Índice
1 Las esclusas
1.1 La evolución de sus dimensiones
y de su forma
1.2 La caja de boquillas.
1.3 Las recatas
1.4 Las cajas o guardapuertas
1.5 Las puertas
1.6 El busco
1.7 Los vasos, balsas o cámaras
1.8 El puente
1.9 Las esclusas de retención
1.10 Los puentes en los cuérnagos o
canales de derivación
1.11 Los acueductos bajo el busco
2 Los puentes de comunicación
3 Los acueductos
4 Las presas
5 Las almenaras
El marco cronológico de este
capítulo abarcará preferentemente el que se extiende entre 1753 y 1850. En
cuanto a las obras que contiene, su descripción se centrará en las que
prescriben las diversas instrucciones que se fueron publicando: esclusas, puentes,
acueductos, presas, almenaras y dársenas. Dado el gran número de ejemplares que
se construyeron de cada uno de estos tipos, sobre todo de esclusas, acueductos
y puentes, solamente se describirán las variantes de cada uno de ellos. De las
edificaciones que se levantaron en el entorno del canal, se indicarán las que
se construyeron en las dársenas o embarcaderos en el periodo señalado.
1 Las esclusas
1.1 La evolución de sus dimensiones y de su forma
La primera mención a las esclusas en el canal de Castilla se encuentra en la Instrucción redactada por Antonio de Ulloa y publicada el 25 de agosto de 1753, en la que se insta a que las esclusas que se puedan construir en el canal tengan la misma anchura, longitud y profundidad que las previstas en los lugares en los que haya que tomar las aguas del río, con capacidad para dos barcas y con la profundidad suficiente para que se asegure la navegación en todas las épocas del año [1].
Una vez suspendida la construcción del canal de Campos, en marzo de 1755, se emite un conjunto de instrucciones con el objetivo de iniciar la construcción del canal del Norte. En las específicas para el ingeniero encargado de las obras de cantería se establecen pautas precisas para la construcción de las esclusas. El salto no ha de exceder de once pies ni ser inferior a seis; el ancho interior será de treinta pies en el centro, disminuyendo hacia la entrada y la salida hasta los 20 pies porque los muros que la formen no han de ser rectos sino en forma arqueada para que resistan mejor el empuje que en ellos hacen las tierras, y es mayor cuando con las lluvias se esponjan más que en su estado natural. La entrada por entre los quicios, y lo mismo la salida, tendrá de hueco quince pies justos de claro; y en cuanto a la profundidad será de seis pies que el canal debe tener de agua, más la altura desde el agua al alto de los muros. En cuanto a lo largo, se les dará sesenta pies sin incluir en esta distancia las entradas y el espacio que en ellas ocupan las puertas. Será conveniente que, siempre que se pueda, las esclusas estén unidas, dos, tres o más para ahorrar en su construcción [2].
Estas instrucciones no llegaron a ponerse en ejecución, pues se pospuso la apertura del canal del Norte dada la inviabilidad del proyecto elaborado por Silvestre Abarca. Tras la conclusión de las obras de cantería y afianzamiento de los diques en el canal de Campos, bajo la dirección facultativa de Fernando de Ulloa, se decidió de nuevo la apertura del canal del Norte cuya dirección corrió también a cargo de este ingeniero.
Según el propio Fernando de Ulloa [3], las esclusas estaban proyectadas para contener una sola barca de las mayores o dos de las pequeñas, por lo que las compuertas tendrían una luz de 19 pies. Sin embargo, el mariscal de Campo, Antonio de Flobert, comisionado por el rey para reconocer las obras que se estaban ejecutando en la primavera de 1761, propuso ampliar la capacidad de las esclusas para dos barcas de las mayores y que las compuertas tuvieran, por tanto, 21 pies. Flobert también insta a que los encastres practicados en cada lado en la cantería tengan el grueso de los batientes de la puerta que evite el menor estorbo al salir y al entrar de las barcas, a que se dé a la cámara de la esclusa el ensanche competente en forma cóncava y a que su largo sea proporcionado a la mayor longitud de las barcas. Así mismo, requiere que, sin necesidad, no se pase de 12 pies la altura de la caída de las aguas y señala que es preferible hacer más inclusas con menor caída que menos esclusas con mayor caída, aunque se debe de unir unas con otras cuanto se pudiese, para ahorro de la cantidad de obras y de los empleados [4].
Las dimensiones y la forma
cóncava de las esclusas se mantuvieron hasta las modificadas en el Soto de
Albúrez en los primeros años del siglo XIX. Todas ellas tienen dimensiones
parecidas, con ligeras variaciones. La longitud entre los tranqueros se sitúa
en torno a los 83 pies, la anchura en su centro es de unos 33 pies y la altura
de 22-24 pies y de 12 sobre el busco.
Las esclusas 34,35 y 36 de Soto
Albúrez constituyen un caso aparte. Como señala Juan de Homar, en 1806, «está
ya construido el solado y tres hiladas de los muros de esta Ynclusa» [5]. Tras
la larga paralización de las obras, cuando la empresa privada bajo dirección
facultativa de Epifanio Esteban, procede a la continuidad en la ejecución de
estas esclusas se hizo en la forma y las dimensiones realizadas en tiempo de
Juan de Homar. Fueron las rígidas instrucciones del ingeniero inspector
facultativo del Gobierno, Antonio Prat, las que obligaron a derribar lo ya
construido para que las esclusas adoptaran la forma rectangular y las
dimensiones suficientes para una sola embarcación [6]. Estas ideas sobre la
forma y dimensiones de las esclusas no eran nuevas. Ya tanto en el informe de
Agustín de Betancourt y Juan López Peñalver de 1801 como en la Memoria de la
Comisión de caminos y canales sobre las comunicaciones generales de la
Península de 1820 se propone construir esclusas de forma rectangular y más
estrechas por su menor coste económico.
Las esclusas que se construyeron a partir de las de Soto Albúrez adoptaron les dimensiones propuestas por José Agustín de Larramendi: 100 pies de longitud por 18 de ancho entre las compuertas [7]. Por su parte, las que se ejecutaron en el canal de Campos se ajustaron a lo establecido en la Real orden de 5 de febrero de 1834: 90 pies de longitud por 17 de ancho entre las compuertas [8].
Las nuevas modificaciones experimentadas por las esclusas tuvieron lugar en 1959, cuando se decide que el uso del riego sea la actividad principal, junto al abastecimiento de agua, suspendiéndose definitivamente la navegación en el Canal de Castilla. Es a partir de entonces, y como consecuencia de las exigencias que impone el regadío, cuando comienzan a sustituirse los elementos técnicos ligados a la navegación por aquellos otros que hacen posible el riego, como se verá más adelante [9].
Seguidamente se describirán los rasgos originales que se conservan actualmente en las esclusas y los elementos que las han modificado.
Fuente:
detalle del plano de 1860 de Fernando de Ulloa. AGMM-ESP-7/10. Rotulación
propia.
1.2 La caja de boquillas
En una de las dos aletas de la embocadura se abre la caja de boquillas o, como dice Sánchez Taramas, el «conducto con sus tajaderas por donde se dejan salir las aguas del Canal cuando no trabajan las Ynclusas; y llevándolas por una acequia, se vuelven a introducir [en el Canal], después de aprovechar su desnivel en el uso de molinos o batanes». Fernando de Ulloa añade a estas funciones la de dar «salida a las aguas que desde luego han de emplearse en el riego a cuyo fin están abiertas las acequias principales…» [10].
Este tipo de boquillas solo existen en el ramal Norte, y en algunas esclusas han sido modificadas. En las esclusas de Calahorra de Ribas, al disponer el puente delante de las mismas, la toma de la derivación se realiza en el propio puente a través de un arco muy rebajado. En los ramales Sur y de Campos, el Inventario de 1851 las denomina entradas del cuérnago.
1.3 Las recatas
A continuación, en ambas aletas, en los denominados «morros», se tajan sendas acanaladuras verticales, llamadas recatas, que en palabras de Juan Muller tienen como destino «introducir por ellas diferentes cuartones horizontalmente, los unos sobre los otros, los cuales, formando una presa de cada lado, facilitan y dan lugar para recomponer el suelo y puertas de la esclusa, siempre que sea necesario» [11].
1.4 Las cajas o guardapuertas
Seguidamente de las recatas, los muros de la esclusa se retranquean para acoger las puertas cuando están abiertas. Este rebaje en el muro recibe distintas denominaciones: telar, caja, encasamento y guardapuertas. Como señala Sánchez Taramas, en la misma caja «se ha de hacer otra (…) para que reciban las taxaderas y guías con que se cierran los postiguillos» [12]. Esta segunda caja solo aparece en las esclusas del ramal Norte y en las primeras del ramal Sur, así como en la esclusa de la tercera retención.
1.5 Las puertas
Las puertas constituían el elemento fundamental para posibilitar la navegación por el canal. Solo se conservaban, si no recuerdo mal, las metálicas de la retención de san Andrés, las superiores de la tercera retención y las de la esclusa 42. Se han repuesto las de las esclusas 6, 14 y 22-24 en el ramal Norte; y las de la sexta y séptima del ramal de Campos. Las puertas de doble hoja son de tipo mitra, provistas de unas portanas de desagüe con cierre de guillotina en la parte inferior.
Las puertas se abrían a brazo en los primeros tiempos del Canal; a principios del pasado siglo se cambiaron las de madera existentes por otras metálicas y un nuevo sistema de apertura por medio de un torno movido por un timón que accionaba un sistema de poleas y palancas. En muchas esclusas se conservan los apoyos de piedra o cabrestantes utilizados para fijar los tornos con los que se manejaban los portones de la esclusa. En la sexta del ramal Norte se ha reproducido un torno.
1.6 El busco
En relación con las puertas está el busco, umbral de la esclusa con forma de bloque triangular sobre el que asientan las puertas al cerrarse. Habitualmente está cubierto por las aguas.
1.7 Los vasos, balsas o cámaras
Los vasos o balsas de las esclusas son, lógicamente, los elementos fundamentales de las mismas. La balsa tiene forma oval o elíptica en las construidas en el siglo XVIII. Como ya se ha visto, este tipo de balsas tiene las ventajas de ofrecer una mayor resistencia a los empujes de la tierra envolvente y la de permitir el paso a la vez de dos embarcaciones, con lo que se gana tiempo en el proceso de subida o bajada por el Canal [13].
En las esclusas que se construyeron en el siglo XIX se sustituyó la forma oval de los vasos por la rectangular que solo permite el paso de una sola barca cada vez. Esta desventaja se compensa con el ahorro de tiempo y de volumen de agua en la maniobra, así como en el coste de la construcción de la esclusa.
La mayor parte de las esclusas (31) tienen un solo vaso o cámara, pero, como explica Sánchez Taramas, cuando la caída o desnivel es superior a los 14 pies se hace necesario dividir la caída en dos, tres o más balsas. En este sentido, se recuerda el parecer favorable en el siglo XVIII sobre la unión de las esclusas. En el conjunto del Canal de Castilla se agruparon 18 escusas de la siguiente forma: 4 en Frómista; 3 en Calahorra de Ribas, El Serrón y Soto Albúrez; 2 en Olmos de Pisuerga, Grijota y Viñalta. A partir de 1831 ya no se realizan estos agrupamientos. Al número total de esclusas ordinarias señalado hay que incluir las tres esclusas de retención.
Triple esclusa de Calahorra de Ribas
1.8 El puente
Flobert indicaba que, cuando se pudiera, se deberían ubicar los puentes que eran precisos construir sobre el canal, para la comunicación de caminos y lugares, en las esclusas para el ahorro de los estribos. Que los ingenieros directores de las obras del canal siguieron la indicación de Flobert se demuestra con los datos de que todas las esclusas disponen de un puente de comunicación, salvo la tercera y la quinta del ramal del Norte que carecen del mismo.
Solamente en el agrupamiento de Calahorra de Ribas el puente se sitúa aguas arriba de la esclusa 22; en el resto de las esclusas, el puente se ubica aguas abajo de las mismas. Los puentes de las esclusas del ramal Norte y las del ramal Sur hasta las de Soto Albúrez, inclusive, presentan un arco de medio punto. A partir de la esclusa 37, los arcos son escarzanos. En el caso de las esclusas del ramal de Campos, los puentes integran el arco de la esclusa y el correspondiente al canal de derivación.
Puente de la cuarta esclusa de Campos
En los pretiles destaca el bloque central que servía de guía para los barqueros. No están presentes en los puentes de las esclusas del ramal de Campos.
1.9 Las esclusas de retención
A lo largo del canal se construyeron cuatro de estas esclusas, dos en el ramal Norte y otras dos en el ramal de Campos. Estas esclusas tienen la función de regular las tomas de agua de los ríos o del propio canal. La primera, en Alar, y la segunda o de San Andrés, en Herrera de Pisuerga, fueron construidas en 1775. Ambas tienen una estructura y dimensiones casi semejantes. Se componen de un muro o compuerta de retención, según el caso, dos casetas que albergan los mecanismos de regulación del agua y un puente de paso. Estos disponen de un arco de medio punto y un arquillo en cada estribo.
La tercera esclusa de retención, en Ribas de campos, fue construida entre 1786 y 1891. Es más compleja que las dos anteriores pues, además de los elementos señalados en aquellas, incorpora una cámara sin salto y una caja de tomas, situada entre la cámara y el puente de paso, que sirve para regular la entrada del agua del arroyo Perales y la toma de la llamada acequia de la retención. Pegadas a esta caja están las aletas del puente, que también conserva los estribos, pero no la caja original, sustituida por una plataforma metálica.
Por último, en la prolongación del ramal de Campos se encuentra una retención moderna, constituida por pasarela y compuertas metálicas de guillotina, sobre la base de sillares, bien labrados, en los que se aparecen talladas las cajas de las puertas primitivas. Su función es la de regular la distribución del caudal entre los ramales de Campos y del Sur.
1.10
Los puentes en los cuérnagos o canales de derivación
Estos puentes son los más numerosos dado que en las esclusas donde existía instalación industrial se construyeron dos e incluso tres, como en Frómista o Viñalta para permitir la continuidad de los caminos de sirga. Son puentes más pequeños y no siempre cuentan con pretiles. El tipo de arco y la localización del puente varían según el ramal en el que se construyeron.
En el ramal norte, todos los arcos de los puentes de este tipo son de medio punto o rebajados y la localización del puente de desagüe en el curso principal se ubica aguas abajo de la esclusa. En el ramal de campos, como ya hemos señalado al referirnos a los puentes de las esclusas, estos incluyen dos arcos escarzanos, correspondiendo el pequeño al canal de derivación. En el ramal Sur, los puentes de desagüe suelen disponerse en línea con los de las esclusas. En cuanto a la forma del arco, es de medio punto en los construidos hasta 1804 y escarzanos en los del resto.
Puentes de la esclusa y de la derivación
en Grijota
1.11 Los acueductos bajo el busco
Esta infraestructura hidráulica solo está presente en cinco esclusas del canal del Norte (1ª, 2ª, 9ª 10ª y 11ª). Tienen en común que en todos los casos se realizan bajo el busco superior de las esclusas y que son de pequeñas dimensiones.
2 Los puentes de comunicación
La información sobre los puentes del canal, contenida en la instrucción de marzo de 1855 y en el cuaderno de Flobert de 1861, ya citados, no resulta suficiente para describir a los que finalmente se ejecutaron. La instrucción aludida pone como modelo a seguir en el canal del Norte el puente que en esos momentos se estaba construyendo en Villaumbrales, modelo que desde luego no se siguió. Por su parte, Flobert se limita a proponer líneas generales sin aportar datos concretos.
Los llamados por Juan de Homar «puentes grandes de comunicación», se construyen en los tramos entre esclusas para permitir el paso de un lado al otro del Canal. En el ramal Norte existen siete puentes de este tipo; seis de ellos (Cabañas, Requena, Piña, Bezana y El Gallo) siguen el modelo definido en el puente de Carrecalzada, construido entre 1779 y 1780. El puente presenta un arco de forma elíptica, con 48 pies de luz y 19 de altura, desde la flor de agua hasta la clave del arco. La anchura o luz del arco abarca tanto la caja del canal (35 pies) como los dos andenes, de 5½ cada uno. Por encima de las dovelas del arco, una línea de imposta y sobre ella un pretil recorren cada uno de los frentes del puente. La caja de este tiene 15 pies entre los dos pretiles y las aletas se abren hacia los extremos en una anchura de 29 pies. Las medidas máximas de este puente son 27 pies de altura y 121 de longitud [14].
Puente de
Carrecalzada
La elección del arco de forma elíptica no es casual. Como señala Juan Muller en su Tratado de fortificación, cuando los puentes «tienen demasiada anchura se construyen elípticos para evitar que se eleven mucho. (...) De los arcos rebajados se saca otra utilidad y consiste en que la cantidad de sillería necesaria para formar los arcos se reduce en la misma proporción, disminuyendo el coste de estas obras». Precisamente, como en el puente de Osorno se necesita salvar un amplio desnivel se opta por el arco de medio punto.
En el ramal de Campos se construyeron los tres primeros puentes de todo el Canal de Castilla, entre 1754 y 1757: los de Valdemudo, Villaumbrales y Becerril de Campos. El de Valdemudo, además de ser el primero de la serie, es el único que presenta un arco apuntado entre los construidos en el Canal de Castilla. Jovellanos se refiere al mismo como «puente de comunicación, obra del buen Lemaur, como esta parte de canal; creo ser el único que hizo, sin cimbras, y sobre la misma tierra» [15]. Esta última afirmación de Jovellanos ha sido matizada por el ingeniero de Caminos, Fernando Rosell Campos, al señalar «que sí debió usarse una cimbra ligera para sostener el dovelado, aunque no para el relleno posterior» [16]. El plano del puente, elaborado por Lemaur, se conserva en el archivo de la Confederación Hidrográfica del Duero, fechado el 8 de enero de 1754. Curiosamente, el arco del puente que se representa tiene forma de medio punto.
Puente de
valdemudo
Los puentes de Villaumbales y Becerril tienen una estructura semejante y también única en todo el canal. En ellos se opta por un arco central de medio punto y un arquillo, también de medio punto, en cada uno de los estribos. Estos dos puentes, carecen de andenes para los caminos de sirga.
El resto de los puentes del ramal de Campos (Sahagún, Nevilla, Fuentes, Castromocho, Capillas, El Moral y Villalón), son los últimos construidos entre,1842 y 1848, ya por la Compañía del Canal. Todos ellos presentan una estructura semejante y de una gran calidad técnica. Sirva de modelo la descripción, que se hace en la Instrucción de 1815, del puente de Sahagún el Real, en Paredes de Nava: presenta un arco escarzano (60 gados) que se apoya en estribos verticales; tiene 36 pies de luz, correspondiendo 20 a la caja del canal y 8 a los andenes; 14 pies de altura desde la superficie del agua a la clave; las aletas se unen a los estribos por debajo de la imposta en ángulo obtuso; los pretiles tienen la misma longitud que el puente, 43 pies y 9 pulgadas; y la calzada 18 pies.
Puente de
Sahagún el Real
En el ramal Sur solo hay cuatro puentes: el de las Arcas, semejante a los del ramal Norte y construido antes del mes de abril de 1800; el de las Candelas, con arco de medio punto y un solo andén en su margen derecha; el de Palazuelos, con arco escarzano y el de Cigales, con arco carpanel, característicos estos últimos de la etapa de construcción de la empresa privada. Las obras de cantería del ramal Sur, ejecutadas bajo la dirección facultativa de Epifanio Esteban, no fueron bien valorados por los distintos ingenieros que las supervisaron con posterioridad a su conclusión.
3 Los acueductos
La instrucción de 25 de agosto de 1753 ya señala los dos tipos de acueducto que se van a construir a lo largo del Canal de Castilla. El más numeroso es el que conduce las aguas de los pequeños arroyos por debajo de la caja del canal. El segundo tipo, más complejo, es el denominado puente-acueducto. En este caso, el canal transcurre por un puente construido sobre el curso de un río o camino.
Por su parte, la instrucción de marzo de 1755, en lo que se refiere a los pequeños acueductos, establece que se sigan las formas y requisitos practicados en el canal de Campos, cuidando de que en el lado de la salida de las aguas sean más capaces que en el de la entrada, para evitar que en los casos de crecida las aguas puedan dañar la obra por causa de la presión que ejerzan sobre ella. Con el mismo objetivo, se dará al suelo de estos acueductos la pendiente necesaria.
Dado que no es fácil ver el interior de estos acueductos, parece interesante reproducir el plano del acueducto de las Palomas firmado por Fernando Ulloa en 1756 y que se describirá más adelante.
Fuente:
Archivo de la Confederación Hidrográfica del Duero. Sign.: CCHPH005
La misma instrucción precisa los datos sobre la construcción de los puente-acueductos que tendrán varios arcos. La caja del canal que corre sobre ellos tendrá 20 pies de ancho a flor de agua y 16 en el fondo, de manera que los muros que formen la caja tendrán dos pies de talud hacia el interior. La altura de estos muros desde el fondo del canal será de siete pies. Por la parte exterior se levantará un pretil a lo lardo de todo el puente de un pie de ancho y otro de altura, y quedará entre él y el agua un camino de cinco pies de ancho. Con estas medidas, el ancho del puente tendrá 32 pies.
La lámina 2.1.A de Sánchez Taramas permite visualizar la estructura de este tipo puente-acueducto.
Flobert en su Cuaderno de advertencias de 25 de junio de 1761 sugiere que se busquen todas las maneras posibles para reducir el número de acueductos, dado que su construcción requiere más cuidado y atención que cualquier otra obra del canal, en cuanto a los cimientos de los estribos, y de las alas, pies derechos, bóveda, y capa que han de sostener el peso del canal, por la dificultad de repararlo una vez que quede cubierto. También indica que han de tener 5 pies de altura y que el ancho de la boca se determinará en relación con la cantidad de agua que puedan recibir.
Se expone a continuación la relación de los acueductos construidos en cada ramal del canal y una muestra de los principales tipos.
Ramal Norte
En este ramal se computan 18 acueductos. Los primeros construidos se ejecutaron en las esclusas 1, 2, 9, 10 y 11-12. Tienen en común que en todos los casos se realizan bajo el busco superior de las esclusas y que son de pequeñas dimensiones. Tomando como ejemplo el acueducto de la esclusa 10o, sus medidas son las siguientes: 11 pies de luz, 77 de fondo y 20 de altura.
Antes de llegar al espectacular puente-acueducto de Abánedes, el canal se sirve del acueducto de Carrecalzada o Valderramino, para salvar el paso del arroyo de Quintanilla.
El acueducto de Abánales es con todo merecimiento el más famoso, como diría Jovellanos. Proyectado por Fernando de Ulloa, es una de las grandes obras de ingeniería del Canal. Se construyó (1775-1780) para salvar la vaguada del río Abánales o Valdavia. Se trata de un puente de sillería calcárea de cinco arcos de medio punto, distintos en su diámetro (entre 30 y 31,6 pies), apoyado sobre cuatro robustos pilares (9,6 pies) con altos tajamares de forma curva. El puente soporta la caja del canal y los andenes (45 pies), flanqueada en sus extremos por dos anchas aletas (86 pies) para dar continuidad a los caminos de sirga. Una cornisa recorre todo el paramento en la base de los pretiles que coronan tanto la caja como las aletas. Debajo de la cornisa, en el punto de unión entre la caja y las aletas, existe un elemento decorativo que aparece en otros acueductos del ramal Norte. Como se puede comprobar, las dimensiones del acueducto son superiores a las previstas en la instrucción de marzo de 1755.
Entre Abánades y Frómista se construyeron 7 acueductos: Los puentes-acueductos de Vallarna, de Fuente Pedro, de Valdealas, y de Valdegara, y los pequeños acueductos de Requena, Carremarsilla y Valdecornete.
El puente-acueducto de la Vallarna se construyó entre 1777 y 1779, realizado con sillería de piedra caliza. Consta de 3 arcos de medio punto, cuyo diámetro es de 17 pies por 84 de fondo, y pilas intermedias con tajamares que llegan a la altura de las claves de los arcos.
Los acueductos de Fuente Pedro (Correyuela), Valdealas (Valdemujermuerta) y Valdegara (Bocabalbuena), construidos también entre 1777 1779, tienen características comunes: están realizados con sillería caliza; constan de un solo arco de medio punto; sobre el arco presentan un frente muy desarrollado y coronado con una imposta sobre la que se apoyan los pretiles o mojones, según los casos; debajo de la imposta, allí donde se unen el frente y las aletas, dos molduras y una piña forman una especie de triángulo ornamental, resultante de una simplificación del adorno presente en el acueducto del Vallarna; y, finalmente, las aletas están muy abocinadas. Las medidas del acueducto de Valdegara son las siguientes: arco de 17 pies de diámetro por 86 de fondo; la altura desde la clave hasta la imposta es de 21 pies, y desde el solado al arranque del arco hay tres pies.
Acueducto de Valdegara
Los tres restantes acueductos señalados en este tramo, Requena, Carremarsilla y Valdecornete, construidos entre 1780 y 1783, también constan de un solo arco, pero tienen dimensiones más reducidas que los anteriores (de 10 a 12 pies de diámetro) y las aletas están menos abiertas. Presentan frentes diferentes entre sí.
Entre Frómista y Calahorra de Ribas se localizan el puente-acueducto de Ucieza y los tres pequeños de un solo arco: del Val, Arrayales y Fuente Mimbre.
El puente-acueducto de Ucieza fue construido entre 1785-1787 y realizado con sillería de piedra caliza. Presenta 3 arcos de medio punto, de 21 pies de diámetro por 97 de fondo, separados por pilas intermedias con tajamares que llegan a la altura de las claves de los arcos. La altura desde la clave hasta la imposta es de 19 pies.
Ramal de campos
Hay que recordar que varios de los acueductos que se localizan en este ramal son también los primeros que se construyeron en el Canal de Castilla, entre 1753-1757: Valdemudo, Casablanca, Corbejones, Palomas o Villaumbrales, Tres Casas, Antanillas, Barquilla, San Pelayo, Santa María, Santo Cilde, Arenales, Belloto y El Real.
Salvo el acueducto de Valdemudo, que presenta tres arcadas rebajadas y separadas por dos pilares con tajamar, el resto de los acueductos existentes en este tramo del canal tienen un solo arco con distintas configuraciones. Se ejemplifica esta diversidad con los acueductos de las Palomas y del Belloto.
Por su parte, el acueducto de las Palomas, construido según plano ya expuesto de Fernando de Ulloa de 19 de marzo de 1756, presenta cierta complejidad y sirve de modelo a los de Antanillas y Arenales. A la entrada de las aguas, en la parte derecha, y para salvar el desnivel entre el terreno y el solado del canal, hay una escalinata enmarcada por las aletas. El arco de entrada es rebajado y de pequeñas dimensiones: 7 pies de ancho y 5 de alto, desde el solado a la clave. Desde esta al pretil hay unos 23 pies. En la margen izquierda, debajo del camino de sirga, hay un doble arco concéntrico de medio punto. El exterior tiene unas dimensiones de 15 pies de ancho y casi 19 de alto. Los pretiles de ambos lados tienen una longitud de unos 18 pies, y el acueducto en travesía tiene algo más de 101 pies.
A continuación de sus aletas se encuentra una estructura de piedra caliza con arco. El Inventario de 1851 indica que sobre esa estructura había un canal «que conduce las aguas para el riego que vienen desde la anterior almenara de Corbejones».
Acueducto de las Palomas, salida
Por su peculiaridad, destaca en este tramo del canal el acueducto del Belloto. En su lado derecho, tras una embocadura escalonada, presenta un arco escarzano de 10 pies de ancho y 6½ de altura desde el solado a la clave. Desde la misma a la parte superior del pretil hay 11½ pies. Dicho arco tiene una longitud en dirección al canal de 20 pies. En la travesía del canal hay dos arcos de sifón de 59 pies. Debajo de la sirga izquierda se suceden dos arcos de medio punto de 10 pies de ancho por 8½ de altura y un arco escarzano de 11 pies de ancho por 16 desde el solado a la clave. Desde dicha clave a la parte superior del pretil hay 6 pies y 9 pulgadas. Sobre los dos arcos de sifón, a la altura del solado del canal, se dispone una compuerta de desagüe.
Fuente:
Biblioteca Virtual de Defensa, p-2-7. Detalle
Entre Sahagún el Real y Fuentes de Nava, aunque la excavación se había realizado en 1835 y 1836, las obras de fábrica se construyeron tras la reanudación de las obras, en 1842, según los planos de Calixto de Santa Cruz y José Rafo. De esta época son los siguientes acueductos: Dujo, Carrular, Arroyo Melgar, Arroyo Mayor, camino de Frechilla a Paredes, Pescador, Requena, Santa Casilda, senda de Autillo y Carracea.
El acueducto de Carrular inaugura una tipología que en el Inventario de 1851 recibe el nombre de «acueducto de tapa» y se señala que tiene como objeto principal dar paso a las vertientes de lluvias y evitar inundaciones de las tierras inmediatas al canal y socavones en los diques.
El acueducto de arroyo Mayor fue construido entre 1842 y 1843, tras la reanudación de las obras, lo que se deja sentir en la forma de sus arcos. Presenta sillería de piedra caliza y está formado por 3 arcos escarzanos de 14 pies cada uno, separados por dos pilas con tajamar de 5 pies de altura, con amplios frentes terminados en alas redondeadas, que facilitan la entrada de los caminos de sirga de fábrica a los de tierra, y rematados en potentes pretiles. Los andenes y los bordes, así como la cimentación y el cauce, son de hormigón. El suelo entre pilas y estribos está empedrado. A la salida del acueducto se instalaron en su momento unas compuertas modernas de guillotina que permiten regular el agua del cauce. Las dimensiones del conjunto son: 72 pies y 29 pulgadas de longitud, 47 de fondo y 23 de altura.
Acueducto
de arroyo Mayor
En el último tramo construido en el Canal entre 1844 y 1849 se incluyen los puentes-acueducto de Valdeginate y Riosequillo y pequeños acueductos construidos con tubos de hierro colado o de fundición (Pozo Martín, Arroyal, Villa, y Parporquero) y otros de tipo tapa incluidos en el Inventario de 1851 (las Moras, camino a Castil de Vela, camino de Palacios, pradillo de San Pedro, Tajero, senda de la Cordera, prado de Arroyos, Fuente león y fuente del Barro).
El acueducto de Riosequillo se encuentra casi a mitad de camino entre la sexta y la séptima esclusas del ramal de Campos. Este acueducto se construyó en torno a 1846 con sillería de piedra caliza. Presenta 5 arcos escarzanos de 60 grados y de 20 pies de luz cada uno. Las pilas intermedias, con tajamares redondeados, tienen 8 pies de altura hasta el arranque de los arcos y 6 de anchura. La profundidad del cañón es de 83 pies. Los frentes, entre las claves de los arcos y la imposta, constituyen un gran muro de sillería bien labrada, formado por 6 hiladas de casi 2 pies de altura. Las aletas se prolongan 40 pies de longitud. La cimentación se ha realizado con hormigón ciclópeo (hormigón al que, una vez vertido, se le añaden piedras de gran tamaño). El cauce se encuentra protegido en esta zona por gaviones (mallas rellenas de piedra).
El
acueducto de Riosequillo
Ramal Sur
En este ramal se construyeron 12 acueductos. Entre 1795 y 1804 se realizaron los de Cinco Ojos (desaparecido y reemplazado por uno moderno), Tesoro, Gatillas, Cigarral, Prado Redondo y Salguero. Entre 1831 y 1835, los de Culdeque, San Juan, Mucientes, Sopeña, Pedrosilla y Berrocal.
Dejando a un lado el acueducto desaparecido de Cinco Ojos, el resto de los acueductos de la primera de las etapas presentan características comunes y otra que identifican a algunos de ellos. Todos ellos tienen un solo arco de dimensiones más amplia a la entrada y salida y más reducida en la travesía del acueducto. Los del Tesoro, las Gatillas, Prado Redondo y Salguero tienen en la entrada aletas de forma curva. Por su parte, los acueductos de las Gatillas y del Cigarral tienen dos arcos paralelos en la travesía debajo del canal.
Acueducto
del Tesoro
El acueducto de Salguero o del Corral ofrece en la entrada y lado derecho dos aletas de forma curva, de 46 y 48 pies de longitud por 11 de altura media, que enmarcan un muro con un talud inclinado. Debajo de la sirga derecha hay un arco de medio punto de 20 pies de fondo, 7 de luz y 19 de altura desde el solado a la clave, y desde esta a la parte superior del pretil, 11 pies. En la travesía del canal el arco de medio punto tiene unas dimensiones de 84 pies de fondo, 7 de ancho y 6 de altura. Bajo la sirga izquierda, el arco de medio punto tiene las mismas dimensiones en longitud y anchura que el de la derecha, salvo la altura que en este caso es de 8 pies y 3 pulgadas, de forma que la altura desde la clave a la parte superior del pretil es de 24 pies y 3 pulgadas. El pretil del lado izquierdo tiene 22 pies de longitud, tres más que el del lado derecho y las aletas de 36 pies.
El
acueducto de Salguero
De los acueductos construidos por la empresa privada se describen los de San Juan y del Berrocal.
El acueducto de San Juan se integra en el murallón de Dueñas. Construido con sillería de piedra caliza, presenta un único arco escarzano con 24 pies de luz y 9 de altura desde el solado a la clave. Desde dicha clave a la parte superior de la cornisa hay 12 pies. El fondo del cañón del arco es de 48 pies y 6 pulgadas. Las aletas se apoyan en una base de hormigón.
El
acueducto de San Juan
El acueducto del Berrocal, construido con sillería de piedra caliza, tiene un solo arco de medio punto, con una luz de 17 pies con 9 pulgadas y una altura de casi 10 pies. La altura desde dicha clave hasta la parte superior de los pretiles es de 34 pies, configurando unos frentes muy amplios. El arco tiene en travesía del canal 100 pies. Por su parte, las aletas presentan unas dimensiones de unos 56 pies de largo. Este acueducto, construido bajo la dirección facultativa de Epifanio Esteban, pronto comenzó a mostrar deficiencias constructivas hasta el punto de que en 1837 hubo de modificarse, según el plano firmado por los ingenieros Echanove.
Fuente:
Archivo del MITMA, OH-537
4 Las presas
Las tres presas vinculadas al Canal de Castilla, la de Alar, la de San Andrés en Herrera de Pisuerga y la de Calahorra de Ribas, cumplen la función de regular el caudal del río (el Pisuerga o el Carrión) donde se realiza la toma, o la de asegurar un nivel constante cuando el canal atraviesa el río Pisuerga. En esta función juegan un papel complementario las esclusas de retención ya descritas.
La presa de San Andrés fue la obra de ingeniería más importante de las realizadas en el primer tramo del ramal del Norte entre 1761 y 1769. La elección del lugar de su construcción estuvo condicionada por el descubrimiento de un banco de piedra que serviría de apoyo para la misma. La longitud de la presa se fue incrementando a lo largo de su construcción. Inicialmente se ejecutó con unas dimensiones de unos 200 pies de longitud, por 34 de base y 9 de altura. Toda ella era de sillería bien escuadrada y con trece gradas para asegurar la caída suave de las aguas. Como siempre pareció pequeña, se alargó cuanto se pudo y, en torno a 1763, se hicieron dos derrames a derecha e izquierda de la presa, de pie y medio más altos que la superficie del agua regular del canal. Sin embargo, con ocasión de la gran crecida que se produjo el 10 de abril de 1769, que rompió una parte de los diques y descarnó el lado derecho de la presa, se resolvió alargarla hasta los 366 pies y cerrar los desagües abiertos a un lado y otro de la misma [17].
La presa
de San Andrés
En la instrucción de 25 de agosto de 1753 se establece la necesidad de determinar los lugares donde parezca oportuno establecer los surtidores de riego con la prevención de que puedan cerrarse por medio de compuertas para que no salga por ellos más agua de la necesaria.
Por su parte, en su cuaderno de advertencias de 25 de junio de 1761, Flobert denomina a estos surtidores boquillas o almenaras, al tiempo que recomienda que en el canal del Norte se realicen en la misma forma con la que se han ejecutado en el canal de Campos.
Se completa la información con los datos ofrecidos por Fernando de Ulloa en su relación del Canal de Castilla y el de Campos, de 1767: «… hay cinco casetas de regadío, como asimismo las acequias principales para el riego de todo aquel territorio…» [18].
Las tres citas precedentes ponen de manifiesto las instalaciones necesarias para el aprovechamiento del agua del canal para el regadío de los campos circundantes, así como las distintas denominaciones utilizadas para identificar el conjunto: la toma del agua del canal, el cauce de conducción, los mecanismos de control del agua y la edificación que cubre y protege los mecanismos de control. Así se comprueba que, en un mismo documento, el Inventario de 1851, se utiliza el término de alcantarilla en el ramal Norte y el de almenara en el ramal de Campos para denominar la misma instalación de regadío.
Se exponen a continuación las características que presentan estos elementos en los ramales de Campos y Norte del Canal de Castilla. En el ramal Sur no se construyó ninguno por la escasez de caudal.
Las almenaras o arquetas de riego, tanto las del ramal de Campos como las del ramal Norte, se sitúan en los caminos de sirga de la margen izquierda del Canal. Sin embargo, mientras en el ramal de Campos se ubican próximas al canal, en el ramal Norte se colocan en el lado opuesto.
Las Almenaras del ramal de Campos son las primeras que se construyeron en el conjunto del Canal de Castilla, entre 1756 y 1757. Se conservan, más o menos deterioradas las siguientes: Corbejones, Antanillas, Santa María, Arenales y Sahagún. Las cinco aparecen dibujadas en el famoso Perfil General de los Reales Canales de Castilla de Juan de Homar.
Todas ellas tienen forma cuadrada con dimensiones muy similares: 2 o 2,5 pies de lado por 13 o 15 pies de altura, incluida la cubierta. El cerramiento de los muros se efectúa con ladrillo prensado y piedra caliza en el basamento y en la cornisa. Las esquinas se refuerzan con machones también de ladrillo. La cubierta se realiza con cúpula interior de ladrillo, forro exterior a cuatro aguas también de ladrillo, y rematada con un adorno de piedra. Los elementos que aparecen más deteriorados son la cubierta y la cornisa, aunque la ruina es la tónica dominante.
Almenara de Antanillas
Las alcantarillas que cruzan por debajo de estas arquetas presentan, conforme a lo señalado por el Inventario de 1851, unas dimensiones reducidas de 2 por 2 o 2½ por 2½; sin embargo, se prolongan más allá del camino de sirga, de forma descubierta, para enlazar con otras a derecha e izquierda. Ya se han señalado estas canalizaciones al referirse al acueducto de las Palomas. En el interior de la caseta, se localizan los mecanismos de cierre y apertura del agua, tras su toma en el canal. Hoy día solo se puede ver parte de ese mecanismo en la arqueta de Santa María en Becerril de Campos.
Las almenaras construidas en el ramal Norte son las siguientes: Abánades, El Hueso, Cabañas, Conejeras, Requena, Carreboadilla, Carrabacas, Fuentemanías, El Gato y Carrealbar o Atalayas. La primera en construirse fue la del Hueso, en 1780; la de Abánedes, entre finales de 1785 y principios de 1786; el resto fueron construidas ya bajo la dirección de Juan de Homar entre julio de 1786 y agosto de 1791, con las localizaciones fijadas por Fernando de Ulloa en su Memoria de 21 de julio de 1786 [19].
Salvo la arqueta del Hueso, realizada con ladrillo sobre basamento de piedra, en el resto el cerramiento de sus muros se forma con sillería de piedra caliza en el exterior y un revestimiento de ladrillo prensado en el interior. Todas tienen forma cuadrangular.
La almenara de Requena se puede tomar como modelo de las ocho construidas en el canal entre el arroyo de Vallarna y el río Carrión por ser la mejor conservada. Tiene unas dimensiones de 11 por 11 pies de lado y 12 de altura, sin incluir la cubierta. La almenara es una construcción proporcionada y que presenta un perfil de sabor clásico. El cuerpo principal se asienta en un basamento destacado y se culmina con una cornisa perimetral que recoge las aguas de la cubierta, vertidas al exterior mediante una gárgola. La cubierta del edificio, con forma piramidal, se compone de una bóveda de ladrillo prensado y forrada al exterior con losas de piedra. El remate del conjunto se realiza mediante una pequeña pilastra coronada con una esfera.
El remate de la arqueta de Requena solo se conserva parcialmente en las de El Gato y Carrealbar. Otro elemento que no se mantiene en todas las arquetas es el forro de piedra de la cubierta: falta en las de Abánades y Fuentemanías; la del Hueso carece de cubierta en su totalidad.
Las alcantarillas que canalizan el agua desde el canal hasta las zonas de riego están construidas también con piedra caliza y tienen unas dimensiones de 2 pies de luz por 5 pies y 7 de altura; el fondo bajo la sirga varía entre los 41 pies en Abánades o los 28,5 pies en Carrealbar. En el interior de las almenaras o arquetas se alojaba el mecanismo de regulación de cierre o apertura de la salida de agua del Canal. Este mecanismo solo se conserva en algunas de ellas; al menos en las de Abánades, Cabañas y Carrevacas. En la parte de la arqueta opuesta al canal, la alcantarilla desagua entre aletas laterales.
Mecanismo de regulación de la almenara de
Abánades
Referencias
[1] Ulloa, A. (1753): «Instrucción de lo que el
ingeniero ordinario, Carlos Lemaur, deberá practicar en la ejecución del Canal
de Campos…», n.o 56. [CHD/CCHC0084-04].
[2] Buen Retiro, 18 de marzo de 1755. Instrucción del rey para que se observe por el Ingeniero encargado… AGMM. CGD. R.28. Sign. 3-3-12-4, ff. 164-229.
[3] Ulloa,
F. (1786): «Relación histórica de los Canales de Castilla», f. 260. [AGMM. CGD.
R.23. Sign. 3-2-1-1 (Parte 2), ff. 250-264].
[4] Flobert,
A. F. de (1761): «Expediente sobre advertencias y prevenciones para su
cumplimiento en las obras de ejecución de una porción del Canal de Castilla
desde el estrecho de Nogales sobre el río Pisuerga hasta el río Carrión». [AGCHD-CCHC0006/16].
[5] Homar,
J. (1806): «El Canal de Castilla. Cartografía de un proyecto ilustrado. Estudio
preliminar por Juan Helguera Quijada». Madrid: Ministerio de Obras Públicas y
Transportes, y Turner Libros S.A.
[6] Esteban,
E. (1831): Oficio sobre la ejecución de las esclusas de Soto Albúrez. [ACHD-
CCHC0080/12]
[7] Sáenz
Ridruejo, F. (1991): «Comentario al artículo “Notas sobre José Agustín
de Larramendi”…». ROP, septiembre_3305_05
[8] Canal de Castilla: «Reglamento para las
direcciones económicas y facultativas del Real Canal de Castilla y sus
dependencias [y otros documentos]» - Manuscrito -, folio 67. ¿1834? Biblioteca Digital Hispánica.
[9] Jiménez
Espuelas M. (1960): «Proyecto de transformación del Canal de Castilla».
Javier Arribas (1990) «Modelo vivo de ingeniería hidráulica» en Actas del
congreso sobre conservación y desarrollo de los recursos del Canal de
Castilla», pp. 49-53. Palencia.
[10] Ulloa,
F. (1767): «Relación del Canal de Castilla y el de Campos». [AGMM. CGD. R.23.
Sign. 3-2-1-1 (Parte 2), ff. 91-92].
[11] Muller,
J. (1769): «Tratado de Fortificación. Arte de construir los Edificios Militares
y Civiles». Traducido y aumentado con notas, adiciones y láminas por Miguel
Sánchez Taramas. T.II, pág. 189 (Barcelona, 1769).
[12] Sánchez
Taramas, M. obra citada, pág. 270.
[13] Sánchez
Taramas, M. obra citada, pág. 281.
[14] Rafo, J. (1851): «Inventario general del
Canal de Castilla…». ACHD_CCHL0003-3
[15] Jovellanos,
B.: Diarios. (memorias íntimas): 1790-1801, Gijón: Instituto de
Jovellanos, 1915 (Madrid: Imp. de los Sucesores de Hernando). Biblioteca
virtual del Principado de Asturias.
[16] Rosel
Campos, F. (2008): El Canal de Castilla, capítulo V de La historia de
las obras públicas de Castilla y León. Ed. Colegio de ingenieros de Caminos,
Canales y Puertos, demarcación de Castilla y León.
[17] Ulloa, F. (1786): «Relación histórica…»,
folio 256.
[18] Ulloa, F. (1767): «Relación del Canal de
Castilla y el de Campos», obra citada.
[19] Ulloa,
F. (1786): «Memoria del estado actual que faltan para su conclusión». [AGMM.
CGD. R.23. Sign. 3-2-1-1 (Parte 2), ff. 279-284].