finca a censo por la cantidad anual 2.495 pesetas. Esta concesión fue elevada a escritura pública el 2 de septiembre de ese mismo año. La sociedad procedería años más tarde, en abril de 1877, a subarrendar la finca a la empresa Menes Auje, Mora y Compañía para instalar una fábrica de electricidad, por un periodo de 6 años y una renta de 8.000 pesetas. La citada empresa posteriormente cambió de nombre y, ampliando el negocio, se constituyó como Sociedad Electricista Castellana, que siguió con su fabricación de electricidad y de hielo artificial hasta finales de 1896 que dejaron el arrendamiento por haber construido un edificio al lado del terreno en posesión de Lara Vilardell e Hijos.

La sociedad citada subarrendó la finca a Gregorio Pinacho Marcos, el 15 de junio de 1898 por un periodo de 10 años y una renta de 3.500 pesetas, con la condición de que montara un molino maquilero de dos a tres piedras con los aparatos de limpia y cernido necesarios. Además, se le autorizó a montar los artefactos que necesitase cualquier otra industria, como la fabricación de pasta para sopas. Una parte de la finca estaba arrendada a Ramón Gutiérrez para la construcción de carros y cultivo de alfalfa y demás piensos para el ganado que compra para la explotación de su industria. 

En instancia suscrita el 24 de junio de 1898 por Castor Ibáñez de Aldecoa, como gerente de la sociedad Lara Vilardell e Hijos en liquidación, dirigida al delegado de Hacienda, se solicitó la redención del canon, a lo que se accedió otorgándose ante notario la escritura pública de 12 de octubre de 1898. Se inscribe en el Registro de la propiedad el 11 de enero de 1899.

Mediante escritura pública de 2 de septiembre de 1903 los partícipes de la disuelta sociedad vendieron la finca a la sociedad Solache y Llanos, que inscribió su título en el Registro de la propiedad.

EL 9 de setiembre de 1903 Gregorio Pinacho Marcos, tras una larga exposición al director de contribuciones, rentas, impuestos y propiedades, le suplica que declare nula la redención del censo porque la sociedad Lara Vilardell e Hijos ha faltado al contrato de concesión de la finca a censo, destinándola a objetos diversos sin estar autorizada; que el Estado se incaute de la finca y proceda a su arrendamiento o venta en pública subasta. A raíz de esta denuncia-súplica, el 23 de septiembre de 1905 se aprueba una Real orden con las siguientes disposiciones: la caducidad de la concesión de la finca y su reversión al Estado; la nulidad de la redención del censo; la petición a los tribunales ordinarios para que se anulase la escritura de venta de la finca y la inscripción del título en el Registro de la Propiedad; y la condena a la sociedad poseedora a poner a disposición del Estado los bienes adquiridos [105].  Los tribunales de Primera Instancia y de la Audiencia territorial de Valladolid, en los autos seguidos por la abogacía del Estado, en  representación  de la Hacienda pública, contra la sociedad mercantil “Solache y Llanos” y los interesados en la extinguida sociedad Lara Vilardell e Hijos sentenciaron que «no había lugar a la demanda de la abogacía del Estado sobre la reivindicación de la finca denominada “Fábrica de hilados de la Huerta del Rey” de esta ciudad de Valladolid, y en su virtud absolvemos de la precitada demanda a la sociedad mercantil “Solache y Llanos” poseedora actual del inmueble de referencia; y a todos los demás demandados en ella» [106]. 

La certificación que realiza el registrador de la propiedad de Valladolid, a instancia de Gregorio Pinacho Marcos, recoge la descripción de la finca. Tras marcar los límites de la misma, se indica que comprende una superficie de 14. 852 m2, de los cuales 3.270,9 a la edificación principal; 840 metros y 70 cm a dependencias como talleres, almacenes y demás; 89 m y 42 cm a la fábrica de gas y sistema para el gasómetro; 106 m y 92 cm a cobertizos; 1.607 m a patios y paseos; 6477 m a huerta y 2.460 m a la ribera del río. Entre las dependencias destacan el salón de tejidos, los locales de la maquinaria de vapor, de las máquinas de retorcer, de la caldera y la chimenea, de las turbinas, etc.  Esta descripción parece ser anterior a su arrendamiento a la sociedad Menes Auje, Mora y Compañía y a Gregorio Pinacho [107].

Coincidiendo con la sentencia del juzgado de Primera Instancia de 1909, la sociedad «Solache y Llanos» procedió a construir en los terrenos e instalaciones que había adquirido una nueva fábrica de harinas, denominada La Flor del Pisuerga. Fue explotada por la sociedad «Solache y Llanos» hasta 1919, fecha de la disolución de la sociedad por el fallecimiento de los hermanos José y Nicanor Llanos [108]. A esta etapa puede corresponder puede responder el anuncio de esta fábrica en la que aparece el siguiente texto: «La Flor del Pisuerga. Fábrica de harinas Sistema Buhler. Solache Hermanos. Valladolid». Perpendicular al río Pisuerga, destaca el edificio del cuerpo de fábrica, de planta rectangular y con tres pisos sobre el suelo natural, cubierta a dos aguas y una gran chimenea. Delante de la fachada principal aparece un patio enmarcado por dos edificios, también rectangulares de una planta y un muro de cierre. A la izquierda del edificio que se dispone paralelo al río avanza sobre este el «artefacto Juanelo». Adosado a la fachada posterior del cuerpo de fábrica se localiza otro edificio, también rectangular, de dos plantas [109].  La planta del conjunto que ofrece Carrera de la Red, que se comentará en el apartado correspondiente a la última fase, no incluye el edificio adosado a la fachada principal en lado más

 

Referencias

 

[1]          AHPV [0110/01]

[2]          Reglamento, estado de los artefactos. BVH.

[3]          Moreno Lázaro Javier (1998): La industria harinera en Castilla la Vieja y León, 1778-1913. Tesis Doctoral. Universidad de Valladolid.

[4]          Oficio de los socios directivos de la Compañía del Canal. AHPV-CANAL00034_008

[5]          AHPV [0060/04].

[6]          Moreno Lázaro (1998), o. c.

[7]          AHPV [0060/31]

[8]          Becerro de Bengoa, R: De Palencia a Oviedo, Gijón, Langreo, Trubia y Caldas, 7, pág. 32-33. Palencia, Imprenta y Litografía de Alonso y Z. Menéndez, Editores, 1884

[9]          AHPV [0060/14]

[10]        AHPV [0060/17]

[11]        AHPV [0126/04]

[12]        AHPV [0021/10]

[13]        AHPV [0120/10]

[14]        AHPV 0105/10; 0105/11; 0105/12; 0105/13; 0105/14; 0105/15.

[15]        Moreno Lázaro, (1998), o. c.

[16]        AHPV [0058/18]

[17]        AHPV [0080/46]

[18]        Reglamento, estado de los artefactos. BDH.

[19]        Moreno Lázaro, (1998). o. c.

[20]        Castrillo Fernández, F. o. c.

[21]        AHPV [0056/07]

[22]        Becerro de Bengoa, o. c.

[23]        AHPV [0060/14]

[24]        El Diario Palentino, 11/09/1902.

[25]        Boletín Oficial de la Provincia de Palencia (BOPP), 03/06/1903

[26]        El Diario Palentino, 11/07/1903.

[27]        (BOPP), 23/08/1904

[28]        El Día de Palencia, 15/11/1904

[29]        (BOPP), 15/04/1908

[30]        Inventario de los edificios del salto de las esclusas 31 y 32, CANAL00056_010

[31]        (BOPP), 12/06/1914

[32]        (BOPP), 29/07/1914

[33]        El Día de Palencia, 01/03/1915

[34]        AHPV, protocolos notariales, caja 15849, ff. 256r-267r. Reproducido en «el agua y la fábrica de harinas en torno al Canal de Castilla en Medina de Rioseco», Junta de Castilla y León, 2011.

[35]        Boletín Oficial de la Provincia de Valladolid (BOPV), 04/12/1852.

[36]        Estados de los artefactos en 1855 y 1856. AHPV-CANAL00019_010.

[37]        (BOPP), 06/08/1856.

[38]        (BOPP), 05/09/1859.

[39]        Moreno Lázaro (1998). o. c.

[40]        AHPV [0055/09]

[41]        El Diario Palentino, 21/02/1900

[42]        AHPV [0055/15]

[43]        (BOPP), 21/02/1905

[44]        AHPV [0055/16]

[45]        AHPV [0055/18]

[46]        AHPV [0053/16]

[47]        El Diario Palentino, 22/02/1906

[48]        El Día de Palencia, 01/03/1915

[49]        (BOPP), 25/03/1918

[50]        Moreno Lázaro, (1998). o. c.

[51]        El Día de Palencia, 19/08/1909

[52]        Sanz y Díaz, J.: «Don Francisco Antonio de Echanove y Echanove».

[53]        (BOPV), 08/08/1854 y Gaceta de Madrid, 18/08/1854

[54]        (BOPV), 29/08/1854

[55]        Moreno Lázaro, J. (1990): La industria harinera en Castilla y León (1841-1864). Editores: Asociación Empresarial de Fabricantes de Harina de Castilla y León. El Diario Palentino, 01/09/1896

[56]        Moreno Lázaro, J. (1990), o. c.

[57]        Números del Boletín Oficial de Valladolid: 12/10/1843; 28/05/1844; 10/08/1844.

[58]        Moreno Lázaro, (1998). o. c.; Estado de los artefactos en 1855 y 1856, o. c.   

[59]        (BOPV), 30/03/1886.

[60]        AHPV [0048/05]

[61]        AHPV [0043/10]

[62]        AHPV [0043/11]

[63]        Gaceta de Madrid de 29/11/1856

[64]        Moreno Lázaro, (1998). o. c.

[65]        AHPV-CANAL00045/23 Y (BOPV), 26/11/1912

[66]        Moreno Lázaro, (1998). o. c.

[67]        AHPV [0043/01]

[68]        AHPV [0043/03]

[69]        AHPV [0043/02]

[70]        Ortega Zapata, J. (1895): «Solaces de un Vallisoletano Sesentón». Valladolid.

[71]        Moreno Lázaro, J. (1990), o. c.

[72]        AHPV, protocolos notariales, caja 15849, ff. 256r-267r. O. C.

[73]        Estados de los artefactos en 1855 Y 1856. O. C.

[74]        Represa Fernández, M.F. y Helguera Quijada, J. (1992): «La evolución del primer espacio industrial en Valladolid: La dársena y el derrame del Canal de Castilla (1836-1975)». Anales de Estudios Económicos y Empresariales.

[75]        (BOPV), 03/05/1866.

[76]        (BOPV), 12/04/1866.

[77]        Moreno Lázaro, J. (1990), o. c.

[78]        (BOPV), 20/04/1879.

[79]        «Manual histórico y descriptivo de Valladolid», Valladolid, 1861, p. 300.

[80]        Estado de los artefactos en 1855 Y 1856. o. c.

[81]        Represa Fernández, M.F. y Helguera Quijada, J. (1992), o. c.

[82]        AHPV [0043/05]

[83]        AHPV [0118/20]

[84]        González Moral, M. (1864): El indicador de Valladolid. Valladolid

[85]        Represa Fernández, M.F. y Helguera Quijada, J. (1992), o. c., y AHPV [0043/006]

[86]        AHPV [0043/07]

[87]        El Diario Palentino, 6 de abril de 1908.

[88]        El Día de Palencia, 6 de junio de 1912.

[89]        Guía-Anuario de Valladolid y su Provincia, años 1915, 1922, 1927…

[90]        (BOPV), 05/07/1932.

[91]        AHPV [0093/11]

[92]        AHPV [0043/06]

[93]        Gaceta de Madrid, 09/11/1869.

[94]        Moreno Lázaro, J. (2003): «Historia de una quimera. La industria algodonera en Castilla La Vieja, 1846-1913», en Revista de Historia Industrial N.º 23.

[95]        AHPV [0043/06]

[96]        Moreno Lázaro, J. (2003), o. c.

[97]        González Moral, M. (1864). o. c.

[98]        Giménez y Guited, F. (1862): Guía Fabril e industrial de España. Librería española, Madrid.

[99]        Manual histórico descriptivo de Valladolid, pág. 302. Hijos de Rodríguez editores, 1861.

[100]     BOPV, 23/01/1857.

[101]     Marty Caballero, L.: Anuario general del comercio, 1862

[102]     Exposición Internacional de 1862 en Londres. Departamento Español. Catálogo Oficial. https://books.google.com

[103]     Guesdon, A.: Valladolid, vista tomada desde encima de la puerta de Madrid. Biblioteca Nacional de España.

[104]     Moreno Lázaro, J. (2003), o. c.

[105]     CANAL00043/006

[106]     (BOPV), 20/02/2009 y 24/05/1910

[107]     CANAL00043/006

[108]     Represa Fernández, M.F. y Helguera Quijada, J. (1992), o. c.

[109]     Fundación Joaquín Díaz. Comercio en Valladolid.

 

 

 

 

 

 

3 Ramal de Campos

·    La fábrica de la primera esclusa en Abarca

José Rafo, como director local de la Empresa del Canal de Castilla, anuncia en diciembre de 1845 que «en el nuevo ramal de Campos y a la inmediación de la villa de Abarca, se ha construido por la Empresa sobre las aguas del Canal un molino harinero destinado a la molienda a maquila para el consumo del país; cuya maquinaria y demás se halla enteramente concluida y corriente al fin indicado. Y atendida la conveniencia que de esto resulta a los pueblos de Campos, cuyos vecinos pueden encontrar donde moler sus granos sin tener que acudir a puntos distantes…» [1].

En el Inventario de Entrega del Canal de Castilla a la Compañía del Canal se indica que el molino constaba de dos cuerpos, con una longitud de 85 pies y una latitud; en el primero estaba la maquinaria de agua y en el segundo las piedras. La maquinaria consistía en 4 pares de piedras francesas y rodeznos del país. El primer cuerpo, que es el que se conserva del antiguo molino, se cerraba con sillería de piedra. Formando escuadra con el molino, se hallaba un almacén, también de dos cuerpos, de 75 pies de longitud y 39 de latitud. El primer cuerpo servía de almacén y el segundo de depósito de harina, cernido y habitaciones.



El primer arrendatario fue Eugenio L. Galán, desde 1 nov. 1846 a 31 oct. de 1851 y abonaba una renta anual de 18.000 reales.  Le siguen Felipe Gilabert y Mariano Gutiérrez, desde 22 de feb. de 1852 a 24 de feb. de 1858 con una renta de 30.050 reales, e Ignacio Guerra, de 25 de feb. de 1858 a 24 de feb. 1861: 47.500 reales. Entre el 25 de febrero y 31 de julio de ese año. El molino permanece inactivo.

Desde mediados de 1861 el molino se transformó en fábrica, dotada con 8 pares de piedras, 2 turbinas, 12 cedazos y 2 cribas. Es de suponer que también se habrían añadido plantas en altura. Todo ello se refleja en la cuantía de la renta que asciende a los 60.000 reales que abonan Ribas Hnos. y Pizarro, de 1 de julio de 1862 a 31 de marzo de 1865. Les siguen, con rentas entre 50 y 30 mil reales, Cortiguera y González (1865-1870) Pedro Pombo (1870-1877), José Sanmartín (1877-1887), Manuel Moro (1887- 1892) y Manuel Moro e hijos (1892-1894), que abonan 7.500 pts. de renta anual.

El día 13 de junio de 1893 la fábrica fue destruida por un incendio que ocasionó la muerte de dos personas y varios heridos. El 7 de junio del año siguiente, la Compañía del Canal firma un convenio con Florentino Pombo por el cual este se compromete a construir sobre las ruinas de la fábrica un molino maquilero por una inversión de 20.000 pts., a cambio de su explotación por 10 años, del 1 de nov, de 1894 al 30 de oct. de 1904.

El nuevo arrendatario fue Bernardino Serrano, quien sustituyó una de las dos turbinas existentes por otra moderna modelo francés capaz de desarrollar una fuerza de 65 caballos efectivos para dar molienda de granos a maquila y para la producción de energía eléctrica en todas sus distintas aplicaciones con destino exclusivo al pueblo de Villarramiel, prolongó el arrendamiento hasta 31 de julio de 1919 por una renta anual entre 2.000 y 3.500 pts. [2]. Este arrendatario de la fábrica, que era también propietario de Electra Campesina de Villarramiel, solicitó en 1905 a Plácido Sánchez Repiso autorización para pasar el tendido de línea eléctrica, desde abarca a Villarramiel, por terrenos del canal [3].



En este año, el inventario ofrece la descripción de esta fábrica de harinas. El edificio de la misma consta de 99 pies de longitud y por 97 de latitud, en cuya superficie se elevan, por encima de los depósitos de los motores, el piso natural y cuatro pisos generales y desván. Su distribución es la siguiente: El depósito de motores o de aguas contiene una turbina mayor para el movimiento de las piedras harineras y otra más pequeña para la limpia y el cernido, ambas con todos los útiles correspondientes.  En el piso natural se encuentra un trompón para el trigo sucio y una cadena de vasos para conducirlo al primer útil de limpia que se halla colocado en el desván. En el primer piso hay distintas dependencias para el almacén de trigo y empaque de harinas, así como la maquinaria necesaria para movimientos y transmisiones. En el segundo piso se encuentran los depósitos de las clases de harinas y las ocho piedras harineras con su maquinaria y útiles correspondientes. El tercer piso se divide en distintos departamentos que sirven para habitaciones o para las dos cribas de apurar, el tramoyón para el trigo limpio y tres cajas de madera que contienen 12 cedazos para la harina, todo con sus transmisiones y útiles necesarios. En el cuarto se hallan los ventiladores, el enfriadero, distribuidor de harina útiles necesarios al objeto. En el desván se hallan colocado cuatro batidores sencillos con sus ventiladores. Una criba de descante con ventilador y demás accesorios para distribuir el trigo.   

·    La fábrica de la segunda esclusa del ramal de Campos (Capillas).

La dirección central de la Empresa, el 1 de abril de 1842, queriendo recompensar los buenos servicios del director local, D. Miguel de Imaz, le cedió el salto de aguas de la esclusa de Capillas para construir una fábrica, que Imaz encargó a Cardhaillac en 1844. El contrato de cesión se iniciaría el 1 de julio de 1846 y tendría una duración de 36 años, por el pago de un canon de 4.000 reales anuales [4]. 

Según el Inventario de 1851, esta harinera estaba formada por dos bloques, el cuerpo de fábrica dividido en 5 pisos en altura y el cuerpo que servía de almacén y habitaciones, dividido en tres pisos. En la construcción del primer cuerpo se utiliza la mampostería, el sillarejo en ángulos y pilares de puertas y ventanas y en el resto de los muros el adobe con verdugadas de ladrillo. La maquinaría constaba de una rueda hidráulica que impulsaba los 8 pares de piedras francesas y un rodezno que por medio de un árbol de hierro daba movimiento a la maquinaria de limpia y cernido situada en los pisos altos.


Los arrendamientos de esta fábrica requieren una explicación previa. Hay que diferenciar los derechos sobre el salto y los arrendamientos de la fábrica, pues algunas fuentes bibliográficas tienden a confundirlos. Como ya se ha señalado, la Empresa del Canal cedió los derechos del salto de la segunda esclusa del ramal de Campos a Miguel Imaz, por un censo de 4.000 reales anuales. Por escritura de 15 de junio de 1850, Miguel Imaz subrogó sus derechos a este salto hasta 1882 en la viuda de Manuel Pombo, Melchora Fernández Bustamante, en iguales condiciones que él había firmado [4]. Esto se comprueba en los datos referidos a 1855 y 1856 en el documento sobre el estado de los artefactos del canal en el que aparecen, sucesivamente, Melchora Fernández y Viuda de Pombo e Hijo abonando solo una tasa de 4.000 reales, correspondientes a los derechos del salto [5].

Entre 1846 y 1848 aparece como arrendatario M. González Corral, quien abona 60.000 reales anuales por el arrendamiento de la fábrica. En los años 1853 y 54 aparecen como arrendataria de la fábrica la sociedad Fernández Bustamante Hnos., por una renta de 44.000 reales [6]. Entre 1856 y 1859, figura como arrendatario Juan Gutiérrez Colomer, quien solo declara activas 4 de las ocho piedras con las que cuenta la fábrica, por lo que será multado a pagar a la Hacienda el doble de la cuota fijada [7]. A partir de 1860, Melchora Fdez. Bustamante subarrienda la fábrica a A. Ruiz y P. Martín (1860-1865), por una renta de 55.000 reales, y a la sociedad Ruiz, Fernández y cía. (1865- 1872), por una renta anual de 35.000 reales [8].

En esta época se mejoró la dotación técnica de la fábrica con la incorporación de 2 turbinas. Pero el negocio no debía marchar bien pues, a partir de 1872, la fábrica se clausuró y permaneció inactiva durante un largo tiempo.



Desde el 1 de julio de 1882, la Compañía del Canal está de nuevo en posesión de este artefacto, en cumplimiento del contrato firmado en 1846. Entre primero de diciembre de 1883 y 30 de junio de 1888 los nuevos arrendatarios son E. Pastor y Vicente Ribas, con una renta anual de   10.000 reales; les sucede Juan Pelayo, con una renta de 1.400 entre de 1888 y 1891 y de 2000 pts. entre enero de 1892 y 30 de diciembre de 1893. Para el arriendo que comienza el primero de enero de 1894, Juan Pelayo se compromete a sustituir el motor por tres rodeznos e igual número de piedras. En nuevo arrendamiento, a cargo de Teódulo Merino, se inicia en 1900 y el 22 de diciembre de 1905 el artefacto fue destruido totalmente por un incendio.  En el año de 1908 la Compañía reconstruyó un molino maquilero con tres pares de piedras, instalando la turbina extraída de la fábrica 6ª de Campos, utilizando maderas, piedras y otros materiales de su propiedad, así también como las piedras y parte de la maquinaria y aparatos desmontados de la fábrica 7ª de Campos. Los arrendatarios fueron Cándido López y, después su muerte, su viuda (1808 – 1913/ 3500 pts.), Anselma Gómez entre 1808 y 1919 por una renta respectiva de 3.500 y 2.500 pts. La Compañía del Canal vendió la fábrica a Bernardino Serrano de Villarramiel [9].

·        Las fábricas de la sexta y séptima esclusas del ramal de Campos

La Compañía del Canal remite un oficio al gobernador civil de la provincia de Valladolid, en abril de 1853, en el que le comunica que el alcalde de Tamariz de Campos molesta a los trabajadores de la compañía que construyen las fábricas de las 6.a y 7.a esclusas de Campos con la exigencia de impuestos municipales de los que está exenta la compañía según el contrato con el Gobierno [10]. Ambas fábricas se construyeron 1854 por cuenta de la Compañía del Canal por un coste de 521.501 y 497.231 reales de vellón, respectivamente (11). La empresa encargada de proporcionar la maquinaria de sendas fábricas fue Cardailhac y Aldea, que firmó el contrato con José Rafo el 23 de mayo de 1843. La dotación contratada para cada una de las dos fábricas estaba compuesta fundamentalmente por una turbina de fuerza de 36 a 38 c. v., 8 pares de piedras La Ferté, una criba de descante, 4 frapores con 2 cribas, 2 bastidores con sus ventiladores, y 5 cedazos [12]. La Compañía del Canal otorgó el arriendo de las dos fábricas a favor de N. y M. Polanco y Cía., durante 10 años y 100.000 reales de renta anual, según escritura con fecha de 23 de febrero de 1854 [13]. 

-       La fábrica de la sexta esclusa

Las características del edificio original no debían diferir mucho de las descritas en el inventario de 1919 que se transcriben más adelante. En cuanto a los arrendamientos, tras el de N. y M. Polanco y Cía. se suceden los de Leonardo G. Dosal (XII-1866 a XII-1871, 31.000 rsv.), Juan Díaz de la Espina (III-1874 a II-1879, 32.000 rsv.), Saturnino de la Mora (X-1879 a VI-1886, 32.000 rsv.) y, Lorenzo García Gutiérrez (V-1887 a 30-VI-1892, 15.000 rsv). Poco antes de cumplirse los tres meses de este último arrendamiento, el 25 de julio de 1887, la fábrica fue destruida por un incendio. En enero de 1907 se inicia un nuevo arrendamiento a cargo de Emilio Vicente González, que se prolonga hasta el 30 de noviembre de 1919, por un canon de 2.000 pts. y el compromiso de habilitar los locales para la instalación de aparatos, vivienda y demás, necesarios a la producción de energía eléctrica con destino al alumbrado y usos industriales de Rioseco, colocando una turbina nueva capaz de desarrollar toda la fuerza resultante del salto de esta esclusa. En 1907 se extrajo la turbina antigua y, tras su reparación, se instaló en 1908 como motor del molino reconstruido en la segunda esclusa [14]. 



Por su parte, en el inventario de 1919 se indica que el edificio de la fábrica de harinas está dividido en dos departamentos, el primero de los cuales y principal consta del depósito del motor sobre el que se elevan cinco cuerpos generales y un desván. En el depósito del motor se dispone una turbina con todos los útiles correspondientes; en el primer cuerpo se encuentran colocadas varias trasmisiones y útiles además de departamentos para el empaque y la carpintería; en el segundo están colocadas 8 piedras harineras con todos los útiles necesarios al efecto y la distribución del trigo desde el tramoyón a las mismas, aparato para conducir el trigo sucio a la criba de descante, el depósito de harinas, habitación para los molineros y escritorio; en el tercero se encuentran, además de la habitación para el mayordomo, dos grandes locales con dos tramoyones para el trigo limpio y los cedazos para la harina; en el cuarto, además de habitaciones, contiene la maquinaria y útiles de movimiento a las cadenas de vasos y dos cribas de apurar; en el quinto está el depósito de salvados, un refrescador, dos batidores con sus ventiladores  y un ventilador suelto; en el desván se encuentra una división para depósito de salvados y una criba de descante. El segundo departamento, con forma de trapecio y unido al primero en ángulo, tiene dos cuerpos y sirve para almacén.      

-       La fábrica de la séptima esclusa

La estructura del edificio original de la fábrica de esta esclusa de probablemente presentara la misma figura y dimensiones que las descritas en el inventario de 1919 y las que se conservan actualmente. Al arrendamiento de N. y M. Polanco y Cía. siguió el de Gabriel Camaleño (XII-1859 a XII-1874), que abonaba una renta de 29.000 rsv. Saturnino de la Mora se hará cargo del siguiente arrendamiento, entre diciembre de 1875 a julio de 1886, por una renta de 32.000 rsv. Tras un periodo de inactividad, Vicente Ribas asume el arriendo, entre septiembre de 1894 y junio de 1898), periodo en el que la fábrica se destina a maquila, por una renta inicial de 3.200 pts., rebajada a 2.220 pts a partir de octubre de 1895.  Los nuevos arrendamientos estuvieron a cargo de Donatilo Valiente (IX-1898 a VII-1903, 3.000 pts.) y Víctor Pastor Alonso (IX-1903 a IX-1906, 1.800 pts.).



El 15 de enero de 1907, Emilio Vicente firma un contrato con la Compañía del Canal, para el periodo que va desde abril de 1907 a noviembre de 1919, por el que se compromete a dotar a la fábrica de la maquinaria y accesorios necesarios para la producción de energía eléctrica con destino al alumbrado y a usos industriales en los puntos que le convengan. Al sustituir la antigua turbina por otra más moderna la renta de 3.000 pts. se minoró en 500 pts. anuales. Se desmontó la maquinaria destinada a la elaboración de harinas, parte de la misma se empleó en la habilitación del molino maquilero instalado en 1908 en la esclusa 2.a y el resto fue conducido a los almacenes de Valladolid para su venta al detal [15].

La descripción que se hace de esta fábrica de harinas en el inventario de 1919 es prácticamente igual que la correspondiente a la de la esclusa 6a. En este caso, el almacén, también de dos cuerpos, mantiene la misma forma rectangular del primer departamento.

·        La fábrica de harinas del primer salto del desagüe del canal en Medina de Rioseco.

Este artefacto se construyó, según el documento titulado Artefactos del ramal de Campos, por cuenta de la Compañía del Canal. Se inició en 1852, aunque se puso en funcionamiento en 1853. El coste total de la fábrica, incluidos el edificio y la maquinaria, ascendió a los 344.937 reales [16].

El contrato firmado el 20 de abril de 1852 por José Rafo, como director local de la Compañía del Canal de Castilla, y los Sres. Cardailhac y Aldea incluye la instalación de maquinarias completas para las fábricas de harinas en los saltos primero y segundo del desagüe del canal en Medina de Rioseco y también en los saltos de agua de Villamuriel y del muelle de la ciudad de Valladolid. En lo se refiere a la maquinaria para cada una de las dos fábricas de harinas del primer y segundo salto del desagüe de Rioseco, el contrato precisa que se compondrá de una turbina de la fuerza de treinta y seis a treinta y ocho c. v., ocho pares de muelas y la correspondiente a la limpia del trigo y cernido de las harinas consistentes en una criba de descante, 4 frapores con 2 cribas, 2 bastidores con sus ventiladores y 5 cedazos [17]

Sobre las características del edificio solo se dispone de una ilustración que aparece en el Semanario Pintoresco Español, publicado en 1854. En la imagen aparece un edificio que, en virtud de las ventanas, consta de seis plantas, separadas de dos en dos por líneas de imposta, las dos últimas plantas de menor altura [18].



El primer arrendamiento del artefacto correspondió a la sociedad Riba Hermanos, por un periodo de 10 años y una renta de 50.000 reales. El arriendo efectivo tuvo lugar desde el 27 de noviembre de 1853 hasta el 30 de junio de 1856, debido al incendio de la fábrica por los amotinados durante los sucesos de ese último año [19]. Según se recoge en el diario “La Época”, «las noticias de Rioseco son acaso las más crueles de cuantas se reciben de la desventurada Castilla. En Rioseco comenzó la agitación el 22 por la tarde, en cuanto se tuvo noticia de lo ocurrido en Valladolid. A las ocho de la noche estalló el motín y los alborotadores quemaron dos fábricas y tres barcas del canal. A las cinco de la mañana del 23 se había restablecido el orden algún tanto, pero los ánimos continuaban inquietos y se temía que se reprodujese el alboroto» [20]. 

La fábrica se construyó de nuevo en 1858. En el BOPV de 17 de octubre de 1858 la dirección local de la Compañía del Canal publica el siguiente anuncio: «La Junta de gobierno de la Compañía del Canal de Castilla ha acordado sacar a pública subasta el arriendo de una fábrica de harinas construida sobre el primer salto del desagüe del muelle de Rioseco». Ángel Santibáñez se hizo cargo del arriendo durante un corto periodo, entre el 1 de febrero de 1859 y el 17 de febrero de 1860, a cambio de una renta anual de 80.121 reales. A continuación, toma el arriendo de la fábrica la sociedad Viuda de Ruiz e Hijos durante dos periodos, del 18 de febrero de 1860 al 15 de julio de 1865 y desde esta última fecha hasta 31 de enero de 1869, a cambio de una cuota anual de 80.121 reales y 60.120, respectivamente.



Siguen los arrendamientos en los que se aprecia el descenso de las rentas anuales que se abonan por los arriendos, debido a la crisis de las harineras en los años sesenta: César de la Mora, julio de 1869 a 30 de junio de 1876 (31.000 rv.); Saturnino de la Mora, desde 1 de julio de 1876 al 30 de junio de 1886 (32.000 rv.), César de la Mora, entre 1 de julio de 1886 a 30 de junio de 1891 (32.000 rv.).

La asunción del nuevo arrendamiento por parte de la sociedad Solache y Llanos supuso la incorporación de novedades técnicas en la maquinaria de la fábrica, tal y como se señala en el documento de los artefactos del ramal de Campos: «Para el arriendo que empieza en 1897 los Sres. Solache y Llanos se obligan a hacer una mejora en el artefacto valuada según presupuesto de la casa Daverio en 11.500 pesetas, que unidas al valor de los aparatos instalados anteriormente por ellos se aprecia la mejora en 23.980 pesetas, que quedará a beneficio de la Compañía al término del arriendo». El arrendamiento del artefacto por parte de la sociedad Solache y Llanos se prolongó, a lo largo de tres periodos, entre el 1 de octubre de 1892 y 30 de junio de 1907, a cambio de una renta anual de 8.000 pesetas. [21] Resulta indicativo que en el último periodo la fábrica figure solo con tres piedras en la contribución industrial.

Concluido el arrendamiento de Solache y Llanos, en 1907, la fábrica queda sin arrendar. El siguiente arrendatario será Antonio de Hoyos Iglesias desde el 20 de febrero de 1918, por una renta inicial de 2.500 pts.  Asensio Martínez facilita la información de que Antonio de Hoyos sustituyó las piedras por molinos de cilindros y cernedores e incorporó nuevas máquinas de limpia, al tiempo que reemplazaba la antigua turbina por una nueva, modelo Francis. La autora también puntualiza que Ángel María de Hoyos sostenía que el arriendo y las reformas de Antonio de Hoyos se adelantaban a 1912 [22].




La descripción de la fábrica realizada en el inventario de 1919 permitirá hacer, en su momento, una comparación con su apariencia actual. En la fecha indicada el edificio de la fábrica se divide en tres departamentos con dimensiones y funciones diferenciadas. El primero tiene unas dimensiones de 18,02 m de longitud por 16,94 de latitud, sobre las cuales se elevan cuatro cuerpos generales, desván y un gran castillete; en este departamento está colocada toda la maquinaria para la limpia de trigo y el cernido de las harinas. En el segundo departamento, que es donde está colocada la turbina y la maquinaria completa para dar movimiento a 8 piedras harineras, tiene 16,94 metros de longitud por 9,23 metros de latitud, donde también se elevan, además del depósito del motor y del desagüe, tres pisos generales sin desván divididos en distintas estancias donde están colocadas las transmisiones correspondientes, así como algunas habitaciones para dependencias de la fábrica. El tercer departamento, destinado a almacén, tiene 18,06 metros de longitud por 8,05 metros, sobre los que se elevan dos pisos generales y desván.

·        La fábrica de harinas del segundo salto de Medina de Rioseco

La historia de la fábrica de harinas del segundo salto es, en sus inicios, semejante a la del primer salto. Según el documento «artefactos del ramal de Campos» el coste de su construcción ascendió a 356.357 reales y su equipamiento, como ya se ha indicado, era el mismo que el de la fábrica del primer salto.

El edificio original que aparece en el Semanario Pintoresco Español difiere un tanto con respecto al del primer salto. Aunque contiene también 6 plantas, ofrece una figura más cuadrangular y tiene adosadas dos dependencias en los lados oriental y occidental.

Como primera arrendataria aparece la sociedad Viuda de Ruiz e Hijos, quien abonaba una renta anual de 48.000 reales, en el periodo comprendido entre noviembre de 1853 y 30 de junio de 1856. En este último año, también esta fábrica fue incendiada por los amotinados durante los acontecimientos relacionados con los motines del pan [23].

Construida de nuevo la fábrica en 1858, Viuda de Ruiz e Hijos mantuvo el arrendamiento por una cuota anual de 64.000 reales anuales durante el periodo 1858-1865 y de 44.000 reales en el de 1865 y 1868. A partir de esta fecha, hasta el 30 de junio de 1894 figuran como arrendatarios distintos miembros de la familia «de la Mora», entre los que destaca Saturnino de la Mora, yerno de la viuda de Ruiz de Huidobro. Se inicia la renta anual con 31.000 reales y continua con 32.000.



El citado documento «artefactos del ramal de Campos» informa que en «julio de 1894 se empieza la transformación de este artefacto al sistema completo de cilindros, bajo un presupuesto de unos 75.000 pesetas susceptible de elaborar 30.000 kilogramos de trigo cada 24 horas y cuyo coste sufragará el Exmo. Sr. Marqués de Santa María quedando todo de propiedad de la Compañía a los 10 años de explotación». Esta información la confirma y amplía el propio marqués en un escrito dirigido al director de «La Liga Agraria». Señala el autor del escrito que en septiembre de 1894 decidió montar la fábrica, denominada «Aurora de Rioseco», con los últimos adelantos conocidos y para ello se dirigió a la casa constructora de Daverio, en Zúrich, con la que contrató toda la maquinaria, sus accesorios y montaje. Mientras lo enviaban, hizo desmontar por completo cuanto había en la fábrica y arreglar y nivelar todos los pisos. En octubre se dio comienzo a la nueva instalación, y el 22 de enero, después de bendecir la fábrica, se puso en movimiento toda la maquinaria. Esta se componía de todo lo necesario para llevar a cabo todo el proceso de limpia, trituración y cernido: Tarara, zig-zag, triarbejones, columnas despuntadoras y la deschinadora; cinco molinos de cuatro cilindros cada uno y ocho compresores de igual número de cilindros; cuatro Plausichter de 16 bastidores, sasor universal, sasor Hagenetnather y cepilladora. También se componía de los accesorios necesarios en toda fábrica de cilindros bien montada, como el aparato magnético y la máquina de pulimentar y estriar cilindros.



La fábrica disponía de una completa instalación de luz eléctrica y estaba completamente automatizada, con lo que el personal disminuyó de una manera notable, en relación con el necesario en fábricas de piedras; elaboraba en veinticuatro horas de 32 a 35.000 kilogramos de trigo, y la dirigía un molinero especialmente venido de Suiza para ello [24].

La renta ascendió a 3.500 pesetas en el periodo comprendido entre febrero de 1895 y enero de 1905 y de 11.000 pesetas entre febrero de 1905 y enero de 1911.

El último arrendamiento de la fábrica en esta etapa, según se lee en artefactos, correspondió a Juan Cid Sánchez, entre noviembre de 1911 y el mismo mes de 1919, quien abonaba una renta de 2.000 pts. Durante este arrendamiento, en concreto en 1915, se instaló un motor de gas del sistema "Otto" que supliría las carencias de agua del ramal de Campos [25]. Probablemente, la baja cuantía de la renta se explica por el coste del motor asumido por el arrendatario.



Se añade a continuación el inventario que se hace de esta fábrica de harinas en 1919. Su edificio está dividido en tres departamentos. El primero de ellos se compone de cinco cuerpos y desván en los que se distribuye toda la maquinaria de limpia y cernido. El segundo departamento conta del depósito del motor y desagüe y, sobre el mismo, tres pisos más. El motor consiste en una turbina con la maquinaria correspondiente que da movimiento a las ocho piedras harineras que también se encuentran colocadas en este departamento. El tercero, de tres cuerpos y desván, solo sirve de almacén.

·        El molino de tercer salto del desagüe del canal en Medina de Rioseco.

Este fue el primer artefacto que se puso en funcionamiento en el desagüe del canal. En el Boletín oficial de la provincia, de 2 de diciembre de 1851, el director local del La Compañía del Canal de Castilla, José Rafo, anuncia el remate del «arrendamiento por ocho años del molino de Maquila, situado en el tercer salto del desagüe del muelle del Canal de Campos, sito en Medina de Rioseco». También será este molino el único descrito en el Inventario de 1851. Según el mismo, el molino estaba dotado de una maquinaria que sirviera para fábrica: «turbina de Fontaine, engranajes de hierro colado, cuatro piedras de la Ferte y todos los accesorios necesarios». No hay referencias al edificio.

El 6 de mayo de 1852, la Compañía del Canal sacó nuevamente a pública subasta el molino de maquila. Su primer arrendatario fue Eugenio L. Galán, desde el 15 de marzo de 1853 hasta el 4 de junio de 1859, mediante el abono de una renta anual de 30.000 reales. En julio de este último año la compañía anunció el remate del molino, anuncio que repitió en enero de 1860. En abril de ese mismo año se hizo cargo del arrendamiento Calisto Vicarías por un periodo de ocho años y una renta anual de 40.205 reales. El arrendamiento se prorrogó por dos periodos más hasta el 15 de abril de 1882, por una renta anual de 20.000 reales [26]. En el primer año del arrendamiento, Calisto Vicarías añadió al molino maquinaria para la limpia y el cernido [27]. Lo que explicaría el rebaje en la renta. 



El documento titulado «Artefactos» suministra información relevante tanto sobre los arrendatarios como sobre otros asuntos referidos al molino. Así, en el documento se indica que en 1882 se convirtió este molino en fábrica, cuyas obras correspondieron al nuevo arrendatario D. Juan de Hoyos, cuyo presupuesto de 80.000 reales, que este había de anticipar, debería reintegrársele en fletes. El molino quedó equipado con 6 pares de piedras. Por este primer arriendo de 10 años de duración, Juan de Hoyos abonaría una renta anual de 40.000 reales.

Para el nuevo arriendo que daba principio el 1 de julio de 1892, la renta anual que se debería abonar se fijó en 8750 pesetas. El día 1 de septiembre de 1894, la fábrica fue destruida totalmente por un incendio.

En 1895 la reedificó el nuevo arrendatario, el Sr. Marqués de Santa María, con un presupuesto de unas 25.000 pesetas, quedando en posesión de la compañía al término del arriendo en 1905. La renta anual correspondiente ascendía a las 4.500 pesetas. Durante este periodo de arrendamiento, en concreto en la noche de del 18 de marzo de 1902, se arruinó el ángulo de esquina a las fachadas N. y E. Durante el nuevo periodo de arrendamiento, entre el 1 de julio de 1905 y el 30 de junio de 1911, se llevó a cabo la reconstrucción de la zona afectada del derrumbe, con un gasto total de 3.467 pts. y 17 cents. La renta anual en este periodo se había incrementado hasta las 7.000 pesetas.

El nuevo arrendatario fue Antonio de Hoyos por dos periodos: del 10 de julio de 1911 al 9 de julio de 1916 y desde esta última fecha hasta el 30 de noviembre de 1919, con el abono respectivo de 7000 y 2500 pesetas. En el documento figura el mismo arrendatario con una cuota anual de 2500 pesetas, pero sin determinar la duración del nuevo periodo de arriendo [28].



A falta de una descripción del edificio del molino, resumiré el contenido del plano del mismo, fechado el 20 de marzo de 1902, reproducido en su libro por Virginia Asensio Martínez [29], y que permitirá compararlo con la descripción que se hace del mismo molino en el inventario de 1919.  En el plano se diferencia tres espacios: en el centro, sobre el cauce del desagüe, se localiza el cuerpo de fábrica de forma rectangular y con una orientación E-O; al norte de este edificio central aparece una plazuela en torno de la cual se disponen, en el lado occidental, un almacén adosado al cuerpo de fábrica perpendicularmente y una cuadra, en el extremo norte de la plazuela, paralela al edificio principal; el tercer espacio, situado al sur del cuerpo de fábrica, se organiza en tres partes, dispuestas de norte a sur; la primera dedicada a almacén y vivienda, la segunda  constituida por un patio central con soportales y la tercera integrada por un gallinero, un cobertizo y una cuadra. En el alzado del cuerpo de fábrica se distinguen tres pisos y un ático con frontón en la zona superior. Curiosamente, en el alzado de este edificio se representa el agrietamiento, en la esquina N-E, que había ocasionado el derrumbamiento de esta parte dos días antes. Todavía hoy se mantienen los espacios descritos, aunque en gran parte arruinados.



Según el inventario de 1919, el edificio de este molino harinero está dividido en cuatro departamentos. El primero y principal consta del depósito del motor y desagüe más tres cuerpos generales y un castillete. En este departamento está colocada la turbina que da movimiento a cuatro piedras harineras y toda la maquinaria y útiles correspondientes para la limpia de trigo y cernido de harinas. El segundo departamento, de un solo cuerpo con desván, sirve de almacén. El tercero y cuarto departamentos, de un solo cuerpo, están destinados para cuadra.   

Referencias

 

[1]          BOPP, 20/12/1945

[2]          Artefactos, ACHD_CCHL0001/01

[3]          AHPV [0064/05]

[4]          Artefactos, o. c.

[5]          Estado de los artefactos en 1855 y 1856. AHPV-CANAL00019_010.

[6]          Moreno Lázaro, (1998). o. c.

[7]          BOPP, 19/08/1861

[8]          Moreno Lázaro, (1998). o. c.

[9]          Artefactos, o. c.

[10]        AHPV [0064/21]

[11]        Artefactos, o. c.

[12]        Asensio Martínez, V. (2013): «Un puerto de mar tierra adentro. El Canal de Castilla en Medina de Rioseco», apéndice documental, doc. V. Ed. Sodeva, Diputación de Valladolid.

[13]        AHPV 0064/22.

[14]        Artefactos, o. c.

[15]        Artefactos, o. c.

[16]        Artefactos, o. c.

[17]        AHPV, protocolos notariales, caja 15849, ff. 256r-267r. Reproducido en «el agua y la fábrica de harinas en torno al Canal de Castilla en Medina de Rioseco», Junta de Castilla y León, 2011.

[18]        García Escobar, V. (1854): «El Canal de Campos», ilustración del Muelle, pág. 205, en Semanario Pintoresco Español. Madrid.

[19]        Artefactos, o. c.

[20]        Diario «La Época. Madrid», 26/VI/1856.

[21]        Artefactos, o. c.

[22]        Asensio Martínez, V. (2013), o. c.

[23]        Artefactos, o. c.

[24]        «La Liga Agraria», 5 de abril de 1895.

[25]        AHPV [0063/14]

[26]        Artefactos, o. c.

[27]        «El Norte de Castilla», 4 de enero de 1860.

[28]        Artefactos, o. c.

[29]        Asensio Martínez, V. (2013), o. c.






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